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Argentina enviará 500 soldados
a Haití
La Argentina prepara su más grande operación militar en el exterior
desde la intervención en Kosovo, en 1992. En los primeros días de
junio una fuerza multinacional americana se hará cargo de la
seguridad en Haití y allí estará un contingente argentino que
incluirá la participación conjunta de las tres Fuerzas Armadas.
El presidente Néstor Kirchner enviará esta semana al Congreso el
pedido para el traslado de las tropas, luego de recibirse formalmente
la solicitud de las Naciones Unidas. La decisión política se dio a
conocer tras el regreso del Presidente de su gira de cuatro días por
los Estados Unidos, país que reclamaba ese gesto internacional por
parte de la Argentina.
Se enviará un batallón reforzado de 500 hombres, 280 pertenecientes
al Ejército y 220 a la Armada; además del hospital reubicable de la
Fuerza Aérea, con un centenar de miembros, entre médicos y personal
de seguridad, y los buques de transporte y de apoyo logístico Bahía
San Blas y Patagonia.
Una decena de camiones pesados, otros tantos vehículos menores y
algunas unidades blindadas de transporte de tropas conformarían la
unidad al mando del teniente coronel Ferreira. Un capitán de navío
estará al frente de la Infantería de Marina, que desplegará
vehículos blindados de exploración Panhard.
La fuerza que desplegará la ONU será de 6700 militares y
reemplazará a los contingentes de Estados Unidos y de Francia, que se
hicieron cargo de controlar la violencia en Haití desde los días
previos a la caída del presidente Jean-Bertrand Aristide. Brasil, que
enviará 1500 hombres a ese país, quedará al frente de la misión
internacional bajo el séptimo capítulo de la carta de la ONU, con el
mandato de imponer la paz en el lugar.
Contacto en Brasil
El ministro de Defensa, José Pampuro, viaja a Brasilia para conversar
sobre esta operación con su par José Viegas.
Dos semanas después, los ministros de la Argentina y de Brasil
tendrán otro contacto en la ciudad de Buenos Aires, en el que se
sumará la ministra chilena Michelle Bachelet, cuyo país ya opera en
Haití. Todo el Mercorsur participará de la misión, con más o menos
tropas, pero con la asegurada presencia como decisión política del
bloque.
A Brasil viajará también el vicealmirante Alejandro Giromini,
subjefe del Estado Mayor Conjunto, para definir cuestiones prácticas
del planeamiento militar, como la incorporación de oficiales
superiores argentinos al staff del general brasileño que comandará
la misión. Los rangos de esos oficiales serán los de coronel,
capitán de navío y comodoro.
Algunos oficiales argentinos ya se encuentran en Haití para reconocer
el terreno donde se ubicarán las tropas de nuestro país.
Antecedentes
En 1992, durante la crisis en los Balcanes, la Argentina envió a
Kosovo un batallón de 900 hombres, que por número constituye la
misión más grande que se ha desplazado al exterior. Sin embargo, el
caso de Haití representa un reto superior por los requerimientos
logísticos para esta fuerza, ya que en Kosovo el contingente nacional
llegó a una zona de operaciones de la OTAN, donde todo estaba
previsto por el mando europeo-norteamericano.
Ahora las tropas argentinas deberán autoabastecerse en sus
necesidades sanitarias, de provisión de agua potable y comida, lo que
hace que ésta sea la misión más compleja encarada fuera de nuestro
país.
No habrá voces oficiales que hablen del tema hasta que el presidente
Néstor Kirchner lo haga público, tal como es habitual en este
gobierno. El momento político que se vivía en el país en marzo
último evitó la difusión desde la Casa Rosada de un plan que estaba
en marcha.
Por entonces se esperaban los actos en la ESMA y en el Colegio
Militar, el discurso presidencial del 24 de marzo, y las tensiones de
esos sucesos, para anunciar una operación militar de esta envergadura.
El 11 de marzo, por caso, el general Richard Myers, jefe del Estado
Mayor Conjunto de Estados Unidos, se llevó de Buenos Aires la promesa
de que la Argentina estaría en Haití.
Mientras Brasil anunciaba públicamente su participación, y por eso
ganaba el mando de la fuerza, la Argentina especulaba con los tiempos
de la ONU para dar a conocer su posición, que era sabida por quienes
recibieron las órdenes de trabajar en el tema.
El contingente elegido pasó por el período de entrenamiento, sus
integrantes recibieron las vacunas necesarias para la zona, pero el
silencio desde la Casa Rosada les provocaba algunas dudas, hasta que
recibieron la comunicación de que no habría trabas políticas para
participar.
Plazos
El mandato de la ONU es por seis meses, plazo que seguramente será
ampliado.
Pese a alguna reticencia por operar bajo el mandato de imposición de
la paz -no se dan las cuestiones técnicas para el mantenimiento de la
paz-, la posición regional dejó poco margen de maniobra al Gobierno
para evitar el envío de tropas sin correr el riesgo de chocar
políticamente con sus vecinos.
Especialmente con la decisión estratégica de Brasil de mostrar a
Estados Unidos que la región puede autoabastecerse ante problemas de
seguridad internacional.
Fuente:
La Nación, Argentina
Entorno Año 2 Número 40, 24 de Mayo del 2004
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