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El Chamame, 

una música argentina con pasion sudamericana 

 

 

 

 

Cristian Lora (APM) 

 

 

 

El chamamé no se enseña, se transmite. 

Si no nos sale  bien desde adentro es imposible bailarlo, dijo Fabiana  Rodas, la directora del Ballet Municipal de Monte  Caseros, ciudad argentina de la Triple Frontera Sur  entre ese país Brasil y Uruguay. 

Concepto ese que nos pareció acertado para introducirnos  en este artículo sobre la música y la danza de la  provincia de Corrientes, música y danza que forman parte  del entramado cultural del MERCOSUR. 

 

El gobierno local de Monte Caseros puso en marcha el  proyecto de Escuela Municipal de Chamamé, desde donde  aspiran a difundir las distintas manifestaciones de esta  expresión de la cultura popular, como su música, su  vestimenta y sus rasgos y costumbres en general. Fabiana Rodas dialogó con este enviado especial de APM  en la sede del Museo del Este, que funciona en la  antigua estación de ferrocarril, un verdadero punto  emblemático de esta región. Antes de que Argentina  sufriese el desguace de su patrimonio económico a través  de la ola de privatizaciones registrada en la pasada  década del ´90 -que prácticamente dejó al país sin  transporte ferroviario-, Monte Caseros fue un centro de  desatacada importancia para la industria y la logística  de ese sector. 

 

'El chamamé, más que su música, su danza y su canto, es  la expresión de un sentimiento colectivo. Algunos lo  expresan conscientemente, otros no. Es algo que los  correntinos lo llevamos muy adentro en la sangre y que  en algún momento de nuestra vida sale y brota', dijo  Rodas. La pasión con que narra su amor por el chamamé denota a  una persona con una entrega total a este baile: 'Hay un  poeta nuestro que compara el sentimiento del músico con  una víbora hermosa que parece estar en celo. La víbora  en celo -dice el poema- se enrosca y se enreda hasta  clavar su veneno en los tobillos del que baila. El  animal sale del instrumento y se inca en los tobillos  del bailarín, quien a partir de ese momento ya no baila  sino reza. Sus gestos hablan por él por que es un veneno casi letal  para el que lo siente. El bailarín se deja llevar por la  música y lo transmite hacia el cuerpo', explicó con  poesía la directora de la Escuela que actualmente está  en plena etapa de desarrollo. 

 

En los libros de folclore, contó Rodas, indignándose por  las injusticias de la historia escrita, el chamamé surge  como una creación de Samuel Aguayo en 1930, con la  primera grabación discográfica de esa música. 'Sin embargo, el chamamé viene desde muchos años antes.  Una de las formas de evangelización que aceptó nuestro  pueblo guaraní, el ancestral propietario de estas  tierras americanas arrasadas por la conquista española,  fue a través de la música. Esa fue una de las formas con  que el jesuita logró conquistar el alma del guaraní.  Ellos tenían la creencia de que la única forma de llegar  a dios era a través del baile, bailaban para comunicarse  con la divinidad porque consideraban que la danza  alivianaba sus cuerpos, y entonces podían volar como los  pájaros y llegar a su dios Tupá', dijo quien ejerce la  dirección del Ballet Municipal de Monte Caseros desde  hace cinco años. 

 

Luego, Rodas se sumergió en la historia de este gran  rincón profundo del MERCOSUR con una pasión ausente en  la mayoría de los historiadores y agregó, 'incluso a uno  de los mayores asentamientos jesuíticos se lo llamó La  Reducción de los Tres Reyes Magos, y fue la escuela de  música más grande de toda la región, donde se construían  instrumentos y se enseñaba a ejecutarlos'. 

Según esta especialista, el chamamé es una danza de  carácter religioso, que los jesuitas enseñaban y los  guaraníes practicaban en las ceremonias rituales. Se las  llamaban danzas bajas por que los bailarines no  despegaban los pies del suelo. 'Yo he visto en la  tierra, donde se arma la pista de baile, como queda la  marca del pie del bailarín dibujada en ella', añadió  Rodas. 

 

En cuanto a la danza propiamente dicha, el varón baila  erguido, jamás dobla la espalda. Hay una poesía que dice  'como el pavo real va erguido, pomposo y lento con el  porte cortesano de un antiguo caballero'. El varón es el que guía y la mujer correntina acompaña y  seduce, es el centro de la conquista. 

El chamamé  transmite sentimientos de un bailarín a otro y puede ser  una danza de enamorados, de conquista o de desafío. 

 

Fabiana Rodas baila folklore desde hace 20 años. 'Acá en  Corrientes, el chamamé siempre se bailó mucho sobre todo  en los sectores culturales más arraigados. Nuestro  chamamé tiene que ver con todos los momentos de nuestras  vidas y con nuestra forma de andar por el mundo', dijo. 

Como expresión popular que es, el chamamé guarda cierta  identidad con las expresiones vecinas de la Triple  Frontera, uno de los tantos corazones de nuestro  Mercosur profundo. 'Con respecto al otro lado del río, hemos ido varias  veces a Uruguay, donde fuimos muy bien recibidos. Es que  tenemos historias compartidas: uno de los últimos  asentamientos jesuitas cuando fueron perseguidos por los  bandeirantes tuvo lugar ahí enfrente, en Bella Unión  (Uruguay). En el caso de Barra do Quaraí (Brasil), el  origen de la música del «gaúcho» brasileño tiene muchos  puntos en donde se encuentra con nuestro chamamé',  explicó Fabiana Rodas. 

'Creo que mi función es la de formar gente. Transmitir  eso que me pasa por dentro para que el otro pueda volver  a transmitirlo, para que el chamamé continúe', concluyó  esta apasionada defensora de la música popular argentina  y sudamericana.

 

 

www.argenpress.info   04/03/2004

 

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