El
camino es la integración latinoamericana, no el ALCA
Intervención del
vicepresidente del Consejo de Estado cubano Carlos Lage, en la XII Cumbre
Iberoamericana
Su Majestad, Jefes de Estado y de Gobierno, Resulta inevitable una muy
breve referencia a hechos recientes de la política del Gobierno de
Estados Unidos contra Cuba.
En las últimas semanas han sido expulsados de las Misiones de Cuba en
Nueva York y Washington, cuatro diplomáticos cubanos; el país que más
espía en el mundo, acusando de espía a uno de los más espiados del
mundo. Provocaría risa, si es que no fuéramos conscientes del peligro
que se intenta fabricar; el gobierno norteamericano ha reiterado su
descarada acusación, me disculpan la palabra, pero no tengo otra, de que
Cuba produce armas biológicas, viejo método goebeliano de repetir una
mentira hasta convertirla en verdad. Es algo asombrosamente pérfido e
infame; el Gobierno de los Estados Unidos hace solo unos días, acaba de
acoger con toda impunidad, en virtud de la Ley de Ajuste Cubano, a los
secuestradores de un avión cubano, incrementando el número de los
terroristas protegidos en ese país. Esa es una ley asesina porque
estimula la emigración ilegal y convierte en héroe a todo cubano que
llegue a Estados Unidos, aunque para hacerlo robe, asesine y ponga en
peligro la vida de personas inocentes.
El delito de piratería aérea, que es reconocido en las convenciones
internacionales como acto de terrorismo, es estimulado por el Gobierno de
los Estados Unidos en su guerra contra Cuba.
Los actos terroristas organizados y alentados por los Estados Unidos a lo
largo de más de 40 años han costado 3 478 vidas y 2 099 lesionados.
Muchos de los autores se pasean por las calles de la Florida, entre ellos,
el responsable de la explosión en pleno vuelo de un avión con 73
personas a bordo.
Apoyamos sin vacilación la lucha contra el terrorismo y denunciamos la
política del Gobierno de los Estados Unidos que protege y alienta el
terrorismo contra Cuba.
Ahora bien, no solo Cuba es víctima de la doble moral de los poderosos.
La gobernabilidad, la democracia y el estado de derecho que tanto nos
preocupan, se hacen imposibles de garantizar si se imponen políticas egoístas,
arbitrarias y profundamente contradictorias.
A los países de América Latina:
*Se
les exige abrir los mercados mientras se incrementan los subsidios y los
aranceles de las economías más desarrolladas cada vez que estas
consideran que lo necesitan.
*Se exige austeridad presupuestaria, cero déficit, disminuir el gasto
social, y cuando el país se desestabiliza por la injusticia y las
desigualdades se fugan los capitales.
*Se exige un mayor esfuerzo para lograr un equilibrio en la balanza
externa, cuando antes se obligó a privatizar y a vender a las
transnacionales los recursos del país, lo que hace inevitable ahora,
grandes flujos de salida de capital.
*Se exige luchar contra la corrupción, pero los más grandes escándalos
se dan en las transnacionales, y especialmente en Estados Unidos.
Cualquier corrupto latinoamericano podría recibir allá un curso de
postgrado.
*Es necesario estimular la economía pero la total globalización de los
grandes capitales, obliga a mantener en los países menos desarrollados,
altas tasas de interés para proteger la moneda nacional.
*Se convoca a un Área de Libre Comercio, pero no se habla una palabra de
libre tránsito de personas, ni de compensar a las economías menos
desarrolladas, ni de acceso justo al mercado de los más poderosos.
*Se levantan muros y se organizan patrullas para que no ingresen a Estados
Unidos y Europa, personas necesitadas de trabajo y recursos, y por otro
lado se llevan a los mejores informáticos, ingenieros, médicos,
profesores y enfermeras, mediante planes cuidadosamente organizados.
*Se habla de equidad y de justicia social, pero a los países de nuestra
región se les exige dedicar el 50 por ciento de sus ingresos por
exportaciones para pagar a países mucho más ricos una deuda que ya se ha
pagado más de una vez.
*Se exigen producciones limpias para importar nuestros productos y
descontaminación del medio ambiente para visitar nuestras ciudades y
playas, y se reduce cada vez más la ayuda al desarrollo.
En particular, Estados Unidos que es el responsable del 25 por ciento de
las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera, se niega a firmar el
Protocolo de Kyoto.
*Se nos impone lo que hay que hacer y cuando las cosas salen mal, somos
los culpables.
Los Estados Unidos, Europa y Japón se desarrollaron bajo un riguroso y
selectivo proteccionismo, y hoy se le exige al mundo que se desarrolle
bajo el más puro liberalismo.
La agricultura y el turismo en nuestra región no podrán ser sostenibles
en medio del actual orden económico internacional que impone el
subdesarrollo a nuestros países. En América Latina lo único sostenible
hoy, es la pobreza y la desigualdad, no el desarrollo.
Por más esfuerzos que los gobiernos hagan, no habrá desarrollo y mucho
menos reducción de la brecha que separa a los países ricos de los pobres,
si no nos despojamos del neoliberalismo y exigimos un mundo más
solidario.
La solución es cambiar el orden económico internacional, y ello es
posible, solo si nos unimos. El camino es la Integración Latinoamericana,
no el ALCA.
Muchas gracias.
Resumen
latinoamericano - diario de urgencia
n. 199 19 novembre
2002 |