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Latinoamerica-online Cultura, Società e Il Mondo dei Caraibi |
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di Mariella Moresco Fornasier
Colombia, il paese dell’eccesso - prefazione / Prólogo (español) (27 maggio 2003) Averiguólo Vargas (6 maggio 2003) Vibrant, lively, resonating words - Xango Music (29 aprile 2003) |
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Prólogo
por Guido Piccoli (autor del libro)
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Ignacio
Ramírez
Mario
Vargas Llosa es lo que se dice un auténtico Divo de la literatura
contemporánea. Escritor excelente, autor de novelas capitales como
Conversación en la Catedral, La fiesta del Chivo, La guerra del fin del
mundo y obras maestras precoces que aún sus detractores suelen respetar (como
La ciudad y los perros, La casa verde, los Cachorros). Y, como también
suele suceder en la tambaleante pero nunca derribada Torre de Babel que es
el universo de los escritores y la literatura, quienes le agreden suelen
hacerlo para señalarle posiciones políticas, flaquezas humanas en las
que casi todos los mortales resbalan alguna vez, especialmente si cuentan
con el doloroso y dudoso privilegio de la fama. Pero, a la larga, sus
obras salvan a los autores. Mario está salvado, por encima del bien y del
mal de las lenguas viperinas y las calenturientas envidias. Es,
además, elocuente y audaz con la palabra viva y eso le ha convertido en
hombre espectáculo que atrae multitudes con solo abrir la boca y poner a
rodar la dinámica del verbo. Por eso, y porque esta vez se ha tomado el
trabajo de escrutar hasta el último rincón y el último detalle de la
vida de una mujer “medio loca, libertadora y genial” (según Germán
Arciniegas en el prólogo de Peregrinaciones de una paria, que puso
a circular Villegas Editores al tiempo que Alfaguara promovía el
lanzamiento de El paraíso en la otra esquina, la novela de Vargas),
vale la pena no perder su voz y su presencia esta tarde a las 6 en el
auditorio José Asunción Silva de la Feria Internacional del Libro de
Bogotá, porque no estará solo: Flora y Paul y la más importante cita de
la Feria nos esperan allí. Acerca del título de su novela sobre la Tristán, Vargas Llosa ha explicado: “cuando chicos, en Arequipa jugábamos a un juego en que nos poníamos no en círculo, sino como en un cuadrado. El muchacho castigado, para volver a entrar, debía hacer una pregunta: '¿Venden huevo aquí?'. 'No, en la otra esquina', le contestaban. En otra fórmula más elevada, decíamos: '¿Está aquí el paraíso?'. La respuesta era evidente: 'No, el paraíso no está aquí, está en la otra esquina'. Ese juego infantil significa, para mí, la búsqueda de lo imposible. ¿Y qué es la búsqueda de lo imposible? La utopía. Flora
Tristán también buscaba la utopía en un mundo tan bárbaro como el que
ahora ocupamos pero, aunque parezca mentira, menos tolerante y mucho más
agresivo con las mujeres que se atrevían a entrar en la conquista de sus
derechos. Ese, quizás, el punto de partida de la configuración de esta
novela donde Vargas Llosa acude nuevo a personajes reales y despierta con
ello el interés de miles de hombres y mujeres que por mucho tiempo
admiramos y discutimos alrededor de Flora y de Gauguin, a veces juntos,
casi siempre aparte, pero que no disponíamos
del elemento básico para atizar el fuego: el libro, en este caso;
ficción e historia, la magia que únicamente son capaces de hacer
permanecer en grado ardiente los escritores de palabra mayor, como Don
Mario. En una entrevista con el periódico
madrileño "Diario 16", el autor
recalcó que "Es una novela sobre las utopías, sobre el sueño
de la sociedad perfecta, un sueño que estuvo muy vigente en el siglo XIX,
cuando hubo multitud de utopías sociales y artísticas. Y Flora Tristán
encarnó en lo social esa vocación utópica de su siglo y Gauguin lo hizo
en la vertiente". "Él
ansiaba un mundo de belleza que creyó que se encontraba en las culturas primitivas exóticas, y se fue a Oceanía. Ninguno de los dos encontró el
paraíso, pero encontraron en la búsqueda unas vidas maravillosas y unos
logros extraordinarios".
'No
soy biógrafo, soy novelista', dijo también, aunque no hay duda de que en
esta novela es tan biógrafo como escritor,
Datos
de Flora la francesita Florentina
Teresa Henrietta Tristán y Moscoso nació en París en 1803. Fue hija de
un coronel peruano adscrito al ejército español que se casó en Bilbao
con una francesa. No lo hizo de una forma muy ortodoxa. Su padre muere
cuando tenía cuatro años y la familia no reconoce el matrimonio. Primera
desgracia: la niña y su madre pierden el desahogo burgués en que vivían
en París, y se ven condenadas a proletarizarse. 'Vivían en un barrio
miserable, en una calle repleta de vagabundos, prostitutas y bares de mala
muerte'. Siendo
muy joven, Flora empieza a trabajar en un taller de litografía, y en 1821
se casa con su propietario, André Chazal. Segunda desgracia: es empujada
a un matrimonio que la hace infeliz. 'De esa experiencia surgiría su odio
al sexo y al matrimonio, que consideró una institución intolerable, en
la que la mujer es vendida a un hombre que la convierte en su esclava y
sirvienta', apostilla Vargas Llosa. De
regreso a Francia, en 1829, una casualidad tuerce el rumbo de sus días.
En un bar, un marinero escucha el nombre de Tristán y se presenta a
Flora. Le da noticias de una familia que con ese nombre vive de forma
opulenta en Arequipa, Perú. Es la familia del hermano menor de su padre.
