Latinoamerica-online

Cultura, Società e Il Mondo dei Caraibi

Letteratura e lingua

 

di Mariella Moresco Fornasier

 

 

 

 

 

 

"Vivir para contarlo",  le memorie di García Márquez   (6 agosto 2002)

"Querida mocosa de mi alma" -  i testi sconosciuti di Neruda  (6 agosto 2002)

Mario Benedetti: 'La infancia es un privilegio de la vejez'   (30 luglio 2002)

CONSTANCIA Y ... de Carlos Fuentes   (30 luglio 2002)

La novela ha muerto, viva la novela (2 luglio 2002)

"Vivir para contarlo",  le memorie di García Márquez

Titolo provvisorio per l'atteso primo volume delle memorie dello scrittore colombiano, che  usciranno a settembre a Bogotá per i tipi dell'Editorial Norma che ne curerà la distribuzione in Colombia, Bolivia, Ecuador, Perú  e Venezuela. Altre case editrici pubblicheranno l'autobiografia, che inizia con la storia d'amore dei genitori dello scrittore,  in Argentina, Messico e Spagna.
Secondo l'agente letterario di García Márquez, "El libro se demoró más de lo que el Nobel había previsto".

In previsione del successo di vendita, sono state programmate diverse edizioni: "Inicialmente se ha estimado un tiraje de 12.000 ejemplares, pero se pondrán en el mercado todos los volúmenes que demande el público".


García Márquez si impose al grande pubblico con la sua opera più conosciuta: "Cien años de soledad", pubblicata nel 1967 e considerato il libro di  autore contemporaneo di lingua spagnola più venduto al mondo, con oltre 33 milioni di copie in 24 lingue.

Nel 1982 lo scrittore vinse il premio Nobel per la letteratura.

[m.m.f.]

6 agosto 2002

" Querida mocosa de mi alma "

i testi sconosciuti di Neruda

 

 

Il ritratto del poeta è opera di Vladimir Ramos

 

 

 

 

L'edizione dell'opera completa del grande poeta cileno è giunta al suo termine con l'uscita del quinto volume dell'opera, pubblicata a Madrid da Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. 

 

Si conclude così il lavoro di raccolta dei testi di Neruda, opera che ha riservato al quinto ed ultimo volume gli scritti dispersi, inediti, meno conosciuti e che rivelano gli aspetti a volte drammatici della sua vita. Interviste, lettere ed anche le sue traduzioni oltre al famoso Confieso que he vivido, le sue memorie che raccolgono testi dal 1933 al 1973, anno del colpo di Stato militare in Cile che spezzò molti sogni, compresi quelli del poeta.

I cinque volumi sono stati curati nell'arco di cinque anni da Hernán Loyola, che ne ha redatto il prologo e le note. Significativo il titolo degli ultimi due volumi:  Nerudiana dispersa II, il quinto, che raccoglie i testi sciolti degli ultimi nove anni di vita di Pablo Neruda (1964-1973) e  completa il lavoro iniziato dal quarto volume, Nerudiana dispersa I.

In una delle interviste raccolte nel volume, pubblicata originariamente a Buenos Aires nel 1971, Neruda parla del complesso rapporto di odio-amore che lo ha legato ad una sua opera, Residencia en la tierra che, secondo le sue stese parole,  "no ayuda a vivir. Ayuda a morir".  "Residencia en la tierra representa un momento peligroso y oscuro de mi vida. Es una poesía sin salida, casi había que renacer para salir de ella. En ese sentido, la guerra de España me salvó de esa desesperación, que no sé ahora hasta qué punto era profunda. Una vez dije que si yo llegara a tener la autoridad necesaria prohibiría la lectura de mi propio libro y que estaría dispuesto a que no se publicara más. [...] Yo sé que Residencia en la tierra es uno de mis mejores libros, en el sentido que tiene una hondura que pudo darme el momento en que yo viví aquella poesía. [...]
A mí me gusta cambiar todos los tonos, buscar todos los sonidos, perseguir todos los colores, buscar las fuerzas de la vida en donde estén, en la creación o en la destrucción. Y así he ido cumpliendo mis deberes de poeta. No tengo otra doctrina ni otra verdad"
.

