¿Será 2005 el año del cine colombiano?

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¿Será 2005 el año del cine colombiano?

En cantidad no hay duda de que éste será un gran año ¿y en calidad?

Sergio Villamizar – Colprensa – Para El Colombiano


Mientras que se anuncia que este año estarán listas para exhibición 20 películas colombianas, 12 más que las estrenadas en 2004, los distribuidores están preocupados porque pese a la apertura de 90 nuevas pantallas en los últimos 12 meses, la cifra de 18 millones de espectadores de 2003, no aumentó en el siguiente año.

Los realizadores de estos largometrajes tienen que salir a competir contra cerca de 300 títulos internacionales que llegan al país anualmente, muchos de ellos con millonarias inversiones publicitarias que no pueden igualar.

De los aportes entregados por la Dirección de Cinematografía del Ministerio de Cultura en sus cinco años de trabajo, de la Ley de Cine que dentro de poco va ha cumplir un año de reglamentada, la explosión de realizaciones fílmicas en el país y su relación entre la calidad y la cantidad, hablaron Claudia Triana Vargas, directora de Proimágenes en movimiento, e Ignacio Ramírez, escritor, guionista y crítico de cine. 

Según Claudia Triana, aunque son muchas las expectativas que se han generado entorno a la Ley de Cine, no hay que olvidar que desde el nacimiento de la Dirección de Cinematografía se han generado estímulos financieros que han permitido apoyar entre tres y cuatro largometrajes por año.

“Aunque la Ley de Cine no ha cumplido un año de reglamentada, esta ha creado un clima propicio para la realización audiovisual, los directores y productores se están profesionalizando, no están atados a los recursos estatales, están buscando coproducciones en el exterior, como María llena eres de gracia que no recibió estímulo del gobierno y sin embargo es una película que le ha hecho mucho bien al cine colombiano”, comentó Triana.

Pero Ignacio Ramírez advierte que la Ley del Cine es una película que comienza a rodar muy bien, que tiene entusiasmados y esperanzados a los responsables de la realización. “Vamos a ver cómo sigue el guión y la película que no se filma: la realidad. Mientras haya manos limpias, el rodaje, la fiebre y la maravilla de hacer cine se iluminarán. Si la politiquería y los intereses creados se atraviesan como palo en la rueda, será necesario suspender la proyección y ver qué se hace. Pero tenemos la obligación de ser optimistas: 2005 será de película”.

Para Triana, aunque existen esfuerzos independientes, como La Esquina, cinta de Dago García estrenada el pasado 25 de diciembre en simultánea nacional, y que dentro de su esquema de producción no existe el estímulo del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, no es lo que tradicionalmente buscan las películas de autor, que son los recursos estatales y ayudas tributarias.

“Sólo siete de las 20 películas que se preparan para este año han recibido dineros de la Dirección, las demás, se han hecho con capitales privados o coproducciones internacionales como Rosario Tijeras y Perder es cuestión de método. Esto significa que hay una excelente atmósfera para trabajar, la gente está entusiasmada en contar sus historias, en lanzarse. Esperemos que no nos descalabremos mucho”, continuó la directora de Proimágenes en movimiento.

Ramírez, en este campo, pide tomar distancia, pensarlo bien, al asegurar que el cine en Colombia se hace tanto con las uñas como con la imaginación y el milagro. “Hay que amalgamar la mística con la terquedad, el talento con la malicia indígena, la persistencia con el optimismo. Los problemas son el capital primario de las películas. El reto de resolverlos y superarlos, combustible vital, sin llegar a perder el norte de la creación”.

Taquilla mal preparada


Claudia Triana, aunque animada con los resultados que a mediano plazo se han logrado, es contundente al afirmar que el país no está preparado para pasar de ocho películas nacionales estrenadas el año pasado, a 20 que se estrenarán en 2005.

“No creo que sea sólo el público el mal preparado. Los exhibidores estarán en serios problemas, porque con tantas películas, a qué horas ponen todas las cintas de los gringos, que ya saben que les da plata, mientras que con el cine colombiano lo que hacen es una apuesta. Se compite con cintas que llegan con una publicidad global y se venden solas, como Spiderman, pero cuando vayamos a estrenar la película nacional El baúl rosado, hay que hacer toda la tarea de reconocimiento del público, y eso vale un montón de dinero, que nuestros realizadores no tienen. Es una competencia desigual”, afirmó Triana.

