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Cultura, Società e Il Mondo dei Caraibi

 

 

Musica 

 

di Mariella Moresco Fornasier

 

 

Compay Segundo   (15 luglio 2003)

Compay y una entrevista exclusiva   (22 luglio 2003)

 

Compay Segundo

 

 


Máximo Francisco Repilado Muñoz nait en 1907 à Siboney, un village côtier à une vingtaine de kilomètres de Santiago, deuxième ville de l'île de Cuba. Fils d'un conducteur de locomotives employé par la compagnie des mines, il apprend à jouer du "tres" (la guitare cubaine à trois paires de cordes métalliques) et de la guitare avec ses frères et, à 14 ans, reçoit des leçons de solfège avant d'intégrer comme clarinettiste la fanfare municipale de Santiago. A quinze ans, il compose sa première chanson : "Yo vengo aquí".

Employé dans une manufacture de tabac, le futur Compay Segundo fréquente assidûment le petit monde des "trovadores", ces troubadours qui composent et chantent en s'accompagnant à la guitare. L'instrument dont il joue est de son invention, et s'appelle l'"armónico "; c'est une guitare à sept cordes (double centrale) aux sonorités particulières, issue du "tres" (la guitare cubaine) et 
de la guitare espagnole.

Un des plus célèbres musiciens de l'époque, Ñico Saquito, le remarque et lui demande de se joindre à son Cuarteto, avec lequel il part pour la Havane en 1934.

Le "son" de la province d'Oriente est alors à la mode dans la capitale, et Repilado n'a aucun mal à trouver des engagements : radio, cabarets, fêtes privées...

En 1936, il part au Mexique comme membre du Cuarteto Hatuey, emmené par Evelio Machin ( le frère du chanteur de légende, Antonio Machin ). Il y reste six mois et enregistre ses premiers 78 tours . A son retour, Repilado enregistre pour la firme RCA-Victor, avec le Trío Cuba. 


Au début des années 40, le grand Miguel Matamoros, originaire lui aussi de Santiago, engage Compay dans son groupe, mais comme ....clarinettiste. Il quitte l'orchestre douze ans plus tard, quand la popularité du duo Los Compadres, qu'il a formé en 1948 avec Lorenzo Hierrezuelo, l'accapare à plein temps. Los Compadres appartiennent de plein droit à l'histoire de la musique 
populaire cubaine. Hierrezuelo fait la voix principale et la guitare d'accompagnement, Repilado fait la seconde voix d'où le surnom de Compay Segundo (compère second ) et la guitare soliste avec son "armónico". 
L'émission de radio quotidienne de Los Compadres est écoutée dans toute l'île, et même dans la voisine République Dominicaine. Leur style où les proverbes, les traits d'humour et les allusions gaillardes dominent, les rend populaires auprès des gens humbles, dans les campagnes comme dans les villes.

Surtout, Los Compadres permettent à Repilado de populariser ses compositions: la mélodramatique Huellas del pasado, la sentimentale Macusa, inspirée par un amour de jeunesse, ou l'ironique Vicenta .... En 1955, une brouille met fin à la collaboration entre les deux hommes. Lorenzo Hierrezuelo appelle à ses cotés son frère cadet Reynaldo et les Compadres poursuivront leur carrière jusqu'au milieu des années 80. 

Compay, de son côté, prend du recul avec la musique et retrouve son emploi de "tabaquero" ( fabriquant de cigares ) . Lorsque la révolution de Fidel Castro triomphe en 1959, il travaille dans la prestigieuse manufacture H. Upmann de La Havane. II passe aussi deux ans en Chine, où il suit une formation en agriculture.... A sa retraite, en 1970, Compay reprend "l'armónico ", réunit un groupe de musiciens, et entre de nouveau au studio afin d'enregistrer un disque. Il retourne un temps à Santiago ou il crée le Cuarteto Daiquiri, et joue avec le fameux Cuarteto Patria,notamment à Washington en 1989, lors d'un festival organisé par la Smithsonian Institute. A cette occasion, il chante pour la première fois "Chan Chan", qui devient rapidement un classique du "son" cubain, et sa chanson la plus interprétée. En 1992, il enregistre 3 titres en duo avec Pablo Milanés dans l'album Años III (Egrem).

Compay découvre l'Europe en 1994. Il participe en quartet "Compay Segundo y sus Muchachos" aux rencontres "Flamenco y Son cubano" à Séville au mois de juillet, enregistre un CD aux Canaries et tourne dans toute l'Espagne. Le public et la presse l'acclament. L'année suivante, Planète Aurora organise sa première tournée en France et en Belgique (sept dates). A cette occasion Compay Segundo enregistre à Madrid son ANTOLOGIA un double CD avec 34 
chansons, écrites entre 1922 et 1994, et un CD simple "Yo vengo aquí" sortis chez East West France en juin 1996.

