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di Mariella Moresco Fornasier

 

 

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Comunidades negras de Bolivia piden fin de la exclusión racial   (9 settembre 2003)

Espiritualidad afrocolombiana   (9 settembre 2003)

 

 

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mondocaraibi@yahoo.it

Comunidades negras de Bolivia piden fin de la exclusión racial

 

Con una declaración que exige su reconocimiento como pueblo y reafirma su identidad cultural, concluyó el encuentro de comunidades Afro descendientes que se realizó en la comunidad yungueña de Cochuna, a unos cien kilómetros de La Paz, en agosto.

 

Ramiro Ramírez S,

"La continua negación a este reconocimiento, es un acto de discriminación racial del Estado", señala el histórico documento aprobado en un emotivo acto.

Matizado por los sones de tambores y ritmos propios de la comunidad negra, el encuentro sirvió para reivindicar los derechos humanos económicos, sociales y culturales de la comunidad Afro que vive en Bolivia y recuperar su historia y sus valores religiosos.

La Declaración del Pueblo Afro descendiente Boliviano denuncia que "el proceso de globalización y la lucha contra la abolición del cultivo tradicional está afectando al desarrollo económico y espiritual de las comunidades Afro descendientes".

El evento, que reunió a más de un centenar de representantes de comunidades de Nor y Sud Yungas, La Paz y Santa Cruz a convocatoria de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), se convirtió en un escenario para que la cultura negra salga del anonimato, rompa el silencio y reclame la atención del Estado. Por más de quinientos años las comunidades negras sintieron el peso de la marginación y segregación sistemáticas.

La condición de esclavitud y servidumbre a la que fueron sometidas las comunidades negras traídas de África durante la dominación imperialista española, significó para muchos pueblos Afro descendientes su total desaparición o, como el caso boliviano, su repliegue hacia regiones que les permitió sobrevivir y aferrarse a su cultura.

La declaración de Cochuna declara la unidad del movimiento afro a nivel nacional e internacional "orientando nuestros esfuerzos a luchar por reivindicar nuestros fundamentales derechos humanos, eliminar el racismo, la xenofobia y otras formas de racismo e intolerancia, exclusión social, económica, cultural y política."

Las comunidades Afro señalan la necesidad de asumir acciones concretas para que las leyes que dicta el Estado generen crecimiento y desarrollo y denuncian que actualmente las comunidades negras son ignoradas y excluidas de la propia Constitución Política Del Estado.

En pleno siglo XXI, la comunidad negra sufrió una agresión más. "Nos decretaron la muerte estadística", dice la declaración acerca de su exclusión del Censo Nacional de 2001 donde fueron incluidos en calidad de "otros" lo que terminó por invisibilizarlos y marginarlos toda política de desarrollo.

Exigencias de la comunidades afrodescendientes:

1. Que el Estado boliviano se acoja a los principios de igualdad y no discriminación reconocidos por la declaración Universal de Derechos Humanos y "de la adhesión universal a la Convención Internacional sobre la Discriminación y Eliminación de todas las formas de discriminación racial", rompiendo "la expresión de marginamiento, exclusión social, económica, cultural y política del silencio" a la que por siglos nos mantienen sometidos.

2. Exigimos al Estado y a la sociedad civil a combatir la discriminación, el racismo, la xenofobia en todas sus formas y manifestaciones de intolerancia que se enseñan en instituciones.

3. Exigimos la incorporación, el reconocimiento y la participación jurídica y legal en políticas, leyes, decretos y reformas como pueblo Afro descendiente.

4. Exigimos la incorporación "en el curriculo de la reforma educativa boliviana" sobre Derechos Humanos y Colectivos del Afro descendiente dirigidos a los centros educativos, como la única alternativa del establecimiento de un diálogo intercultural, basado en el respeto y la dignidad de los pueblos, aboliendo así nuestro "destierro institucional."

5. Exigimos la orientación de planes, programas y proyectos a través de nuestras organizaciones tendientes a aliviar la pobreza y los diferentes problemas que incrementan nuestra pobreza.

