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Letteratura e lingua

 

di Mariella Moresco Fornasier

 

 

 

 

 

Neruda o Conciencia Colectiva   (30 settembre 2003)

A 30 años de la muerte del poeta - Los mapuche y el canto de Neruda   (30 settembre 2003)

El político Neruda  (30 settembre 2003)

 

 

Pablo Neruda - La palabra

 

 

 

Neruda o Conciencia Colectiva


por Jorge Etcheverry



Neruda, como un ave poética de amplia envergadura, cubre con sus alas la poesía del siglo XX. Desde la publicación de Crepusculario, en 1923, cuando el poeta contaba con 19 anos, hasta la de Incitación al nixonicidio y alabanza de la revolución chilena, publicado a comienzos de 1973, seextienden cincuenta años. La adolescencia en Temuco y la herencia modernistason patentes en esta obra Es decir, ya desde los inicios se hermanan en suproducción lo por así decir Otelúrico¹ y lo Oculto¹. Se vuelve a estableceren la literatura latinoamericana  de otra manera la dualidad que según unaóptica metropolitana, sería Ocivilización¹ y Obarbarie¹. El Hondero
estusiasta, compuesto en 1923 (publicado en 1933) esta marcado por un deseo"de englobar al hombre, la naturaleza, las pasiones...en una sola unidad", sincretismo que apunta a la armonización o re-armonización hombre/naturaleza, míticamente perdida en la escisión original y
civilizadora que los apartó a ambos, convirtiendo al hombre en un desterrado.

De alguna manera, esta intención inicial de abarcar lo natural y lo humano anuncia obras posteriores como las Residencias, las Odas elementales, el Canto general; que desgranan la ontología y la historia del hombre en/con el mundo. Una voluntad de reducción y simplificación produce Veinte poemas de amor y una canción desesperada, que tematiza sus aventuras sentimentales y el paisaje del sur de Chile y Santiago urbano. La Tentativa del hombre infinito (1926) incorpora audacias formales vanguardistas y prefigura en su paraexistencialismo angustioso, anticipando junto a El habitante y su esperanza y Anillos, publicadas en el mismo año, una de las obras más importantes del poeta, Residencia en la tierra, cuyo primer libro fue
publicado en 1932 y que recoge poe! mas escritos en Santiago y posteriormente en el oriente. Esta obra representa una de las dos obras clave del autor a nivel de la literatura universal, así como la plasmación de una concepción que puede denominarse paraexistencialista, para
diferenciarla del existencialismo europeo, ya que la especificidad hispanoamericana impone diferencias en lo referente a los movimientos culturales y políticos originados en la metrópoli, que en la periferia intentamos reproducir, pero que plasmamos como diferenciales y nuevos, a
veces a nuestro pesar y sin darnos cuenta.

En Residencia I pareciera que el hombre en tanto conciencia sin objeto se ve asediado por una materia que lo envisca: En el Arte póetica  de ese poemario podemos notar un lenguaje distanciado, configurando versos en que el Oyo¹ en tanto sujeto sólo aparece en el úl! timo de los versos citados a continuación : ³Entre sombra y espacio, entre guarniciones y doncellas/dotado de corazón singular y suenos funestos/precipitadamente pálido, marchito en la frente/y con luto de viudo furioso por cada día de vida/hay, para cada agua invisible que bebo soñolientamente². Este bebo es la única forma verbal activa, que denota un sujeto. La realidad no aparece como mundo sino vagamente designada por un hay: "y un golpe de objetos que llaman sin ser respondidos/hay, y un movimiento sin tregua, y un nombre confuso". La exuberante materialidad negativa presente no sólo en Arte poética sino en la mayoría de los poemas de Residencia I, no se manifiesta solamente en los así llamadas 'contenidos' sino en la materialidad del lenguaje mismo, por ejemplo a través del ritmo y la gran abundancia de aliteraciones: "corazón singular y sueños funestos (2) precipitadamente pálido (3) y con luto de viudo furioso (4) ay, para cada agua²...

