Latinoamerica-online

Cultura, Società e Il Mondo dei Caraibi

 

 

Musica 

 

di Mariella Moresco Fornasier

 

 

 

 

 

 

Entrevista a Cuco Valoy  (30 marzo 2002)

Termina a Buenos Aires la Fiesta del Tango   (25 marzo 2002)

Pop Festival: Juan Luis Guerra brilla en Caracas   (15 marzo 2002)  

Dans les congos d'Orlando Poleo, l'héritage africain du Venezuela    (15 marzo 2002)

Ricordando Violeta Parra ( 25 febbraio 2002)

Violeta y su guitarra  (febbraio 2002)Gracias a la Vida (testo di canzone di Violeta Parra)

El fulgor inoxidable de la música    (20 gennaio 2002)

 

 

Entrevista a Cuco Valoy

Ramón Almánzar

Cuco Valoy, de 65 años, aprovechó su estadía en Santo Domingo para visitar la redacción de este periódico y rememorar su carrera artística.

[la primera parte de la entrevista está en la página de la Republica Dominicana. v. ‘‘Este país continúa igual y sólo le han lavado la cara’’ ]

¿Cuál fue su primer contacto con la música?

Como tenía el sueño de ser músico y una voz muy hermosa y estando en la Capital el hermano menor, Martín, en una rifa se sacó una guitarra. Me dieron la noticia, lo fui a buscar a Manoguayabo, le busqué un empleíto en la Capital y luego formamos un dúo para cantar canciones y dar serenatas. Estaban de moda Los Panchos, Felipe Rodríguez, Trío de Gabajeño, Johnny Albino, Trío San Juan, era una época hermosa... Nos hicimos bien populares. Había un lugar que se llamaba Güibia, que era muy famoso en aquella época de Trujillo, donde nosotros íbamos a picotear los fines de semana. Nos parábamos en las mesas donde estaban tomando, cantábamos una canción y nos daban los diez o los quince centavos.

¿Cómo nacen Los Ahijados, su primer grupo?

Al país llegó una música de Cuba interpretada por un grupo que se llamaba Los Compadres y yo me enamoré extremadamente de esa música. Entonces cambiamos de boleros a esa música, que era más difícil de interpretar. La primera canción la grabamos en el 1958, hicimos un retrato de la música de Los Compadres. Cuando hicimos la primera grabación, que aquí no se grababa, la hicimos en el estudio de HIZ, un estudio pequeño con dos canales. Cuando este tema, En la Copa de Licor, salió la gente pensaba que nosotros éramos cubanos. Hicimos una copia igual que Los Compadres. Figúrate, esa era la musica número uno. Ahí comenzó Los Ahijados.

¿Cómo surgió el nombre de Los Ahijados?

Ese nombre surgió en el programa de aficionados que había en Radio Televisión Dominicana. Al ejecutar la música tan parecida a Los Compadres, Jack Ferreiras, un locutor que dirigía el programa, dijo que si en Cuba existían Los Compadres por lo menos en República 
Dominicana existían Los Ahijados. Se materializó el sueño de escuchar la voz en una grabación, que la hicimos para la Guarachita. Radamés Aracena, que en paz descanse, dijo que no podíamos decir que éramos Los Ahijados porque si la gente se daba cuenta de que éramos 
nosotros no compraba el disco. Duramos como un año de incógnito.

¿Cuándo grabaron el primer álbum?

Después de la revolución del 65 se hizo el primero, aunque había ya la cantidad de temas grabados para hacer tres o cuatro álbumes. Después de la revolución vino el 
representante de la Kubaney, Mateo San Martín, este era un país sin esa incidencia afuera, aquí vino el desarrollo después, y le vendimos el primer disco.
Los años 70 estaban dominados por Johnny Ventura, Félix del Rosario y Wilfrido Vargas.

 ¿Cómo entró a la competencia y cómo se cambia de la línea musical de Los Ahijados a la salsa y el merengue?

