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Cinema e teatro

 

 

 

 

El teatro es poesía

 


Julio Olaciregui

 

 

En Colombia hacer teatro es una búsqueda permanente del sentido del acto escénico, preguntándonos casi a diario para qué vivimos, sin olvidar que se trata de un juego, dijo a la AFP en París el dramaturgo y director colombiano Enrique Buenaventura.


Buenaventura -autor de obras como "Los papeles del Infierno", "Opera bufa", "El guinnaru", "Crónica", "Vida y obra del Fantoche lusitano", "La maestra"- fue invitado a Francia por la embajada colombiana, en compañía de Jacqueline Vidal, directora francesa vinculada desde hace más de 30 años al Teatro Experimental de Cali (TEC), a impartir un taller sobre la metodología de la creación colectiva en Le Plessis Teatro-Cano Lopez.
   

"La creación colectiva es exigir al actor ser un creador. En primer lugar está el texto, que dividimos en acciones, situaciones y secuencias, sacando a flote el conflicto, las fuerzas en pugna en cada trozo. El conflicto es el corazón del teatro y de su movimiento", declaró Buenaventura.
   

"El conflicto es representado por las fuerzas en presencia, casi por demonios que toman posesión, como en la santería, del actor. En el trabajo diario, en la repetición, en la búsqueda de las improvisaciones, el cuerpo de actor estará habitado por esas fuerzas", explicó de su lado Jacqueline Vidal.
   

"La improvisación puede crear personajes que no están en el texto. El teatro no es un género literario. La improvisación es un juego, como el teatro, que es un juego, pero complejo", añadió Buenaventura.
   

En el proceso de montaje de una obra se llega a dejar de lado el texto. "Se parte del texto, pero buscamos la manera de escapar a la tiranía del texto. Conservamos las imágenes que hay implícitas y trabajamos con ellas en las improvisaciones", añadió
   

Buenaventura citó ejemplos como la Casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, donde hasta los ruidos pueden ser portadores de imágenes.
   

"El teatro es una forma de la poesía. En la época de Lope de Vega al dramaturgo lo llamaban el poeta. Hay una gran concentración de imágenes tanto en el poema como en el teatro", dijo.
   

"No se pueden escribir piezas de teatro si no se está dentro del teatro, trabajando ligado a un grupo", aseguró.
   

"El escritor es el que contribuye a la escritura dentro del proceso de creación colectiva. Pero no se trata de que aproveche lo que dicen los actores cuando están improvisando. El escritor toma distancia. Lo colectivo es la búsqueda del sentido del trabajo que se hace, saber para qué estamos haciendo teatro", dijo.
   

Buenaventura, nacido en 1925, descartó que hubiese "magia" en el proceso creativo, en las búsquedas, en las improvisaciones y en la elaboración del texto teatral final.
   

"Hay sobre todo mucho trabajo, asistir cada día a los ensayos. No es una cuestión de magia, aunque yo me hice hijo de Changó (deidad yoruba) en Brasil", aclaró.
   

"Hace tiempo pensé que el teatro podía cambiar la sociedad. Pero esa no es la función del teatro. Lo único que podemos tratar de cambiar es la manera de pensar del espectador que está en la sala", dijo.
   

En Colombia ahora hay un público joven, ansioso por ver teatro, precisó, y citó como ejemplo de la importancia del teatro en la vida colombiana "el hecho de que una guerrillera de las FARC (fuerzas revolucionarias de Colombia) puso en escena una de mis obras, La maestra".
   

Buenaventura se refirió a la situación política en Colombia diciendo que "es un país calumniado en el exterior, un país en manos de señores feudales, como sucedía en la Edad Media europea. Un país que ya no soporta a esa oligarquía, a esos terratenientes verdaderamente temibles que tenemos y que se han apoderado de todas las tierras. Un país donde jamás se ha podido llevar a cabo una reforma agraria".
   

"Yo sigo expresando cada vez que puedo mi cólera contra los opresores", afirmó.
   

Jacqueline Vidal, de su lado, dijo que "cuando se escoge un texto para montarlo, es porque uno lo ama, uno quiere esa forma. Pero un texto no es sólo lo que se dice, sino que habla también de lo que está ausente. Tratamos de trabajar con el amor que el actor siente por el teatro, buscando ser conscientes de porqué hacemos teatro".
   

"El peligro es la propiedad privada del acto creador. El teatro es interacción, sobre todo entre los actores y los espectadores", añadió Vidal.
   

"En el teatro lo importante es la discusión, la polémica. La jeraraquía de oficios en el teatro fue eliminada por la creación colectiva", agregó la directora francesa.
   

"En el TEC trabajamos en estos momentos con jóvenes del barrio popular de Siloé, que está en el centro de Cali pero ya pegado a la cordillera. Estos jóvenes están muy motivados y contentos con su trabajo en el teatro porque sienten que están haciendo algo que es más grande que ellos mismos", dijo.
  
jo/eg

 

cronopios@cable.net.co  6 de diciembre de 2004

 

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