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Musica 

 

di Mariella Moresco Fornasier

 

 

 

 

Dedica crónica a la IX edición del Festival Habana Hip-Hop   (3 settembre 2003)

Investigador dominicano diserta sobre el merengue en Cuba   (3 settembre 2003)

 

 

Dedica crónica a la IX edición del Festival Habana Hip-Hop

 

El hip-hop o rap, nacido en la decada de los 70 en los barrios negros y latinos de Nueva York, se reafirma como un fuerte movimiento musical en Cuba, para muchos -la isla de la musica-, donde convive con los generos mas populares como la salsa y el son.

Una compilacion de propuestas de los raperos cubanos que en toda la isla suman mas de 1.000 grupos se escucha en varios escenarios de La Habana esta semana durante la novena edicion del Festival Habana Hip-Hop, en el que participan 73 conjuntos, (53 locales y 20 extranjeros).

La Asociacion Hermanos Saiz (AHS), ha organizado este foro internacional en el contó con la asistencia de grupos, disc-jockey (pinchadiscos), bailarines de break-dance y cultivadores del grafiti, una expresion que ha acompañado al rap desde sus inicios, procedentes de Estados Unidos, Canada, Inglaterra, Colombia, Mexico, Suiza y Brasil.

Alpidio Alonso, Presidente de la AHS declaro recientemente que el rap cubano -ha decantado lo mas vano y las canciones tienen que ver con mayor frecuencia con nuestra realidad, ha ganado en identidad tanto en los textos como en la musica-.

-Ya tienen un rostro -afirma-, un perfil propio, y en esa misma medida las letras reflejan la problematica de nuestros jovenes, sus sueños e inquietudes, sin mediatizar su discurso, ni ser un rap mojigato y en el que mantiene su frescura y autenticidad-.

El hip-hop ha ganado con rapidez un espacio entre las mas jovenes generaciones de cubanos, que aprenden sin perder una palabra los textos cadenciosos, algunos de autentica poesia rapeada con fondo musical de los grupos raperos que escalan como la espuma hacia la cima de la preferencia juvenil.

Algunos especialistas consideran que en el panorama musical actual de Cuba el rap ha logrado competir con el mas popular de los ritmos cubanos, la salsa, que hasta hace muy poco tiempo parecia dominarlo.

Los cubanos mas jovenes se muestran cada vez mas adeptos al rap, al que han adoptado como favorito para animar sus fiestas, repiten los textos rapeados, intercambian grabaciones y muchos visten a semejanza de los representantes de este movimiento.

El musicologo Ariel Fernandez señala que la insercion de este genero en el panorama musical cubano comenzo a finales de los 80, cuando aparecieron los bailadores de break-dance, que se rompian los huesos, y se inventaban antenas artesanales para intentar captar el programa televisivo norteamericano Soul Train referido a ese ritmo.

Las letras de los raperos cubanos hablan de problemas ambientales, de desigualdades sociales, de la migracion, sobre la vida cotidiana, temas religiosos referidos a los cultos de origen africano y en clave de cronica social.

-Obsesion-, -Doble filo-, -Free hole negro-, -Maxima reflexion-, -Rueda dentada-, -Alma rebelde-, -Resurreccion-, -Creacion perfecta-, -Los paisanos- y -Tentacion-, son algunos de los sugestivos nombres de los grupos cubanos seleccionados para participar en el Festival Habana hip-hop.

Eduardo Mora, del grupo -Eddy-k-, declaro al periodico -Juventud Rebelde- que en sus textos dicen -cosas serias, pero no desde la seriedad. Somos mas ironicos-. -Obsesion-, un grupo creado en 1995, que ha grabado dos discos, y regreso recientemente de una gira por varias ciudades de EE.UU, busca -segun su productor, Yelardy Blaya, -Fomentar la cultura hip-hop, legitimarla, autentificarla porque la gente piensa que es cadenas, carros, mujeres lindas y agresividad y eso no tiene nada que ver con nuestra vision-.

