El
títere frente a la tecnología
lgo/if
Prensa Latina
Ante
la avalancha virtual y el crecimiento de la representación mecánica,
Armando Morales, director del Teatro Nacional de Guiñol, sostuvo en
entrevista con Prensa Latina que el aliento y la energía del actor son
irremplazables para el títere.
El
creador cubano, cuyo colectivo cumplió cuatro décadas y será
homenajeado en el XI Festival de Teatro de La Habana (del 18 al 28 próximo),
subrayó la existencia de títeres eléctricos y otros que se articulan
por mediación de poleas, y reconocio ingenio en muchas de estas obras.
Sin
embargo, dijo, son fenómenos esencialmente diferentes y recordó una
frase del teatrista argentino Roberto Espina: "La técnica epata, el
arte emociona".
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?Pero el desarrollo de la técnica le ha aportado algo al títere?
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Por supuesto, se beneficia, por ejemplo, con una serie de materiales que
antes le eran ajenos.
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?Qué peculiaridades tiene esta modalidad escénica?
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El títere es un instrumento a través del cual el hombre se expresa. Vive
por el movimiento y usa la palabra como apoyatura. De hecho en Japón, el
teatro bunraku prescinde del diálogo, y en España, el trujamán, también
lo suplantaba.
Por
otro lado, el distanciamiento brechtiano se ajusta perfectamente al teatro
de títeres porque el público siente con especial énfasis que se trata
de una convención, de una representación.
El
buen titiritero le presta su energía a una figura e inmediatamente es
gratificado con la acción gozosa del disfrute artístico porque se trata
de una magia o encantamiento.
El
trabajo actoral es la base, pero al títere hasta la respiración hay que
montársela, eso ya marca una difencia, además, la dramaturgia de este
tipo de espectáculos tiene sus particularidades, en el retablo todo se
magnifica.
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?Qué países sobresalen en este trabajo?
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Argentina, sobre todo en el títere de guante, los países de la antigua
Europa socialista tenían también un movimiento fuerte, Polonia,
Checoslovaquia, Bulgaria...
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?Sigue su trayectoria?
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Algunos grupos importantes han estado vinculados con instituciones en
Francia, otros tratan de sortear los embates del mercado y el resto ha
perdido definitivamente.
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?Se valora este tipo de trabajo?
El
teatro de títeres ha sido siempre un arte marginal, en América latina es
una práctica familiar, y aquí empezó a ser reconocido oficialmente a
partir de 1959, pero aún años después no se apreciaba en su justa
medida. Se trata de un proceso. Es recientemente, por ejemplo, que aparece
esa especialidad en los programas del Instituto Superior de Arte.
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?Cómo surge el Guiñol Nacional?
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El trabajo de Carucha y Pepe Camejo junto a Pepe Carril dió lugar a la
fundación de los diferentes grupos de titiriteros. Con ellos se inicia
con todo su esplendor el Guiñol en Cuba. Fue una época de fervor que a
muchos nos sirvió de escuela. En 1963 se funda el colectivo, con un
elenco estable y la misma sede que hoy conservamos.
?En
qué momento se halla el grupo?
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En una etapa de revisión de su historia para reafirmar nuestro fundamento
de teatro especializado.
La
Habana, 15 sep (PL)