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Latinoamerica-online Cultura, Società e Il Mondo dei Caraibi |
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Musica
di Mariella Moresco Fornasier
Muere la "Guarachera de Cuba" Celia Cruz (22 luglio 2003) Es más bello vivir cantando (22 luglio 2003) Muere en España el músico cubano 'Tito' Duarte (22 luglio 2003) Adios a Compay Segundo, Celia Cruz y Tito Duarte (22 luglio 2003)
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Es más bello vivir cantandoAunque esta negra era de otro mundo donde en lugar de guerra y egoísmo hubo siempre rumba y alegría, desde cuando comenzó a morir todos los periodistas la querían matar, para dar la noticia que en este instante (tarde el 16 de Julio...¡Virgen del Carmen!) tiene a la radio de los 5 continentes a punta de burundanga, azúcar y sopita en botella. Ignacio
Ramírez
Yo no lo creo. ¡Qué voy a creerlo! Si en los últimos días la han matado y resucitado cien veces. Que Celia se murió. Que Pedro está llorando con sus patillas blancas. Que La Sonora ya no suena. Que la que cantaba ya no canta. Que hay conmoción en Cuba y contraconmoción en Miami. Que no, que aún está viva. Que Matilde Díaz y Lucho Bermúdez la están esperando para cantar en trío Salsipuedes. Que venga el yerberito. Que traigan pulpa de tamarindo. Que al tercer día resucitará de nuevo. Que una negra inmortal no se puede morir. Todo eso dicen las noticias de la radio y todo eso dirán esta noche las de la televisión. Y mañana la prensa y pasadomañana las revistas y el viento sin cesar todos los días. Pero yo no lo creo. La muerte es otra cosa. La muerte mata, o sea que no canta. La muerte no se parece a esta mujer vivísima. Quizás se haya dormido en toda su negrura. Tal vez se haya marchado sin maleta. Quizás cremen su cuerpo. Acaso la siembren en la tierra o le hagan mil estatuas de bronce o de madera de ébano, no morirá, porque de ella sí que se podía decir que era la que cantaba. Y cantar es aletear, volar, enloquecerse y enloquecer al mundo como supo hacerlo. Jamás cerró la boca y menos las puertas de su carcajada ni los cajones de su corazón. Siempre reía, siempre contagiaba contoneos y frenéticos ritmos que eran y son y nunca dejarán de ser la identidad de un continente que se ha dejado contener y sepultar por quienes quieren acallar el canto. Ella le puso voz al mutismo de los indiferentes y apabulló al silencio de los despavoridos. ¿Qué nos importa que haya muerto si es que ha muerto, si seguirá cantando? ¿Al son y al sorongón y la Cuba de allá y a la Cuba de acá y a la Cuba con barbas de Fidel o a la calvísima Cuba en La Florida, qué le puede importar la estupidez política, si cantar o bailar nunca pelean? ¿Qué era fea, feísima? ¿Quién dijo que podía ser fea la belleza? Nunca se vio cumbamba más hermosa, nariz más respirona, caderotas más caderonas ni más vertiginosas que la de Azúcar Celia, Hermana Celia, Mamá Celia, la rumbera, la carismática, la reina rumba como la bautizó Valverde, la picante como le dijo Rolando, la fogosa de Tito, la sonriente del universo, la que cantaba y hacía mover las hojas de los árboles o caerse del cielo las estrellas. ¿Cuántos discos grabó? ¡Todos los buenos! Le dieron Grammys y le envolvieron en platino y oro y la pusieron en películas y la invitaron hasta a Cafarnaum y más allá de Cafarnaum retumbaban siempre los aplausos de la gente que llenaba los teatros y los estadios y no sabía cómo más quererla, cómo agradecerle semejante voz, semejante dulzura. Y a quien le diga fea le rompo la cabeza con un disco negro. Yo, que la conocí en la discoteca ratonera de La Voz de María en Bogotá en los años cincuenta; allí, donde toda la música era clásica y a las 10 de la noche, cuando apagábamos los transmisores, mis amigos pichones de poetas llegaban con su humo y su aguardiente y sus poemas frescos y la sacaban de los estantes escondidos y nos poníamos a hablar del mundo en otros tiempos y a recitar a Brecht y ella cantaba siempre y todos terminábamos bailando y gritando ¡Celia, Celia, Celia! orgía de júbilo que años más tarde repetimos centenares de veces al lado de La Bastilla en el apartamento parisino de Saturnino Ramírez, donde también Celia mayestática y maga como la de Rayuela nos atizaba el fuego del espíritu. Después,
en el Goce Pagano, en Salomé, en Café Libro, en los recodos de la noche,
en todos los rincones bohemios o salseros de aquí o de todas partes,
siempre Celia, la Celia que si acaso hoy se ha muerto de verdad, será
pura mentira porque ella resucita cada vez que canta: “Todo aquel que
piense/ que la vida es desigual/ tiene que saber que no es así:/
que la vida es una hermosura./ Hay que vivirla// Todo aquel que
piense que está solo/ y que está mal/ tiene que saber que no es así:/
que en la vida no hay nadie solo: / Siempre hay alguien.// No hay que
llorar/ que la vida es un carnaval/ y las penas se van cantando/. Filósofa contenta: sí, la vida es un carnaval...¡Y es más bello vivir cantando!
