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Cultura, Società e Il Mondo dei Caraibi

Repubblica Dominicana

 

di Mariella Moresco Fornasier

 

 

 

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Dicen bachata es el éxito del mal gusto   (18 marzo 2003)

Obispos: ‘‘Es mejor ser pobre con dignidad que  rico con ignominia’’    (11 marzo 2003)

Intervención de baja intensidad    (11 marzo 2003)

Crónica del presente - Balance a la República   (4 marzo 2003)

Autoritarismo tutelado   (4 marzo 2003)

 

 

 

 

 mondocaraibi@yahoo.it

Dicen bachata es el éxito del mal gusto


Leo Reyes

El éxito de la bachata que, en general, se produce hoy día es una  bronca manifestación de cómo el mal gusto ha prendido en el alma del dominicano y de cómo la falta de escolaridad y formación han impuesto su baratura literaria y musical a casi toda la sociedad. Carente de poesía, de imaginación y de imagen literaria, la bachata artesanal de hoy es casi una insinuación al vicio y al delito, una expresión equívoca, vulgar, con matices inmorales que llega a invitar a la mujer a "pégame cuernos, pero no me dejes".

Primitivo y descarnado en su lenguaje, violento en la proclama, este género plebeyo se especializa en enunciar crudamente, sin aderezo alguno, las deshonras, agravios y bochornos maritales, los amores fracasados, y en su poca cristiana armadura prefiere que "aunque el diablo a mí me lleve/ y aunque no haya más mujeres/ a tí no te quiero yo".
Cualquiera que rasgue o haga rasgar una guitarra, se cree hoy en día con suficiente título para "componer" y alzarse como artista sin volar más allá del tejado de "cómo baila la morena, con la mano en moño".

Confesión de lo mal que va la sociedad, la bachata, salvadas algunas excepciones, es un buen indicador de cómo la escuela se ha quedado atrás y de cómo, paradójicamente, la ignorancia ha avanzado en medio de la tecnología, hasta imponer sus reglas y sus valores en el gusto popular.


Carece el género de la hermosura poética, acaso de la capacidad y el coraje que encuentra el buen gusto en estrofas como "él cansó una noche de estar despierto/cuando estrenaba el campo su manto nuevo", de la pluma de Víctor Manuel.
Nada comparable con "por qué será que todos mis esquemas/se rompen solamente con mirarte", de Alberto Cortez, es ese espertento de composición rural que zancajea "tú vas a guindar la ropa en el ambre mío".
No hay en la mayoría de esas composiciones, y es poco probable que en sus compositores, un solo elemento romántico, el menor sentido de la delicadeza y el esmero en la exposición del tema.
No hay un ramo de flor para la amada, un susurro rumoroso, como el de la cascada, un paseo con las manos juntas por la orilla del mar, una invitación a ver el esplendor de una luna de octubre o cielo estrellado que nutra con el espíritu de Zorrilla: "Yo sé como un día prendió en los espacios/ cual toldo flotante de ingrávido tul/en broches y encajes de sueltos topacios/aliento del mundo la atmósfera azul".


Pero sí hay en sus proclamas la invitación a un frasco de aguardiente, al incesto, al estímulo a violar el noveno mandamiento o a presentar y confesar sin honor, crudamente y sin guardar las 
debidas formas, las debilidades humanas de ser padre de sólo cuatro de sus seis hijos.
Ni siquiera tienen grandeza ese tipo de bachata y bachateros en el fusilamiento de canciones como "Tú amor de noche me llegó", que llenan de desagrables jadeos y quejumbres.


Promotores del mal gusto, que tan a gusto consume el rebaño popular y alguna élite confundida, la audacia de estos bachateros, semianalfabetos casi todos, es haberse hecho millonarios en base a una mercancía de muy mala calidad pero muy bien promovida y vendida.

