Latinoamerica-online

Cultura, Società e Il Mondo dei Caraibi

Feste e tradizioni

 

di Mariella Moresco Fornasier

 

 

 

Cuando el acordeón nos llama   (29 aprile 2003)

Rep. Dominicana - Las dos caras de la Semana Santa   (22 aprile 2003)

 

Cuando el acordeón nos llama

 

Por Lolita Acosta

 

Una semana antes de iniciar el Festival de la Leyenda Vallenata, que este año irá del 29 de abril al 3 de mayo, la expectativa de la gente que vive en Valledupar y de quienes estando afuera se preparan para ir o para vivir de lejos su entrañable cita, crece con la misma intensidad que sus paseos, merengues, puyas y sones, que constituyen el alma de un pueblo que se oxigena y vuela con el aire de su música, una de las más singulares y cautivantes de cuantas se conocen en el ambiente popular.

Aunque para ser vallenato vallenato es indispensable haber nacido en el Cesar o la Guajira o en los pueblos costeños donde la juglaría escribe con música la historia, son centenares de miles los vallenatófilos de todos los rincones de Colombia y aún de diferentes lugares del mundo a donde gracias a una vertiginosa y eficaz difusión durante los últimos tiempos, la gente se hace vallenata por adopción, por gusto, por identidad con las letras y los ritmos que cumplen con lo que hoy tanto necesita el mundo: alegrar la existencia.

En el evento se invierten más de 1.200 millones de pesos colombianos y a él acuden visitantes gozosos de los cuatro puntos cardinales: Trinidad y Tobago, Panamá, Perú, España, Estados Unidos, Bélgica, Francia, Inglaterra, en fin, se trata de una convocatoria festiva que atrae a cualquiera que haya sido tocado por esas canciones excepcionales donde se construyen desde casas en el aire y simpáticas gotas frías que calientan los retos, hasta relatos propios de los mas altos trovadores de la historia.

Para el pueblo, su Festival es lo máximo. Lo espera con entusiasmo y en Valledupar no se habla de otra cosa. En Bogotá, cuando se presentan muestras de la fiesta en el Teatro municipal Jorge Eliécer Gaitán, con capacidad para 2000 personas, el tráfico se paraliza en la carrera séptima, la más populosa de la capital, y mucho más de un cupo completo para las butacas del teatro se queda por fuera, esperando una oportunidad para colarse o la salida de los afortunados que pueden contarles cómo estuvo la fiesta, allá adentro.

Historia para la historia

El Festival de la Leyenda Vallenata ha ido evolucionando al compás del desarrollo social y económico de Valledupar. Los dos primeros fueron organizados, desde su casa, por Consuelo Araujo Noguera (Cronopios publicará pronto un completo perfil de la inolvidable Cacica). Luego, a partir de 1970 y hasta 1984, por la Oficina de Turismo del Departamento del Cesar. Y de 1985 a 1986 por el Instituto de Cultura y Turismo del Cesar. Finalmente, la misma Consuelo creó la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata cuyo principal objeto social es la organización y realización del evento.

En 1984 se introdujo, como acto de apertura del Festival, el Desfile de Piloneras con el fin de representar parte de las viejas costumbres de Valledupar a través de un ritmo de tamboras llamado Pilón, tomado del nombre de la vasija de madera donde se trituraba el maíz.

En dos oportunidades se ha celebrado el Concurso Rey de Reyes. En su primera versión, en el año 1987, resultaron ganadores: Colacho Mendoza y Omar Geles, como acordeoneros Profesional y Aficionado, respectivamente, y en 1997, en el mismo orden: El Cocha Molina y Hugo Carlos Granados al lado del compositor y también acordeonero Emiliano Zuleta Díaz, quien obtuvo la primera corona de Rey de Reyes de la Canción Vallenata Inédita con el paseo “Mi Pobre Valle”.

En el Festival de 1999 se realizó por primera vez la coronación de cinco “Reyes Vitalicios”, seleccionados por representar las distintas escuelas del vallenato y por su trayectoria como reconocidos acordeoneros de la región que los cataloga como verdaderos juglares. De esta forma, estuvieron representadas las tres escuelas del vallenato, así: El Vallenato Bajero, de la región del sur del Magdalena y Bolívar, por Pacho Rada Batista y Abel Antonio Villa; el Vallenato Sabanero, de Sucre y Córdoba, por Andrés Landero, y el Vallenato Vallenato, del Cesar y la Guajira, por Toño Salas y Lorenzo Morales.

