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Letteratura

 

 

 

Con poesía se combate a la violencia en Medellín

 

 

E.A. Moreno-Uribe

 

 

foto: www.epm.net.co.

 

 

Colombia tiene una conflagración desde 1948. Pero su cultura no se ha detenido y una prueba de ello es el Festival Internacional de Poesía de Medellín, el cual es un modelo a seguir en todos los sentidos. 
El vate colombiano Fernando Rendón, quien visitó a Caracas para intervenir en el Festival Mundial de Poesía, Venezuela 2005, reveló algunos aspectos de lo que pasa en Medellín y de lo que sus exponentes han hecho durante los últimos 15 años. ¡Hay que aprender! 

 

-¿Cuál es su papel en el Festival Internacional de Poesía de Medellín? 

 

-Soy su organizador; desde hace 15 años mantenemos viva y abierta esa trinchera de la cultura. Ahí han participado unos 700 poetas provenientes de 125 países. 

-¿Cómo es posible que usted y su equipo organizaran durante los últimos 15 años ese evento en una ciudad como Medellín tristemente célebre por su historia de sicarios, narcotraficantes y guerrillas urbanas, además de la violencia de los cuerpos policiales y el ejército colombiano? 

 

-En 1991, Medellín estaba viviendo la peor crisis de su historia. Estallaban bombas y los carros saltaban por los aires casi todos los días, se contaban los muertos por centenares y cualquier cosa podía pasar. 
Era el peor momento de la guerra entre el Cartel de Medellín y el Estado colombiano. 
Había algo más que una atmósfera de terror y se sentía una parálisis espiritual y anímica en toda la ciudad. 
La única cosa que se nos ocurrió, amí y a todo un conglomerado de intelectuales y artífices de la palabra, para enfrentar a ese terror extremo era a través de una resistencia dulce y amorosa de la poesía. 
Era nuestra forma de hacer también la guerra, pero desde el amor y con el lenguaje poético que encarna el patrimonio antiguo y nuevo del espíritu humano. Y creo que lo hemos conseguido. 

-¿Cómo fue ese arrancón de desafiar a las bombas y a las balas con poemas en ese Medellín de los 90? 

 

-Fue un solo día al principio. Fue el 28 de abril de 1992, en el cerro de Nutibara, donde intervinieron únicamente 13 poetas colombianos, diez de ellos pertenecientes a la revista Prometeo , que fue la que convocó y organizó el evento. Esa publicación, que todavía sobrevive, la fundé yo en el año 1982. 


-¿Cuál fue la reacción del pueblo?

 

 -Sorpresivamente acudieron unas 500 ó 600 personas, convocadas por unos 100 carteles donde se invitaba al evento y además se proclama que “la poesía es el poder”. Creo que la gente se dio cuenta que podía reunirse sin miedo, por intermedio de ese encuentro con poetas. Al segundo año, invitamos a ocho poetas internacionales y así ha ido creciendo hasta que este año, el decimoquinto, participaron unos 82 poetas provenientes de unos 50 países. Y hubo no menos de 150 mil personas. 


-¿Cuánta gente trabaja con usted en el festival? 

 

-Somos ocho personas que laboramos todo el año, pero en las fechas del evento somos más de 120 personas. 


-¿Los actores del conflicto, como llaman en Colombia a los que combaten en esa guerra civil, o sea los paramilitares, los guerrilleros, los narcotraficantes y las fuerzas militares, hacen una tregua o un armisticio durante los días en que se desarrolla el Festival Internacional de Poesía de Medellín? ¿No se meten con ustedes?

 

 -Nunca han hecho paz, ni tregua, ni proclamado armisticio alguno, pero si nos han respetado. Nunca ha habido amenazas contra nosotros, pero hace dos años al convocar dentro del marco del Festival a una Cumbre Mundial de la Poesía por la Paz de Colombia, los paramilitares hablaron de nosotros y por intermedio de un enviado nos advirtieron que tuviéramos mucho cuidado porque nos podrían llenar el cuerpo de plomo. 


-¿Por qué fue esa amenaza? 

 

-Nosotros invitamos a mucha gente y entre ellos algunos líderes de la izquierda colombiana. Pero no pasó nada y la Cumbre no tuvo el éxito esperado, porque nuestro papel no es el de ser dirigentes políticos, sino poetas y organizadores de este festival, que es considerado el más masivo del mundo. Eso nos hizo ratificar los lineamientos que habíamos adoptado desde 1991. 


-¿Qué tipo de relación mantiene con ustedes el Estado colombiano o el gobierno nacional de turno? 

 

-El Estado ha mirado siempre con suspicacia al festival y más ahora con este gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Durante la administración de Andrés Pastrana tuvimos una ayuda, pero después nos la han ido quitando poco a poco. Pero realmente para nosotros es indiferente si nos quitan ese aporte, porque continuaremos haciendo el festival con otras ayudas financieras y con la perseverancia solidaria de los más grandes poetas de estos tiempos. Es decir: no estamos solos. 


-¿Y en medio de esa honda crisis social y política colombiana que algunos consideran una guerra civil y otros advierten que sólo se trata de un conflicto interno, ha germinado la poesía, hay un crecimiento del caudal poético? 

