Cien
años de Otto de Greiff
Con
un bello concierto de Camerata Música, dirigida por el maestro Frank
Preuss, se celebró anoche el centenario del nacimiento de Otto de Greiff,
uno de los colombianos más sobresalientes en la historia colombiana del
siglo XX. Otto, llamado por Gabriel García Márquez “El gran berraco”,
además de melómano y crítico musical, fue políglota, ajedrecista,
ingeniero, matemático, maestro y hasta gran poeta, como su hermano León.
Este perfil lo define en algunas de sus faceta.
Por
Alfredo Perea Díez
- Universidad Nacional de Colombia
Hijo
de Luis de Greiff Obregón, de abuelo sueco y madre antioqueña y de
Amalia Haeusler Rincón, de padre alemán y madre antioqueña, y según
recientes investigaciones de Jorge Arias de Greiff, también tiene
ascendencia inca. Nació el 7 de noviembre de 1903,
en Medellín, calle de Boyacá entre Junín y Palacé, a menos de
media cuadra del marco de la plaza de Berrío (sin exagerar). Murió en
Bogotá el 31 de agosto de 1995, a
la edadde 92 años.
Ingeniero
civil, matemático, profesor durante 48 años, secretario y rector de la
Universidad Nacional de Colombia, musicólogo (el más importante de
Colombia durante el siglo XX), ensayista, poeta, traductor de seis idiomas,
ajedrecista (le enseñó a jugar a su sobrino Boris de Greiff) y botánico
por afición. El maestro Otto de Greiff fue el hombre universal más
aproximado a hombres del Renacimiento como Leonardo da Vinci, en quienes
se aúnan el rigor científico, la erudición, la sensibilidad artística
y un profundo sentido humanista y democrático. De incomparable calidad
humana, sano, honesto, recto hasta donde un hombre puede serlo, con muchas
virtudes que puso al servicio de los otros, además de su particular
sentido del humor inteligente. Sus traducciones del francés, el inglés,
el italiano, y especialmente el alemán, Goethe, Heine, Schiller y Rilke,
entre otros, han familiarizado a los colombianos con una poesía que si no
fuera por él, no estaría a nuestro alcance. Escribió siete libros y
escribió y grabó la Historia
Ilustrada de la música, de la cual se publicó la cuarta parte en
catorce volúmenes, de cuatro casetes cada uno, así corno el Curso
de apreciación musical. Realizó una extensa y valiosa tarea de crítica
y reseña musical. En síntesis, Otto de Greiff ha sido toda una institución
en la Universidad Nacional de Colombia, a la que estuvo vinculado durante
más de medio siglo. Además de los 70 años que ejerció como poeta.
traductor, musicólogo, columnista del periódico El
Tiempo. productor radial de la Radiodifusora
Nacional de Colombia. de la Emisora
HJCK - de Emisora
HJUT de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, donde ganó el Premio Simón
Bolívar de Periodismo al Mejor Programa Cultural Radial. Todo esto hace
de Otto de Greiff uno de los personajes más importantes de la vida
cultural de Colombia en el siglo XX, al igual que su hermano, el poeta León
de Greiff.
Recibió
innumerables premios, galardones y distinciones, entre ellas la Orden de
San Carlos y la Cruz de Boyacá, y el Consejo Superior Universitario de la
Universidad Nacional de Colombia lo nombró Doctor Honoris Causa. El
rector, Guillermo Páramo Rocha, pronunció las siguientes palabras en el
acto de reconocimiento del doctorado:
“Cuando
a una persona que dedica su vida a las matemáticas y a la música,
se le otorga un título en un observatorio astronómico, por una
universidad, se tiene un paradigma. Más si esa persona es por sí misma
un paradigma, si él ha señalado en su vida un camino de una geodesia, si
él al deambular por los predios de la Universidad no solamente caminaba
por una línea recta, sino mostraba una línea recta. Cuando una
universidad se reconoce en ese paradigma descubre su verdadera naturaleza,
descubre su verdadero ser, se descubre a sí misma como eterna, se sabe
poseedora en algún grado de las claves del universo y puede descubrir
también que ese universo se refleja en ella en un momento de su vida.
(...)
Como
colombiano quiero decir que agradezco la vida del maestro Otto de Greiff,
una vida dedicada a las matemáticas y a la música, pero sobre todo a
mostrar a los demás que puede haber una línea recta, una geodesia”.
Los
poemas que conforman la antología Grafismos
del Grifo Grumete de Otto de Greiff, fueron escritos aproximadamente
entre 1920 y 1930. Hace 6 años Germán Arciniegas, estando ciego, dictó
el prólogo de este libro, después de que su hija Gabriela se lo leyera.
Dice en él: ‘Otto hubiera sido en la familia De Greiff el poeta, pero
de ése territorio ya había tomado posesión León. Entonces, respetuoso
del primer ocupante, nunca quiso figurar como poeta. Fue traductor de las
canciones de Goethe, y no pudiendo silenciarse en forma absoluta, dejó
una obra que ahora vienen a descubrir sus herederos y que va a asombrar a
los colombianos, que encontrarán en él tanta poesía como en León, en
una proyección completamente distinta. Los poemas que se publican ahora
descubren a un poeta escondido durante medio siglo que va a sorprender por
su originalidad y la aproximación a la belleza lírica, corno en ningún
otro poeta anterior. Cuanto más escondida iba quedando la obra de Otto,
mayor era su encanto. La misma forma del "pantum", que ningún
otro había usado ni en Colombia ni en la lírica castellana antes que él,
muestra lo recóndito de esta riqueza poética que coloca inesperadamente
a Otto de Greiff entre quienes en Colombia son dignos de ser leídos y
recordados”. Además, el poeta Eduardo Carranza escribió: ‘-No se
podría intentar hoy una selección honrada y veraz de la poesía
colombiana, prescindiendo del nombre de Otto de Greiff’.
La
Biblioteca Pública Piloto de Medellín creó el Fondo “Otto de
Greiff’, donde se encuentran los más de 7.000 discos de música clásica
y miles de libros de Otto de Greiff que su hija Ilse donó allá, además
de todas sus condeceraciones y medallas.
La.
raíz inca que tienen los De Greiff y muchos antioqueños, vallecaucanos y
provenientes de la costa pacífica se debe al cruce entre españoles
comandados por el conquistador Francisco Pizarro y mujeres incas. Los españoles
y sus compañeras incas se fueron desplazando hacia el norte y poblaron
buena parte del litoral pacífico colombiano, incluyendo a Antioquia. A
propósito, Otto de Greiff escribió el Soneto
Bárbaro cuando tenía 17 años, sin tener ni idea de esa raíz inca.
Cuando lo supo, gracias a la documentada investigación de su sobrino,
también ingeniero civil, astrónomo, musicólogo, historiador y ex rector
de la Universidad Nacional, Jorge Arias de Greiff, se frunció de emoción,
luego que él le mostrara el árbol genealógico que elaboró de la
familia en 1990.
Cronopios
– Agencia de Prensa
cronopios@cable.net.co
8 de noviembre de 2003
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