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Crece presión ciudadana por la dimisión de Aristide
La renuncia
del Presidente Jean Bertrand Aristide constituye un
elemento esencial para resolver la actual crisis que vive
el país, sostienen organismos civiles agrupados en la
Plataforma Haitiana en Defensa de un Desarrollo Alternativo
(PAPDA, por sus siglas en francés).
La oposición señala que Aristide ha traicionado las
reivindicaciones centrales del movimiento Lavalas 1986-91
volviéndose cómplice de las políticas fondomonetaristas,
rehusando a poner en marcha las verdaderas políticas que
permitan transformar la situación de marginalización y
explotación de las masas haitianas. Es más, el gobierno de
Aristide se ha sumergido en la inmoralidad, la corrupción y
la violación sistemática de los derechos más elementales de
los ciudadanos haitianos. La institucionalización de la
impunidad prueba la continuidad de los procedimientos del
poder y la renovación del Estado tradicional en sus
aspectos más odiosos.
Entre los presuntos actos de corrupción más sonados, la
Plataforma menciona la comercialización de arroz importado
de Estados Unidos para enriquecimiento personal de algunos
dirigentes de la oficialista organización Fanmi Lavalas, el
robo del ahorro y de los bienes de una franja importante de
la población a través de un sistema de seudocooperativas,
el tráfico de influencias a favor de una Universidad
privada de la Fundación Aristide en detrimento de la
Universidad Estatal de Haití.
Así mismo, el gobierno es acusado de recurrir a la represión, a la violación de la libertad de prensa e
incluso a los asesinatos para acallar las manifestaciones
de los movimientos sociales y particularmente del
movimiento estudiantil. Las autoridades locales se han
transformado en el brazo armado del sistema de dominación
para quebrar todo espacio de contestación y expresión del
pensamiento libre a través de la acción represiva de la
policía y de los mercenarios a sueldo del régimen. Varias
radios han sufrido la destrucción de sus equipos de transmisión, se mantiene en la impunidad los asesinatos de
los tres hijos de Viola Robert, de Jean Dominique, de
Brignol Lindor y de tantos otros.
La acción contra la universidad pública ha sido
particularmente dura y violenta. Se han destruido sus locales, numerosos estudiantes, profesores y directivos han
sido heridos, encarcelados o asesinados.
Frente a esta realidad, existe, sin embargo, un despertar
de la conciencia ciudadana. El movimiento social, que
reclama la dimisión del Presidente de la República, ha
inaugurado un nuevo ciclo de movilización política que
había sido casi eliminada con el golpe de Estado de 1991 y
luego con la instrumentalización y la corrupción
desplegadas por el régimen que encabeza Aristide.
La solución a la crisis haitiana, señala la Plataforma, no
reside en una nueva ocupación del suelo haitiano por
fuerzas extranjeras policiales o militares, como lo ha
sugerido el CARICOM, más aún cuando en este año se celebra
el bicentenario de la independencia nacional. La
intervención de los marines norteamericanos, bajo la
cobertura de las Naciones Unidas y de la OEA en 1994, no
resolvió los problemas de seguridad. Estos problemas se
agravaron al partir las tropas. La cuestión de la
seguridad no puede ser resuelta mas que por las
instituciones haitianas en el marco de mecanismos de concertación. La Policía Nacional Haitiana ha demostrado
que ella dispone de capacidades suficientes como para
mantener el orden cuando ella no está obligada, por
instrucciones provenientes del Ejecutivo, a asociarse con
factores de perturbación, finaliza la Plataforma.
www.alainet.org
28/01/2004
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