Blaya opina que -cuando se tome conciencia de que el rap no es delincuencia, ni es musica solamente de barrios marginales, se aceptaran mejor nuestras propuestas-.

Este festival comenzó con un coloquio y una muestra cinematografica y, segun el programa, el primer concierto se celebró el jueves en el Anfiteatro de Alamar, un barrio popular situado a unos 15 kilometros al este del centro de La Habana, que tradicionalmente ha sido su sede.

En esta edicion tambien estan previstos conciertos en el salon -Rosado- de la antigua cerveceria -La Tropical-, en el cafe cantante del Teatro Nacional-, la casa de la musica -Mi Habana- y la plaza de Africa, tambien en la barriada de Alamar.

 

Boletín Cubarte  - Año 3 Número 35, 15 de Agosto del 2003

Investigador dominicano diserta sobre el merengue en Cuba

 

El papel del merengue en la cultura de República Dominicana y la trascendencia de ese género en la idiosincrasia nacional fueron abordados aquí por el investigador dominicano Darío Tejeda en la Casa de las Américas.

Autor del libro La pasión danzaria editado por la Academia de Ciencias de su país, Tejeda destacó cómo el merengue, al igual que otras manifestaciones de cultura popular heredadas del acervo africano, generó el rechazo de los intelectuales e independentistas dominicanos durante los siglos XVIII y XIX.

La historia del merengue, dijo, es un claro ejemplo de los conflictos de nuestra identidad.

Durante décadas, los medios intelectuales de su país rechazaron el folclor -precisó- debido a la presión de las clases elitistas, y no fue hasta la primera mitad del siglo XX cuando el merengue y otras manifestaciones comenzaron a ocupar el sitio privilegiado que ahora tienen, apuntó.

La pasión danzaria es un volumen que intenta demostrar el proceso de esa evolución y puntualiza cada uno de los elementos de su evolución y desarrollo.

Entre los factores que condujeron al éxito e internacionalización del género, el autor destacó la introducción del fonógrafo y la radiodifusión, que contribuyeron a promover canciones hasta entonces solo escuchadas en fiestas y bailes populares.

Después surgió una generación de músicos nacionalistas como Juan Francisco García y Luis Alberti, quienes reivindicaron el folclor al introducirlo en sitios destinados al disfrute de la clase pudiente: clubes, cabarets, casinos.

No obstante, fue el dictador Rafael Leónidas Trujillo quien, desde su primera campaña presidencial en 1930 hasta el fin de su mandato en 1961, se valió de esta vertiente musical con el objetivo de ganarse la simpatía de las clases humildes.

Llegó a convertirlo en un símbolo de lo nacional -agregó-, aunque nunca se reconoció en ese período la presencia africana en nuestra cultura.

El libro de Tejeda aborda también otros géneros dominicanos descendientes de las tradiciones legadas por los esclavos en la etapa colonial como la bachata y los avatales o palos.

Ese último estilo es quizás menos conocido pero más cercano a esas raíces y guarda indiscutibles puntos de contacto con la música popular de Cuba y Puerto Rico.

La pasión danzaria fue objeto de discusiones en el recién finalizado Festival de la Cultura Caribeña, celebrado en la provincia Santiago de Cuba, en el oriente de la Isla.

La salida del volumen tuvo lugar en República Dominicana a comienzos de 2002 y después en Puerto Rico y varias ciudades norteamericanas como Nueva York, Nueva Jersey, Pensylvania y Miami.

Su autor recibió una mención especial el pasado año en el VIII Premio de Musicología de Casa de las Américas por las investigaciones ahora publicadas bajo ese título. Actualmente es el director del Instituto de Estudios Caribeños de Dominicana.

 

La Habana, (PL) -  Boletin Cubarte  Año 3 Número 32, 25 de Julio del 2003

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