La función poética, la indicación del lenguaje hacia sí mismo, coadyuva al sentido que ese mismo lenguaje entrega. Las calificaciones de alienación y escisión hombre-mundo, hombre, sí mismo, soledad, finitud, absurdo aislamiento, son categorías y calificaciones que a menudo se han empleado para referirse a este libro. En 1933 este libro habría de alguna manera de adelantar y ejemplarizar al hombre alienado descrito posteriormente por el existencialismo.

La figura de Neruda adquiere continuidad y plenitud con Canto general (1950) convirtiéndolo en sinónimo no tan sólo de la literatura chilena sino hispanoamericana y universal, del mismo modo que la Mistral, Vicente Huidobro, César Vallejo... En esta confluencia entre lo hispanoamericano y
lo universal (que pudiera leerse la colonia o neocolonia y la metrópoli), Neruda convierte la vertiente vanguardista europea en elemento de su obra, incorporando a la lengua española y a la poesía hispanoamericana y chilena e! n especial, formas de expresión y discurso que se han vuelto definitivas.
Pero a la vez se hace cargo de la herencia americana geográfica, histórica y mítica, y de la pulsión de los pueblos mestizos e indígenas en su esfuerzo de lograrse y delinear su ser y su historia, mediante el rescate de la explotación, el dolor y la injusticia que se proyecta en la adquisición de
un destino propio, continental y soberano. De ahí su compromiso político se nos muestra en una doble vertiente: la convicción de que es posible suprimir la explotación universal y que esa supresión significa el cumplimiento de un destino especifico latinoamericano. Canto general no podía haberse realizado fuera de un compromiso liberador universal, cuyo marco ideológico lo
proporcionaba la ideología y práctica marxista de los anos cincuenta. El marco de una afirmación cultural y étnica particular, aunque se trate de todo un continente, que no incluya los elementos universales como propios, degeneraría p! osiblemente en la afirmación de un conglomerado étnico cultural como opuesto (y quizás superior) a los demás.

En los años de la producción del Canto general el espectro del nazismo se encuentra todavía latente. Pero, sin caer en lo etnocéntrico, Canto General especifica una contradicción entre la historia dramáticamente interrumpida en América y el elemento irruptor colonialista europeo, ya desde el inicio del poema en, Amor America; "Antes de la peluca y la casaca/fueron los ríos,
ríos arteriales: fueron las cordilleras, en cuya onda raída/el cóndor o la nieve parecían inmóviles:...El hombre tierra fue, vasija, párpado"
. La presencia europea aparece objetivada (peluca, casaca), contrastando con la exuberancia de los elementos naturales del que el hombre (americano) forma parte. También se entregan elementos que no corresponden a una visión
occidental de mundo: el yo del hablante lírico coparticipa de los individuos que se han sucedido a lo largo de la! historia americana y engloba al conjunto de estos, que no se oponen a la naturaleza como materia/objeto sino que se armonizan con ella. En estos elementos resuena una  visión ecológica de la relación del hombre con la naturaleza, que busca el equilibrio y que
quizás ofrece un modelo alternativo frente a las economías occidentales basadas en el crecimiento de la producción, de la población y en el desgaste de los recursos de una tierra finita.

El hablante del Canto General es a la vez lírico y épico, participante y narrador de los acontecimientos, general-abstracto y particular hasta el detalle. Rompe por así decir, con la prescriptiva Ooccidental¹. Es como si por detrás de este poema y gracias a elementos vanguardistas incorporados a su discurso, nos guiñara el ojo una concepción de mundo no occidental con todas sus dicotomías. El Canto General representa además el ajuste de
cuentas del poeta con la materialidad natural, su salida del existencialismo extremo, que, junto a elementos de expresión también utilizados en canto general y provienenientes de la vanguardia, habíamos visto que primaba en primaba en las Residencias, sobre todo en la primera. En ellas el poeta se nos revelaba como una 'conciencia desgraciada', finita y sin objeto, limitada dentro de un cuerpo degradado y degradable, solitaria y circundada por una materialidad viscosa y sin sentido, regida por la reiteración sin objeto. El poeta manifiestaba en esta obra el malestar del yo, de la identidad, tan característico de los autores de la modernidad latinoamericana y de Latinoamerica en general, tanto a nivel cultural como individual: Somos europeos o somos índigenas, si europeos, debemos ser españoles, franceses o americanos. Adonde debemos mirar.