El Nacional - 14 de Marzo de 2003

Obispos: ‘‘Es mejor ser pobre con dignidad que rico con ignominia’’


Dicen que el país pide a gritos que los corruptos sean descubiertos y castigados


Ramón Jerez 

La Conferencia del Episcopado Dominicano planteó anoche que la sociedad pide a gritos que la corrupción no se practique impunemente y que los corruptos sean descubiertos y castigados ‘‘sin complacencia, sin conmiseraciones y sin indultos solapados o descarados’’.

Los obispos, en un mensaje dirigido a toda la nación sobre la situación del país, en ocasión de la fiesta de Independencia Nacional, proclamaron que es mejor ser pobre con dignidad que rico con ignominia.
‘‘Y esto nos lleva a resaltar que urge rescatar nacionalmente la estima y vigencia de los genuinos 
valores del espíritu, éticos y humanos, personales y sociales, sin los cuales será imposible el desarrollo y el bienestar integral que anhelamos. Un desarrollo que debe llegar a todos y debe incluir todas las dimensiones del ser humano, materiales y espirituales’’, agregaron.

Para combatir el flagelo de la corrupción sugirieron que se hagan ‘‘auditorías severas’’ periódicamente a todas las instancias, para descubrir a los corruptos y castigarlos.
Además del tema de la corrupción en la administración pública, la Conferencia del Episcopado, en su mensaje, plantea un acuerdo entre todos los partidos que los comprometa a respetar el plan de desarrollo nacional establecido, previo a sugerir que el momento actual no es ‘‘para lamentos, para inculpaciones, para vituperios y condenas. Lo es para recurrir a la gran reserva humana 
y moral de todo el pueblo dominicano, para enfrentar con decisión y entereza todos los males que nos aquejan y salir, una vez más en nuestra historia, airosos de nuestros problemas, gracias a nuestra capacidad de sacrificio, de entrega y generosidad’’.

Los obispos se refieren, igualmente, a la lucha contra la pobreza, al endeudamiento externo e interno y a la seguridad social, entre otros temas de interés general.
(El texto completo del mensaje de los obispos se publica íntegro en esta misma edición).

Una motivación

El clero católico recuerda que en su Carta Pastoral del 21 de enero prometieron dirigir a toda la nación un mensaje sobre la situación del país. ‘‘Lo venimos haciendo todos los años. Nos dirigimos principalmente a todos nuestros fieles, pero al mismo tiempo a todos los dominicanos y dominicanas de buena voluntad. Siempre que hablamos sobre estos temas, no faltan quienes se 
preguntan por qué lo hacemos y si esto no es salirnos de nuestra misión de hablar de Dios. Para tranquilidad de éstos, queremos recordar lo que tantas veces y de diversos modos hemos repetido’’.
Y agregan: ‘‘Ante todo, no nos mueve a dirigir ese mensaje interés alguno -económico, político o social- propio. Mucho menos la nostalgia del poder político que tan malos recuerdos ha dejado en el seno de la Iglesia, cuando lo tuvo y lo ejerció. El Derecho Canónico, vigente hoy, prohíbe a obispos y a sacerdotes asumir cargos públicos y participar activamente en la dirigencia y militancia de los partidos políticos’’.

Males y dificultades

Los obispos señalan que al margen de lo que digan los antiglobalizantes o los que defienden e instrumentalizan para sus intereses y beneficios el fenómeno de la globalización, la interdependencia e inter comunicación es hoy un hecho real, ‘‘y los problemas por los que 
atraviesa hoy el mundo occidental y oriental, y los problemas sociales, políticos y económicos que afligen a América Latina están repercutiendo gravemente en nuestra situación’’. ‘‘Es algo que debemos tener muy en cuenta a la hora de analizar nuestros problemas y sobre todo a la hora de buscar seriamente soluciones’’.
La Conferencia del Episcopado Dominicano entiende: ‘‘Es hora de que cada dominicano examine con toda seriedad su actitud y conducta: qué es lo que está haciendo positiva o negativamente por la nación y qué lo que no está haciendo y debiera hacer’’.

