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Cultura, Società e Il Mondo dei Caraibi

Cinema

 

di Mariella Moresco Fornasier

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Festival La Habana en Nueva York exhibe más de 80 filmes latinos    (1 aprile 2003)

Listo el rollo 43   (4 marzo 2003)

El Festival de Cine de Cartagena - Pasos de una historia  (4 marzo 2003)

Los pasos perdidos  (4 febbraio 2003)

 

 

Festival La Habana en Nueva York exhibe más de 80 filmes

latinos 

 



El festival internacional de cine de La Habana, que abre su cuarta edición en Nueva York el 
miércoles, ofrecerá una programación versátil que incluye más de 80 filmes de relevancia en la producción latinoamericana de los últimos años.

Durante ocho días consecutivos, los neoyorquinos podrán disfrutar de estrenos nacionales y locales, largometrajes premiados en otros festivales y cortometrajes experimentales con temáticas innovadoras.


El certamen abre con el filme cubano "Nada", premio Opera Prima para el joven realizador Juan Carlos Cremata en el Festival de Cine de La Habana 2001 y candidato a mejor película extranjera durante la pasada edición de los Premios Goya.
Con una cinematografía fresca, llena de referencias pictóricas y poéticas, Cremata cuenta la historia de una joven que, mientras trabaja en la oficina de correos, espera sin fe ganarse la lotería de visas para viajar a Estados Unidos.


El invitado de honor en el festival de este año es el director cubano Julio García Espinosa, que ha influido en el cine de Cuba y América Latina con sus películas "Reina y rey", "Las aventuras de Juan Quin Quin" y "Son y no son".
Su teoría de "El cine imperfecto" será tema principal de uno de los paneles de discusión organizados por el festival y que presentarán al público a directores como Jorge Alí Triana 
(Colombia), Daniel Schorr (Brasil) y Mario Mandujano (México).


En la programación destaca el estreno en Nueva York de "Bolívar soy yo", de Jorge Alí Triana, programado para el cierre del festival el día 2 de abril.
Desde su estreno, "Bolívar soy yo" ha logrado importantes reconocimientos en festivales como Mar del Plata 2002 (Mejor película), Toulouse 2002 (Premio de la audiencia) y Cartagena 2002 (Mejor película).
Otros cintas a ser estrenadas en EEUU son el largometraje "Las tres Marías", del brasileño Aluizio Abranches, y "La cuarta casa", del mexicano José Antonio Cordero, además de películas 
de Argentina, Colombia, Chile, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Puerto Rico y Venezuela.


Uno de los atractivos del festival de este año es su énfasis en las recientes tendencias en animación en Latinoamérica, género que ha logrado encontrar una identidad estética propia 
en la región.

Entre los filmes de animación resalta "Ogú y Mampato en Rapanui", del chileno Alejandro Rojas, preseleccionada por la Academia de Artes y Ciencias para competir por el Oscar 2003.
Del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), pionero de la animación en Latinoamérica, se proyectarán la serie "Filminutos", de Rogelio Nogueras, "Máscaras", de Elisa Rivas, y "Estela Granito de Arena", de Miguel Vidal.

 

El festival presenta además algunos clásicos del cine cubano ("Oración", "Estética", "Now" y "Por primera vez") como parte del programa "Documentales de la Revolución", organizado por 
Anne Marie Stock, profesora experta en el tema.
Entre las muestras especiales están la de música en el cine ("Carmen Amaya, reina de los gitanos" y "Cuando los espíritus bailan mambo") y los trabajos de la Fundación Universidad del 
Cine de Buenos Aires ("Código postal" y "Mi fiesta de casamiento").

 

Una de las conferencias más interesantes promete ser "Directores emergentes de América Latina", a cargo de Julio García Espinoza, director de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de Cuba, y Manuel Antín, director de la Fundación Universidad del Cine de Argentina.
El festival se proyectará en salas de cine de Manhattan, Queens y El Bronx, tres de los cinco condados de la ciudad de Nueva York, a fin de alcanzar un público más amplio y diverso. 

