mostra fotografica   arte e cultura   letteratura   musica   cinema e teatro   feste e tradizioni   natura e ambiente   viaggi

popoli indigeni   afroamerica   società   appuntamenti   leggere/ascoltare   studi e ricerche

www.caribenet.info

el portal del Caribe

 

Letteratura

 

 

 
Breve, intensa, diáfana

 

  escritora colombiana en Florida USA 

 

 

El encanto de la mujer dormida, abandonada a su suerte, indefensa en el lecho, junto al amante que se satisface sólo con mirarla dormir, como en los cuentos de hadas, es ''la esencia del placer'', en Memoria de mis putas tristes, la reciente novela de Gabriel García Márquez, breve, intensa y diáfana como sus primeros cuentos y la única ficción publicada por el autor en los últimos diez años.

La novela se abre con una epígrafe de La casa de las bellas dormidas de Yasunari Kawabata y el primer capitulo --la historia de un hombre de noventa años que se regala una noche de amor con una virgen--, es un cuento en sí mismo. Los cuatro capítulos siguientes narran el desvarío del anciano por la niña dormida, sus reflexiones sobre la vejez y llevan al lector a una ciudad, a principios del siglo XX, en la que se escuchan los bramidos de los buques anclando en el puerto, que se llena de brisas en Diciembre y que no puede ser otra que la ciudad donde Gabo pasó parte de su infancia, donde vivió como escritor y periodista, y a la que ha regresado muchas veces en sus ficciones: Barranquilla. Si bien, García Márquez no la menciona, ni tampoco la bautiza con un nombre imaginario, sus pistas nos dan la certidumbre: la casa del anciano enamorado en el barrio de San Nicolás, las vitrinas del Alambre de Oro, el Cementerio Universal y la mención de personajes tan barranquilleros como Figurita y Marcos Pérez. Pero también podría ser cualquier otra ciudad del Caribe, abrasada por el calor, casi fantasmal, como eran las ciudades y los pueblos de Colombia a la hora de la siesta.

La fascinación por esa niña que duerme bajo los efectos de la valeriana, a quien el amante de noventa años le lee cuentos para niños, nos recuerda otras historias de García Márquez. En su cuento El avión de la bella durmiente narra la belleza que exhala el cuerpo de una joven profundamente dormida, junto al pasajero que la contempla durante un vuelo trasatlántico, que hace la ruta París-Nueva York. ''Me fue imposible escapar al hechizo de aquella criatura de fábula que dormía a mi lado''. Y no podemos dejar de evocar, por el carácter casi incestuoso de la relación que se establece entre el anciano y la niña dormida, los trágicos amores de Florentino Ariza con una colegiala, América Vicuña, que se suicida bebiéndose un frasco de láudano, cuando presiente que Ariza no volverá nunca más a buscarla.

Pero en Memoria de mis putas tristes, García Márquez no sólo regresa a sus obsesiones literarias, sino que retoma uno de los grandes temas en nuestras letras latinoamericanas y que él exploró en varios de sus cuentos y novelas anteriores: el prostíbulo. Ese lugar encantado, habitado por mujeres pobres y tristes, capaces de prodigar a los hombres con una felicidad que no encuentran en sus esposas, con una matrona de sabiduría infinita, Rosa Cabarcas, conocedora de todas las dolencias del alma, con la palabra cierta, en el momento justo. El prostíbulo fue siempre el paraíso en la novelística de Gabo y la prostituta, su cómplice y amiga.

Otros amores suyos, el periodismo y la música clásica, habitan las páginas de esta novela en donde el personaje es un solterón, escritor, melómano y ''putañero'', que pasa el año de sus noventa años, acompañado por el fantasma de Delgadina y escuchando la mejor música de la tierra: Wagner, Bruckner y Debussy. Pero más que una memoria de sus amores y desamores, esta novela virgen es un regalo que Gabriel García Márquez se hizo a sí mismo al cumplir sus setenta y seis años, porque no cabe duda, que la escribió para sí mismo. ''Hoy sé que no fue una alucinación, sino un milagro más del primer amor de mi vida a los noventa años''. Si es o no la mejor de sus obras, es irrelevante. Tiene la transparente belleza de sus historias, el humor y la riqueza de su lenguaje, el tono bíblico, pero sobre todo, los símbolos de su universo literario, que ya son parte esencial del imaginario popular.

¿Qué pasaría si la bella despertara? Esa niña que crece en el lecho, como la niña muerta, ''La santa'', de otro de Los doce cuentos peregrinos de García Márquez. ¿Qué hubiera pasado si Ursula no se quita el cinturón de castidad, si Amaranta no muere solterona y virgen, si Remedios la bella, no asciende a los cielos, sin conocer hombre? La historia de la humanidad es la historia de la represión sexual. Si el sexo femenino es para Fernando Vallejo una cavidad oscura y babosa por la que se multiplica la especia bípeda, para García Márquez, en cambio, en Memoria de mis putas tristes es cerradura inexpugnable. No importa si la niña dormida no conoce el goce, al anciano le basta con el placer de custodiar su sueño, le basta con imaginar el color de sus ojos, le basta con inventarla ''novicia enamorada a los veinte, puta de salón a los cuarenta, reina de Babilonia a los sesenta, santa a los cien'', y en esa mansedumbre esta su salvación.

 

 

Especial/El Nuevo Herald – Enviado por su autora para Cronopios   cronopios@cable.net.co

 

 

  Latinoamerica-online 

Ass. Cult. Imago Mundi - Direttore  responsabile Mariella Moresco Fornasier

  Registrazione presso il Tribunale di Milano n. 768 del 1/12/2000  e n. 258 del 13/04/2004 

ISSN 1824-1360 © Tutti i diritti riservati