El tema de la energía

Los obispos piden, una vez más, resolver el problema de la energía eléctrica, en forma definitiva y 
exitosamente, calificándolo de ‘‘prioridad de prioridades’’. Manifiestan que los problemas no se 
resuelven postergándolos ni a base de emoción ni por simple imposición de la autoridad. Se resuelven enfrentándolos, analizando a fondo las causas, buscando todas las posibles soluciones y escogiendo las mejores.
‘‘Una juventud bien preparada espera hoy su turno. Démosles mayor cabida y oportunidad de colaborar eficazmente a la solución de nuestros problemas. La interferencia de intereses inconfesables, las condescendencias y la presencia de incompetentes lo que harán es que los problemas no se resuelvan’’.
Sostienen que los problemas mal resueltos o resueltos a medias son problemas sin resolver. Es el caso de la energía eléctrica. 


Plan nacional

Los obispos, en su mensaje de hoy a la nación, dicen que el país necesita, sin postergaciones, un acuerdo entre todos los partidos que los comprometa a respetar el plan de desarrollo nacional establecido.
‘‘Un acuerdo nacional que establezca las políticas de Estado, que, más allá de las diferencias partidarias y de las alternativas de gobierno, defina los aspectos básicos de las políticas a seguir en bien de la comunidad nacional’’.
Favorecen que todos los dominicanos colaboren en la solución de los problemas que enfrenta la nación.
‘‘Somos excesivamente dados a responsabilizar al prójimo de los males que padecemos, a echar todas las culpas al gobierno de turno, como si solamente le compitiese al Poder Público el progreso nacional. 
Dicho progreso es tarea y responsabilidad de todos, desde el puesto y función de cada uno. A base de reclamar con tanta fuerza nuestros derechos, nos hemos olvidado de cumplir con nuestros deberes, Urge, pues, insistir en ellos sin desmayo’’.

 

Listín Diario -  26 de Febrero 2003

Intervención de baja intensidad  

Narciso Isa Conde


Para donar escuelas y policlínicas no se necesita traer soldados. Mucho menos armas, barcos, helicópteros, camiones militares, municiones... Eso sólo requiere dinero y personal dominicano. O, en casos excepcionales, personal civil extranjero.
Para entrenar soldados criollos no se necesita tropas extranjeras, sino becas en academias o simplemente instructores.

Para hacer maniobras conjuntas no necesariamente se necesita el territorio nacional, el espacio aéreo del país, sus aguas limítrofes y su espectro radial. Podría hacerse en el territorio del país que las propone o en sus campos de entrenamiento.

Para ayudar a combatir el terrorismo hay que dejar de ser terrorista. No existe un terrorismo bueno y uno malo. No deja de ser terrorismo cuando, en lugar de células o redes civiles, el método es ejercido por un gran Estado y por un super-ejército.

Ese terrorismo incluso es peor.

Para combatir el narcotráfico es preciso eliminar los grandes mercados de las drogas. No solamente hay oferta, sino una gran demanda. Para ofrecer confianza en ese terreno no se puede tener una CIA que auspicie el consumo y el tráfico de drogas en gran escala, ni una DEA que tenga carteles preferidos.

No se debe tener un padre como George Bush que usó la CIA con esos fines. Ni un "cuadro" como Oliver North que traficó todo lo malo. Ni aliados como Arnoldo Alemán, Guillermo Endara, García Mesa, articulados al narco-poder de sus respectivos países.

No se debe tener un socio como Alvaro Uribe, de igual calaña. Ni mucho menos haber tenido tropas como las que en 1965 introdujeron el consumo de drogas en el país y más recientemente permitieron que Haití se convirtiera en un paraíso de las drogas.

Para hablar de paz y ser creible, está prohibida declarar "guerras infinitas", bombardear naciones, cometer genocidio, sembrar bases militares en todo el planeta.