 

Cubanet, 26 de marzo de 2003

Listo el rollo 43

 

Ignacio Ramírez  

 

Este viernes 28 de febrero entre las 8 y las 10 de la noche, con la sonora presentación de la Kalamary Big Band de Cartagena y la proyección de la película colombiana La primera noche, de Luis Alberto Restrepo, se dará comienzo oficial al 43 Festival Internacional de Cine de Cartagena, que aparte de consolidar a la ciudad como una auténtica urbe de película, la convertirá durante ocho días en un hervidero de atención y atracción cinematográfica, tanto para los personajes del cine como para los espectadores que disfrutan con ansiedad este nuevo capítulo de emocionantes vivencias alrededor del “sueño de los despiertos”. 

Un equipo de expertos organizadores, con Víctor Nieto a la cabeza, lleva un año preparando esta gran fiesta del cine que, a e stas alturas, con casi medio siglo transcurrido, tiene ya un prestigio justo y consolidado en un espacio inmenso y exigente que alrededor del mundo suscita competencias dentro de las cuales sólo clasifican aquellos festivales que ofrecen calidad en el cine que presentan, los personajes que llevan y las buenas críticas que suscitan. 

Desde 1959, cuando la Alcaldía de Cartagena inicia los contactos con la Federación Internacional de Productores de Films, F.I.A.P.F., a través del Embajador de Colombia en París, hasta este febrero 2003, en plena madurez del certamen, han ocurrido cientos de episodios memorables y de momentos difíciles que sólo la persistencia de los cartageneros ha logrado sortear parta sostener y consolidar. En 1976, por ejemplo, por iniciativa de Victor Nieto Jr. el festival se orienta hacia la muestra de Cine Iberolatinoamericano, que recibe el permiso oficial para ser competitivo en esa área cinematográfica, siendo el primer Festival del mundo que destaque ese cine. En el 81, ante el auge y la importancia de la televisión colombiana y la ausencia de formas de estímulo y reconocimiento a su desarrollo, sus programas y a sus animadores principales, directores, guionistas, etc., el festival decidió crear los premios India Catalina de Oro en diversas modalidades y desde entonces viene constituyéndose en el más importante galardón que se entrega anualmente por medio de un jurado integrado por los periodistas del mundo del entretenimiento.

La película del tiempo que rueda

En 1983, el video hace  su aparición en el mundo de la tecnología, y el Festival de Cine de Cartagena es el primer certamen de cine en mostrarlo no solamente en Colombia, sino en toda la América. Posteriormente, otros festivales de cine lo incluyen como parte de su programa. En el 92 se crea el Mercado del Cine, Televisión, Video y Cable Latinoamericano contando con una presencia nacional e internacional activa y creando una senda comercial por donde pueden abrirse paso los nuevos distribuidores, compradores, exhibidores, programadoras, productores y promotores, expresando los valores culturales de América Latina.

En 1993 el Festival inicia el Concurso Iberoamericano de Cortometrajes, premiando al mejor de los mejores, ya que sólo se reciben cortometrajes que hayan obtenido premios en otros certámenes de cine.

Hoy en día el Festival de Cine de Cartagena es el más antiguo de América Latina, que cuenta con Cine iberoamericano competitivo (Sección Oficial),  Muestra Internacional,  Concurso de la Televisión colombiana, Concurso Iberoamericano de Cortometrajes, Mercado de Cine, Televisión, Video y Cable, Encuentros Internacionales, Actos teóricos y alternos y Telefestival, entre muchísimos otros programas, eventos y atracciones que lo ubican, frente a certámenes del género en el mundo entero, como una institución respetable y prestigiosa, que sobresale en medio del agitado mundo del cine universal.

Este año, en medio de esa llamativa oferta, anuncia entre sus muchos atractivos un homenaje al genio y leyenda Charles Chaplin y la presencia de su hija Jane en el jurado principal de calificadores de las películas en competencia, que además estará integrado por el director alemán Rainer Simon, la Secretaria ejecutiva del Convenio Andrés Bello, Ana Milena Escobar y los escritores colombianos Óscar Collazos y William Ospina.