 

In occasione di un'altra intervista, alla domanda su cosa significhi essere un poeta, Neruda rispose che "No sé bien qué es un poeta, pero pienso que de algún modo la poesía tiene que ver con todas las artes, las resume, es capaz de representarlas en lo que tienen de unidad... reúne y resume la unidad fundamental que conecta entre sí a la música, la pintura, el teatro, el folclore y todas las manifestaciones cotidianas de la belleza. [...] Yo soy puro e impuro. Es decir, yo quiero que mi poesía exprese el hermetismo del alma y exprese la simplicidad de las cosas elementales más cercanas al ser humano, y que también tome parte en el reposo de los guerreros y en la guerra misma, la guerra contra la crueldad y contra la injusticia, por la liberación del hombre".

 

La lettura delle lettere private del poeta, dirette alla sorella Laura (nelle quali traspare oltre ad un affetto premuroso per lei anche il difficile rapporto con il padre) ed al suo primo amore, Albertina, mostra gli aspetti più delicati del suo animo di poeta: "Mi mocosa querida, no te quejes de que no te escriba, piensa en la vida desventurada de tu Pablo, sin albergue, sin dinero y sin ti [...] y pídele al correo los largos besos que algunas veces se me olvida mandarte, fea mía, querida mocosa de mi alma".

 

[Mariella Moresco Fornasier]

6 agosto 2002

Mario Benedetti: 'La infancia es un privilegio de la vejez'


por  Jesús Ruiz Mantilla


Antes de que se le pregunte sobre cualquier cosa, Mario Benedetti habla de la muerte. 'A los 81 años y medio hay que acostumbrarse a la idea', dice. Se lo toma como un exorcismo, porque acaba de vencerla tras padecer un problema de corazón. Como trofeo, el escritor uruguayo exhibe una sonrisa más amplia, muy constante, y un nuevo libro de poemas tejido entre los miedos de la noche y el placer de haber recuperado las cosas pequeñas. Se titula "Insomnios y 
duermevelas" (Visor), y Benedetti alardea de él sin autocomplacencia; simplemente, abriéndolo y leyéndole al visitante sus versos preferidos.

'La muerte está muy presente en este nuevo libro', asegura . 'Pero también otras cosas: el amor y el paisaje, por ejemplo. Es algo que no estaba en mi poesía y que por primera vez me ha inspirado', afirma Benedetti, contento por esa nueva gasolina creativa que ha descubierto en los pájaros, en el sol, en la luna o en la noche. Y es que Insomnios y duermevelas es un compendio de miedos y alivios zurcidos con el lenguaje claro y combativo de su autor. Porque esto último, el compromiso, es cosa genética en él; por eso, después de hablar de la muerte, enzarza con los desastres del mundo en que vivimos.
'No me preocupa tanto mi muerte, una idea que he asumido y que antes veía lejana y no mía, sino la de los demás, como la muerte de la humanidad', argumenta. 'Si seguimos por este camino, el de la globalización, el de la barbarie, el que marca la única potencia, asistiremos al suicidio del hombre'. Pero inmediatamente se asusta de lo que dice, y recula un poco. 'Tengo esperanza en que no ocurra. 
A veces, la humanidad ha estado en el fondo de un pozo y se ha sabido salvar tirándose de los pelos hacia arriba'.

Hace un hueco para el discurso antiimperialista: 'Todos los imperios han acabado mal. Y, en el caso de éste, el final vendrá desde dentro'. La clave, para él, es el abstencionismo. 'Es una crítica al capitalismo. No votan porque no creen en el sistema. Se llama democracia, pero tiene poco de tal. Ya hemos visto cómo fue elegido Bush. Un fraude'. También manda piropos a Carlos Menem. 'Él es uno de los máximos culpables de lo que ha pasado en Argentina'.Son tesis que están en el alma de poemas como 'Futuro', 'Mientras el iempo diga todavía', 'Ojalá'... Pero también ha creado páginas optimistas. E ironía, esa sustancia con la que Benedetti siempre ha espolvoreado sus obras. 'La ironía que no es amarga, que no hace daño, no me gusta, porque ésta debe ser una tabla de salvación'. La ironía que no se pudre en el sarcasmo, apunta. 'La ironía criminal, como la llamo yo. La diferencia entre una cosa y otra es que la primera sirve para la reflexión y la segunda, para el ataque'.