Hay cuentos que no se deben creer. Hay disfraces y máscaras que no se deben aceptar. No hay que suponernos imbéciles o tontos como para creer en su "ayuda humanitaria". A otro perro con ese hueso. A otro lugar con esos regalos envenenados.

De 200 en 200 se ocupa un país o se preparan las condiciones para ocuparlo, después de haberlo privatizado a su favor y saqueado con préstamos usureros.
En cinco meses, además de escuelitas pueden hacerse muchos escondrijos como los que ya hicieron la gente de "Nuevos Horizontes" en El Darién de Panamá.
Y helipuertos, caminos y puentes que en caso de intervención masiva pueden ser conectados.

En cinco meses, de 200 en 200, se entrenan 10 mil soldados en el conocimiento del futuro "teatro de operaciones". En cinco meses se amarran muchos cabos y se establecen nuevas condiciones de manipulación de unas Fuerzas Armadas en las que ya no pocos de sus miembros han comenzado a pensar con cabeza propia y a sustentar ideas democráticas y nacionalistas.

En ese período pueden ser adoctrinados muchos "cuadros militares" en la "doctrina Bush". Se pueden hacer muchas cosas que no debería hacerse en las frontera con Haití.

Las "facilidades" sobran: pueden traer las armas y equipos militares que deseen, no tienen que ser registrados; no tienen que pagar impuestos; no responden por hechos criminales ante la Justicia dominicana; pueden usar el espectro radial y andar armados.

Yo diría que para materializar un proceso tan perverso contra nuestra soberanía se necesitan dos partes: los halcones y los que sumisa y gustosamente aceptan tales imposiciones. Ya está claro quién es el principal responsable de esta ignominia.

Ya sabemos quién es el actual jefe de los traidores a nuestros derechos soberanos. Declaró que se trata de un "asunto militar", que "nada tiene que ver con la diplomacia ni con la Cancillería".

Y lo dijo cuando se anuncia una guerra contra Irak y el mundo se levanta por la paz. Cuando América Latina y el Caribe han dado inicio a una nueva oleada transformadora y la cúpula imperial estadounidense se enseña contra todos los que se resisten a ser víctimas de su recolonización y anexión (en Venezuela, Bolivia, Brasil, Ecuador, Argentina, Colombia...).

Lo ha dicho cuando su inicial popularidad se desploma y cuando el deterioro apunta hacia nuevas luchas, rebeldías y alternativas.

Está claro: estamos frente a una intervención militar de baja intensidad (de carácter preventivo), que eventualmente puede aumentar de potencia y dimensión.

 

Resumen Latinoamericano - DIARIO DE URGENCIA Nº 237 - 3 de marzo de 2003

Crónica del presente - Balance a la República


Por Euclides Gutiérrez Félix


El próximo jueves 27 se cumplen ciento cincuentinueve años de la proclamación de la República, acto llevado a cabo en la gloriosa noche de febrero de 1844, en el baluarte de El Conde, cuando las manos juveniles de Francisco del Rosario Sánchez acompañado de Matías Ramón Mella y otros trinitarios republicanos, enarbolaron la bandera tricolor, culminando en esa acción el proceso de consolidación del sentimiento patriótico de los habitantes de la parte oriental de la isla de Santo Domingo, que conformaban para entonces, una firme comunidad identificada por la lengua, religión, costumbres y hábitos de vida. 

A Juan Pablo Duarte, ausente de la ceremonia, aunque presente en espíritu y solidaridad, le había tocado el honor, con su fino olfato político de percibir, que en el seno de esa reducida familia dominada por Haití, en lo más profundo de su sentimiento, en corazones y mentes, latía, apresurada, emotiva, una decisión inquebrantable de libertad y deseo de superación que no había podido plasmar, en toda su extensión, en el largo camino que el destino le había obligado recorrer por más de cuatrocientos años como actor solitario.