6. Exigimos el respeto a nuestra tradición y manifestación espiritual.

7. Instamos a todas las instituciones: Defensor del Pueblo, Asamblea de derechos Humanos, Ministerio de Justicia, Cancillería, Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, MACPIO, Vice ministerio de Cultura, Capítulo Boliviano de derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, INE, Ministerio de Educación y Organismos Multilaterales e internacionales con residencia en el país, nos acompañen en el proceso de reivindicación de nuestros derechos como ciudadanos Afro descendientes.

8. Exigimos la realización de un Censo donde se visibilice la población Afro descendiente.

9. Apelamos a todas las Organizaciones Afro descendientes, organismos internacionales y otras identificadas en la lucha contra el flagelo de la exclusión, discriminación racial, xenofobia y otras formas conexas de intolerancia, así como las medidas que incrementan la pobreza en nuestras comunidades, interpongan ante el Estado boliviano y los organismos internacionales sus buenos oficios a nuestro favor.

 

Econoticiasbolivia.com   25 de Agosto de 2003

Espiritualidad afrocolombiana


Las comunidades afrocolombianas también están celebrando los primeros 10 años de la promulgación de la Ley 70 de 1993, desde lo espiritual y lo religioso. Actualidad Étnica entrevistó a la Misionera negra, Aida Orobio Granja, de la Casa Misioneras de la Madre Laura del departamento del Cauca, quien hizo un llamado enfático, primero a la sociedad colombiana para que reconozca y valore el aporte del pueblo negro en la construcción de la identidad nacional, segundo al mismo pueblo afrocolombiano para que busque y consolide la unión en pro de la defensa de la vida y la subsistencia de su cultura y tradiciones milenarias.

 

¿Cuál ha sido su trayectoria en el trabajo con comunidades negras?

 

La congregación me ha permitido desarrollar la actividad de acompañamiento al pueblo afrocolombiano. Inicialmente, desde un proceso personal, asumiendo  mis raíces y valorando las tradiciones de mi pueblo. Posteriormente, desde el aporte que puedo a partir de mi experiencia de vida religiosa. 1988 trabajaba en el río San Juan (Chocó) cuando se estaba gestionando todo lo que llegó a convertirse en el artículo transitorio No. 55 y posteriormente Ley 70. Estuve involucrada en todo ese proceso. Esto me ayudó a entender que, así como desde la espiritualidad, desde la vivencia religiosa el pueblo afro se ha sentido marginalizado. Creo que desde ese mismo espacio se puede aportar para acrecentar la identidad y el proceso organizativo.

 

¿Cómo asumen las comunidades negras su espiritualidad, teniendo en cuanta que en ellos confluyen tanto lo católico como las tradiciones africanas?

 

El punto de partida es reconocer que existe una espiritualidad propia. Es un pueblo que en su mayoría ha sido bautizado como católico, pero hay unas expresiones de raíces africanas. Eso está en la cotidianidad. En el pacífico colombiano, por ejemplo, históricamente al lado de las celebraciones que impulsaban los misioneros, el pueblo fue capaz de mantener los bailes en honor a los santos mediante las valsadas o el toque de tambor. Históricamente se ha considerado que honrar una imagen con un baile es algo satánico y por lo tanto prohibido. Cabe preguntarse: ¿cómo el pueblo fue capaz de conservar sus tradiciones a espaldas de la religión oficial?. La iglesia bautizaba y el afro se sometían a lo que el misionero decía incorporando los símbolos, pero luego raptaba la imagen del santo, la pasaba a su comunidad, y por las noches tomaba trago y bailaba en honor del santo. Encontramos ahí tradiciones que han conservado el espíritu africano. Por ello las fiestas patronales son un elemento de fortalecimiento cultural, porque le dieron consistencia a este pueblo que tenía todas las de <<perder>>, porque perdió su lengua, no pudo conservar su religión, la mayoría de sus tradiciones fueron atacadas de frente. Al ir asumiendo los elementos del cristianismo, fue encontrando elementos para camuflar lo propio, y los santos patronos se convirtieron como en ese puente de lo que se había vivido en los diferentes lugares de África, como es la tradición a los antepasado. Encontramos, y es más claro en le pacífico colombiano, que el santo patrono se viene a convertir como si fuera el ancestro de la comunidad, es decir, una personificación de alguien que nos proporciona unidad y dignidad. Por eso, encontramos que la gente viene a Bogotá, va a Cali, a Medellín, pero tiene siempre la referencia de identidad en sus santos. En Quibdo, por ejemplo, es San “Pacho”, ni siquiera le dicen San Francisco; en Itsmina es Nuestra Señora de las Mercedes. En las investigaciones que hemos adelantado hemos encontrado características africanas muy fuertes pegadas a los santos cristianos. Entonces, la gente apropió estas imágenes y les dio todos los elementos de las religiones que se practicaban en el África. Si nos vamos a la región del Atlántico, encontramos otras expresiones del pueblo caribeño – ellos no se identifican tanto como afros sino como caribes – que también están remitidas a los ancestros. Igual ocurre en otras regiones del país.