 

-Eso todavía es intangible para nosotros. 
Es imposible medirlo por ahora, pero sí hay nuevos poetas nacidos en el fragor de los 15 festivales y por el contacto con lo más destacado de la poesía mundial. 
Pero el conflicto o la guerra que usted nombra ha hecho que la poesía colombiana entre en crisis y se ha notado que los poetas nacionales no están a la altura del conflicto, se han autocensurado, tienen miedo de opinar o poetizar los hechos sangrientos que les ha tocado vivir a ellos y a todos los que habitamos en ese país. 
En resumen, los poetas colombianos no han reflejado en sus obras lo que pasa en el país. Sí hay nuevos poetas comprometidos con la realidad y eso quiero que lo reiteres. 

La poesía crece por el pueblo y por los nuevos exponentes que brotan. 


-¿Se han autocensurado los poetas? 

 

-Sí hay autocensura porque no hay una democracia plena en Colombia. Sin lugar a dudas, los medios de comunicación no publican la realidad cotidiana y lo que hacen es reflejar el pensamiento político de una casta que dirige al país. 


-¿Hasta dónde van a ir ustedes con esa locura poética de los festivales? 

 

-Este año sacamos 150 mil programas de mano. Eso puede indicar la receptividad que tenemos entre el pueblo. Y con nuestros festivales vamos a ir hasta el final. 
Hemos logrado captar al alcalde de Medellín y contamos con un apoyo financiero. 
Tenemos un presupuesto de unos 700 millones de bolívares al año, y no lo digo en la moneda colombiana para que sepan lo que eso significa. Para este año contamos con apoyos provenientes de Holanda, Suiza, Francia y Canadá. Somos muy visibles en el mundo. 


-¿El Festival Internacional de Poesía de Medellín terminará convirtiéndose en un movimiento político? 

 

-¡Ya es un movimiento político!, pero no es un movimiento electoral ni comprometido con una fuerza política. Evidentemente que nosotros, en el ámbito personal, tenemos conductas políticas personalísimas; pero en Colombia sus artistas luchan por un mejor país posible y en eso trabajamos todos. 


-¿Qué viene a ser la poesía para los colombianos? 

 

-Una especie de bálsamo o un alimento para resistir la dureza del conflicto y un estímulo para soñar con una vida nueva posible. La poesía es un material para construir una nueva patria para la vida. 


- En síntesis, poeta Rendón: contra la violencia y la represión ustedes hacen versos. 
Enjuagan las lágrimas con poemas... 


-Sí, porque creemos que a más poesía, habrá menos policías y eso lo hemos escrito en las paredes de Medellín y en todo pueblo donde tengamos un bardo y una pared para dejar nuestras proclamas. 
Un milagro a la colombianaFernando Rendón es el líder de ese logro que significó el XV Festival Internacional de Poesía de Medellín, realizado entre el 24 de julio y el 2 de julio de 2005, el cual expresó su línea ascendente de los últimos años al convocar a más 150.000 personas en un esfuerzo supremo por contribuir a la democratización de la cultura colombiana, tradicionalmente en manos de una élite, y al abrazo de la diversidad cultural y de las tradiciones poéticas del mundo que configuran el espíritu humano en nuestro tiempo. 
Lo que ha ocurrido con el Festival Internacional de Poesía de Medellín ha probado que la poesía, visualizada como vía de conocimiento y transformación, puede jugar un papel clave en el devenir cultural de la sociedad latinoamericana, señalando rutas de acceso a una conciencia más elevada de la vida a sus pueblos, víctimas de diversos conflicto armados que no encuentra final. 
En un país como Colombia, en el que los niveles de participación cultural están cada vez más cerrados a las amplias masas de la población, cuyas condiciones de vida materiales y espirituales se encuentran muy deterioradas y en el que la violencia recrudece sin que haya una esperanza razonable de que disminuya en el corto y mediano plazo, el Festival Internacional de Poesía de Medellín se convierte en una alternativa real para que la comunidad se reúna y se mire a sí misma desde otra perspectiva, se revalorice y enriquezca su imaginario, año tras año, en la ardiente batalla por la paz y por una vida nueva para el pueblo colombiano ¿Qué explica ese fervor? No lo sabemos, pero sí sabemos que la poesía ha sido un elemento fundamental en los cambios de Medellín. Sabemos también, y eso nos ha hecho más fuertes, que el espacio de nuestra soledad se ha reducido, así como sabemos, sin lugar a dudas, que si bien ciertas fuerzas sombrías han puesto su tenebroso brazo sobre la urbe, la vocación por la justicia y la belleza que ha demostrado poseer la juventud de Medellín terminará por hacerlas retroceder. 
Medellín, por supuesto, no es el paraíso. Pero una especie de milagro ha estado ocurriendo en estos 15 años. Palmaria demostración de que la realidad, por adversa que sea, puede ser transformada. Pero además, que puede ser cambiada también con la ayuda de la más insospechada pero quizás la más sublime de las vías: la de la poesía. 

 

 

http://www.cadenaglobal.com/mastercolumnista.asp     Septiembre 2005

 

 

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