Hace siete años, en la sección que escribíamos en este periódico en su edición dominical, titulada "Los Pueblos y su Historia", hablando de nuestra independencia y sus raíces históricas, decíamos, copiamos: "¡Isla mía, Patria!"exclamó Tomasa Cruz, transida su alma de un profundo dolor, cuando escuchó la noticia de la cesión a Francia de la parte oriental de la isla, acordada en el Tratado de Basilea. Corría el mes de octubre de 1795 y España, vencida por el empuje arrollador de los ejércitos revolucionarios franceses, se inclinaba, humillada, bajo las irresistibles consignas de igualdad, fraternidad y libertad, que estremecían a Europa bajo el dominio político de la nobleza feudal. 

El grito de la mujer humilde, mulata, nacida en la colonia española de la isla del Caribe repercutiría, cincuenta años después, el 27 de febrero de 1844, convertido en el lema inmortal de "Dios, Patria y Libertad".
Al final de ese trabajo concluimos afirmando: "El 27 de febrero de 1844, fue la culminación de un largo y duro proceso de luchas, vicisitudes y sufrimientos del pueblo dominicano, que templó en ese doloroso camino su espíritu y su conciencia, lo que le facilitó mantener su soberanía y su identidad cultural como nación, y permitido subsistir, con dolorosas y cortas caídas, como Estado republicano, mediatizada muchas veces su soberanía, sin desmayo en el esfuerzo de mantener vivos los ideales y los deseos de sus fundadores".

La Patria de Febrero que cincuenta años antes Tomasa Cruz invocó y que después de su nacimiento como República Pedro Santana vendió, para ser redimida en agosto de 1863 y que más tarde Buenaventura Báez, en vocación de entrega, también desorganizó y prostituyó; 
redimida por la Guerra de los Seis Años, desfalcada, prostituida y tiranizada por Ulises Heureaux y redimida el 26 de julio de 1899; que tropezó y cayó de nuevo perdiendo su soberanía con la primera intervención militar de los Estados Unidos; corrompida y desorganizada por Horacio Vásquez y más luego organizada, rescatada su soberanía económica, convertida en apreciable productora de riqueza bajo la tiranía siniestra y severa de Trujillo y rescatada después la noche del 30 de mayo de 1961, ha podido sobrevivir hasta hoy, cuando enfrenta un futuro incierto.

El balance político, económico y social en su ciento cincuentinueve aniversario, es preocupante: La Patria de Febrero ha entrado de nuevo, en sus momentos actuales, en un doloroso proceso de anarquía y disolución, de endeudamiento e hipoteca de su soberanía en el orden económico, que hace percibir que el costo de esa deuda será dramático y doloroso. Un informe del Banco Mundial publicado en la primera página del matutino Hoy del 21 de este mes, afirma que el 6% de la población dominicana, estimada en 8 millones de habitantes, es de haitianos, lo que revela que un número importante de nativos de la parte occidental de la isla, que no obedece a ningún patrón de organización republicana porque está convertida en un conglomerado humano nada más, se ha trasladado a territorio dominicano, convirtiéndose, aceleradamente, en una minoría racial de nuestra población que reclama derechos y prerrogativas que carecen de todo fundamento jurídico.

La Patria de Febrero, la que invocó cincuenta años antes de su nacimiento Tomasa Cruz, está en peligro. Y es responsabilidad de este gobierno del PRD y de todos los dominicanos, no permitir que se disgregue y desaparezca.



El Nacional - 24 de Febrero del 2003

Autoritarismo tutelado

Por Lilliam Oviedo


Los diarios del pasado jueves indican que sólo diez militares de Estados Unidos entrenan soldados dominicanos en Sierra Prieta y que, al momento de la visita de los periodistas, sólo dos de esos entrenadores estaban en acción. Una cifra y la imagen de un momento no alcanzan, sin embargo, para negar lo evidente: es prioritario para las autoridades dominicanas y para las estadounidenses el objetivo de que los soldados dominicanos aprendan a obedecer órdenes 
impartidas en inglés y a moverse en consonancia con los intereses imperialistas.