Después de tener Los Ahijados, que tenía una popularidad increíble, comienzo a pensar que tenía que montarme en otra nave. Pensé que debía formar una orquesta para colarme entre Johnny Ventura y Wilfrido Vargas. Pensé que tenía que meterme en el medio porque ahí había un canal y tenía que cruzar para acabar con esa rivalidad dentro de los grupos musicales. Poco a poco comencé grabando algunas cosas. Un día le dije a Martín que iba a dejar la guitarra y me iba a formar la orquesta. Así lo hice y como orquesta comencé otro proyecto, en el 1975.

¿Cuál fue su primera grabación en música tropical?

En 1975 grabé un tema que se llamó “No me empuje”, una historia que le pasó a un americano que andaba por aquí en una asociación que se llama Cuerpo de Paz, y él tuvo problemas en Loma de Cabrera con unos policías, situación que salió en la prensa. Leí la historia y me 
gustó para contarla. Todavía la gente se acuerda de ese merengue: “Un negro que un mal rato pasó no quiso apagar un fuego que un soldado le ordenó, miembro del Cuerpo de Paz dicen que era un gringo bueno y con toda su bondad se vio en un gran aprieto” y tenía unos coros que decían: “Que no me empuje, camine, que no me empuje”.

¿Cuáles fueron los temas que le dieron popularidad?

En realidad el nombre que nacionalmente le da esa gran popularidad a Cuco Valoy fue ‘El Brujo’, en el 1977. Eso fue una cosa fuera de lugar en este país. Luego vendría ‘Juliana’ en el 1979, ‘Nació varón’, ‘Corazón de acero’, Pa’ gozar contigo’, que son los que tienen a Cuco Valoy en el mercado internacional.

¿De dónde sale la historia del tema ‘‘El brujo’’?

En esa época yo estaba con una mujer que tenía en la casa un altar, un santuario. De ahí salió este tema que fue un éxito extraordinario. Todavía me dicen el Brujo Cuco Valoy.

¿Cuál era el papel de Ramón Orlando en el grupo?

él era la segunda voz de coro. Las canciones las repartíamos entre Henry García y Cuco Valoy. Ramón se conservó como corista, gracias a Dios, su voz no fue conocida, no se quemó y eso le dio buenos resultados después.

¿Se siente orgulloso de su hijo Ramón Orlando?

Sí, Ramón era el alma de la agrupación, hacía todos los arreglos, dirigía en el escenario, era un pianista fuera de lugar.

¿Cómo nota los cambios en el merengue?

Hay cambios extremadamente violentos. Sé que tiene que cambiar. Ahora, me parece increíble la velocidad con la que algunos muchachos tocan el ritmo y ese no es el tipo de merengue que le gusta a Cuco.

Listín Diario, 15 marzo 2002

Termina a Buenos Aires la Fiesta del Tango

 

Oltre 75.000 persone hanno assistito alla quarta edizione del  Festival Buenos Aires Tango, organizzato dalla giunta comunale e durato quasi due mesi.

Un lungo periodo, intenso di spettacoli, corsi di tango e dimostrazioni dei vari stili del popolarissimo ballo, emblema stesso dell’Argentina (anche se non mancano altre  rivendicazioni di “paternità”, come quella del vicino Uruguay). Uno stuolo di musicisti e di  insegnanti di danza si sono alternati per soddisfare tutte le aspettative di un foltissimo pubblico. Nove coppie, sulle1000 scese in lizza, si sono classificate per rappresentare l’Argentina il prossimo mese di luglio al Certamen  Mundial de Tango.

Nomi famosissimi hanno partecipato all’evento, tra i quali Horacio Salgán, Ubaldo de Lío e l’orchestra   Sexteto Mayor, cui si è aggiunto, durante lo spettacolo di chiusura dell’evento, il gruppo Los Reyes del Tango.

[S.d.F.]