Él la utiliza con frecuencia, cuando relaja el gesto y habla de las cosas que más le gustan, como el amor, por ejemplo, o sus poetas de referencia. 'Mis maestros fueron Vallejo, Neruda, Pessoa, Borges, a quien se le admira por sus cuentos pero se le quiere más por sus poemas, porque se muestra como era, un ser desvalido y frágil'.
Y también Valdomero Fernández Moreno. Con él descubrió la poesía clara. 'Cuando yo era joven, los poetas escribían de forma enigmática, misteriosa. Cayó en mis manos un libro suyo, que era 
sencillo y de auténtico poeta a la vez, y pensé que así era cómo yo quería escribir'. De éste publicó un libro, y su hijo César le prestó poemas inéditos, entre ellos algunos dedicados a mujeres que no eran su esposa, con la condición de que los publicara tras la muerte de ella. Es la manera que tienen algunos poetas de ser infieles. Benedetti sonríe con la anécdota. Se le agrandan ese bigote que le da aspecto de buena persona y los ojos oscuros que endurecen un poco el aspecto de anfitrión tierno, y habla de Luz, su esposa desde hace 56 años: 'Yo siempre digo que soy fiel, pero no fanático en el amor'.

A ella están dedicados todos sus libros de poemas. Y con ella comparte todavía sus días de ahora, en los que el pasado, los recuerdos y la infancia se avivan en su memoria. 'La infancia es un privilegio de la vejez. No sé por qué la recuerdo actualmente con más claridad que nunca', asegura. En los días y en las noches, cuando le sorprende un insomnio al que saca partido. 'El insomnio es muy creativo, se me han ocurrido muchos cuentos por la noche', asegura.

Lo mismo que el fútbol, que para Benedetti ha sido fuente de creación y al que ha dedicado varios cuentos. 'Del fútbol he aprendido pocas cosas, la verdad, pero solía ir cada domingo. Ahora, 
con toda la violencia que se genera alrededor, ya no voy; no estoy como para caer rodando por las escaleras', afirma. Sin embargo, ha estado atento al Mundial. 'De Uruguay, el mejor ha sido Recoba, que juega en Italia. Sigue habiendo buenos futbolistas uruguayos. ¿Usted sabe que hay cien profesionales de mi país por todo el mundo?'.
La poesía y el fútbol están unidos quizá por los sistemas y las reglas. Benedetti respeta las clásicas, y las prefiere frente a la libertad total. 'Adoro el soneto; es difícil, pero, cuando sale 
bien, es perfecto. Y mi medida es el endecasílabo'. No sabe si al respetar los cánones su arte se vuelve más claro. Lo que sí sabe es que es más accesible para sus lectores, y eso le convence: 'Cuando alguien viene y me recita un poema, es de los que respetan las reglas. Se aprenden con más facilidad'.

 

El País, 14 de junio de 2002

CONSTANCIA Y ... de Carlos Fuentes


por Tununa Mercado 


Hace cuarenta años Carlos Fuentes publicó dos novelas cuya perduración parecía asegurada, si las marcas que van a dejar los libros en la conciencia literaria universal pudieran anticiparse o intuirse: La muerte de Artemio Cruz y Aura.

Más de trescientas páginas en el primer caso y apenas sesenta en el segundo, daban cuenta de una experiencia literaria arriesgada y promisoria para la literatura latinoamericana, más allá de la estridencia de las explosiones editoriales de los sesenta, aunque el éxito acompañara estas 
novelas con creces. Fueron dos piezas que, dentro de un movimiento innovador por sus procedimientos, torcieron la línea mansa del realismo clásico latinoamericano dejando irrumpir formas complejas que revelaban un dominio y un saber de la escritura que irían creciendo en las obras que siguieron. En esos dos libros fundamentales, sin embargo, las dotes de Fuentes lograron reunir la desapacible realidad mexicana que deviene historia en la tradición de sus grandes escritores y la íntima subjetividad del narrar, que se erige como poética. 

