mostra fotografica   arte e cultura   letteratura   musica   cinema e teatro   feste e tradizioni   natura e ambiente   viaggi

popoli indigeni   afroamerica   società   appuntamenti   leggere/ascoltare   studi e ricerche

www.caribenet.info

el portal del Caribe

Cinema e teatro 

 

La vida es un negocio de 'sumas y restas'

 

 

El realizador colombiano Víctor Gaviria se convirtió  en el gran vencedor del 45 Festival Internacional de Cine y Televisión de Cartagena de Indias al obtener tres premios, dos de ellos en las principales categorías, por su película "Sumas y Restas", una producción que sin embargo tuvo que aguardar cinco años antes de poder ser estrenada en su país.

El jurado del festival de cine más veterano de Latinoamérica concedió el premio a la mejor película a "Sumas y Restas", y Gaviria fue elegido mejor director, apuntó DPA.

La cinta, que relata el comienzo del narcotráfico en Medellín en los años 80 y que fue rodada con actores "naturales" (no profesionales), recibió un tercer galardón, al mejor actor de reparto para Fabio Restrepo, premio que comparte con Julio Jung, de la chilena "Cachimba", de Silvio Caiozzi.

Aunque se ha paseado ya por varios festivales internacionales, la proyección de "Sumas y Restas" en la ciudad caribeña colombiana de Cartagena durante la semana del festival ha pospuesto su estreno en su país de origen. [cronopios   buzon@cable.net.co]

 

 

 

 

Todo empezó restándole puntos a la cinta de Víctor Gaviria. La suma de problemas técnicos y de sonido de la sala de proyección del Centro de Convenciones de la heroica hicieron que las expectativas se aminoraran en la mente del cineasta antioqueño y su séquito de actores. 

‘Sumas y restas’, la película que debía abrir el viernes 4 de marzo el 45 Festival Internacional de Cine de Cartagena se iba al traste. El nerviosismo se apoderó de Gaviria y la contrariedad rondó su rostro porque había esperado cinco años para que su película pudiera proyectarse en un teatro de su patria y, como él mismo lo dice, conquistara el corazón del público y los hiciera reflexionar sobre una realidad visceral de Colombia. 

En el festival de cine cartagenero el primer contacto con el público se había perdido, más no las esperanzas de que el contenido fuera tan contundente que traspasara las barreras del sonido y cautivara al público con la historia de Santiago, un hombre dedicado a los bienes raíces y con un problema financiero de siete cifras, que para intentar solucionarlo recurre al Duende, un viejo amigo de infancia y del dinero fácil, que lo conecta con personas que negocian con cocaína.

Uno a uno los rostros de los espectadores se van llenando de expresiones a medida que las escenas transcurren. Las risas, los uyyy, aja... jajajajaj, noooo, invaden el escenario y el nerviosismo de esos primeros minutos de problemas empezaron a restarse y le devolvieron a Gaviria la tranquilidad.

Finalmente el cineasta logró su cometido, conectar al espectador, con la película y con la realidad sin maquillaje que se cuenta durante los 108 minutos que dura la cinta. Con esta experiencia había logrado exorcizar el fantasma del Festival de San Sebastián en el que la historia generó un choque entre los espectadores por la crudeza de las escenas y el lenguaje. 

“Que los colombianos que la vean salgan impactados de esa ducha fría de realidad, que los devuelva al pasado, a ese terremoto social que no hemos llorado”.

Esta nueva empresa de Gaviria más allá de ser una típica película que toca el tema del narcotráfico de los años 80 es, según el mismo productor español Michel Ruben, uno de los miembros del jurado que le concedió al filme el galardón de mejor película, director y actor de reparto, una realidad que habla sobre la pérdida de valores en la sociedad latinoamericana.

Una historia que utiliza material de la vida para hacer ficción. Una trama que muestra los rincones más oscuros del ser humano y las atrocidades hasta las que se llega cuando el dinero compra la conciencia y la avaricia se roba la cordura de la mente. Este filme según su mismo director busca “que los colombianos que la vean salgan impactados de esa ducha fría de realidad, que los devuelva al pasado, a ese terremoto social que no hemos llorado”.

Una vez más Gaviria intenta como lo hizo años atrás con ‘Rodrigo D: no futuro’ y ‘La vendedora de Rosas’ sensibilizar sobre una problemática social. Esta vez la esencia es tomada de una historia real sucedida a un amigo suyo hace seis años y que éste le confesó en una noche loca de bohemia. 

El escenario se traslada y el poeta y cineasta abandona las congestionadas comunas de Medellín, atraviesa las calles paisas de barrio Triste y el Centro para concentrarse cerca de El Poblado y narrar la vida de una familia de clase media alta antioqueña. 

Los personajes como es costumbre en Gaviria son encarnados por actores naturales sacados de sus realidades para recordar épocas pasadas de sus vidas, en las que también tuvieron que ver de una u otra manera con el narcotráfico. 

Es así como Juan Uribe se mete en los zapatos de Santiago, el protagonista de la historia. 


Fredy York Monsalve caracteriza al Duende, quien conecta a Santiago con un narcotraficante llamado Gerardo y que es interpretado por Fabio Restrepo.

Y mientras el entretejido de historias va y viene sobre la pantalla se completa esta dramaturgia en la que el dinero fácil y el apego a lo material convierten las vidas de sus protagonistas en un negocio de sumas y restas, en el que todos están condenados a perder. 

El último cuadro ha salido de la pantalla y se empiezan a rodar los créditos mientras el pla, pla, plaa, plaaaa... de los aplausos llena el auditorio y augura buen viento y buena mar.

 

 

extroversia.universia.net.co        marzo de 2005

 

Latinoamerica-online 

Ass. Cult. Imago Mundi - Direttore  responsabile Mariella Moresco Fornasier

  Registrazione presso il Tribunale di Milano n. 768 del 1/12/2000  e n. 258 del 13/04/2004 

ISSN 1824-1360 © Tutti i diritti riservati