Cronopios – Agencia de Prensa , 16 de julio de 2003 cronopios@cable.net.co |
Muere en España el músico cubano 'Tito' Duarte
Duarte trabajaba en la preparación del disco 'La herencia del viejo sabor', que será publicado como un homenaje póstumo El músico cubano Ernesto Tito Duarte falleció el pasado lunes en Córdoba, España, a los 57 años de edad, cuando participaba en una presentación del Festival de la Guitarra cordobés, informó el diario español El País. Duarte se sintió indispuesto durante los ensayos del espectáculo, y fue ingresado en el hospital Reina Sofía, en Córdoba, donde murió a causa de un infarto, según el reporte médico. Nacido en Cuba, en 1946, Tito Duarte era hijo del gran compositor y director Ernesto Duarte Brito, quien estuvo cerca de figuras de la talla de Benny Moré, y trabajó en el mundo de la discografía en los años cincuenta. La familia de los Duarte emigró a España en los primeros años de la revolución y se asentó en Madrid. Tito, que ya había tocado en la Isla con la orquesta de su padre, comenzó su carrera como instrumentista polivalente y arreglista. Según comentó el productor español Julio Palacios, "era la música con patas: tocaba percusiones, saxos, flautas, teclados, bajo lo que fuera; además arreglaba maravillosamente". El músico cubano logró un lugar en la primera división de músicos de estudio en España, además de grabar varios LP, entre ellos Un directo… al sabor (RCA, 1981) y Tito Duarte (1979), también conocido como I am your boss, y muy solicitado entre los círculos europeos de coleccionistas de jazz bailable. Este año, Duarte había decidido volver a trabajar en solitario en el disco La herencia del viejo sabor, bajo el auspicio de la Fundación Autor. El CD hace un recorrido por el mambo, el danzón y otros géneros de la música cubana. En el proyecto —prácticamente concluido— trabajaron los mejores instrumentistas del país, y en las partes vocales intervinieron algunos de los cantantes con los que el músico cubano tocó alguna vez, como Moncho, Miguel Bosé y Ángela Carrasco. La familia Duarte ha acordado la publicación del CD como un homenaje póstumo. Encuentro, 18 de julio de 2003 |
Adios a Compay Segundo, Celia Cruz y Tito DuartePor Enrique López Oliva monitorhavana@enet.cu La Habana - Los “babalawos” (sacerdotes de Ifá) lo habían pronosticado, en su Letra del Año, cuya profecía, “Osorbo Iku Intori Aroje”, anunciaba “muerte de personas mayores y altas personalidades en el mundo”. : Francisco Repilado, “Compay Segundo”; Celia Cruz, “La reina de la salsa y la guaracha”, y el percusionista Tito Duarte. “Compay Segundo” lo haría en su casa y recibió una corona de flores del presidente Fidel Castro, Celia en su hogar en Nueva Jersey, a miles de kilómetros de su querida Cuba, a la siempre quiso volver y no pudo, y Tito, un 14 de julio, en Córdoba (Andalucía), en vísperas de participar en el Festival de Córdoba, junto al guitarrista flamenco Víctor Monge “Serranito”. A “Compay Segundo” lo velaron el primer día en el tercer piso de una funeraria habanera, piso reservado a grandes personalidades, controlado por el Consejo de Estado de Cuba, y su cadáver fue trasladado a Santiago de Cuba, donde fue velado toda la noche en el Palacio Municipal y enterrado con honores en el Panteón de las Fuerzas Armadas, del histórico cementerio de Santa Efigenia, donde reposan, entre otros los restos del prócer de la independencia de Cuba, José Martí, y varios asaltantes al Cuartel Moncada, hecho que dio inicio a la lucha revolucionaria, encabezada por Fidel Castro. Toda la prensa cubana se hizo eco de la muerte de “Compay Segundo”, el Ministro de Cultura de Cuba y miembro del Buró Político del Partido