[...] Carlos Fuentes publica Constancia y otras novelas para vírgenes (México, Alfaguara, 2001). En un ejercicio sumario de valoración o balance, quizás abusivo por la brevedad de que aquí se dispone, este libro se acopla a "la gran obra de conjunto" que el personaje Montero aspiraba realizar en Aura y que ha sido siempre el gran desafío, cumplido, de Fuentes: hacer la novela de la condición humana, en su desgarramiento y esplendor. Si hay saberes de toda índole en esta 
Constancia, título que gravita por su significación en la vida de un escritor que escribió mucho y siempre, no se trata de una acumulación, sino de un sedimento profuso de ideas en cuyo espesor se decanta el siglo 20. Escritor visionario por su capacidad de relacionar historia ysujeto 
universales con espíritu humanista, los espectros que merodean y se aparecen a esas vírgenes que proclama el título  vienen del pasado traumático de las guerras europeas, de un México que fue el de Fuentes joven y se dejó vivir y aquilatar por él en su brillante modernidad, de una España que supo ver en su gracia y en su drama. 

El trazo de Constancia avanza y retrocede enlazando figuras de exilio y extranjería en diversos tiempos y a través de extrañas reencarnaciones, como si la escena de la pérdida se asentara, indistinta, en un antes y un ahora con el mismo signo de desesperanza y dolor, en un continuo histórico cuyo signo es aquel ángel benjaminiano de la historia en cita de Fuentes. 
Ya sea en "La desdichada", aguafuerte de la ciudad de México y de las aventuras intelectuales de los jóvenes en los cincuenta, o en "El prisionero de Las Lomas" que parece tentarnos con una leyenda de la Revolución para revelarse como una parodia del antihéroe, o en "Viva mi fama", con el fantasma de Goya atisbando escenas prohibidas, o, finalmente, en "Gente de razón", en cuya proliferación casi psicótica se desintegra la realidad, la novela Fuentes sigue y sigue... Gravedad, ingravidez; filosofía, humor y genio, cinco que son "obras, milagros y amores".

Clarín,  20 de abril de 2002

La novela ha muerto, viva la novela

 

Sergio Ramirez


[Sergio Ramírez, escritor, fue vicepresidente de Nicaragua]


La proclamación de la muerte de la novela ha llegado a volverse un lugar común de tanto desprestigio como aquel otro de la muerte de la historia. Los enterradores de la novela ven en ella un género caduco que tuvo oficio social mientras fue capaz de contar por sí sola la Historia pública; pero, una vez establecidos a partir del siglo XIX los recursos narrativos de la modernidad -fotografía, cine, televisión-, ese oficio termina, tomando en cuenta que si antes 
sustituía a la sociología, la antropología, la demografía y las ciencias sociales que llegaron a ganar espacios después, sus funerales no podían sino consumarse.


La novela empezó a contar en América Latina la Historia pública después de las guerras de independencia, inventando una tradición de modernidad de manera bastante tardía. Es un género literario entre nosotros ecuménico, que nació con la epopeya y se crió en los paisajes sin fin de la geografía, y en los grandes escenarios de los cataclismos políticos. Desde entonces, Historia pública y novela pasaron a correr una suerte común que, entrado el siglo XXI, está lejos de resolverse en muerte para cualquiera de las dos. Ni muere la historia ni muere la novela, en la medida en que ambas se alimentan de una condición cambiante en la que predomina el asombro. 
Y es más. No hay manera de contar historias privadas sin tener en cuenta la Historia pública, no simplemente como un telón de fondo, sino como una hebra maestra de la trama. 

El rumor de pasos de una protesta ciudadana, en el más inocente de los casos; el olor de podredumbre de la corrupción, o el fragor de la batalla cuando el pueblo levanta barricadas para derrocar a un tirano, igual que en La educación sentimental, de Flaubert, una trama de amores y ambiciones que se da de bruces con la Historia pública, escrita en tiempos en que nadie osaba amenazar de muerte a la novela.