Pero estos son apenas titulares abrebocas para una genuina fiesta de película rodada en uno de los más bellos y hospitalarios lugares de la tierra: Cartagena, donde viven y vibran los fantasmas de la India Catalina, Blas de Leso, El Tuerto López, Obregón, Pedro Claver, Piratas de toda índole y calaña y Cronopios que verán y contarán lo que allí pase en estos días de cine y fantasía.

Si quiere adelantarse a lo previsto, haga click en www.festicinecartagena.com     

Cronopios - Agencia de Prensa - miercoles 26 de febrero de 2003     cronopios@cable.net.co

El Festival de Cine de Cartagena 

Pasos de una historia

 

 

 

 

 

1959 -  Desde la Alcaldía de Cartagena, se inician los contactos con la Federación Internacional de Productores de Films, F.I.A.P.F., a través del Embajador de Colombia en París.  

1960 - Se consigue el permiso para realizar los festivales y se inician los primeros contactos con lo organismos oficiales cinematográficos de Colombia y de otros países para obtener su participación.  

Marzo de 1960 - Ya se había escogido la fecha para el primer Festival de Cine de Cartagena, que se llevaría a cabo del 3 al 10 de marzo de ese año y se organizan todos los preparativos. Se escoge el Teatro Cartagena como sede oficial. Las oficinas se instalan en los bajos del Club Cartagena. Se elige la primera Junta Directiva cuyos miembros fueron : Fernando Díaz, Presidente; Arnulfo de la Espriella, Alcalde; Daniel Lemaitre DíazGranados, Blanca Becerra, Evelia Porto de Mejía, Victor Nieto, Aurelio Martínez Canabal y José Barbieri.  

1961- A partir de éste año, en el tercer mes, se realizan los Festivales de Cine de Cartagena.  

1970- Debido a la importancia que adquiere el evento, un numeroso grupo de cartageneros se reunieron para crear la Corporación Cívica de los Festivales, eligiéndose como primer Presidente a Fernando Díaz y formando parte de la Junta, los directivos anteriores ya mencionados.  

1971- Se inicia el Concurso de Cine Publicitario. Colombia no contaba con una industria cinematográfica de largometraje, y el cine publicitario es realmente la escuela de aprendizaje de muchos futuros realizadores.  

1976 - Por iniciativa de Victor Nieto Jr. y contando con el respaldo de la Federación Internacional de Productores de Films, F. I. P. A. F., el festival se orienta hacia la muestra de Cine Iberolatinoamericano, que recibe el permiso oficial para ser competitivo en esa área cinematográfica, siendo el primer Festival del mundo que destaque ese cine. En este mismo año se premia la película “Furtivos” del director español Jose Luis Borau. En el año siguiente el Jurado escoge “Cantata de Chile”, del director de cine cubano Humberto Solás. Desde entonces, el festival ha mostrado la obra de cientos de realizadores de todos los países de América Latina, el Caribe y la peninsula Ibérica, y ha mostrado todos los fenómenos, escuelas y tendencias de este cine.  

1981 - Ante el auge y la importancia de la televisión colombiana y ante la ausencia de formas de estímulo y reconocimiento a su desarrollo, sus programas y mucho menos a sus animadores principales, directores, guionistas, el festival decidió crear los premios India Catalina de Oro en diversas modalidades y desde entonces viene constituyéndose en el más importante galardón que se entrega anualmente por medio de un jurado integrado por los periodistas del mundo del entretenimiento.  

1982 - La creación de Empresa Colombiana de Fomento Cinematográfico. Esta entidad entra a vincularse a Festival por petición de la dirección del festival y aporta anualmente un auxilio económico que cubre parte de los gastos del certamen. 

1983 - Hace su aparición en el mundo de la tecnología el Video, y el Festival de Cine de Cartagena es el primer certamen de cine en mostrarlo no solamente en Colombia, sino en toda la América. Posteriormente, otros festivales de cine lo incluyen como parte de su programa.

1992 - Se crea el Mercado del Cine, Televisión, Video y Cable Latinoamericano contando con una presencia nacional e internacional activa y creando una senda comercial por donde pueden abrirse paso los nuevos distribuidores, compradores, exhibidores, programadoras, productores y promotores, expresando los valores culturales de América Latina.