25 marzo 2002

Juan Luis Guerra brilla en Caracas

Annerys Rodríguez

Juan Luis Guerra se llevó la noche del miércoles los más sonoros vítores en la inauguración del II Caracas Pop Festival. El dominicano llevó su concierto ‘‘El Niágara en bicicleta’’ y arrancó atronadores aplausos de las más de 20,000 personas que se congregaron aquí.
Junto a él estuvieron los hermanos Rubén y Roberto Blades que junto a Guerra conformaron un estupendo trío que estremeció la capital venezolana. Los cantantes se unieron en el escenario para interpretar el éxito ‘‘Buscando guayaba’’, de Rubén Blades, y aquello fue la gran sorpresa, disfrutada al máximo por los presentes.


Un trío espectacular

El trío fue el punto culminante de la ‘‘Fiesta Latina’’ del festival, pero fue sólo un ‘‘receso’’ en las presentaciones individuales que ofrecieron salsa y merengue. Aunque Blades comenzó su presentación con la mezcla musical contenida en su más recientes trabajos, sus viejos éxitos fueron los más aplaudidos y bailados en el llamado “Valle del Pop’’, una explanada en las afuerzas de Caracas acondicionada para el espectáculo.
El cantautor panameño emocionó a los espectadores con su pieza ‘‘María Lionza’’, dedicada a una divinidad indígena venezolana, que estuvo en un repertorio de más de diez canciones. Pero si la salsa de Blades recibió la aprobación del público, el merengue de Guerra hizo delirar a los miles de aficionados que corearon una a una sus 14 canciones.
El dominicano fue aplaudido por sus temas “Woman del Callao’’ y sus remozadas versiones de “Quisiera’’ y “Testimonio’’, al igual que sus canciones del disco “Bachata rosa’’. Roberto Blades, por su lado, también hizo vibrar al público con una actuación de casi una hora, lo que prolongó el espectáculo hasta después de la medicanoche.

Abrazados a la música latina en el Caracas Pop

La segunda edición del Caracas Pop Festival se inaguró con el más candente sabor latino. El merengue y la salsa pusieron a bailar las más de 20,000 personas congregadas en el recién inaugurado “Valle del pop”, donde Juan Luis Guerra y Rubén Blades compartieron el protagonismo y la atención del público y donde sobresalieron dos grandes momentos de emoción, cuando cada uno de ellos apareció como invitado mientras el otro hacía su set. La hermandad de la música y lo latino sobresalió en una noche inolvidable.
A la mayoría de los presentes les tomó más de hora y media llegar desde Caracas al Valle del Pop. El acceso a la música se hizo difícil por los largos tapones de autos y el complicado camino de grava que distancia el estacionamiento del “valle”.

Omar Enrique inició la noche con “Hora británica”. Justo a las 6:00 de la tarde y aún había muy poca gente que pudiera apoyarle.
Al lado de la gran tarima hay dos bajantes con motivos florales, un “recuerdo” del valle, ahora dedicado a la música. A los lados dos pantallas no tan gigantes, para ayudar a la visibilidad de los lejanos.
El segundo en escena fue Blades - Roberto-, quien recibió una más calurosa recepción del público ya creciente. Cantó durante 55 minutos, interpretando sus temas “Señora”, “Rosalba” y “Ya no regreso contigo”.

A las 8:55 de la noche apareció Juan Luis Guerra. Luego de pasar, como diría su canción, “El Niágara en bicicleta”, pues su transporte se había dañado a medio camino. Pero bien, todo estaba bien y el público sólo recibió en toda la noche más que buena música y un evidente cariño. Era, hay que decir, más que recíproco.
Todos abrieron sus brazos, oídos y corazón a la música del dominicano, la que bailan (con un estilo propio, claro) muy bien.
La primera canción de Juan Luis y 4-40 fue “El Niágara en bicicleta”. El público le respondía el “tranquilo Bobby, tranquilo” y comenzó una complicidad que no terminaría ya en toda la noche. Guerra dio las gracias por la invitación y significó lo importante que era para él estar allí esa noche, compartiendo con ellos y con otro artista “del que me aprendía todas las canciones mucho antes de hacer las mías”.

