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"La cultura ha de promover un sentido abierto de la
vida"
Francesc Relea
Entrevista a Tarso
Genro, ministro brasileño de Educación.
Tarso Genro, de 57 años, militante del Partido de los Trabajadores (PT) y
ministro de Educación de Brasil, adquirió notoriedad política como
alcalde de la ciudad de Porto Alegre, capital del Estado de Río Grande do
Sul, a lo largo de las distintas ediciones del Foro Mundial Social. Genro
se define como un "ayudante constructor" de la cumbre que ya
tiene vuelo propio y reúne anualmente a movimientos y organizaciones que,
desde distintas ópticas, plantean o buscan alternativas a la
globalización.
Al llegar al Gobierno, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva lo nombró
secretario del Consejo de Desarrollo Económico y Social, un órgano
consultor que reúne a destacadas personalidades de diversos sectores de
la sociedad brasileña. Al año entró en el Gobierno al frente de la
cartera de Educación. A finales de mayo estará en Barcelona, para
intervenir en el Fòrum.
Pregunta. ¿El siglo XXI será el siglo de las ciudades, como plantea la
Agenda 21 de la Cultura?
Respuesta. Creo que asistimos a una transformación radical en las
relaciones internacionales y las ciudades se están ubicando en el centro
de estas relaciones. La desaparición de fronteras jurídicas y políticas
determina una relación más integrada de las ciudades. Una política de
ciudad retoma en el aspecto político más amplio una proximidad con la
antigüedad griega de la ciudad-Estado. Eso no determina la extinción de
las naciones, sino la emergencia de las ciudades como un nuevo sujeto político
global.
P. En este nuevo escenario, ¿cómo ve usted la cooperación de los
gobiernos locales con los gobiernos nacionales?
R. La pérdida de la capacidad de intervención en las normativas globales
por los sujetos políticos nacionales determina que se organicen
resistencias al proceso de globalización en las ciudades. La ciudad es
hoy un laboratorio, un espacio de construcción de políticas globales a
partir de las necesidades locales, que son los espacios donde vive la
mayoría de los ciudadanos de las naciones desarrolladas y que tienen un
papel político global.
P. ¿Qué puede significar la nueva organización Ciudades y Gobiernos
Locales Unidos que acaba de nacer en París?
R. Este proceso comenzó hace tres años con el alcalde de Roma, Veltroni.
La idea era configurar una articulación política global de las
principales ciudades del mundo. Las ciudades, integrándose como un sujeto
político especial que tiene perspectivas locales para enfrentar el
problema de lo que yo apunto como la globalización deshumanizadora.
P. ¿Puede generar la cultura inclusión social?
R. Más que nunca. Con la ampliación del tiempo de ocio, el sector lúdico-cultural
pasa a tener no sólo una importancia social agregadora, sino también una
importancia económica fundamental. Hoy hay espacios concretos para que se
desarrolle un tercer sector del ocio, de la cultura, de la educación...,
como elementos vitales del desarrollo económico, como oferta de empleo y
como elemento de integración social y política en torno a un proyecto de
ciudad y de región.
P. ¿Por su experiencia como alcalde de Porto Alegre, ve usted una línea
de continuidad entre el Foro Social Mundial y el Fòrum de Barcelona?
R. Creo que sí hay una relación entre los dos foros. El de Barcelona no
tiene la misma configuración social que el foro de Porto Alegre, pero el
sentido es el mismo, integrando la ciudad en el mundo sobre la base de la
democracia, los derechos culturales y humanos.
P. ¿Qué es política cultural?
R. En sentido estricto, se refiere a las promociones culturales. En un
sentido estratégico, significa una nueva propuesta de cohesión social,
con lazos educativos, culturales e intelectuales, que promuevan un sentido
de vida abierto y netamente democrático.
P. ¿Cómo ve la cultura en los países no dominantes?
R. Es una cultura dual, de resistencia y de reconstrucción universalista.
La resistencia con los valores típicamente locales es importante; por
ejemplo, rescatar los orígenes de nuestra música.
P. En Brasil hay un gran debate sobre las cuotas de ingreso de negros e
indios en los centros de enseñanza y universidades. ¿Cuál es su opinión
al respecto?
R. Mi ministerio es el promotor de esta propuesta junto a la Secretaría
para Asuntos Raciales. Estoy a favor a la política de cuotas. No es una
visión dogmática, hay que tener políticas afirmativas específicas para
cada nación. En Brasil esta política afirmativa es positiva porque parte
de una constatación histórica, de una deuda histórica del Estado
brasileño, que como conductor de la esclavitud tiene que proporcionar
condiciones objetivas para que el principio jurídico de la igualdad
formal sea efectivamente desarrollado. Significa reconocer esta deuda histórica
y proporcionar una política de cuotas que no sea antiblanca ni contra
otra raza.
Boletín Entorno Año 2 Número 39, 20 de Mayo
del 2004
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