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Premio Cervantes: Rojas, el "aprendiz interminable"
Esther L. Calderón
foto:
www.elmundo.es
Gonzalo Rojas ha recibido el Premio Cervantes con un
discurso de 10 páginas, “corto, tal y como prometí”, comenzando con
una referencia a los atentados de Madrid del pasado 11 de marzo.
Parafraseando a Huidrobo, Rojas se ha definido como un ‘viejoven’ y
tras un paseo por su niñez y su ‘reniñez’, ha homenajeando a sus
fantasmas literarios.
“Discursos van y discursos vienen y no dicen nada” afirmó Rojas,
precisamente en uno ameno, rítmico y bien entonado, pero es que los
galardones, además de inmerecidos (“Pónganse en mi caso, y es que no lo
merezco, ¡qué lo voy a merecer!), no parecen valer mucho para el poeta:
“Lo que fascina a la gente es el renombre y el estruendo, pero nada más
escaso que el ojo de leer”.
En un repaso por su niñez recordó que era hijo de minero, a su vez hijo
de más mineros: “Ya lo dije cuando el Premio Reina Sofía. Sé que me
repito pero qué le voy a hacer, soy la metamorfosis de uno mismo”. Y
continuó con sus vivencias: “De niño aprendí solo, que hay que mirar
hacia adelante y hacia atrás y no tenerle miedo al miedo. No es para
tanto; nunca es para tanto.”
Rojas también habló ampliamente de la poesía y del don poético: “La
poesía encarna a uno como por azar, y es que uno no la merece, ¡qué la
va a merecer!”. En nuevas muestras de humildad como creador y vejez
envidiable, continuó: "Ese aprendiz interminable que soy yo mismo,
escribo cada día al amanecer. Siempre me funcionó esa hora.”"Y el
silencio, que sigue siendo para mí la única voz".
El poeta, de obra poco prolífica, criticó al ritmo acelerado, en estos
tiempos acelerados, de algunos escritores y el sinsentido de la simple
“vitrina publicitaria’: “Demórate demorándote todo lo que puedas.
Prisa para qué.” “Este oficio es sagrado y no se llega nunca. Se
escribe y se desescribe todo el tiempo.”
Parafraseando a Santa Teresa, hizo suyos algunos versos: “Tengo una y
determinada determinación/ venga lo que viniese/ suceda lo que sucediese.”“Ya
encima de los ochenta –leyó Rojas-, ya destemporalizado y
desespacializado, sigo intacto. Nada me desengaña.”
Muchos han sido los autores, españoles y latinoamericanos, que el autor de
´La reniñez´ ha querido homenajear en el acto. Lorca, Cortázar, Quevedo,
Borges, Cervantes y una larga lista de “leyendas literarias” han tenido
cabida a lo largo de su discurso. También ha tenido unas palabras de
elogio para su compatriota Mata: “Lo incluyo porque es un poeta pura
sangre, como Rulfo, aunque ninguno de los dos hayan escrito un verso. Es
fino y rajado, como se dice allá.”
Quien es Gonzalo Rojas
El poeta chileno Gonzalo Rojas (Lebu, 1917) se ha convertido en el nuevo
Premio Cervantes a los 86 años, el galardonado define su edad como aquélla
que se encuentra "entre las mocedades octogenarias".
Tras numerosos premios en a lo largo de su trayectoria, tales como el
Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1992), Premio Nacional de
Literatura en su país (1992) y Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo
(1998), Rojas era uno de los firmes candidatos al Cervantes.
«No hay por qué asustarse con eso de las edades», bromea el poeta.
"Empecé a escribir en el 35 o 36. La escritura para mí ha sido un
trabajo moroso, jamás he tenido ninguna prisa. Los dioses me han ayudado,
se me dieron las visiones obsesivas, esas tres metáforas de las que habla
Borges, de muchacho".
El autor de Metamorfosis de lo mismo se muestra esperanzado ante el futuro
de la literatura:"Muchas veces me han preguntado estos días si la
poesía viene de baja frente al ascenso de las mareas tecnológicas, que no
cesan hasta llegar al equívoco con la tecnolatría".
Y añadió: "La palabra perdurará, como perdurará el silencio sin el
cual no hay palabra. Porque hay que entrar en él para entender lo que es
la palabra, el alfabeto del sonido, el armazón de las sílabas. Los
oficiantes del día no saben lo que es la sílaba progenitora y apenas
llegan al stop del fax. No quieren saber lo que es la sílaba, les basta
con la vistosidad. Pero la palabra perdurará, salvo que los estragos de la
clonación sigan envileciendo el planeta. La tecnolatría pasará como
otras pestes".
El autor, que en todo momento se reconoció deudor de algunos colegas como
Breton, Mao, Vallejo o Allen Ginsberg, y a los que en su mayoría conoció
personalmente, afirmó: "No creo en la originalidad. Todos somos parte
del coro".
Más "iberoamericano que chileno", según declara él mismo,
reconoce que Chile es un país que ha dado muy buenos poetas. Según Rojas,
el origen de su panamericanismo hay que buscarlo en su progenitor. "Soy
hijo de un minero y no tengo ningún sentido del límite. Además, como
todos los poetas, vengo simultáneamente del norte y del sur, del este y
del oeste y he vivido largo de muchos párrafos del planeta".
De todos los recuerdos acumulados en tan dilatada existencia, tal vez sean
los referidos a Mao, a quien conoció durante su estancia en Beijing, los
que más llaman la atención: "Me preguntó algo sobre el verso libre
y el verso medido. Estaba muy interesado en métrica. Me dijo que él
escribía en verso medido".
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23 de abril de 2004
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