El dominicano manejó la noche muy bien. Iba de lo más “cadencioso” a temas más suaves, recordaba temas viejos y presentaba los más recientes. Pero no importa lo que hiciera, el público se mantuvo con él.
La hora y veinte minutos que duró en escena fue un extracto de su concierto, que le llevará la semana próxima a Guatemala, El Salvador y Panamá. Además de su estupenda banda, no faltó el cuerpo de baile y las introducciones visuales (a través de la pantalla) de muchos de sus temas, como unos balseros para “Visa para un sueño”, una página de internet para “Mi PC” o sombrillas volando para “Ojalá que llueva café”. Su presentación fue la mejor producida de la noche. Y la más disfrutada.
Precisamente en “Ojalá..” Rubén Blades subió a acompañarlo. Se presentó con una bandera venezolana en manos. Juntos, no pudieron evitar cambiar algunas de las estrofas del tema. Las hicieron más cercanas al momento: “Y para que Venezuela oiga este canto” ... “Y hasta Caracas rocíe con su encanto”.

No eran los únicos delirantes. El júbilo era más que evidente entre la audiencia.
Guerra no escatimó sus invertenciones habladas. Decía poco, más que nada las introducciones de los temas, los que eran viejos “a ver si se acuerdan” Qué sí se acordaban, los que había cambiado... Se creó la complicidad. En un momento, el artista les puso en competencia: ellos contra ellas. A ver quién cantaba mejor. “Muy lindo, empate”, declaró al final.
Al “Boba” le tocó anunciar la despedida. Él tambien puso al público a prueba. “A ver, que dicen que los venezolanos bailan muy bien, veamos su pueden seguir la clave”. La siguieron. Se despiden y el público, claro, les pide otra. Tardan un poco en regresar, eran las diez menos cinco minutos. A las diez están de nuevo en tarima e hicieron “Reina mía”. Juan Luis y Adalgisa Pantaleón se abrazan y hacen la revencia al público.

En la media hora de intermedio, parte del público se congregó cerca de una “discoteca” instalada al extremo derecho del recinto. Pero la mayoría prefirió comprar algo de comer. La noche había sido larga y !aún faltaba!
Al final del concierto, Juan Luis estaba feliz y definió la noche como maravillosa. ‘‘Venezuela es muy importante para mí porque fue el primer país donde viajamos cuando comenzamos con el grupo’’.

Rubén en escena

A las 10:35 apareció la orquesta de Rubén Blades. Sobresalía en el centro Erick River, quien tocaba instrumentos típicos de Irlanda, luego se le unió el violinista Ricardo Ramírez.
Con este “mood” sensual comenzó la intervención de Blades, la más larga de la noche, pues aún a las 12:30 de la madrugada decía que tenía ganas de seguir cantando. Cantó por mucho más de dos horas y media.

“Ahora voy a invitar a mis compañeros. Uno es mi hermano, hijo de mi padre y mi madre, y otro es mi amigo del alma: Roberto y Juan Luis. Todos los que se la sepan, canten”, les dijo al público mientras su hermano y el dominicano aparecían en escena. Cantaron “Buscando guayaba” y dieron uno de los mejores momentos de la velada.
Blades aprovechó y habló de la importancia de la unión entre Latinoamérica. “Somos de Panamá y Dominicana y estamos en Caracas”. Después, ya solo de nuevo, haría “María Lioza”, tema que el público venezolano le agradeció encarecidamente. Sacó una bandera venezolana y habló de sus colores. Cuando llegó al rojo recordó: “Por la sangre de Bolívar”.

La emoción subió al tope, el público le respondía con gritos hasta el final.

Listin Diario, 15 marzo 2002

Dans les congos d'Orlando Poleo, l'héritage africain du Venezuela

de Patrick Labesse



Belen Palacio est accroupie sur le sol, qu'elle cogne à l'aide de deux bambous. Autour 
d'elle, d'autres percussions qu'elle frappe ou racle. Le son enfle tandis qu'un chœur s'élève. Entourée des femmes qui forment avec elle le groupe Elegua, Belen Palacio, 70 ans, joue un rythme dont l'origine africaine ne fait aucun doute. "Ici, dans la région de Barlovento, sur la côte au nord de Caracas, sont arrivés, contraints et forcés, des milliers d'Africains", explique Jesus Chucho Garcia, chercheur et militant pour la reconnaissance de la culture afro-vénézuélienne : il fut à l'origine de la Fundacion Afroamerica, créée en 1993. 

