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Letteratura e lingua

 

di Mariella Moresco Fornasier

 

 

 

 

 

 

 

El otro Pablo Neruda,el de José Luis Díaz-Granados   (25 novembre 2003)

 

La identidad de un escritor     (25 novembre 2003)

 

 

El otro Pablo Neruda,el de José Luis Díaz-Granados

 

 

Por Álvaro Castillo Granada

 

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pocos poetas han influido tanto en la literatura colombiana como Pablo Neruda. Desde Piedra y Cielo hasta Gabriel García Márquez, sus huellas se pueden seguir y descubrir como un camino aceptado o rechazado: la presencia y la ausencia del amor en los poemas de Eduardo Carranza, la destrucción y el abandono en Alvaro Mutis, la majestuosidad de la historia y la naturaleza de América en William Ospina. Y también pocos poetas han hecho, como él, de su vida y su obra un solo cuerpo, un solo texto. Lo dijo una vez: mi vida “son las vidas del poeta”. 

 

Después de un silencio y olvido de muchos años, gracias a la hermosísima película “El cartero”, de Michael Radford,  pudimos encontrar a un Pablo Neruda de carne y hueso, cotidiano, enamorado, casamentero, amigo. Esta película es uno de los extraños milagros que suceden muy de cuando en cuando: el cine se vuelve poesía y hace leer poesía. Fueron muchos los lectores que encontraron sus poemas y cambiaron su vida después de verla. Ahora, cuando se cumplen treinta años de su muerte (23 de septiembre de 1973) y casi cien de su nacimiento (12 de julio de 1904) nos encontramos con la aparición de un libro necesario (uno de esos raros libros que los escritores le deben a los lectores): “El otro Pablo Neruda”, del poeta y novelista José Luis Díaz-Granados (el mayor y más grande conocedor de la vida y la obra del poeta en Colombia). 

 

Digo necesario porque hasta el momento solo había tres libros (publicados hace casi treinta años) dedicados a su presencia en nuestro país: “Homenaje a Pablo Neruda”, de Jorge Rojas, Eduardo Carranza, Darío Samper, Arturo Camacho Ramírez y Andrés Holguín,  (Biblioteca Colombiana de Cultura, Bogotá, 1973), “Neruda Pablocid Campeador” de Lino Gil Jaramillo (Editorial Quingráficas, Cali, 1975) y “Neruda y Laureano”, de Fernando Gómez Pérez (Ediciones Pepe, Medellín, Sin año de edición), Jorge Rojas y Arturo Camacho Ramírez, sus grandes amigos piedracielistas, nos quedaron debiendo lamentablemente sus recuerdos. Faltaba el testimonio que nos mostrara hoy al poeta como un hombre corriente, cercano, accesible, contradictorio y adorable, escrito desde el afecto, la memoria y la admiración. 

 

Más allá de asombrarnos con datos insospechados o rebuscados, de hacer exégesis ingeniosas o inauditas, el autor busca acercarnos, con la pasión del que descubrió hace muchísimos años su inmensa e inagotable obra, al poeta del amor y la política, a través de sus relaciones con otros escritores (Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Gabriela Mistral, Gabriel García Márquez), de sus juegos y obsesiones, de sus misterios y extravagancias, de sus amores y rencores, de sus amadas, de sus virtudes y defectos. Fija, por fin, la historia de su difícil y espinosa relación con Laureano Gómez  (relación que ha sido desdibujada a través de la telaraña de las leyendas) y revela la hermosa amistad que construyó con Gabriel García Márquez. Es la historia de una pasión, de un deslumbramiento que no termina, que permanece y crece constantemente. 