La salida de Neruda en Canto general y el rescate de su individualidad es la adopción de un compromiso, que más allá de la ideología particular significa una asunción de una identidad colectiva, de una pertenencia a un conglomerado humano, es una salida que por otra parte recorre a la poesía chilena. Naín Nómez, crítico chileno describe así este proceso, esta vez en
la poesía de Pablo de Rokha "Así como el Yo Poético aspira a fundirse en el Yo Colectivo, la realidad histórica alienada representada en los poemas aspira a convertirse en una suprarealidad mítica e intemporal en donde se realice la utopía revolucionaria". Incluso se puede establecer en este punto un paralelo entre la poesía de Pablo Neruda y la antipoesía de Nicanor Parra
"La misión exitosamente realizada... durante 40 años de investigación espiritual ha sido la de suprimir los problemas individuales falsos que obscurecen artificialmente nuestra visión... Pareciera que de ahí surge la lección de que la plenitud del individuo es el resultado natural  de su integración adecuada a la lucha social. Fuera de ella, todo es dolor y oscuridad, todos los caminos llevan a la locura", dice la critica Edith Grossman refiriéndose a la antipoesía de Nicanor Parra.

Los hitos de la vida y obra de Neruda, se ajustan a su significación histórica, en la medida que parece resumir los logros, avatares y condición de los intelectuales y escritores latinoamericanos. La obra de Neruda se continúa en gran cantidad de obras, destacando Odas elementales (1954) en que manifiesta su vocación materialista y amor por lo invidual, concreto;
Canción de gesta (1960), exaltación de la revolución cubana y saludo expectante a la revolución continental; Memorial de Isla Negra (1964); Arte de pájaros (1966) y otras obras. Más allá de la composición estilística de la obra de Neruda, piedra de toque para las generaci! ones de poetas
sucesivos, de su lirismo e inclusive partidismo, Neruda convirtió su biografía en una significación universal latinoamericana al proyectarla en una obra poética que parece tocar todas las alternativas a que los latinoamericanos a todo nivel se ven enfrentados en este nuevo siglo, en sus dimensiones tanto individual, privada, como fundamentalmente social e histórica, que de alguna manera es a la vez el origen del ser humano particular, como el producto de su manifestación conjunta.

 

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A 30 años de la muerte del poeta 

Los mapuche y el canto de Neruda



Pedro Cayuqueo


Hoy, al cumplirse 30 años de su muerte, es en el aprecio y el respeto manifestado por Pablo Neruda hacia el pueblo mapuche y su larga historia de resistencia donde mejor se puede apreciar la humanidad y grandeza de su legado. A diferencia de muchos otros escritores de su tiempo, el destacado poeta supo identificarse desde su temprana edad con el sufrimiento de todos aquellos pueblos "condenados de la tierra" como los llamaría acertadamente Fanon. Esta identificación de Neruda con la epopeya de Arauco sería magistralmente expuesta en su obra cumbre "Canto General", verdadera historia no oficial de la conquista editada en 1950 y donde relata en verso la génesis de los actuales estados nacionales basada en los atropellos y los abusos cometidos contra la población indígena del continente.

"Valdivia, el capitán intruso, / cortó mi tierra con la espada / entre ladrones: "Esto es tuyo, / esto es tuyo, Valdés, Montero, / esto es tuyo, Inés, este sitio / es el cabildo". / Dividieron mi patria / como si fuera un asno muerto. / Valdivia cortó las manos del cacique, / devolvió a los
prisioneros / con narices y orejas cortadas, / empaló al Toqui, asesinó / a la muchacha guerrillera / y con su guante ensangrentado / marcó las piedras de la patria, / dejándola llena de muertos, / y soledad y cicatrices"

(Valdivia 1544, de Canto General).