Adelanto estas reflexiones para saludar con alegría la concesión del Premio Alfaguara de este año al escritor argentino Tomás Eloy Martínez por su novela El vuelo de la reina, porque entre los 
novelistas latinoamericanos hay muy pocos, como él, que hayan podido tejer esa urdimbre entre Historia pública e historia privada, hasta el punto de borrar las fronteras entre una y otra, en un juego mutuo de espejos. No creo que haya mejor ejemplo a citar en este sentido que dos de sus novelas, que de alguna manera se complementan para contarnos la historia contemporánea de Argentina, La novela de Perón, y Santa Evita.


Dice el propio Tomás Eloy que Argentina quiso siempre ser un país europeo, y es algo que está a la vista, sobre todo en estos tiempos de catástrofe. 'Un país europeo, racional, civilizado', agrega 
Carlos Fuentes. Semejante visión, que nace de ese manual de filosofía de nuestras ambiciones de identidad cultural que es Facundo, de Domingo Faustino Sarmiento, se extendió por todo el 
continente, y los latinoamericanos empezamos a soñar, a la vez, que muchas de nuestras llamadas repúblicas bananeras debían ser como Argentina: fragua de razas, granero del mundo, cuna de la nueva civilización, según RubénDarío en su Canto a la Argentina, y tal como aprendí más tarde en Nicaragua, porque los libros de lectura de la escuela primaria, bajo el sello de la editorial Kapelusz, venían de la Argentina.


Pero luego aprendimos también, y Tomás Eloy ha sabido mostrarlo muy bien en sus novelas, que gracias a nuestro juego letal de correspondencias Argentina era también una república bananera. Si no, nunca se pudo haber dado allá una historia como la de Isabel Martínez, una bailarina de bataclán recogida por el general Perón en un sórdido cabaret de Panamá durante las vueltas de su exilio, para encumbrarla más tarde como su sucesora en la Casa Rosada, donde contó, para mejor gobernar, con el auxilio de López Rega, un oscuro burócrata que se convirtió en el poder detrás del trono gracias a su prestigio en las artes de la brujería, a la compra de políticos y a 
que jefeaba una banda de asesinos para eliminar a sus enemigos. En estos términos, Buenos Aires venía a ser desde entonces como Managua.


La metáfora más espléndida, sin embargo, que Tomás Eloy ha escrito es Santa Evita. La Historia pública nunca tuvo tanto relieve de mito como en esta mujer en la que todo el mundo ha visto el personaje incomparable para una novela, una ópera, un musical, una película. 
Pero la Eva Perón que Tomás Eloy consigue en Santa Evita es la que quedará para la historia como la verdadera, como la que realmente existió. Y éste es el gran poder que la novela sigue teniendo en América Latina, el de sustituir con creces a la realidad y volverse ella misma la realidad. La historia de Eva Perón es la que siempre querremos oír, o ver, representada a domicilio. La humilde muchacha provinciana que arriesga todo por llegar a la capital para 
conquistar fama como artista termina casada con el poder, y muere en la cúspide de ese poder, una telenovela sin final feliz, más que el de la adoración popular al recuerdo de sus bondades, y las intrigas, novelescas en la novela y en la vida real, que rodean su cadáver embalsamado.


En El vuelo de la reina, su novela recién premiada, Tomás Eloy está regresando de nuevo a la Historia pública, según su propio recuento. 
Se trata de una historia de amor, nos adelanta. Pero detrás, dice, o encima, digo yo, está el peso de la corrupción de quienes mandan, las traiciones del poder. Buenos Aires, otra vez como Managua. Los múltiples contagios de las enfermedades vergonzosas que han puesto en cuarentena los palacios presidenciales. 

 

Otra vez la Historia pública en mezcla con las historias privadas. Por tanto, sepamos que la novela capaz de contarlo todo siempre estará allí, y que los novelistas seguirán haciendo el papel de los historiadores, como es el caso de Tomás Eloy Martínez.


La novela ha muerto, viva la novela.

 

 

El País, 19 aprile 2002

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Direttore Mariella Moresco Fornasier

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