Après ce moment de frénésie rythmique qui a mis la rue du village en émoi, Belen Palacio reçoit ses invités chez elle et leur prépare de délicieuses douceurs à base de banane et de cacao. Cette femme d'apparence humble et généreuse est pourtant, selon Jesus Chucho Garcia, un trésor national. Né à Caracas en 1962, Orlando Poleo, prince des percussionnistes vénézuéliens, n'oublie pas que sa famille vient elle aussi de cette même région de Barlovento : "Jesus Chucho Garcia m'a permis de renouer avec mes racines en m'emmenant dans son village natal, San José de Barlovento." Ce retour au passé eut sur lui des effets irréversibles. Il jure alors de ne plus s'intéresser qu'à la musique afro-vénézuélienne et rejoint le mouvement de ceux qui, comme Jesus Chucho Garcia, veulent que les Vénézuéliens assument leurs racines. La partie n'est pas encore gagnée. 

"C'est quasiment un sujet tabou ici, explique le musicien. "Beaucoup de gens refusent de voir les traces de l'Afrique dans notre culture. Nous sommes un peuple très mélangé. En surface, il n'y a pas de racisme mais dans la réalité, c'est tout autre chose." Orlando Poleo vit à Paris depuis 1991, mais retourne à Caracas au moins deux fois par an. Systématiquement, les douaniers font preuve d'un zèle appuyé pour contrôler ses papiers. A la télévision, on ne voit jamais de Noirs dans les premiers rôles.... 
Chacune de ses visites est l'occasion pour lui de rencontrer les médias, de leur parler de sa musique, bien sûr, mais aussi de dénoncer tous ces non-dits.

ACCAPARE PAR LA MUSIQUE

 

D'une carrure ample, doux et affable, gourmand, Orlando Poleo séjourne à Caracas dans une maison à la façade peinte de bleu, de vert et de violet, jolie tache de couleur dans cette ville sombre. Les fumeurs de crack hantent les rues du centre et les contrôles de police sont extrêmement agressifs. La violence est palpable dès que le soir tombe. Son refuge est situé dans le quartier Sarria, à l'ouest de la capitale. C'est là qu'il a grandi, élevé par sa  mère,  domestique. Un bon fils qui, pendant deux ans, travaille à réparer des machines à écrire pour ramener de l'argent à la maison. Le garçon n'a pas la tête aux études. Happé, accaparé par la musique, il en fait son métier. 
Imprégné de tous les styles que l'on écoutait dans le quartier - musique de Barlovento, joropo de la région du Tuy, salsa -, il commence la percussion sur des bongos fabriqués par un cousin puis il passe aux congas. 

 

Il rencontre plus tard Jesus Chucho Garcia, qui lui fait découvrir les culos et les puyas,tambours longs et étroits d'origine congolaise. Il les intégrera plus tard dans son premier album, enregistré en 1995, Sangre Negra (sang noir). Auparavant, il aura créé le groupe Antuna, donné des 
cours à l'atelier de percussions de Sarria, participé à tout ce que Caracas compte de groupes d'avant-garde (El Trabuco Venezolano, Adrelina Caribe, Caracas Son 7 et Gerry Weill) et beaucoup voyagé. En Colombie, à Porto Rico, à Cuba. "Chez nos cousins."Il rencontrera ses frères africains au festival de jazz de Saint-Louis du Sénégal, en 1997, puis en Côte d'Ivoire. Un choc, un immense plaisir aussi, lorsque la presse africaine le présente et le reconnaît en tant que percussionniste "afro-vénézuélien". 