"Lautaro era una flecha delgada. / Elástico y azul fue nuestro padre. / Fue su primera edad sólo silencio. / Su adolescencia fue dominio. / Su juventud fue un viento dirigido. / Se preparó como una larga lanza. / Acostumbró los pies en las cascadas. / Educó la cabeza en las espinas. / Ejecutó las pruebas del guanaco. / Vivió en las madrigueras de la nieve. / Acechó la comida de las águilas. / Arañó los secretos del peñasco... / Sólo entonces fue digno de su pueblo"
(Educación del Cacique, de Canto General).

Esta visión pro-mapuche de Neruda lo acompañaría durante todo el transcurso de su vida, escapando incluso su obra a la mirada "idílica" de los indígenas como personajes heroicos del pasado que permeó negativamente la creación literaria de otros connotados escritores latinoamericanos de su tiempo. Para Neruda, los "araucanos" del siglo XVI que lucharon contra los españoles por la defensa de su libertad no eran muy distintos de aquellos otros que en el
Temuco de su infancia exigían aun el respeto negado y luchaban contra el despojo y la discriminación del colono recién llegado. Por el contrario, para Neruda esos "descendientes de Lautaro" correspondían más bien a la continuidad de un proceso de lucha todavía inconcluso, constatación dolorosa para un poeta que no lograba concebir que el colonialismo español se hubiera travestido más tarde en estado chileno.

Existe un pasaje algo desconocido de su vida que puede dar cuenta de esta visión asertiva del poeta. A comienzos de la década de los '60, Neruda visita la ciudad de Temuco, "capital general de la lluvia" como la llamaba cariñosamente. La ciudad ha cambiado mucho desde la niñez del poeta. En el Teatro Municipal de Temuco, Neruda añora los recuerdos, lamenta el presente
y se asombra del homenaje que le brindan sus "huraños compatriotas" mapuches.

"He llegado una vez más a Temuco. La ciudad ha cambiado de tal manera que es como si la otra se hubiera ido. Ésta era la única de las ciudades de Chile con araucanos en las calles. Me complace que siga siéndolo. Antes vinieron sólo a comprar y a vender sus pequeñas mercaderías. Ahora hay algo de nuevo. Contaré mi sorpresa. Vino todo el pueblo al estadio a escuchar mi poesía. Yo subí al tablado mientras el público me saludaba. Entonces escuché que se hacía el silencio y dentro de ese silencio oí elevarse la más extraña, la más primordial, la más antigua, la más áspera música del planeta. Eran los araucanos que tocaban sus instrumentos y cantaban para mí sus dolorosas melodías. Me conmovía más aún. Los ojos se me empañaron, mientras sus viejos tambores de cuero y sus flautas gigantescas sonaban en una escala anterior a toda música. Sorda y aguda a la vez, monótona y desgarradora. Era como la voz de la lluvia, combatida por el viento o el gemido de un animal antiguo, martirizado debajo de la tierra", señala en su sentida intervención en el Teatro Municipal de Temuco, tal como lo grafica el texto rescatado por Gabriel Barra.

"Neruda, a pesar de haber vivido en un sector de Temuco en el que transitó y transita mucha de nuestra gente que se asoma a diario a vender sus productos agrícolas, vio a nuestro pueblo -como la mayoría de los chilenos- a través de la obra del poeta español Alonso de Ercilla: La Araucana. Conoció primero a los "araucanos" y muy posteriormente a los mapuche. Más, a diferencia de tal mayoría, él fue crítico y autocrítico de esa situación hasta hoy casi inalterable. Y claramente planteó la dicotomía entre la aceptación y búsqueda del mito, y el no reconocimiento y aun la negación de la realidad", señala el destacado poeta mapuche Elicura Chihuailaf en un texto publicado por la Revista Ojarasca.