Comunista, Abel Prieto, lamentó públicamente su muerte, y la televisión reprodujo varios de sus últimas actuaciones, así como entrevistas recientes al popular interprete. Su fotografía apareció en Granma en un concierto junto a Fidel Castro. Celia Cruz, por su parte, sólo mereció una pequeña nota, no firmada, en la página seis, de la sección cultural del periódico oficial Granma. Muchos cubanos se enteraron de su muerte porque familiares y amigos los llamaron desde el exterior, principalmente de Miami, aunque también de lugares como Brasil, para darles la noticia. Algunos lo hicieron cuando el día de su muerte un sacerdote, antes oficiar la misa de la tarde, en el templo de “El Carmen”, situado a pocas cuadras de la Universidad de La Habana, anunció que dedicaría ese oficio religioso a una destacada artista cubana que acababa de morir, Celia Cruz. La escueta nota de Granma expresaba: “A los 78 anos de edad falleció, víctima de un tumor cerebral en la ciudad norteamericana de Nueva Jersey, Celia Cruz, importante intérprete cubana, que popularizó la música de nuestro país en Estados Unidos. “Durante las últimas cuatro décadas se mantuvo sistemáticamente activa en las campañas contra la Revolución Cubana generadas desde Estados Unidos, por lo que fue utilizada como icono por el enclave contrarrevolucionario del Sur de la Florida”. Esta nota provocó disgusto entre muchos cubanos de dentro y fuera de la isla. Este corresponsal recibió desde Miami el siguiente mensaje: “Es realmente increíble la nota de Granma. Vaya, lo mínimo que ella (Celia) se merecía era un comunicado del Ministerio de Cultura. Lo que más me incomoda es que en términos políticos, Celia siempre tuvo un perfil bajo. ¿Qué tienen que decir gente como Chucho Valdés, Miguel Barnet, Elio Orovio, la gente de Tropicana (se refiere al conocido cabaret cubano), que por años la han visto y la han ido a saludar en el exterior? Es una pena, sinceramente. Siempre pensé que ante la muerte de un adversario había que ser elegante. Pero creo que la elegancia se ha pedido por esos lares. Lamentable (...)”. Tito Duarte ni siquiera mereció dos líneas en el periódico oficial Granma, su muerte fue ignorada totalmente en los medios de difusión de su patria. Al improvisado y modesto velorio, que organizaron en la popular barriada habanera de Santo Suárez, los familiares en La Habana de Celia Cruz, no concurrió ningún funcionario oficial, ni figura desatacada de la intelectualidad oficial, sólo familiares, antiguos amigos y admiradores, y algún que otro corresponsal de prensa extranjera. Las grabaciones de Celia están prohibidas en la isla, pero las conocen muchos de las nuevas generaciones porque circulan clandestinamente. Significativamente, coincidiendo con estos hechos, comenzó a circular en los quioscos de revistas y periódicos de La Habana el último número de la revista “La Gaceta de Cuba”, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, donde se reproduce un “dossier” sobre la literatura cubana que se hace fuera de Cuba, calificada de “literatura cubana de la diáspora” En una entrevista al escritor cubano, residente en los EE.UU., desde 1980, Edmundo Desnoes, autor de la conocida novela “Memorias del Subdesarrollo”, llevada al cine en Cuba por Tomás Gutiérrez Alea, al principio de la revolución, antes de que su autor se marchara de la isla, este expresó: “La vida no llena nunca todas las expectativas. El éxito y la felicidad son proyectos más que realizaciones. La misma Revolución Cubana es un proyecto tan grande y hermoso que está condenado a no poder realizarse en toda su plenitud (...)”.
19 de julio de 2003 |
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