 

A Paris, où il débarque à 28 ans, il commence à jouer avec le pianiste cubain Alfredo Rodriguez, accompagne une foule de guerriers salseros tels qu'Azuquita, Mongo Santamaria, Papaito. Plus 
récemment, on l'a vu faire un crochet par la variété française et offrir sa science des peaux à Dany Brillant et Bernard Lavilliers. Mi-décembre, à Caracas, il suffisait d'aller traîner du côté du quartier La Pastora, où, avec Miguel Urbina et quelques autres, il tapait sur les batas, tambours 
sacrés de la santeria - culte des saints de Cuba, proche du vaudou haïtien et du candomblé brésilien, qui s'est développé au Venezuela, dit-on, avec l'arrivée de Cubains fuyant la révolution castriste. 

Le soir venu, on pouvait l'applaudir au El Mani es Asi, club salsa le plus couru de la ville, chez lui.

Le Monde,  7 febbraio 2002

Ricordando Violeta Parra

 

(su Violeta Parra, la sua opera e testi di sue canzoni, vedi anche 

Voci dall'America Latina: Violeta Parra, la donna, la cantante, l'artista)

 

Ai primi di febbraio in Cile è stato ricordato il trentacinquesimo anniversario della morte della grande compositrice e cantante della Nueva Canción, uno stile nato negli anni '80 e che divulgò la musica andina in tutto il mondo.

L'artista si suicidò a Parigi il 5 febbraio 1967 e le sue spoglie riposano al Cementerio general di Santiago, dove si è tenuta una commovente celebrazione. Un folto gruppo di artisti le ha reso omaggio suonando e cantando le sue canzoni, tra le quali la celeberrima Gracias a la Vida. 

Rispettando la sua avversione per ogni tipo di ufficialità. non si sono state commemorazioni formali. 

 

Volle sempre vivere semplicemente, attorniata dalle persone e dalle cose che amava,  in un quartiere povero, in mezzo a quel popolo di cui interpretava i sentimenti e le aspirazioni, senza mai preoccuparsi di raggiungere una fama che le venne comunque. 
Sorella di poeti ed artisti, perseguitati e uccisi per motivi politici, divenne una delle più importanti voci del canto di rivolta e di resistenza.

La sua tragica morte, avvenuta molto prima del colpo di Stato del 1973, che impose al suo paese una feroce dittatura militare quasi ventennale, le risparmiò il dolore di assistere ad avvenimenti terribili  quali il violento abbattimento del governo di Salvador Allende, la feroce repressione degli oppositori della dittatura, la morte di Pablo Neruda.

Vogliamo ricordarla attraverso la testimonianza di chi l'ha conosciuta, i versi di chi l'ha amata, le parole della sua canzone più conosciuta, un vero inno alla vita.

[Mariella Moresco Fornasier

25 febbraio 2002

Violeta y su guitarra

por  Pablo De Rokha  

 

La gran placenta de la tierra la está pariendo cuotidianamente, como a un niño de material sangriento e irreparable, y el hambre milenaria y polvorosa de todos los pueblos calibra su vocabulario y su idioma folklórico, es decir, su estilo, como su destino estético y no a la manera de las categorías.

Por eso es pueblo y dolor popular, complejo y ecuménico en su sencillez de subterráneo, porque el pueblo es complejo, sencillo, tremendo e inmortal, como sus héroes, criado con leche de sangre.

Tiene su arte aquella virtud de salud, que es vital y mortal simultáneamente, de las honestas, recias, tremendas yerbas medicinales de Chile, que aroman las colinas o las montañas y las arañan con su olor a sudor del mundo del futuro, o de lo remoto antiquísimo, y son como látigos de miel dialéctica, con hierro adentro, en rebelión contra el yugo.

Yo no defino así ni el volumen ni el tamaño social de su estilo; no; me refiero a la cualidad que la orienta a ella y su guitarra y aun la pintura en proverbio o la tonada revolucionaria, a su guitarra y a ella, porque ella no es una guitarra con mujer, sino una mujer con guitarra.

Por debajo, en el total denominador común humano, su folklore, no snob, se entronca a la Picaresca española, construída con la entraña popular, en la entraña popular, interfiriéndolo; un catolicismo, más pagano que cristiano, llora, sonríe, brama en el subsuelo; aquel humor feliz de sentirse desventurado de coraje dramatiza la guitarra y de tan ingenuo es macabro, como la gárgola de la Catedral Gótica, como Rabelais o como el Aduanero henri Julien Rousseau, o Bosch, el fraile terrible.