"En medio de la confusión y del espejo obnubilado, pretendidamente europeo, de los chilenos, Neruda vislumbró nuestro Azul, el de nuestra vida, el color que nos habita, el color del mundo de donde venimos y hacia donde vamos. 'Elástico y azul fue nuestro padre' dice con orgullo y sobre todo con afecto en su poema a nuestro Lautaro. La obra de Pablo Neruda es una de las posibilidades para el diálogo entre los mapuche y los chilenos, para empezar a encontrarnos, poco a poco, en nuestras diferencias", enfatiza Chihuailaf, un conocedor de primera línea de la obra del poeta y quién se dio la titánica tarea de traducir al mapuzugun hace unos años parte importante de su creación literaria.

"Yo te he nombrado reina./ Hay más altas que tú, más altas./ Hay más puras que tú, más puras./ Hay más bellas que tú, hay más bellas./ Pero tú eres la reina". "Iñche ta reina pieyu./ Mvley zoy alvlu eymi mu, zoy alvlu./ Mvlev zoy regelu eymi mu, zoy regelu./ Mvlev zoy kvme azgelu eymi mu, zoy kvme azgelu./ Welu eymi ta reina"
, nos canta de este modo Neruda en el idioma de la tierra, gracias al trabajo compilatorio y de traducción realizado por Elicura en el libro "Pablo Neruda. Todos los Cantos" (Ti kom vi) publicado por la Editorial Pehuen. En total son cuarenta y cuatro poemas los traducidos al mapuzugun. La mayoría de ellos están tomados del "Canto General", de "Arte de Pájaros", de "Odas Elementales" y del "Memorial de Isla Negra".

"Neruda sintió muy de cerca la realidad americana", señaló Juan Agustín Figueroa, Presidente de la Fundación Pablo Neruda, durante la ceremonia de lanzamiento de esta obra realizada en la casa-museo de La Chascona en abril de 1997. "Y dentro de la realidad americana, en letras de oro está escrita la historia de los pueblos autóctonos", recalcó en aquella oportunidad el
contradictorio dueño del Fundo Nancahue, el mismo que hoy encarcela a los dirigentes mapuches que han declarado su latifundio en Traiguén como parte del inmenso despojo indígena denunciado por Neruda en el Canto General. 

 

Sin duda, una triste y lamentable paradoja del destino.

 

Resumen Latinoamericano / Diario de urgencia n. 326    24 de septiembre de 2003

El político Neruda

 

Hernán Uribe  Periodista y escritor chileno. Autor, entre otros textos, del libro "Fulgor y Muerte de Pablo Neruda".


Las vivencias del poeta, del artista Pablo Neruda, estuvieron estrechamente unidas a la política contingente y en estos días al cumplirse el 23 de septiembre el trigésimo aniversario de su muerte, ocurrida muy cerca del golpe militar, prosigue o se renueva el debate acerca de si aquellas posturas doctrinarias favorecieron o dañaron su labor poética.

Lo que puede asegurarse es que su posición ideológica como militante comunista postergó injustamente y por años un merecido Premio Nobel de Literatura, aunque también en determinada época, cuando se produjeron discrepancias entre teóricos comunistas y la Revolución Cubana, algunos gestos del poeta, le acarrearon críticas desde sectores de izquierda y el episodio más conocido, en ese plano, es su querella con algunos intelectuales cubanos.

La politización de Neruda está lejos de ser un rasgo original. Entre los Premios Nobel de Literatura, el francés Romain Rolland fue un tenaz pacifista e incansable polemista del tema; similar actitud adoptó su compatriota Anatole France, quien se carteaba con Lenin. De los británicos, Bertrand Russell murió en la lid política y el caso cumbre es Winston Churchill, quien figuró en los gabinetes ingleses desde comienzos del siglo pasado.

Haldor Laxness fue estadista en su gélida tierra islandesa, en tanto que Jean Paul Sartre rechazó el lauro precisamente en discutida toma de posición doctrinaria. En América Latina, en los tiempos contemporáneos, escritores profesionales y de fama fueron efímeros Jefes de Estado: el venezolano Rómulo Gallegos en 1948, y el dominicano Juan Bosch en 1963.

