Un
llamado por Viento Teatro y la memoria
CARTA
ABIERTA A TODAS LAS TRIBUS TEATRALES
DEL MUNDO
foto
del sito www.geocities.com/vientoteatro
El grupo Viento Teatro ha venido realizando desde hace más de quince años
un trabajo único en el campo del teatro colombiano a través de su
propuesta del Teatro Ceremonial de la Máscara Mítica.
Propuesta
investigativa que a nuestro juicio, es única en todo el continente
americano por la gran riqueza que ha logrado maravillosamente alcanzar a
lo largo de sus puestas en escena
dirigidas por Alberto Torres tales como: "Pamuri Mahse" (Señor
de la semilla), basada en la mitología de la comunidad indígena Desana
del Vaupés, y "Sei-Nake Haba Sintu" (Tierra Negra Madre
Universal), basada en el pensamiento y mitología de la comunidad indígena
Kogi de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Obras que el grupo
tiene actualmente en repertorio, en donde se sintetiza en la más alta y
hermosa poesía en el espacio vacío, sus indagaciones y fusiones alquímicas,
imágenes, cantos, música, danza y representación; dentro de una
diversidad de culturas y mundos míticos que han decidido encontrarsen en
el tiempo y en el espacio tanto de Oriente como de Occidente, para así,
no hablar solamente de los universos cosmogónicos de las comunidades indígenas
de nuestro país, sino de los viajes encantatorios dados en los trueques e
intercambios cuando existía la posibilidad de un diálogo desde el arte y
la cultura como factores de fraternidad y crecimiento mutuo. Desde el
respeto y escucha de la voz del otro, y no desde el arrasamiento, de la
barbarie y del olvido como acaeció, y aun acontece con la invasión y el
exterminio de los conquistadores a América, en contra de las culturas
primigenias.
Barbarie que sigue
legitimándose y llevándose a cabo en casi toda la América Latina con
especial asiento en Colombia; donde de paso, la gran mayoría del
presupuesto destinado para el Ministerio de Cultura se transfirió para
asignárselo a algo más productivo que al arte y el teatro: la
Guerra, la gran Fiesta de la Muerte, la Fiesta de la Sangre
fratricida del hermano contra el hermano, de pueblo contra pueblo.
Son un grupo de artistas-investigadores que han logrado sacar del olvido
la memoria de la máscara sagrada del mundo precolombino que fue arrasada
y satanizada por la conquista española. Han hecho investigaciones sobre
la dramaturgia de la máscara para ver el mito en el escenario vivo y
lleno de asombro de revivir los tiempos sagrados. Están en la lucha por
poder
publicar el libro de la máscara y dos libros más sobre los gestos
sagrados y mudras de la iconografía precolombina, y la interpretación
del arte rupestre Muisca, que son de gran trascendencia para el arte
teatral y la antropología. Sobre la pintura, han dado un aporte
fundamental para la recuperación del imaginario precolombino. Pero
todo está en grave peligro
de desaparecer ya que es una quijotada investigar en un país donde no se
apoya y no se asume como un legado artístico la investigación.
En medio de la más alta y refinada barbarie que discurre en la actualidad,
cuando los cañones y los mísiles de los acorazados norteamericanos son
las únicas razones del Estado para aplastar y doblegar la voz y la
voluntad del otro, del frágil, del pueblo Iraquí; aquí en Colombia,
también se pretende borrar a través del desconocimiento, del
arrasamiento, la voz de todos aquellos que se niegan a hacer un arte
estandarizado, homogenizado que se impone como gusto hegemónico, para que
se venda masivamente y se consuma pasivamente como la Coca Cola y la
hamburguesa.
A esta negativa se
ha plegado ¡a muerte! Viento Teatro desde su isla flotante y utópica,
teniendo
que soportar por ello, el más violento y silencioso desconocimiento en el
medio de quienes tienen en sus manos el poder o los poderes de elección
y/o escogencia de lo que debe ser el teatro de hoy en el mundo. Ordenan lo
que se debe presentar al público, de lo que se le debe privar o prohibir
por conveniencia y para sus bienes económicos según las leyes de
la oferta y la
demanda del "arte" complaciendo al capitalismo aberrante y
devastador.
Pero a esta batalla cruel y terrible de desigualdad, del arrasamiento del
Nuevo Orden Mundial (que también tiene su capítulo no menos terrorífico
y espantoso en el campo del arte y la cultura), en el ámbito teatral
comienzan a derrumbarse grupos de gran trayectoria y patrimonio cultural
como el
Teatro la Candelaria, el Teatro Experimental de Cali, el Teatro Libre, la
Casa del Teatro de Medellín, etc., y entre ellos las naves de Viento
Teatro comienzan a despedazarse y agrietarse cuando el bloqueo económico
en la proyección de su trabajo creador a través de funciones, talleres,
conferencias etc., es más que violento y soberbio.
Hace treinta años la solidaridad era un hecho ético, una convicción
férrea, intransable, cargada de dignidad, argüida en la defensa del otro.
Hoy infortunadamente la palabra solidaridad se ha tornado oscura, huidiza,
y así como hoy sólo encontramos la presencia de la sordidaridad, de la
indiferencia total que se legaliza como otra forma más del crimen, que
planifica y lleva a cabo un proceso de exterminio selectivo contra
nuestros valores, grupos artísticos y patrimonio cultural más alto y
valioso a escala nacional.
Esta voz aquí sólo busca hacer un llamado a todos aquellos que
verdaderamente sentimos que al morir nuestros hermanos creadores, morimos
también nosotros...
Viento Teatro no recibe condolencias pero sí necesita con urgencia la
mano y el apoyo de todos aquellos que puedan posibilitar una solidaridad y
ayuda a la difusión efectiva de su maravilloso trabajo artístico, en el
que verán con felicidad la vida de nuestra memoria y de las culturas tradicionales indígenas que la historia las ha llevado a su
total olvido.
Dando por anticipado su valiosa atención y solidaridad, se despiden
atentamente,
Fernando Duque Mesa
Investigador y crítico del teatro colombiano
fernandoduquemesa@hotmail.com
Ricardo Camacho
Director Teatro Libre de Bogotá
rcamacho@uniandes.edu.co
Martha Senn
Mezzosoprano
mcsenn19@yahoo.com
Guillermo González
Director
Revista Número
numero@elsitio.com
Santafe de Bogotá, Abril 10 /2003 |