Más importante aún, las decisiones sobre el número de soldados que participarán en los entrenamientos y sobre las tareas a realizar, han sido tomadas en las oficinas donde se aposentan los principales organismos de poder imperialista, donde ahora predomina la 
ultraderecha. Allá se hizo la lista de prioridades y el gobierno dominicano sólo la ha acatado. ¿Hace falta algo más para identificar piezas sujetas a un esquema de subordinación?
Sí, pero una sola reseña en la prensa nacional aporta datos que nos remiten a la esencia.

La Secretaría de Estado de Relaciones Exteriores nada sabía del inicio de los ejercicios de entrenamiento y desconoce aún muchos detalles sobre este asunto. Lo dijo el canciller Hugo Tolentino Dipp. ¿Cabe el término institucionalidad?
Se crea la imagen para acallar el escándalo. El partido Fuerza de la Revolución denunció que vendrían 10 mil soldados yanquis, la Embajada de Estados Unidos jamás habló claro sobre el número de de soldados, y ahora dicen que en Sierra Prieta hay 10 entrenadores y sólo dos estaban en acción el pasado miércoles cuando llegaron los periodistas.

¿Con qué argumento se puede justificar la presencia de un solo soldado yanqui? ¿Con el argumento de que viene a construir obras civiles? ¿Desde cuándo se cubre con detalles cosméticos algo tan esencial como una agresión a la soberanía?
Durante el pasado gobierno, los funcionarios del Partido de la Liberación Dominicana y el dirigente del Partido Revolucionario Dominicano y senador por Monte Plata Ramón Alburquerque presentaron como emisarios de la solidaridad a los miembros de la Guardia Nacional que tras el 
azote del huracán Georges se instalaron en esa provincia con el pretexto de construir escuelitas, caminos y policlínicas.

Ahora, el presidente Hipólito Mejía habla con orgullo del proyecto de aumentar la presencia militar estadounidense, cuando en realidad el Estado dominicano tiene en el esquema el mismo papel que hacen los militares dominicanos que en Sierra Prieta levantan los cartones en los cuales se dibujan las siluetas de los terroristas a los cuales las supuestas brigadas tienen que disparar. ¡Y que conste que el servilismo no es mascarada!

El entreguismo es, pues, asunto de clase. La presencia militar yanqui es la expresión más odiosa de la actitud entreguista del gobierno y de la clase dominante y de la decisión imperialista de 
afianzar la subordinación, pero forma parte de un proyecto global.
No es fortuito que en los últimos días dirigentes empresariales, en la Cámara Americana de Comercio y en otros escenarios, hayan reiterado que es necesario firmar un Acuerdo de Vigilancia con el Fondo Monetario Internacional.
La necesidad de mantener su inserción en el esquema económico internacional puede llevar a esa clase dominante a aplicar nuevos ajustes económicos. 

En 1984, durante el gobierno encabezado por Salvador Jorge Blanco, se impuso la política fondomonetarista a un costo de decenas de muertos y miles de detenidos. Hay que recordarlo.
Ahora, el uso de la fuerza contra las mayorías se disfraza de lucha contra la delincuencia, y le han colocado el mismo disfraz a la represión como respuesta a la protesta. Se ha formado un comando para "controlar desórdenes" en lugares muy poblados. 

Es la repercusión a nivel nacional del modelo del uso de la fuerza en un mundo dominado por la ultraderecha. Ahí radica la ligazón entre el entreguismo y el abuso contra las mayorías. Gobierno, 
partidos representados y clase dominante se conjugan en una gestión de autoritarismo tutelado por el imperialismo... ¡Y tienen el descaro de decir que con eso fortalecen la democracia!


El Nacional - 23 de Febrero del 2003

Latinoamerica-online - Cultura, Società e Il Mondo dei Caraibi 

Ass. Cult. IMAGO MUNDI 

Direttore Mariella Moresco Fornasier

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