Cuba: Puede
ser el cacique Guamá
Encuentran
en la Ciudad Primada de Cuba el esqueleto de una persona con evidencias
que permiten suponer que se trata del cacique Guamá
Lisván Lescaille Durand
Fotos: Cortesía del entrevistado
BARACOA, Guantánamo.— La noticia se esparció como pólvora por todo el
país. Y no es para menos. Los restos mortales del intrépido cacique Guamá
podrían ser los mismos que ahora se exhiben en el museo arqueológico
Cueva del Paraíso, de la bella y emblemática ciudad de Baracoa, la
primera Villa de Cuba, fundada por Diego Velázquez en 1511.
El
hallazgo en las serranías baracoenses del esqueleto de una persona con
las características y evidencias de un representante de la comunidad
indocubana, es la primera pista hacia la hipótesis de que se trata del
cacique Guamá, el indio de la zona de Baracoa que lideró entre 1522 y
1532, la más larga, cruenta y efectiva rebelión indígena contra el
exterminio provocado por la potencia española.
En
el terruño del bravo jefe taíno no son pocos los que miran con
escepticismo la autenticidad de la presunción histórico–arqueológica.
Sin embargo, entre los estudiosos del tema no solo en Baracoa, sino en
otras partes de Cuba y el mundo los argumentos merecen el respeto y la
espera de nuevas pruebas científicas.
Alguien
con suficiente aval y experiencia en la arqueología como el profesor
Roberto Ordúñez Fernández, director del museo y de la sociedad arqueológica
de Baracoa es el principal defensor de la teoría. Él, al frente de
un equipo de trabajo hizo el descubrimiento hace unos meses, luego de
varios años explorando en intrincados parajes de Baracoa.
EL
CADÁVER Y SUS EVIDENCIAS
El
momento cumbre del hallazgo del esqueleto fue en el mes de febrero de este
año, según le cuenta a JR el profesor Ordúñez. Hacía ya mucho
tiempo que la zona del descubrimiento estaba siendo visitada por
individuos que decían saber de la existencia de tesoros, botijas con oro
y cosas por el estilo. Asegura el arqueólogo que otras osamentas se habían
encontrado en las lomas de Baracoa —se exhiben en el museo—, pero
ninguna con evidencias tan palmarias de que corresponde a un indio cubano
de la comunidad taína.
“La
primera evidencia está en la deformación frontooccipital”, dice. Nótese
el profundo achatamiento de la frente, señal inequívoca de la cultura taína,
que como bien es sabido desde pequeños se colocaban tablillas en esa
parte de la cara para buscar semejanzas con animales venerados por ellos
como las jicoteas, en una suerte de ofrenda a ellos.
“La
forma de enterrar a este cadáver y los objetos que le rodean apuntan
también de forma categórica a expresiones de las costumbres de los
indios taínos. Está acuclillado y a su alrededor hay un grupo de objetos
y piezas ceremoniales típicos de los enterramientos de indígenas: una
esferolita, muy grande, en correspondencia con el rango del personaje; un
collar de serium con amuleto colgante; una cazuela con ofrenda de
caracolus-caracolus y polidantes, obsequio para el viaje al ultramundo;
además de otras piedras ceremoniales y una pieza de significado aún
desconocido.
“Por
otro lado —prosigue— se aprecian denticiones con desgaste total, como
evidencia del consumo de moluscos, y especies marinas que actuaban
abrasivamente sobre los dientes. Cerca de la boca notamos un recubrimiento,
el cual permite suponer que este cadáver recibió algún tipo de
tratamiento, que ha influido en el estado de conservación del mismo.
¿POR
QUÉ EL CACIQUE GUAMÁ?
La
interrogante flotaba en el aire desde el principio. El también
historiador Ordúñez, ha dedicado parte de sus estudios a la vida de Guamá,
figura precursora de nuestras luchas, que en las literaturas aparece
opacada por la del cacique Hatuey.
De
Guamá poco se conoce, aunque haya protagonizado una ardua rebelión
bautizada por algunos autores como “la primera guerra cubana de los diez
años”, pero lo que sí está documentado, asevera Ordúñez, es que no
murió a manos de los españoles, sino de un hachazo en la frente,
propinado por su hermano Olguama, mientras el cacique dormía; la agresión
posiblemente estuvo impulsada por los celos ya que Guamá raptó a su
mujer, según atestiguaron indios de esa guerrilla.
“El
esqueleto encontrado tiene una fractura en la frente, resultado de un
golpe mortal. A lo cual se une la confirmación, mediante peritajes, de
que se trata una persona masculina, de algo más de 40 años, lo cual
coincide con las señas de Guamá.
“El
antropólogo norteamericano Sudá Yehuda Shaheb, profesor de varias
universidades de Estados Unidos, quien ha contribuido con esas pruebas
sostiene también que ese hombre murió del golpe en la frente, así como
que la edad estimada sobrepasa los cuarenta; opinión compartida por el
doctor Ray Petty, presidente de la Fundación Arqueológica de Tibes,
considerado el centro de la cultura taína en América; por cortesía de
esta última institución sabremos los resultados de la prueba de ADN y el
Carbono 14”, asegura Ordúñez.
“Mira
—dice enfático—, si la prueba confirma que la muerte de ese individuo
se produjo posterior al año 1500, se puede afirmar que se trata del
cacique Guamá, porque para ese fecha él era el único jefe indio que
estaba vivo y haciendo resistencia a la dominación de la metrópolis española.
Yo aún no sostengo que se trata de Guamá, faltan esas evidencias, que
para mí serán concluyentes.”
El
profesor Roberto Ordúñez Fernández ha dedicado casi 30 años a la
arqueología. Fue parte de tres expediciones con el doctor Antonio Núñez
Jiménez a sitios arqueológicos en Baracoa, Maisí y en Pinar del Río;
este lo declaró miembro de la Sociedad Espeleológica de Cuba y le entregó
la medalla 45 aniversario de dicha institución. Es también miembro de la
Sociedad de Amigos del Museo del Hombre de París y de la Asociación del
Parque Arqueológico de Tibes, en Puerto Rico. Posee numerosas
publicaciones entre las que sobresalen el libro Taíno, y un artículo en
el II tomo de la obra 40 Años Explorando Cuba, de Núñez Jiménez.
Juventud Rebelde,
28 de septiembre de 2003 |