 

Lo que siente el lector después de finalizar la lectura de las 113 páginas, como si le extendieran la mano y lo saludaran,  es que conoce y quiere un poco más al poeta, es (digo “es” y no “era” porque su obra sigue viva) un hombre con el que nos hubiera gustado encontrarnos en una calle o en un mercado de las pulgas para ir de “cachureo” o compartir una comida en un restaurante, tal vez un caldillo de congrio, unas empanadas o un asado acompañado de un buen vino tinto. Y hablar, hablar y hablar... Gracias a la magia de la escritura vemos al poeta con la mirada del muchacho (cuando todo es posible e importante) que lo vio por primera vez en el aeropuerto El Dorado de Bogotá en octubre 1968. 

 

La poesía es el canto, la voz de todos, una aventura que nos transforma en muchos otros, que nos acerca a nuestros semejantes, y nos hace, también, únicos e inimitables. Este libro, personalísimo, es la invitación a la lectura del bosque inmenso de la obra de Pablo Neruda, donde, afortunadamente, las hojas y las ramas siempre dejan ver el firmamento y las estrellas.

 

(El otro Pablo Neruda, José Luis Díaz-Granados, Editorial Planeta, Colombia, Octubre del 2003)


cronopios@cable.net.co    19 de noviembre de 2003

La identidad de un escritor

Kintto Lucas



El escritor peruano que escribió La Casa Verde señaló hace pocos días que uno de los peligros democráticos del presente lo constituye el movimiento indígena de Ecuador, Perú y Bolivia.

El escritor amigo de los que mucho tienen, culpa a los que tienen casi nada de la inestabilidad. El escritor amigo del individualismo culpa de la falta de desarrollo a quienes tienen una mirada colectiva y solidaria del desarrollo. El escritor amigo de la civilización que arrasó con pueblos enteros en 511 años, culpa de la barbarie a los descendientes de esos pueblos masacrados. El escritor amigo del orden del libre comercio, culpa del desastre económico a los que se están quedando sin tierras ni agua para plantar. El escritor amigo de tantos que se vendieron por unos cuantos puñados de dólares (¿cómo el escritor?) para acercarse al poder, culpa de la inestabilidad y el caos a los que basan su cultura en la comunidad y buscan muchas veces de forma infructuosa convivir en cierta armonía con la naturaleza.

Según el escritor el movimiento indígena está provocando un verdadero desorden político y social, y por eso hay que combatirlo. Según el escritor "el desarrollo y la civilización son incompatibles con ciertos fenómenos sociales y el principal de ellos es el colectivismo". Según el escritor "ninguna sociedad colectivista o impregnada con esa cultura es una sociedad que desarrolla, moderniza y alcanza la civilización", por eso hay que exterminar a las comunidades indígenas. Según el escritor, "el indigenismo de los años 20, que pareció haberse quedado rezagado, es hoy en día lo que está detrás de fenómenos como el señor Evo Morales, en Bolivia. En Ecuador hemos visto operando y además creando un verdadero desorden político y social". Según el escritor los indígenas se basan en el argumento del agravio, al decir que han sido y son las víctimas del imperialismo, de los blancos, de los colonizadores, de las empresas que se quieren robar los recursos. Según el escritor en Bolivia se quejan que las empresas quieren llevarse el gas, en Perú los arequipeños se levantaron para que dos empresas extranjeras no se llevaran la electricidad y eso está muy mal. Según el escritor es bueno que se lleven todo. Según el escritor en el movimiento indígena hay un elemento profundamente perturbador "que apela a los bajos instintos, a los peores instintos del individuo, como la desconfianza hacia el otro, al que es distinto. Entonces se encierran en sí mismos". Según el escritor esas actitudes son incompatibles con la civilización y el desarrollo "y a la corta o a la larga nos arrastra a la barbarie". Según el escritor, para que América Latina ingrese en la "civilización" es necesario exterminar al otro.

Según Bush Hijo hay que hacer lo mismo en el ámbito mundial. El escritor, cuyo nombre no recuerdo, tiene un espejo en el cual mirarse para buscar su identidad.


Fuente: Quincenario Tintají/Recosur. in  www.adital.org.br   18.noviembre/2003

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