1993 -  El Festival inicia el Concurso Iberoamericano de Cortometrajes, premiando al mejor de los mejores, ya que sólo se reciben cortometrajes que hayan obtenido premios en otros certámenes de cine.Hoy en día el Festival de Cine de Cartagena es el más antiguo de América Latina, que cuenta con los siguientes secciones :

- Cine iberoamericano competitivo (Sección Oficial).
- Muestra Internacional.
- Concurso de la Televisión colombiana.
- Concurso Iberoamericano de Cortometrajes.
- Mercado de Cine, Televisión, Video y Cable.
- Encuentros Internacionales.
- Actos teóricos y alternos.
- Telefestival.

Al crearse la Federación de Festivales de Cine en la ciudad de La Habana, Cuba, su director, Don Victor Nieto fue elegido como primer presidente de esa organización, que busca una estrecha colaboración entre todos los Festivales del Mundo y, de manera especial, los que se dedican a presentar y destacar el cine latinoamericano.

 

fuente: www.festicinecartagena.com  

Los pasos perdidos - Miel para Oshún 


Juan Carlos González A. 



Cuando ya no recordábamos hacía cuánto no se estrenaba una película de Humberto Solás en la ciudad, nos sorprendieron la sala de cine del Mamm y el Centro Colombo Americano con la exhibición este mes de 'Miel para Oshún' (2001), el más reciente largometraje de este director, tras un receso creativo de nueve años. Como novedad, la película fue filmada en video de alta definición, lo cual abarata costos y permite cierta flexibilidad técnica. 


La figura de Humberto Solás, ya de 61 años, se ha convertido en un referente obligado a la hora de hablar del cine cubano contemporáneo, quizá impulsado por el éxito de 'Lucia' (1969), una película mítica en su filmografía. A partir de entonces el compromiso político ha estado omnipresente en su cine, contagiado de la vena literaria que a Solás inquieta.
Dentro de esa misma línea, 'Miel para Oshún', escrita por Elia Solás, hermana del director, es un canto a la nostalgia, a la búsqueda de los pasos perdidos, a la niñez que un día se nos fue. La película trata también sobre el retorno a las raíces, sobre todo cuando se piensa en una partida obligada por las circunstancias, tal como ocurrió con los cubanos que debieron optar por exiliarse.


El filme narra el regreso a su tierra de Roberto (Jorge Perugorría), un cubano que ha vivido desde niño en Estados Unidos, en búsqueda de su madre y también de sí mismo. En su búsqueda trashumante por todo el país le asistirán una prima y un chofer, que pone la nota cómica y tropical a la aventura. Estructurada como una 'road movie' episódica, pasamos buena parte del relato en carretera, presenciando de primera mano las vicisitudes del pueblo cubano, que se las arregla como puede para sobrevivir frente a muchas carencias. En este aspecto parece que Solás 
intentara una aproximación didáctica dirigida al espectador extranjero, en una denuncia soterrada pero imposible de no ver.


El director declaraba que “El film no se propone avivar el fuego de la polémica del cisma, sino, por el contrario, reflexionar en las consecuencias del mismo y ayudar a restañar las inevitables heridas. Ello no quiere decir que la obra tenga un carácter de imparcialidad, pero sí es respetuosa en su celebración del reencuentro.”
No sólo es respetuosa, añadiría yo, sino además muy verista, casi documental. La llegada de antiguos exiliados a Cuba es registrada con enorme alborozo y un realismo que supera cualquier intento de escenificación.


Pero a partir de allí, el filme cae en algunas trampas dramáticas de las que no consigue escapar y lo invade un aroma novelesco obvio y desafortunado, que intenta conmover al espectador pero que termina por hacer tambalear la película. La supuesta introspección del personaje principal sirve para hacer unas reflexiones demasiado literarias y poco creíbles. 


Como idea, el argumento es mucho mejor que la película que vemos. Apelar al melodrama es válido, pero manipular al espectador no. Humberto Solás pretendió realizar un testimonio humanista sobre las consecuencias de la separación y sobre la fuerza de la sangre. Pero le faltó fuerza, y el resultado no alcanza a reflejar con justicia tan noble propósito.

 

EL TIEMPO  (Medellin) - 21 de enero 2003

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