Ignacio Ramírez asegura que sí existe público para el cine colombiano, un público que quiere verse reflejado en las pantallas. “Fíjese que aún en medio de las desventajas que lleva el cine nacional frente al cine de monopolio, hay una cantidad de gente leal a las producciones colombianas. Ahora esa diminuta isla aumentará su territorio: la ley, por fortuna, contempla el apoyo para capacitar al público. Mientras más cine se haga habrá más cuestionamientos y más respuestas. 

El público se constituye en testigo y fiscal de la época en la que participa como masa y reflexiona en individualidades. Público hay, y si la mayoría de sus integrantes está dormido, despertémoslos”. Las cifras de la Dirección de Cinematografía lo avalan: La esquina logró 450 mil espectadores, El rey 370 mil y Colombianos un acto de fe 70 mil.

Según Claudia Triana, hay que aprender a conocer el mercado colombiano, donde los distribuidores y exhibidores están acostumbrados a trabajar con películas extranjeras que cuentan con todas las armas publicitarias, pero no saben qué tratamiento darle a un filme nacional”.

Tenemos que construir la marca del cine colombiano, que el público quiera ir por ser cine de calidad, que no lo asusten las temáticas, porque una película sólo tiene sentido si llega al público, después de un esfuerzo de no menos de mil millones de pesos.

“Nuestro mercado es muy pequeño, tanto por la piratería como por los altos costos que implica ir a cine. Sin embargo, pese a este panorama, las películas colombianas tienen mucho más espectadores que el común de las cintas extranjeras, salvo fenómenos cinematográficos como Harry Potter o Spiderman. La mayor parte de las películas colombianas han superado la cifra de 20 mil espectadores, que es algo muy bueno”, agregó. 

Pero aclara: “Existe cierto tipo de cine, como Malamor de Jorge Echeverri, que con tres copias llevó a las salas de cine tres mil espectadores al ser una película difícil, no comprendida por todo el mundo, pero necesaria para Colombia. De este tipo de películas hay tres para este año, que son para el mercado más restringido, como Violeta de mil colores, dirigida por Harold Trompetero, que es monólogo realizado por Flora Martínez”. El rodaje de esta cinta se hizo en la ciudad de Nueva York.

Colombia en el exterior
Algunos lo hacen antes de la exhibición en Colombia, otros después, pero una de las alternativas para lograr visibilidad dentro del panorama cinematográfico, tanto dentro como fuera del país, es la participación de las cintas nacionales en los festivales de cine del mundo.

Para Ignacio Ramírez en el tema de la exportación de cine existen verdaderos batalladores en nuestro país, como Gustavo Nieto Roa o Jaime Osorio, con grandes trabajos y con mucha fe en el tema de internacionalizar el cine colombiano cada día más. Uno de los ejemplos más claros fue la película Confesión a Laura, de Osorio, que tras salir al mercado en 1990 tuvo un mayor impacto inicial por fuera y sólo después se apreció en su real dimensión en Colombia.

“Pienso que semejantes trajines surtirán efectos. Ellos y muchos otros personajes están en los festivales, ferias y mercados del mundo donde hay una posibilidad de doble vía para el cine colombiano. Intentan comprar, vender, distribuir, hacer crecer la industria con las esperanzas que tales siembras tendrán que cosechar tarde o temprano. Ahora, no seamos ilusos: si industrias como la francesa, la india, la iraní y la brasileña, que producen grandes cantidades de películas, se quejan de la dificultad para exhibir, no podemos pensar que a Colombia, rezagado en todos estos campos, como por arte de magia se le vayan a abrir puertas y pantallas. Todo lo que se haga y se conquiste, aún lo mínimo, será ganancia para nuestro cine”, dijo Ignacio Ramírez.

Triana no es tan optimista, sabe que es difícil exhibir cine colombiano en Colombia, y, mucho más, sacarlo al exterior, donde no nos conocen las películas ni sus realizadores. No obstante reconoce un mercado interesante y en pleno crecimiento, que puede ser muy bueno para el cine nacional.

“La venta de películas a la televisión internacional, puede ser una alternativa interesante, al ser un mercado en pleno crecimiento y ávido de propuestas innovadoras, donde el cine latino se ha ganado un muy buen espacio”, continuó Claudia Triana.

Con un optimismo prudente, estos dos personajes ven 2005 como un buen año para el cine colombiano en Colombia. Sólo falta que se suba el telón, y que los espectadores juzguen, por ellos mismos, si se trata del año del cine nacional, no sólo por la cantidad de películas que serán estrenadas, sino también por la calidad de las mismas. En 2006 hablamos. 

Cronopios      23 de enero de 2005

 

 

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