mostra fotografica   arte e cultura   letteratura   musica   cinema e teatro   feste e tradizioni   natura e ambiente   viaggi

popoli indigeni   afroamerica   società   appuntamenti   leggere/ascoltare   studi e ricerche

www.caribenet.info

el portal del Caribe

 

Letteratura

 

 

 

Cuatro poemas de Rogerio Tenorio escritos durante su secuestro  

 

 

 

Rogerio Tenorio (Buga, 1921) a los veinticinco años publicó su primer libro de poemas, Campanario del alba y en 1976 En la orilla del tiempo. En 2001, al cumplir ochenta años, fue dada a la imprenta una selección de sus crónicas bajo el rótulo de Crónicas de un joven de provincia. Permaneció secuestrado entre el 12 de Diciembre de 2003 y el 12 de Mayo de 2004 en una jaula de hierro de dos metros por dos adosada a una montaña en las cercanías de su pueblo, sin medicinas, escasa alimentación, ninguna posibilidad de hacer ejercicios corporales, en absoluto aislamiento. Los poemas que publicamos fueron escritos durante su cautiverio y conservados en su memoria hasta cuando pudo trascribirlos. 

 

 

 

No he podido evadirme del pasado

 

No he podido evadirme del pasado

Y es falsa esa ilusión que pretendía

Restaurar lo que no ha cicatrizado,

Que perdura y lastima todavía.

 

Y esta muy triste historia ha terminado.

Maestría en olvidar ayudaría

Apagando carbones que han quedado

Y que una ligera brisa encendería.

 

Todo tiene su tiempo bajo el cielo

Tiempo de pena y tiempo de cantares

No agregues pesadumbres a tu duelo.

 

Y aprende la lección del peregrino

Que aligera su fardo de pesares

Poco a poco… a lo largo del camino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Marzo de 2005

En mi niñez repica una campana

 

En mi niñez repica una campana

Que llamaba a los fieles cada día

Las puertas de las casas se entreabrían

Y en las calles clareaba la mañana.

 

Mi barrio Santa Bárbara ostentaba

Su capilla de humilde artesanía

Blanca desde la base al campanario

Al sol y al cielo azul resplandecía.

 

Dos leones de arcilla daban paso

Al parque con sus calles circulares

Los árboles frondosos daban sombra

Y frescura a plantíos y rosales.

 

He vuelto, no se sabe a dónde fueron

La floresta y su sombra y los jardines

Que poblaban al parque con sus flores

Y al aire con su aroma de jazmines.

 

La campana y su blanco campanario

Los oigo en insondable lejanía

La capilla volvió en un espejismo

Fugaz, en la quietud del mediodía.

 

 

 

 

 

Por mi tierra nativa cruzó un río

 

Por mi tierra nativa cruzó un río

Que caudaloso y raudo descendía

Hacia el valle entre bosques y plantíos

Que domaban la fuerza que traía.

 

En la llanura zigzagueaba el curso

Y en plácidos remansos esperaba

Que frágiles y alegres mariposas

En el cristal del agua se miraran.

 

Bajo el puente cruzaba nuestro río

Que perdía su reposo si golpeaba

El espolón de piedra y calicanto

Donde se yerguen firmes las arcadas.

 

Rumbo al Cauca entre sauces y guaduales

Con su escolta de pájaros cantores

Si callaban sus trinos, se escudaba

Su rítmico rumor en los playones.

 

Por mi tierra nativa cruzó un río

Su nombre lo olvidé, qué desconsuelo.

Solo un hilillo de agua va en camino

Convertido en arroyo pordiosero.

 

 

 

Ella está aquí, en la sala de espera

 

Ella está aquí, en la sala de espera.

Blanco traje ilumina su figura

Que destaca su clásica cintura

Y adorna su cuidada cabellera

 

De pie, con la esbeltez de una palmera,

Se mueve suave, paso sin premura

Callada… que no advierten su hermosura,

Así por ser tan bella…padeciera

 

La fila de abordar se mueve aprisa.

Ella, que nuestro asombro conocía,

Nos mira y nos regala una sonrisa.

 

Cada quien se pregunta en su cabeza:

Si lo que vimos fue una fantasía

O si puede existir tanta belleza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  Latinoamerica-online 

Ass. Cult. Imago Mundi - Direttore  responsabile Mariella Moresco Fornasier

  Registrazione presso il Tribunale di Milano n. 768 del 1/12/2000  e n. 258 del 13/04/2004 

ISSN 1824-1360 © Tutti i diritti riservati