La política, la relación con la problemática social impactó a Neruda en 1936, cuando el fascismo comenzó a hablar en español con el alzamiento de Francisco Franco en contra de la República Española. De su visión de la guerra civil surgió su obra España en el corazón, e inserto en ella su célebre poema "Explico algunas cosas" donde, queda atrás, la "metafísica cubierta de amapolas" para dar paso a un lenguaje necesariamente bélico:

Chacales que el chacal rechazaría
piedras que el cardo seco mordería escupiendo
víboras que las víboras odiaran
Frente a vosotros he visto la sangre
de España levantarse
para ahogaros en una sola ola
de orgullo y de cuchillos!

Militante

Cuando el poeta regresó a Chile a mediados de los años 40, luego de haber permanecido en México como cónsul general de Chile,(En tierra azteca nacieron grandes poemas como Un Canto para Bolívar) ya no era ningún secreto su acercamiento a los comunistas. El Partido Comunista (PC) lo postuló candidato a senador y fue electo como representante de las norteñas y minerales provincias de Tarapacá y Antofagasta.

Ingresó oficialmente al PC en julio de 1945 cuando ya ostentaba el cargo de senador. El 30 de mayo de ese año apareció en el boletín de la cámara alta el primer discurso del senador Neftalí Ricardo Reyes Basoalt, quien no era otro que Pablo Neruda, que había enfrentado los comicios con el que todavía era, entonces, su nombre civil. En 1946, por acuerdo de los tribunales de justicia, el parlamentario Reyes pasó a llamarse Pablo Neruda para todos los efectos legales.

En sus Memorias se refiere a esa etapa de su vida: "Hasta el Senado llegaban difícilmente las amarguras que yo y mis compañeros representábamos. Aquella cómoda sala parlamentaria estaba acolchada para que no repercutiera en ella el vocerío de las multitudes descontentas. Mis colegas del bando contrario eran expertos académicos en el arte de las grandes alocuciones patrióticas y bajo todo ese tapiz de seda falsa que desplegaban, me sentía ahogado".

Neruda era, sin embargo, una figura muy respetada por amplios sectores. Allí encontró a admiradores de su poesía que eran, empero, sus enconados adversarios políticos. Como Sergio Fernández Larraín, miembro del Partido Conservador, un derechista a ultranza, que era un entusiasta del franquismo y se decía historiador sólo porque recopilaba documentos. Más tarde sería embajador ante Franco y es este mismo Fernández Larraín, el descubridor y recopilador de las Cartas de amor de Pablo Neruda que editó en 1975.

Un hombre de poesía telúrica, Neruda daba en el parlamento la sensación contraria, cuando regularmente emergía de oscuros rincones y deambulaba por los alfombrados pasillos, con su "cara de cárcel y sus ojos de invierno" como él mismo se describiera". Por esas fechas se supuso que un poeta era un hombre que sabía de publicidad y Neruda aceptó el cargo de jefe de propaganda en la candidatura presidencial de Gabriel González Videla, un más que discutido líder del Partido Radical. Se dedicó de lleno a esa tarea, mas luego se arrepentiría de ello.

Ya en la presidencia , González Videla se revelaría como el más grande traidor en la historia político- social chilena. Engañó a quienes lo eligieron, ilegalizó al Partido Comunista, persiguió al movimiento obrero y estableció una virtual dictadura. Neruda escribió el poema "El traidor" en referencia directa a este personaje que instaló en Chile los primeros campos de concentración y que luego, en 1973, con ocasión del golpe pinochetista exclamara alborozado en la televisión; ¡ Estamos salvados !....
González Videla, un político cínico y psicopático, acosó sañudamente a su ex jefe de propaganda y se hizo el firme propósito de encarcelarlo.