Depuis le printemps 1996, Compay Segundo y sus Muchachos parcourent l'Europe, ovationnés par les médias et le public. Ils ont participé entre autre aux Festivals d'Amiens, de Vic Fezensac, de Dunya et Tillburg en Hollande, au November Meeting à Nijmegen, au Nancy Jazz Pulsations, au Guitar Master à Pau, au Nice Jazz Festival, à Musique Métisse à Angoulême, au Womad au Canaries et à Cáceres , joué au Hot Brass à Paris, à la Laiterie à Strasbourg, à l'UBU de Rennes, à l'Aeronef de Lille, au Royal Albert Hall Festival à Londres, à Milan, à Gêne, au Portugal, ..... Compay a fêté ses 89 ans au Bataclan à Paris, le 7 novembre 96. Il rencontre cette même année 96, RY COODER pour l'enregistrement du fameux disque BUENA VISTA SOCIAL CLUB (World Circuit), 
grand succès mondial.

 

Planète Aurora 

foto : www.cyborg.ne.jp/~embcubaj/ compay/japan_tour.html

Compay y una entrevista exclusiva

 

Jorge Petinaud Martínez  (Prensa Latina)



Lo encuentro con su sombrero a lo Compay, su impecable terno azul oscuro en combinación con la camisa de un tono más claro y la corbata estampada en blanco.
Me invita a sentarme a la mesa cuadrada de cedro de su terraza, donde le gusta desayunar, almorzar con los amigos y leer -aún sin espejuelos- la prensa y muchos escritos, entre ellos lo que se publica acerca de él en todo el mundo.
La casa está situada apenas a una cuadra del mar, cerca de la brisa y el salitre, como en los tiempos de la playa de Siboney, donde nació y se crió, allá en  la antigua provincia de Oriente.
Inicia el diálogo refiriéndose a una de las grandes alegrías que vivió en este año, el Primer Coloquio acerca de la Trova Cubana, a cuya inauguración asistió, apenas ocho horas después de su regreso de Perú.

 -Es muy importante para la cultura que por primera vez la trova entre en el Aula Magna de la Universidad de La Habana como un tema de estudio, y que Silvio Rodríguez, un trovador, presidiera ese seminario en el que participaron el ministro de cultura y académicos de mucho prestigio.

-¿Para usted qué es la trova?

-El corazón de nuestra historia, un manantial de cultura. Mira si la trova es fuente de conocimiento, que por ella puedo explicarme lo que aconteció en la I guerra mundial.
Desde niño recuerdo un texto que no se si lo escribió Rosendo Ruiz o Sindo Garay, a esa edad ya yo estaba en la tabaquería y los tabaqueros la cantaban, de ellos la aprendí. Ahora me sirve para comprobar cómo anda mi salud mental.

Apoya las manos semicerradas de artesano sobre el cedro, y como acariciándolo, golpea suavemente con los nudillos para marcar el tiempo de la pieza que canta íntegramente.

- Hace más de 80 años que la aprendí y no se me olvida. Por eso me sentí muy contento de reunirme en la universidad con todas las generaciones de trovadores. Vi muchachos muy jóvenes que ahora se inician, vi a Silvio, quien me invitó, a María Teresa Linares y a César Portillo de la Luz, que ya andan por los 80, y estaba yo, a punto de cumplir 95. Esto es muy bueno para
la cultura.
Tiene tanta vigencia la trova, que próximamente voy a grabar, en homenaje a Sindo Garay, El huracán y la palma. Yo la pienso empezar así...

 

Golpea suavemente con ambas manos sobre la mesa, a la manera de una fanfarria, y después hace la primera y la segunda voz de este clásico del legendario bardo bayamés.

Cuando concluye sonríe alegre como un niño ante el estreno de un juguete y
emite la expresión con la que aprueba los buenos resultados: ¡Eeechaa¡


-Tuve la suerte de aprender muchas de esas canciones directamente de Sindo (Garay), primer músico al que vi en mi vida. El llegó a mi casa con su guitarra y una guayabera blanca, pidió agua. Después la vida me dio la oportunidad de recorrer toda la isla de Cuba junto a él.
Yo estaba en el conjunto de Miguel Matamoros en la emisora Mil  10, se realizó una gira desde La Habana hasta Santiago en la que participaban muchas figuras que formaban parte del talento de esa estación radial. Me relacionaba mucho con Sindo y con su hijo Guarionex. Durante esa gira él me enseñó muchas de sus obras.

-¿Cuál es el secreto de un artista que triunfa en todo el mundo después de 80 años de trabajo?