El Festival de la Leyenda Vallenata ha servido para la proyección nacional e internacional, primero de la región cesarense y guajira, y luego de su música y sus intérpretes; además, hoy es la cara amable de Colombia ante el mundo y la música que identifican como propia todos los colombianos.

Si puede ir al Festival no se lo pierda. Vale la pena un paréntesis de júbilo con música en medio del ritmo bárbaro y confuso de las cosas que pasan en estos tiempos grises.

Cronopios  cronopios@cable.net.co 

20 de abril de 2003

Rep. Dominicana - Las dos caras de la Semana Santa

De un lado, están los actos de la Iglesia y del otro, los populares

Xiomarita Pérez, Daryelin Torres y Yubelkys I. mejía

 

foto: www.Hoy.com

 

El próximo Viernes Santo saldrán por los campos de caña, las carreteras o el centro de algunos pueblos, los protagonistas de una de las manifestaciones más significativas y a la vez rezagadas de la cultura popular dominicana: el llamado Carnaval Cimarrón, caracterizado, entre otros aspectos, por el uso de trajes y caretas elaborados con desechos.
Cada año, mientras miles de cristianos asisten a las iglesias a participar de los actos con que se conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, los miembros de comunidades como Cabral, Elías Piña, La Joya de Guerra, San Juan y los bateyes de las distintas regiones de la isla salen a celebrar con bailes, juegos y canciones la llegada de la primavera.

El Carnaval Cimarrón también tiene espacio


Las comunidades rurales del país celebran en esta época lo que recientemente se ha llamado Carnaval Cimarrón, coincidiendo con la llegada de la primavera. No es el carnaval europeo de carnestolendas, que se celebra antes del Miércoles de Ceniza, es el carnaval marginado, donde sus protagonistas toman elementos de desechos para confeccionar sus caretas y trajes, y no les importa, ni esperan que la gente vaya a esa actividad.
Es una tradición de ellos, es un espacio donde la capacidad creadora juega un papel muy importante.

Existen alrededor de cuatro tipos de manifestaciones en esta época que adquieren connotaciones diferentes, de acuerdo con el lugar donde se celebren: el gagá de Elías Piña y los bateyes, la salida de los negros de La Joya (Guerra), de los Tifuá y Cocorícamo de San Juan y de las cachúas de Cabral.
De acuerdo con el sociólogo e investigador Dagoberto Tejeda, lo fundamental del Carnaval Cimarrón es que es una celebración en honor a la llegada de la primavera, que es lo que justifica esta manifestación.
Aclara que el concepto Carnaval Cimarrón es una redefinición. Por un lado, el concepto de carnaval europeo no es posible aplicarlo al carnaval cimarrón porque la palabra surge como resultado de un proceso histórico concreto en Europa. ‘‘Sin embargo, si entendemos las manifestaciones de esta época como un espacio que hace una interrupción a lo cotidiano, de contradicción con la rutina, que envuelve toda una temática de baile, máscaras y sátira, entonces así es un carnaval, por lo festivo’’, dice Tejeda.

Por otro lado, el término ‘‘cimarrón’’ implica rebeldía y ruptura con el sistema establecido. De alguna forma las manifestaciones de esta época son un tipo de respuesta alternativa al carnaval de principios de año y es una manifestación autóctona, localizada sólo en algunas poblaciones.
‘‘Cada uno se realizan en fechas diferentes y sus funciones son también diferentes. En el carnaval de febrero está presente el exceso antes de la Cuaresma; en el de esta época aparecen personajes con funciones pedagógicas y educativas’’. Coincidencialmente, las celebraciones de esta época aparecen en espacios donde hubo más negros cimarrones, sin que esto implique que los negros cimarrones celebraron carnaval.

El Carnaval Cimarrón cada año se fortalece, la creatividad juega un rol importantísimo en los participantes, que se preocupan por esta actividad que adquiere una dimensión diferente en cada lugar.
Es muy probable que los excursionistas se encuentren en las carreteras del país con una de estas manifestaciones, que aunque muchos intelectuales y religiosos consideran que son paganas porque se celebran en este período, no es más que darle la bienvenida a la primavera y además porque forman parte de una cultura marginada, pero enriquecida y fortalecida por sus protagonistas.

 

Listin Diario, 14 de abril de 2003

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