Flora le escribe. Más adelante, y tras seis meses de viaje, la francesita
desembarcaría en 1835 en Arequipa para reclamar su herencia. Cuarta
desgracia: su familia del otro lado del Atlántico no comparte esa opinión.
Pero la tratan bien. Al llegar, le regalan una esclava.
'Flora
Tristán regresa a París transformada en otra persona', sentencia Vargas
Llosa. La mujer menuda que llevaba aguantando desgracia tras desgracia se
ha transformado en una agitadora. 'Como habían hecho otros grandes
utopistas de su época, se propone diseñar la sociedad perfecta desde el
punto de vista de la mujer'. Tristán ha comprendido en Perú que la mujer
puede ser independiente. Frecuenta círculos intelectuales. Estudia,
trabaja, escribe. Publica Sobre la necesidad de prestar una ayuda a
las mujeres extranjeras. Comienza a ser reconocida. Quinta
desgracia: su marido le pega un tiro. Le ha intentado quitar a sus hijos,
la ha llevado a juicios, ha desatado el escándalo público. La bala que
no la mata en realidad la libera. Su marido va a la cárcel. Flora Tristán
puede dedicarse a su radical desafío político.
Le quedan unos cuantos años de actividad desenfrenada hasta su muerte, en Burdeos, en 1844. Viaja a Inglaterra. Se convence allí 'de que la mujer por sí sola no va a conseguir la emancipación', comenta Vargas Llosa, ese biógrafo que hoy nos visita.
Cronopios – Agencia de Prensa cronopios@cable.net.co 3 de mayo de 2003 |
Vibrant, lively, resonating words"Xango Music" by Geoffrey Philp
Gina Rey Forest
A common perception voiced by a lot of poets nowadays is that they write for the intellectual brain. In so doing however, they tend to deprive a large audience of their talent as they cannot hold the attention span of the audience that they so scorn. A good poet in my opinion, appeals to all levels of intellect by creating layers and texture in their poetry. Some will see all layers, others will see only one, but all will have gotten something for having read the piece. Words that resonate with our experiences cannot help but affect the lives and minds of those who share in them. I must admit that I approached my reading of Xango Music with a bit of trepidation. Afrocentric poetry in my view always leaves me feeling a bit wanting, or wondering about my Africanness because I don't understand some of the terminology used. Geoffrey quite aptly rescues the book by providing a glossary of terms and having found it, I was not averse to full exploration of the contents thereof. The poetry seems to depict a kind of love/hate relationship with his chosen place of residence - Miami. His use of imagery is quite vivid as in Morning Jog, Song to the Loas, Missing the Mountains and I could actually feel myself visiting in my min's eye and seeing the clouds, the flocks of ibises in flight. Itwas easy to empathize with his almost desperate longing for his homeland - perhaps a yearning for younger more carefree days. There is a kind of escapism depicted in these poems which seem to be a means of getting away from the harsh realities of living in the ihpromised landlm. He creates a picture of glorious ecological bliss side by side with pollution, or peace and tranq uility co-existing with violence. There is a feeling of impending doom almost as I quite clearly got the impression that a clash is inevitable - looming on the horizon. His softer side is seen in pieces like Sun is Shining, I Had to Leave A Little Girl and the masterful A Poem in Two Parts about Alligator Wrestling - about the price of infidelity. The rhyming sequence allowed a smooth flow of the words into a sort of seductive rhythm despite the apparent disjointedness of the sentences. Other poems paid homage to ancestors such as Bob Marley in Sestina for Bob, Bob Marley in the Day Care Centre, Paul Bogle, Nanny, Derek Walcott and other greats that have gone before us. Poems like Carib Stew - a rather sharp piece which took some well placed pot shots to the jaw of the great USA and their history of interference, or trying to impose their will on smaller such as Grenada and Cuba.. I distinctly got the impression of a man disillusioned with the realities of being in the ihpromised landlm - the commonly held view that was prevalent in the minds of migrants in the seventies and which still prevail today. However, his disillusionment did not prevent him from seeing the almost ethereal beauty that surrounded him. Being in a foreign country also afforded him the opportunity to appreciate the things that are often easily taken for granted in his homeland. I found this book to be very entertaining, vibrant and colourful. At the same time I was afforded the opportunity to examine serious issues - kind of like appreciating the external beauty of a succulent fruit while appreciating that the inside may not be as beautiful.
Gina Rey Forest is a Jamaican poet and writer: email: ginareyforest@yahoo.com Caribartsnews april 2003 |
Daína Chaviano: una autora cubana diferenteCon motivo del reciente lanzamiento en México de su novela Fábulas de una abuela extraterrestre, que le valiera el Premio Internacional de Fantasía Goliardos, otorgado por autores, ensayistas e investigadores de ese país, Red Literaria logró una entrevista con la escritora Daína Chaviano, minutos antes de partir de Ciudad México rumbo a Miami, ciudad donde reside. Por Luis Canell, para Red Literaria
A punto de tomar el avión para regresar a Miami, conversó brevemente con el
El escritor Alberto Ruy Sánchez decía que una de las cosas que le había fascinado del libro era que había logrado sentirse en la piel de criaturas no humanas que, sin embargo, poseían una
No sé. En mi e-mail vi mensajes de felicitación provenientes de otros países, incluyendo Cuba. Es increíble cómo vuelan las noticias... Los correos de amigos en Miami aseguran que se enteraron del premio por Internet.
Creo que no.
Red Literaria, Marzo 18, 2003 www.red-literaria.com |
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