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Cultura, Società e Il Mondo dei Caraibi

Feste e tradizioni

 

di Mariella Moresco Fornasier

 

 

 

Ecuador: Mama negra

 

Julio Fumero

 

 

 

foto: www.ecuaworld.com/visitecuador/ sierra/Cotopaxi/cuatro.htm

 

La Mama Negra no es originalmente mujer, ni tiene la piel oscura. Es una gran fiesta local ecuatoriana, en la cual su máxima representación es un hombre disfrazado de mujer y con un tinte carbón dado a su rostro.

 

Es la fiesta con la cual los habitantes de la ciudad de Latacunga celebran año tras año el aniversario de su independencia (esta vez el 183).

Es una simbiosis de los emblemas de las culturas indígena, española y africana que dan realce a los festejos, también conocidos como de La Santísima Tragedia.

Es una mezcla de rituales de las fiestas prehispánicas con cultos a la Virgen de la Merced, quien aplacó la furia del cercano volcán Cotopaxi en su erupción de 1742.

Es un recuento de cuando los moros perdieron el reino de Granada y referencia a la manumisión de los esclavos negros durante la presidencia de José María Urbina (1852-56).

Es un desfile de personajes populares, militares, civiles, eclesiásticos y míticos que dan lustre al cortejo.

Todo eso es la fiesta de la Mama Negra vivida en Latacunga, donde a los ricos no les queda más remedio que beber del mismo vaso que los pobres.

A 89 kilómetros al sur de Quito, esa ciudad de unos 60 mil pobladores está situada en la hoya del Patate, en el surco interandino, y al suroeste del volcán Cotopaxi, que da nombre a la provincia de la cual es cabecera.

foto: www.radio11denoviembre.com

Resurgida tantas veces como fue asolada por las erupciones del coloso y por varios sismos, Latacunga es un importante centro de transformación de productos agrícolas, forestales y ganaderos.                         

Cuenta con fundiciones de hierro y cerámica, industrias lácteas, de papel y textiles, entre otras, y es el eje exportador de los minerales, sulfatos y arcillas de su provincia: oro, plata, cobre, yeso y caolín.

La tradición independentista se celebra en dos fechas: 23 de septiembre y 8 de noviembre, aunque es esta última la que marca la efeméride.

Participan en la primera las vendedoras del mercado La Merced, recluidas en el barrio homónimo en el norte de la ciudad, quienes dan cabida a familiares y vecinos exclusivamente. Nada -o casi nada- de turismo nacional o foráneo.

Dedicada a venerar a su santa patrona, esta es más popular, aunque menos conocida. En la ceremonia religiosa y el desfile intervienen personajes con nombres poco usuales para la comprensión moderna como huacas, ashangueros, loeros, urcu-yayas, curiquingues y capariches.

Quienes los representan vienen recibiéndolos, desde el tiempo de la dominación colonial hispana, de generación en generación en el ámbito familiar.

Las jochas (ayudas y viandas para el desarrollo del festejo) se hacen entre los miembros de una misma familia y amigos cercanos, y son tan indispensables que sin ellas no podría realizarse la conmemoración.

Las celebraciones tienen su segunda parte el 8 de noviembre, el día de la emancipación política de Latacunga, jornada de jolgorio de principio a fin, cuya actividad central es la transmisión de mando de la Mama Negra.

Al despuntar los primeros rayos de sol, y pese a la pertinaz llovizna propia de la época, las calles cobran animación: los espectadores se apuran por lograr buenas ubicaciones, los actores dan los toques finales a sus vestimentas.

Abren el desfile los guacos, seres lúdicos con cachos (cuernos), que realizan exorcismos para limpiar las almas.

Mientras, el Angel de la Estrella pone su sello de cristiandad. Representa a San Gabriel, protege al prioste mayor y canta loas a la Virgen de la Merced.

Majestuoso se pasea el Rey Moro, símbolo de la llegada de los españoles a Ecuador, a quien le señalan haber sido la dignidad real que perdió Granada.

Paralelamente, ponchos multicolores inundan el ambiente en la anatomía de los comparseros; más de 20 bandas tradicionales de pueblo ejecutan sus evoluciones y corren de mano en mano las botellas llenas de puntas (bebida local).

Es apenas un preámbulo, hasta la llegada del momento más esperado, cuando ataviada con vestido muy ornamentado, sobre brioso corcel acompañada por sus tres hijos, aparece en escena la esclava liberta, la Mama Negra, para recibir el mando de su antecesora.

Junto a ella va su esposo, Ashanga, tiznado el rostro y llevando a cuestas la jocha, la comida para la fiesta.

Participan también el Capitán, disfrazado de militar, símbolo del prioste mayor y del ejército, el huaco, vestido de blanco y con máscara de malla, que marca la presencia de los chamanes (especie de líderes religiosos).

Va el champusero por toda la calle ofreciendo una dosis de colada de maíz con mote (la bebida llamada champú) a los espectadores, al tiempo que la camisona o carishina, látigo en mano, despeja el camino al cortejo.

El abanderado porta una wipala, expresión de los pueblos indígenas, el engastador representa a los nobles y sacerdotes de la región y el loero canta versos picarescos para animar a la gente.

Además, pasan en el desfile el curiquingue, ser mitológico símbolo del escenario andino, los priostes, las personalidades más representativas de la ciudad y apoyo de las fiestas, y los urcu-yayas, hombres del cerro cubiertos por musgo o paja.

La festividad llega a la noche, aunque muchos la extienden a la madrugada, entre libaciones etílicas y todo tipo de juerga, hasta caer extenuados y despedir por un año más a la Mama Negra.

 

www.argenpress.info  16/12/2003

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