Saludo a Violeta, como a una "cantora" americana de todo lo chileno, chilenísimo y popular, entrañablemente popular, sudado y ensangrado y su gran enigma, y como a una heroica mujer chilena.

 


 

Dulce vecina de la verde selva
Huésped eterno del abril florido
Grande enemiga de la zarzamora
Violeta Parra.

Jardinera

    locera

      costurera

Bailarina del agua transparente
Arbol lleno de pájaros cantores
Violeta Parra


Nicanor Parra

Gracias a la Vida

   

(testo di canzone di Violeta Parra)

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros que, cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el cielo su fondo estrellado
y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
graba noche y día grillos y canarios;
martillos, turbinas, ladridos, chubascos
y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano y ,luz alumbrando,
la ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos,
y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano;
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto,
y el canto de ustedes que es mi mismo canto
y el canto de todos, que es mi propio canto.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.

El fulgor inoxidable de la música

por Diego A. Manrique

Puede sonar terrible pero es así: las crisis argentinas resultan positivas para la música española, que recibe transfusiones de talento.

Entre los artistas que huyeron de la barbarie militar estaban los que normalizaron el castellano en el rock hispano: Moris, Alejo Stivel, Ariel Rot.

La hiperinflación trajo, entre otros, a Andrés Calamaro. En los últimos tiempos, se aprecia un incremento espectacular de las visitas de grupos y solistas argentinos, que quieren abrirse hueco aquí. Carlos Sanmartín, ex presidente de BMG en Buenos Aires, ha fichado a varios de estos artistas para la compañía que dirige en Madrid, Muxxic: 'Hay mucha creatividad en Argentina, aunque ahora dominen géneros localistas como el rock barrial o la música cuartelera. La pena es que, en el gusto masivo, el pop importado gane terreno al rock nacional'.

 

Para hacernos una idea: en las semanas previas a los cacerolazos, el disco más popular fue Mis romances, en cuya funda sepia aparece un jibarizado Luis Miguel dentro de un esmoquin. Escapismo puro también en lo alternativo, donde triunfa Turf, con canciones de chicas-y-drogas. Sanmartín señala dolencias específicas: 'La piratería es brutal, por las regiones fronterizas entran en torrente CD y casetes falsificados. Además, la cadena Musimundo, que acabó con muchas tiendas, tenía el 60% del mercado; tras hundirse, se ha intentado vender discos a través de quioscos, librerías e incluso farmacias. Para el argentino, la música es esencial y existe la posibilidad de comprar un CD, que cuesta unos 20 dólares [17,62 euros], y pagarlo a plazos, igual que las carísimas entradas de conciertos.

 

Aun así, las estrellas mueven multitudes: unos automarginados como Redonditos de Ricota revientan estadios'.
Mientras las multinacionales afincadas en Argentina intentan capear el temporal con una red de ventas unificada, revientan escándalos por doquier. Daniel Grinbank, fundador de Rock & Pop, poderosa promotora de espectáculos que cuenta con emisoras, denuncia a sus ex socios, CIE, por transferencias millonarias que parecen destinadas a lavar dinero negro; el asunto anda en los juzgados. Andrés Calamaro acaba de regresar a Madrid: 'Allí vivo en un microclima blindado, pero no me tranquiliza ver arriba a Duhalde, un hipócrita que alentó el proceso contra mí por aquello que solté en un concierto, 'linda noche para fumarse un porrito'.

 

Se siente desbordado por lo que ocurre: 'En mis canciones, yo pintaba retratos apocalípticos pero con mucho de broma macabra. Lo de ahora supera al humor más negro. Imposible imaginar a un país que no tiene suerte con sus políticos, sus jueces, sus empresarios, sus militares, sus policías, sus banqueros...'.

Afortunadamente, sus músicos nunca han fallado.

 

de El País - 20 de enero de 2002

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