-La lealtad del individuo a lo que cultiva. Siempre me gustaron la guitarra, las canciones. Aprendí a tocar el tres y a esta variante que inventé y que hasta hoy he tocado, le puse por nombre armónico, muy similar a la guitarra pero diferente porque en el centro tiene  dos cuerdas
emparejadas -o sea son siete-, que le aportan un sonido una octava más alta, además de poderla utilizar como guitarra y también como cencerro o campana en los montunos o estribillos. Logra una gran armonía con el resto de las cuerdas, por eso su nombre.
Creo que he llegado a este momento porque fui músico serenatero como se decía antes, pero también estudié solfeo y teoría. Primero con Noemí Toro, mandolinista y violinista, casi una niña como yo, hija de Guillermo Toro, director y dueño de la escuela primaria a la que asistí. Gracias a ella se cumplieron 80 años de aquel día de julio en que llegué a la mitad del método de solfeo de Hilarión Eslava.
Recuerdo que me dijo:   -Ya puedes escoger un instrumento y aprender a tocar con música.
Seleccioné el clarinete y me recomendó que fuera a ver al profesor Enrique Bueno, director de la Banda Municipal de Santiago de Cuba. Tenía yo 15 años, cuando le compré a Ernesto Toujares un método para el aprendizaje del instrumento y un clarinete. Le pagué haciendo tabacos en un chinchal de su propiedad, donde laboré  con dos o tres tabaqueros más.
En aquel año 1922 también compuse mi primera canción -Yo vengo aquí-, dedicada a una muchacha achinada de la que me enamoré, por eso al final en el estribillo digo: "china, tú me has robado el corazón".
Después de aquello estudié con el maestro Enrique Bueno e ingresé en la Banda Municipal de Santiago de Cuba como clarinetista. En 1929  recuerdo que vinimos a inaugurar la Carretera Central y el Capitolio de la República.
Cuando se izó la primera bandera, yo toqué el clarinete ahí, pues nuestra banda había ganado el primer premio en un concurso.
Nunca imaginé que en el entonces lejano siglo XXI pudiera contar toda esa historia, y mucho menos que llegara a donde he llegado: al Vaticano, adonde fui invitado por el Papa. Todo eso ha llegado como una sorpresa, pero yo le tengo ya una canción a esas vivencias, Las flores de la vida, que dan título a uno de mis discos. Estuvo nominada al premio Grammy, reconocimiento que otorgan los académicos de la música en Estados Unidos.
Esa pieza la escribí en Alemania, le puse música en La Habana y la introducción mientras volaba hacia mi encuentro con el Papa.

-Usted siempre habla de la superación personal, ¿Se Secó el arroyito es una muestra de ese afán?


-Sí. Con la edad que tengo creo que demostré lo que siempre he dicho: de compositor pasé a escritor. Y aunque se trata de una obra modesta, transformada ahora en comedia musical por el director Ulises Salazar, a partir del conflicto entre ricos y pobres y entre una pareja que ve su amor frustrado por la influencia de una madre con deseos de que su hija escale socialmente, reflejada primero en mi guajira Se secó el arroyito, logré después una obra teatral.
Me impresiona que el público llenó durante tres días la sala grande del Teatro Nacional, y me emociona que mis amigos del hotel insignia de la cultura cubana (el Nacional) la seleccionara para agasajarme en ocasión de mis 80 años de vida artística. Estoy más que agradecido a ellos y a la vida.

-¿Recuerda su primera actuación como músico?


-Todavía con pantalones cortos, a los 12 años hice el sexteto Los seis ases, éramos niños del Tivolí, en Santiago de Cuba, y gustábamos mucho.
Competíamos con los del Tropical, del barrio de Los Hoyos. Yo tocaba el tres y compuse el tema del grupo.

-Entonces en realidad usted empezó a componer desde hace 90 años


-Sí. Pero lo importante no es cuándo uno empieza, sino continuar sin cansarse. Ahora compuse mi penúltima pieza No hagas el amor borracho, donde critico el alcoholismo. Parto de la idea de que cuando uno va a tener un hijo debe estar sano, para que el muchacho crezca saludable. A través de la jocosidad del cubano critico a las personas viciosas.

-¿Piensa en nuevas canciones?


-Por lo general me inspiro cuando me acuesto, porque cuando voy a la cama hago el recuento del día, con quién hablé, qué hice, qué dije, si lo hice bien o mal. Analizo todo lo que pasó. Bueno, pues ahí mismo me surgen palabras bonitas, que ni tengo la idea de que las pueda decir.
Esa es mi forma de inspiración, según me dijo el musicólogo Danilo Orozco.
Tres o cuatro frases que nunca había pensado, las escribo enseguida y después continúo. Así he escrito más de 100 canciones.
Eso me sucede con mi música y con piezas de otros autores de las que ya nadie se acuerda, se me pegan por la mañana, y ya tengo ahí para varias horas, hasta que las incluyo en mi repertorio.

