Neruda
o Conciencia Colectiva
por Jorge Etcheverry
Neruda, como un ave poética de amplia envergadura, cubre con sus alas la
poesía del siglo XX. Desde la publicación de Crepusculario, en 1923,
cuando el poeta contaba con 19 anos, hasta la de Incitación al nixonicidio y
alabanza de la revolución chilena, publicado a comienzos de 1973, seextienden cincuenta años. La adolescencia en Temuco y la herencia
modernistason patentes en esta obra Es decir, ya desde los inicios se hermanan en suproducción lo por así decir Otelúrico¹ y lo Oculto¹. Se vuelve a
estableceren la literatura latinoamericana de otra manera la dualidad que según
unaóptica metropolitana, sería Ocivilización¹ y Obarbarie¹. El Hondero
estusiasta, compuesto en 1923 (publicado en 1933) esta marcado por un
deseo"de englobar al hombre, la naturaleza, las pasiones...en una sola
unidad", sincretismo que apunta a la armonización o re-armonización
hombre/naturaleza, míticamente perdida en la escisión original y
civilizadora que los apartó a ambos, convirtiendo al hombre en un
desterrado.
De alguna manera, esta intención inicial de abarcar lo natural y lo
humano
anuncia obras posteriores como las Residencias, las Odas elementales, el
Canto general; que desgranan la ontología y la historia del hombre en/con
el mundo. Una voluntad de reducción y simplificación produce Veinte poemas
de
amor y una canción desesperada, que tematiza sus aventuras sentimentales
y
el paisaje del sur de Chile y Santiago urbano. La Tentativa del hombre
infinito (1926) incorpora audacias formales vanguardistas y prefigura en
su
paraexistencialismo angustioso, anticipando junto a El habitante y su
esperanza y Anillos, publicadas en el mismo año, una de las obras más
importantes del poeta, Residencia en la tierra, cuyo primer libro fue
publicado en 1932 y que recoge poe! mas escritos en Santiago y
posteriormente en el oriente. Esta obra representa una de las dos obras
clave del autor a nivel de la literatura universal, así como la plasmación
de una concepción que puede denominarse paraexistencialista, para
diferenciarla del existencialismo europeo, ya que la especificidad
hispanoamericana impone diferencias en lo referente a los movimientos
culturales y políticos originados en la metrópoli, que en la periferia
intentamos reproducir, pero que plasmamos como diferenciales y nuevos, a
veces a nuestro pesar y sin darnos cuenta.
En Residencia I pareciera que el hombre en tanto conciencia sin objeto se
ve
asediado por una materia que lo envisca: En el Arte póetica de ese
poemario
podemos notar un lenguaje distanciado, configurando versos en que el Oyo¹
en
tanto sujeto sólo aparece en el úl! timo de los versos citados a
continuación : ³Entre sombra y espacio, entre guarniciones y
doncellas/dotado de corazón singular y suenos funestos/precipitadamente
pálido, marchito en la frente/y con luto de viudo furioso por cada día
de vida/hay, para cada agua invisible que bebo soñolientamente². Este bebo
es
la única forma verbal activa, que denota un sujeto. La realidad no
aparece
como mundo sino vagamente designada por un hay: "y un golpe de
objetos que
llaman sin ser respondidos/hay, y un movimiento sin tregua, y un nombre
confuso". La exuberante materialidad negativa presente no sólo en
Arte
poética sino en la mayoría de los poemas de Residencia I, no se
manifiesta
solamente en los así llamadas 'contenidos' sino en la materialidad del
lenguaje mismo, por ejemplo a través del ritmo y la gran abundancia de
aliteraciones: "corazón singular y sueños funestos (2)
precipitadamente
pálido (3) y con luto de viudo furioso (4) ay, para cada agua²...
La función poética, la indicación del lenguaje hacia sí mismo,
coadyuva al
sentido que ese mismo lenguaje entrega. Las calificaciones de alienación
y
escisión hombre-mundo, hombre, sí mismo, soledad, finitud, absurdo
aislamiento, son categorías y calificaciones que a menudo se han empleado
para referirse a este libro. En 1933 este libro habría de alguna manera
de
adelantar y ejemplarizar al hombre alienado descrito posteriormente por el
existencialismo.
La figura de Neruda adquiere continuidad y plenitud con Canto general
(1950) convirtiéndolo en sinónimo no tan sólo de la literatura chilena
sino
hispanoamericana y universal, del mismo modo que la Mistral, Vicente
Huidobro, César Vallejo... En esta confluencia entre lo hispanoamericano
y
lo universal (que pudiera leerse la colonia o neocolonia y la metrópoli),
Neruda convierte la vertiente vanguardista europea en elemento de su obra,
incorporando a la lengua española y a la poesía hispanoamericana y
chilena
e! n especial, formas de expresión y discurso que se han vuelto
definitivas.
Pero a la vez se hace cargo de la herencia americana geográfica, histórica
y mítica, y de la pulsión de los pueblos mestizos e indígenas en su
esfuerzo
de lograrse y delinear su ser y su historia, mediante el rescate de la
explotación, el dolor y la injusticia que se proyecta en la adquisición
de
un destino propio, continental y soberano. De ahí su compromiso político
se
nos muestra en una doble vertiente: la convicción de que es posible
suprimir
la explotación universal y que esa supresión significa el cumplimiento
de un
destino especifico latinoamericano. Canto general no podía haberse
realizado
fuera de un compromiso liberador universal, cuyo marco ideológico lo
proporcionaba la ideología y práctica marxista de los anos cincuenta. El
marco de una afirmación cultural y étnica particular, aunque se trate de
todo un continente, que no incluya los elementos universales como propios,
degeneraría p! osiblemente en la afirmación de un conglomerado étnico
cultural como opuesto (y quizás superior) a los demás.
