El promotor cultural
Guillermo Marín
tigremarin2002@yahoo.com.mx
La Promoción Cultural es una profesión muy gratificante y al mismo tiempo muy
ingrata. Gratificante en tanto que permite el desarrollo espiritual del promotor,
pues la Promoción Cultural no es más que el auspicio de los elementos que un
pueblo utiliza para desarrollar sus fuerzas espirituales a partir de la
sensibilidad y creatividad de sus individuos y las tradiciones, usos y
costumbres de la comunidad.
Ingrata al mismo tiempo pues, en una sociedad en donde el dinero y los bienes
materiales son la razón y esencia de la vida, la Promoción Cultural resulta
una actividad poco "rentable" y de poco interés social y político.
En efecto, el Promotor Cultural en teoría sería el "agente" que
estaría encargado de alentar y organizar los procesos sociales, tanto
tradicionales como los que la sensibilidad y creatividad de algunos de los
ciudadanos, que estuvieran enfocados a desarrollar el potencial espiritual de
una comunidad.
Es por ello que aunque La Promoción y Difusión de la Cultura se encuentran
plasmada en teoría en la Constitución como un derecho de los ciudadanos y en
los planes nacionales y estatales de desarrollo, como un compromiso del gobierno
por lograr a través del Desarrollo Cultural la humanización del Desarrollo
Material y Económico, la verdad sea dicha, a los dirigentes no les interesa la
humanización del Desarrollo o no entienden el valor espiritual de la cultura en
la sociedad.
Por ello es muy común ver que el gobierno y sus instituciones confundan La
Cultura con el arte, en la práctica de las actividades que las instituciones
culturales de los tres niveles de gobierno promueven. Además, habría que señalar
que el arte que promueven en lo general es el Occidental y existe una
desvalorización de las manifestaciones artísticas de las culturas autóctonas.
Así las artes plásticas, la música clásica, el ballet y el teatro están por
encima de las actividades artísticas originarias a las que despectivamente se
les señala como "folklóricas" y a nivel sólo de artesanías.
De esta manera la Identidad Cultural, eje rector del "deber ser" de
una Política Cultural, es prácticamente imposible de promover y difundir desde
las "bellas artes europeas", por ello se entiende el fracaso en la
implementación de una Política Cultural, que puede estar inscrita en los
textos gubernamentales pero que en la práctica es letra muerta. Caso concreto,
si uno lee los postulados del Plan Estatal de Desarrollo de la presente
administración en el quinto acuerdo y los compara con las actividades que
desarrolla el Instituto Oaxaqueño de las Culturas, se verá la contradicción.
La Cultura Popular, las tradiciones, fiestas, usos y costumbres, que le dan un
rostro propio y un corazón verdadero a un pueblo, son menospreciadas por las
expresiones artísticas de la cultura europea. Esto conlleva otro problema, que
cualquier persona cree poder trabajar en cultura. En efecto, como se piensa
equivocadamente que La Cultura y el arte son sinónimos. El que trata de
promover el arte, piensa que esta promoviendo la Cultura. Ahí esta el error. El
que promueve el arte es un "promotor artístico", puede ser desde un
comerciante del arte o una persona que promueve a cantantes, actores o
compositores. Este promotor artístico puede trabajar en Televisa o en una galería
y no es con propiedad un Promotor Cultural o con mayor exactitud, como lo llama
la UNESCO, un "agente del Desarrollo Cultural". Así mucha gente que
ayer era topógrafo, abogado o investigador, con la mano en la cintura afirma
que puede trabajar en "cultura", pues "siempre le a gustado el
arte" y ese es el
verdadero problema. A muy pocas personas no les gusta el arte y todos
confunden el arte con la cultura. De lo que resulta que todo mundo puede
trabajar en cultura. Pues para la "cultura" nadie necesita estudiar,
prepararse o conocer los procesos del Desarrollo Cultural y los elementos
culturales.
Sin embargo, existen países como Francia y Cuba, que la Promoción Cultural es
toda una carrera. En efecto, para ser un agente del Desarrollo Cultural se
requiere en principio tener una licenciatura, poseer conocimientos básicos de
administración, de administración pública, de historia, sociología,
antropología, historia del arte, pedagogía y economía. Como se aprecia,
llegar a ser un verdadero "agente para el Desarrollo Cultural" implica
poseer una amplia percepción de los procesos sociales, históricos y políticos,
para poder entender la dimension cultural del desarrollo.
Decíamos al principio que la Promoción Cultural es una profesión muy
gratificante y al mismo tiempo muy ingrata. Porque poder desarrollar las fuerzas
espirituales como un trabajo, es verdaderamente un placer sublime. Muy ingrata
en tanto la profesión es muy desvalorizada por los políticos que no entienden,
no dimensionan las posibilidades políticas y sociales de un trabajo de
excelencia en la Cultura en una administración gubernamental y finalmente
porque los políticos, generalmente ponen al más tonto de sus amigos en
cultura. Ya que representa "un hueso" de consolación, pues en
"la cultura oficial" nunca pasa nada. La cultura para esta clase de
políticos es prescindible, es un gasto, esta siempre llena de "gente
rara" y conflictiva y no sirve más que para "decorar" un
gobierno.
Sin embargo, en el mundo en el que vivimos y de cara al nuevo milenio, la
Cultura es de carácter estratégico, especialmente en Oaxaca. La globalización
es una realidad que no podemos evadir. La globalización como todo en la vida
tiene aspectos negativos y positivos. Para poder "navegar" en los
tormentosos mares de la globalización, se requiere dos cosas fundamentales. una
brújula y una ancla.
En efecto, sin estos dos elementos seremos barridos y borrados del mapa de las
naciones del tercer milenio. La brújula representa los conocimientos para
poder tomar las mejores decisiones en un mundo muy competitivo y el ancla representa nuestra Identidad Cultural para poder mantener nuestra consciencia y
nuestros milenarios valores, ante la vorágine de deshumanización que nos
asecha.
Así pues, como puede apreciar nuestro amable lector, resulta de lo anterior que;
la educación y la cultura son las herramientas que nos permitirán formar en
las futuras generaciones una posición real de un cambio y una vía para
sobrevivir ante nuestro incierto futuro. La Herencia Cultural, nuestro
Patrimonio Cultural es lo más valioso que tenemos para enfrentar los desafíos
del futuro. En otras palabras, en el conocimiento y valoración de nuestra
cultura y nuestro pasado, encontraremos las mejores posibilidades para nuestro
futuro.
Es por esto, que afirmamos que el Promotor Cultural y el aliento al Desarrollo
Cultural son la mejor inversión para consolidar la calidad de vida y nuestro
futuro. Por ello necesitamos urgentemente de la formación, capacitación y
profesionalización de los trabajadores de la Cultura.
Mayo
de 2005