-Ochenta años de vida artística en plenitud de facultades otorgan cierta autoridad. ¿Qué le aconseja a los músicos más jóvenes?


-La música hay que estudiarla además de sentirla, tiene secretos, es una conversación. Mira si es grande, que si la escribe un chino yo la entiendo.
Es internacional. Entonces es imprescindible estudiarla.
Claro, los cubanos tenemos nuestros modismos y nos basamos en el cinquillo -cinco notas donde deben ir seis-, pero nosotros le damos un aire para hacerlo bailable. Eso le imprime ese sabor sabroso que tanto gusta en el mundo.
Hay que conocer las notas fuertes, las sensibles o sentimentales que llegan al alma. Yo tengo un número conocido en el mundo entero, Chan Chan, tiene sólo cuatro notas, todas sensibles o sentimentales (canta entonces varias estrofas del primer surco del álbum Buena Vista Social Club). Eso hay que saberlo, y por eso lo único que les aconsejo a los músicos más jóvenes que yo, todos, porque soy el más viejo del mundo, que no se cansen de aprender.  

-Habla usted mucho de la cubanía, ¿Cómo la siente?


-Soy estudioso por mi oficio, de niño estuve en las tabaquerías, y ya de adulto trabajé 20 años en la Montecristo. Conozco de la historia de mi país desde José Miguel Gómez, Menocal, Zayas, Machado, todos hasta Batista, quien dio varios golpes militares, y después he visto la Revolución de 1959 hasta hoy. Vi la época de los partidos, conservadores y liberales. Todo eso lo he sentido porque han gobernado el país, y sus errores como pueblo los hemos sufrido.
Yo no soy un político, lo mío es la música. Pero cuando oi por primera vez que un hombre llamado Fidel estaba en la Sierra Maestra, y que lo primero que creó fue una escuela para enseñar a los guajiros y a sus hijos, eso me causó admiración. Eso fue muy bonito.
Ojalá que todos los presidentes tomaran interés en la educación, en la salud, en la cultura de sus pueblos, no en la política.
Nosotros andamos recorriendo el mundo, y a veces vemos multitudes  de gente que no tienen casas, ni alimentos, ni medicina ni educación y mucho menos acceso a la cultura, ¿por qué señor?
Vivo feliz porque he visto cómo en mi país se fue formando una población que hoy llena de orgullo por su cultura. Por eso, si puedo subastar uno de mis sombreros en 20 mil dólares y donarlos para la salud o la educación lo hago con gusto. Ya he donado para la salud pública en los dos últimos años 37 mil 500 dólares. Para mí eso es la cubanía.

-¿Y cuándo va a reclamar los récords Guinness, de los que hemos conversado desde hace varios años?


-La música no es un deporte. Los récords son de los deportistas. Y aunque no me opongo a que algún amigo o alguna institución haga esa reclamación, prefiero dedicar mi tiempo a pensar en otras cosas. Me entristece mucho todo eso que leo en estos periódicos, conflictos entre pueblos por el petróleo, por los minerales y hasta por el agua. Matanzas y masacres de pueblos enteros, terrorismo, guerras criminales, contaminación de las aguas, aumento de los desiertos, gases que están calentando el planeta y que amenazan con desaparecer islas completas. Eso debe preocuparnos a todos.
Los que ya hemos disfrutado de las flores de la vida, ¿qué mundo dejaremos en herencia a los que ahora son niños o están por nacer?
En el campo a veces se pierden miles de científicos, artistas, maestros, deportistas, porque la sociedad no les propicia un desarrollo desde la infancia. Entre los pobres y en el campo hay inteligencias que requieren ayuda.   Cuba ha dado un buen ejemplo. El propio presidente ha ido al campo, a las montañas, a inaugurar escuelas con televisores, computadoras y fuentes de energía solar para que no falte la corriente. Y de los campos han salido valores muy grandes.
Yo no soy un clásico, pero sí me siento en el deber de ser un  pensador, y cambié la palabra arma por alma. En mis viajes por el mundo lo repito: vamos a cambiar las armas por las almas para ver si  con la cultura podemos salvar a la humanidad.

-¿Cómo se mira a la vida desde la edad de 95 años?


-Como lo único que existe. La muerte es una falacia. Nosotros no morimos, nos transformamos. De nuestro cuerpo salen gusanitos que después se convierten en mariposas y emprenden el vuelo. Por eso digo a los niños que no cacen ni maten a las mariposas, pudiera tratarse de un gran artista o un gran poeta.
Por eso en mi canción Clarabella concluyo diciendo: Yo nunca pienso que me tengo que morir.



Resumen Latinoamericano - /DIARIO DE URGENCIA 300 - julio 14, 2003

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