 

¿Ese es un elemento que también se presenta en países que como Brasil y Cuba tienen un alto porcentaje de población negra?

 

Sí, además quiero destacar que el diálogo, en el ámbito de la Pastoral Afrocolombiana, es abierto a otros países de América Latina, encontrando mucho aporte y apoyo precisamente en Brasil y Cuba, que son lo lugares donde las tradiciones alrededor de la religión Yoruba de los Orishas tiene una conservación más clara. Para el caso colombiano, si vamos a las vivencias de los pueblos en sus fiestas patronales, encontramos como la gente ha conservado sus “alabaos”, sus “arrullos”, celebraciones que se hacen fuera del Templo. El valor más grande es que esas tradiciones se han conservado hasta hoy, por eso consideramos fundamental, desde la Pastoral Afrocolombiana, rescatar estos valores y potenciarlos, pues ya no hay que vivirlos escondidamente, hay que alegrarnos y compartir las riquezas espirituales que tiene nuestro pueblo. Estamos trabajando a nivel Latinoamericano, y cada tres años tenemos un Encuentro de la Pastoral Afroamericana (EPA). Hasta el momento se ha realizado 12 EPA, y espacio que nos ha permitido compartir el trabajo que se hace en Panamá, Honduras, Brasil, Perú. La conclusión es que estamos ante una tradición viva, y ante posibilidades de fortalecer la propia identidad a través de las raíces africanas que encontramos en cada país y cada región.

 

¿Cómo ve la situación de las comunidades afrocolombianas?

 

Vemos la urgencia de trabajarle a la unidad de criterios, a reforzarla, y por eso estamos en estos espacios (celebración de los 10 años de la Ley 70), porque consideramos que la vivencia de la espiritualidad afro tiene que ser cómo la vida misma del pueblo: integral. Entonces, la parte de la organización, del etnodesarrollo o la etnoeducación tienen que estar unidas, hacer parte de una misma búsqueda. Somos concientes que el proceso es lento, tiene sus dificultades, porque venimos de experiencias muy locales, o sea, cada región tiene su propia experiencia, pero sentimos el desafío de que esas experiencias particulares se vayan sumando. El haber logrado la promulgación de la Ley 70, cuando no nos conocíamos, porque cada uno trabajaba desde el campo, desde la educación, desde la política o desde la espiritualidad y religiosidad, es un  paso trascendental. En este momento aparecen muchas organizaciones y partidos, y el desafío que tenemos es el cómo unirnos, y, sobre todo, cómo unirnos para cuidar la vida, porque ahí si estamos en la coyuntura del país.

 

¿Cuál es su mensaje para el pueblo colombiano, tanto afrocolombiano como no afrocolombiano?

 

Veo la necesidad de que el pueblo colombianos reconozca y valore los aportes que ha hecho y hace el pueblo afrocolombiano en la construcción de la identidad nacional. Reconocer que este pueblo aporta desde muchos ángulos, no sólo con su fuerza física, porque es el constructor físico de esta América Latina. No sólo reconocer al pueblo negro como el que trabaja, el que divierte con sus danzas y que es bailador, no, es un pueblo con cabeza y corazón, un pueblo con capacidad de aportar desde lo artístico, desde lo intelectual, desde lo espiritual. Es un pueblo con mucha riqueza. Y a nuestros hermanos afrocolombianos les hago un llamado a superar nuestras diferencias, para unirnos en la construcción de nuestra identidad, porque es urgente defender la vida y la vida digna a la que tenemos derecho.    

 

Etnias de Colombia,   Agosto 28 de 2003   

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