El
otro Pablo Neruda,el de José Luis Díaz-Granados
Por
Álvaro Castillo Granada
Pocos
poetas han influido tanto en la literatura colombiana como Pablo Neruda.
Desde Piedra y Cielo hasta Gabriel García Márquez, sus huellas se pueden
seguir y descubrir como un camino aceptado o rechazado: la presencia y la
ausencia del amor en los poemas de Eduardo Carranza, la destrucción y el
abandono en Alvaro Mutis, la majestuosidad de la historia y la naturaleza
de América en William Ospina. Y también pocos poetas han hecho, como él,
de su vida y su obra un solo cuerpo, un solo texto. Lo dijo una vez: mi
vida “son las vidas del poeta”.
Después de un silencio y olvido de
muchos años, gracias a la hermosísima película “El cartero”, de
Michael Radford, pudimos
encontrar a un Pablo Neruda de carne y hueso, cotidiano, enamorado,
casamentero, amigo. Esta película es uno de los extraños milagros que
suceden muy de cuando en cuando: el cine se vuelve poesía y hace leer
poesía. Fueron muchos los lectores que encontraron sus poemas y cambiaron
su vida después de verla. Ahora, cuando se cumplen treinta años de su
muerte (23 de septiembre de 1973) y casi cien de su nacimiento (12 de
julio de 1904) nos encontramos con la aparición de un libro necesario
(uno de esos raros libros que los escritores le deben a los lectores):
“El otro Pablo Neruda”, del poeta y novelista José Luis Díaz-Granados
(el mayor y más grande conocedor de la vida y la obra del poeta en
Colombia).
Digo necesario porque hasta el momento solo había tres libros
(publicados hace casi treinta años) dedicados a su presencia en nuestro
país: “Homenaje a Pablo Neruda”, de Jorge Rojas, Eduardo Carranza,
Darío Samper, Arturo Camacho Ramírez y Andrés Holguín,
(Biblioteca Colombiana de Cultura, Bogotá, 1973), “Neruda
Pablocid Campeador” de Lino Gil Jaramillo (Editorial Quingráficas,
Cali, 1975) y “Neruda y Laureano”, de Fernando Gómez Pérez (Ediciones
Pepe, Medellín, Sin año de edición), Jorge Rojas y Arturo Camacho Ramírez,
sus grandes amigos piedracielistas, nos quedaron debiendo lamentablemente
sus recuerdos. Faltaba el testimonio que nos mostrara hoy al poeta como un
hombre corriente, cercano, accesible, contradictorio y adorable, escrito
desde el afecto, la memoria y la admiración.
Más allá de asombrarnos
con datos insospechados o rebuscados, de hacer exégesis ingeniosas o
inauditas, el autor busca acercarnos, con la pasión del que descubrió
hace muchísimos años su inmensa e inagotable obra, al poeta del amor y
la política, a través de sus relaciones con otros escritores (Jorge Luis
Borges, Octavio Paz, Gabriela Mistral, Gabriel García Márquez), de sus
juegos y obsesiones, de sus misterios y extravagancias, de sus amores y
rencores, de sus amadas, de sus virtudes y defectos. Fija, por fin, la
historia de su difícil y espinosa relación con Laureano Gómez
(relación que ha sido desdibujada a través de la telaraña de las
leyendas) y revela la hermosa amistad que construyó con Gabriel García Márquez.
Es la historia de una pasión, de un deslumbramiento que no termina, que
permanece y crece constantemente.
Lo que siente el lector después de
finalizar la lectura de las 113 páginas, como si le extendieran la mano y
lo saludaran, es que conoce y
quiere un poco más al poeta, es (digo “es” y no “era” porque su
obra sigue viva) un hombre con el que nos hubiera gustado encontrarnos en
una calle o en un mercado de las pulgas para ir de “cachureo” o
compartir una comida en un restaurante, tal vez un caldillo de congrio,
unas empanadas o un asado acompañado de un buen vino tinto. Y hablar,
hablar y hablar... Gracias a la magia de la escritura vemos al poeta con
la mirada del muchacho (cuando todo es posible e importante) que lo vio
por primera vez en el aeropuerto El Dorado de Bogotá en octubre 1968.
La
poesía es el canto, la voz de todos, una aventura que nos transforma en
muchos otros, que nos acerca a nuestros semejantes, y nos hace, también,
únicos e inimitables. Este libro, personalísimo, es la invitación a la
lectura del bosque inmenso de la obra de Pablo Neruda, donde,
afortunadamente, las hojas y las ramas siempre dejan ver el firmamento y
las estrellas.
(El otro Pablo Neruda, José
Luis Díaz-Granados, Editorial Planeta, Colombia, Octubre del 2003)
cronopios@cable.net.co
19
de noviembre de 2003
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