Enjuiciado

El primer proceso auspiciado por González Videla en contra de Neruda se basó en un discurso en el Senado que llamó "Carta íntima para millones de hombres", y que se publicó en el diario El Nacional de Caracas, porque la prensa chilena estaba sometida a férrea censura. En sus Memorias, Neruda recuerda también esos momentos y apunta que González Videla se aparta del tradicional dictador latinoamericano pues careció de cualquier grandeza y fue, dice, "un frívolo impenitente". Agrega: "En la fauna de nuestra América, los grandes dictadores han sido saurios gigantescos, sobrevivientes de un feudalismo colosal en tierras prehistóricas. El Judas chileno fue sólo un aprendiz de tirano y en la escala de los saurios no pasaría de ser un venenoso lagarto".

El enero 6 de l948, Neruda habló por última vez en el Senado. Pronunció el discurso que luego se editara con el título apropiado de "Yo acuso". Tanto en esta intervención, como en la citada "Carta íntima.." se denunciaba la situación dictatorial que vivía el país y se responsabilizaba directamente al presidente.

Transcurridos apenas 30 días la Corte Suprema, en un claro gesto de apoyo a la tiranía, aprobó el desafuero del senador Pablo Neruda. La orden de detención surgió rápida y una jauría de policías se dio a la caza del poeta. No lograron su objetivo. Exactamente un año después abandonó clandestinamente el país en una difícil operación a través de Los Andes y hacia Argentina.

En ese período de vida subterránea elaboró la mayor parte del Canto General y fuimos muchos los que participamos en esos días en la edición clandestina de este libro único en la poemática latinoamericana. Pronto se haría asimismo una impresión en el exterior.

Hasta esa fecha Neruda era solamente un senador suspendido de sus funciones mientras continuara el juicio, pero en 1950 terminó la autorización que le había extendido el presidente del Senado para permanecer fuera del país y automáticamente cesó entonces en su cargo. La accidentada carrera del senador Reyes-Neruda había durado un lustro y finalizaba cuando le restaban tres años de su mandato.

Unos quince años más tarde, Neruda afirmó: "Mucha gente ha creído que yo soy un político importante. No sé de donde ha salido tan insigne leyenda". La afirmación es rotunda, pero sería real solamente si visualizamos en Neruda al político tradicional y profesional. En rigor, cuando Neruda ingresó en la política, no salió más de ella y ello se expresó sobre todo en larga militancia en el PC, colectividad que en l969 lo proclamó precandidato presidencial y de cuyo Comité Central fue miembro durante años y hasta su muerte.

Consecuencia

La postura ideológica de Neruda elevó a menudo su poesía a los lindes de la épica, así como en veces la malogró. De lo último estuvo siempre consciente y así escribió en 1973, a propósito de su último libro editado en vida, Incitación al Nixonicidio y Alabanza de la Revolución Chilena: "Esta puede ser una función efímera. Pero la cumplo. Y recurro a las armas más antiguas de la poesía, al canto y al panfleto usados por clásicos y románticos y destinados a la destrucción del enemigo".

En otro sentido, Neruda habló de su colectividad política casi siempre en términos apologéticos y un tono crítico es la excepción en esta materia, como cuando afirma que la "política piramidal de la época estaliniana produjo también en Chile, amparada por la ilegalidad (del PC), una atmósfera algo enrarecida".

Más allá de los altibajos y de lo episódico en obra tan vasta como la nerudiana, resalta en Neruda la consecuencia con los principios que hizo suyos y la fidelidad permanente con el aserto que emerge de unos versos de los años cincuenta cuya inspiración es una alusión indirecta a la leyenda bíblica acerca de San Pablo: El partido me bajó del caballo/ y me hizo hombre.

Aunque en septiembre de l973, se encontraba gravemente enfermo, Neruda tuvo fuerzas para condenar el golpe de estado. Dejó estampado: "Escribo estas líneas para mis memorias a sólo tres días de los hechos incalificables que llevaron a la muerte a mi gran compañero el presidente Allende". Los funerales del poeta se constituyeron, de hecho, en la primera manifestación pública en contra de la dictadura.



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22.septiembre/2003

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