En los años de la producción del Canto general el espectro del nazismo
se
encuentra todavía latente. Pero, sin caer en lo etnocéntrico, Canto
General
especifica una contradicción entre la historia dramáticamente
interrumpida
en América y el elemento irruptor colonialista europeo, ya desde el
inicio
del poema en, Amor America; "Antes de la peluca y la casaca/fueron
los ríos,
ríos arteriales: fueron las cordilleras, en cuya onda raída/el cóndor o
la
nieve parecían inmóviles:...El hombre tierra fue, vasija, párpado"
. La
presencia europea aparece objetivada (peluca, casaca), contrastando con la
exuberancia de los elementos naturales del que el hombre (americano) forma
parte. También se entregan elementos que no corresponden a una visión
occidental de mundo: el yo del hablante lírico coparticipa de los
individuos
que se han sucedido a lo largo de la! historia americana y engloba al
conjunto de estos, que no se oponen a la naturaleza como materia/objeto
sino
que se armonizan con ella. En estos elementos resuena una visión
ecológica
de la relación del hombre con la naturaleza, que busca el equilibrio y
que
quizás ofrece un modelo alternativo frente a las economías occidentales
basadas en el crecimiento de la producción, de la población y en el
desgaste
de los recursos de una tierra finita.
El hablante del Canto General es a la vez lírico y épico, participante y
narrador de los acontecimientos, general-abstracto y particular hasta el detalle. Rompe por así decir, con la prescriptiva Ooccidental¹. Es como
si
por detrás de este poema y gracias a elementos vanguardistas incorporados
a
su discurso, nos guiñara el ojo una concepción de mundo no occidental
con
todas sus dicotomías. El Canto General representa además el ajuste de
cuentas del poeta con la materialidad natural, su salida del
existencialismo extremo, que, junto a elementos de expresión también utilizados en canto
general y provienenientes de la vanguardia, habíamos visto que primaba en
primaba en las Residencias, sobre todo en la primera. En ellas el poeta se
nos revelaba como una 'conciencia desgraciada', finita y sin objeto,
limitada dentro de un cuerpo degradado y degradable, solitaria y
circundada
por una materialidad viscosa y sin sentido, regida por la reiteración sin
objeto. El poeta manifiestaba en esta obra el malestar del yo, de la
identidad, tan característico de los autores de la modernidad
latinoamericana y de Latinoamerica en general, tanto a nivel cultural como
individual: Somos europeos o somos índigenas, si europeos, debemos ser
españoles, franceses o americanos. Adonde debemos mirar.
La salida de Neruda en Canto general y el rescate de su individualidad es
la
adopción de un compromiso, que más allá de la ideología particular
significa
una asunción de una identidad colectiva, de una pertenencia a un
conglomerado humano, es una salida que por otra parte recorre a la poesía
chilena. Naín Nómez, crítico chileno describe así este proceso, esta
vez en
la poesía de Pablo de Rokha "Así como el Yo Poético aspira a
fundirse en el
Yo Colectivo, la realidad histórica alienada representada en los poemas
aspira a convertirse en una suprarealidad mítica e intemporal en donde se
realice la utopía revolucionaria". Incluso se puede establecer en
este punto
un paralelo entre la poesía de Pablo Neruda y la antipoesía de Nicanor
Parra
"La misión exitosamente realizada... durante 40 años de investigación
espiritual ha sido la de suprimir los problemas individuales falsos que
obscurecen artificialmente nuestra visión... Pareciera que de ahí surge
la
lección de que la plenitud del individuo es el resultado natural de
su
integración adecuada a la lucha social. Fuera de ella, todo es dolor y
oscuridad, todos los caminos llevan a la locura", dice la critica
Edith
Grossman refiriéndose a la antipoesía de Nicanor Parra.
Los hitos de la vida y obra de Neruda, se ajustan a su significación
histórica, en la medida que parece resumir los logros, avatares y condición
de los intelectuales y escritores latinoamericanos. La obra de Neruda se
continúa en gran cantidad de obras, destacando Odas elementales (1954) en
que manifiesta su vocación materialista y amor por lo invidual, concreto;
Canción de gesta (1960), exaltación de la revolución cubana y saludo
expectante a la revolución continental; Memorial de Isla Negra (1964);
Arte
de pájaros (1966) y otras obras. Más allá de la composición estilística
de
la obra de Neruda, piedra de toque para las generaci! ones de poetas
sucesivos, de su lirismo e inclusive partidismo, Neruda convirtió su
biografía en una significación universal latinoamericana al proyectarla
en
una obra poética que parece tocar todas las alternativas a que los
latinoamericanos a todo nivel se ven enfrentados en este nuevo siglo, en
sus
dimensiones tanto individual, privada, como fundamentalmente social e
histórica, que de alguna manera es a la vez el origen del ser humano
particular, como el producto de su manifestación conjunta.
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