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Cultura, Società e Il Mondo dei Caraibi

Chiese e religioni

 

di Mariella Moresco Fornasier

 

 

"lo real es lo que no se ve"

 

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Entrevista Exclusiva a Gustavo Gutiérrez    (6 maggio 2003)

"Globalizar la Vida Plena" (6 maggio 2003)

Costa Rica: Pronunciamiento sobre el TLC y la vida de las comunidades   (6 maggio 2003)

Nicaragua: Evangélicos rechazan reforma tributaria   (29 aprile 2003)

 

 

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Entrevista Exclusiva a Gustavo Gutiérrez

En entrevista exclusiva para ADITAL el P. Gustavo Gutiérrez, uno de los mejores representantes de la Teología de la Liberación, habla sobre la Iglesia de la Liberación: aborda sus motivaciones profundas, perspectivas y la reflexión de su práctica sistematizada por la Teología de la Liberación. También trata de las responsabilidades del quehacer teológico actual en relación: a la solución que demandan los problemas acuciantes mundiales, como el hambre y las guerras autoritarias; al desafío de la diversidad cultural latinoamericana; y al protagonismo de los diferentes sectores populares alcanzados por la práctica pastoral profética. Por último, comparte: sus actuales preocupaciones teológicas, su opinión sobre los recientes procesos políticos democratizadores en AL y su inserción en la familia dominica, desde donde hoy continúa su labor teológica.



ADITAL - Los teólogos de la liberación sistematizaron una vivencia que fue naciendo en el medio popular de la iglesia. Siendo que Ud. fue el primero a reconocer y a escribir sobre la nueva acción del Espíritu en Latinoamérica ¿puede recordar un hecho concreto o el momento que despertó su atención para las novedades que estaban naciendo dentro de la iglesia?

Gustavo Gutiérrez - Creo difícil hablar de un hecho singular. Me parece que se trata, más bien, de la confluencia de dos procesos históricos.

Por un lado, a través de pequeños pasos, que se fueron acelerando con los años, asistimos en las décadas de 1950 y 1960 a una nueva presencia de los pobres del continente en la escena social y política. Los que habían estado, en cierto modo, ausentes de nuestra historia (físicamente, siempre habían estado ahí, pero eran invisibles) empezaban a hacerse presentes. Llegaban, como decía Bartolomé de Las Casas de los indios en el siglo XVI, "con su pobreza a cuestas".

Por otro lado, con esta irrupción histórica del pobre, que no estaba -y que no está- sino en sus primeros momentos, converge otro proceso que se desarrolla dentro de la iglesia católica: el concilio Vaticano II. El concilio insistió en la intuición de Juan XXIII: estar atento a los signos de los tiempos; abrió así nuevas pistas para la vida cristiana y para el anuncio del evangelio. En esa línea el Papa Juan habló, poco antes del inicio del concilio, de la iglesia de los pobres, haciéndose cargo de la nueva conciencia que se tomaba de esa condición inhumana que llamamos pobreza.

Esos dos procesos, cuyos alcances percibimos lentamente, llevaron a numerosos cristianos, de medios populares y de otros ambientes sociales, a comprometerse con los pobres y contra la pobreza, como una exigencia de su fe, se ahonda la pastoral en medios pobres, se afianzan las comunidades cristianas en esos ámbitos buscando pensar su fe desde esa experiencia. La teología de la liberación busca reflexionar sobre esa práctica a la luz del mensaje cristiano. Si hubiese que buscar un hecho como punto de partida, ese sería la práctica que acabamos de mencionar.


ADITAL - ¿Cuál es la motivación profunda de esa vivencia teológico-pastoral, que continúa inspirando a tanta gente, a pesar del modelo de iglesia y de sociedad vigentes?

Gustavo Gutiérrez - Tengo la impresión que eso puede deberse a varios factores. A un contacto estrecho con la realidad, y con los inevitables cambios que se dan en ella. Es una reflexión sobre la fe que, no pretende colocarse en un ángulo muerto de la historia para verla pasar, colocándose en una cómoda neutralidad ante los acontecimientos que golpean a las personas. Busca, más bien -con todas sus limitaciones y con lo mucho que le queda por hacer- como el Verbo de Dios, según el evangelio de Juan, poner su carpa en medio de la historia, de la vida cotidiana.

Lo que significa, segundo elemento, que es una teología fuertemente marcada por la lectura de la Biblia, que nos revela a un Dios de la vida que rechaza sin cortapisas la situación de muerte prematura e injusta, significación última de la pobreza. Muerte física prematura e injusta, lo vemos con claridad en el mundo de hoy, y muerte cultural, igualmente, en la medida en que se discrimina a alguien por razones culturales, raciales o por su condición de mujer. Todo eso es la pobreza en la Biblia y, por ello, se presenta de este modo, desde un comienzo, en teología de la liberación; en esa perspectiva, a pesar de ser muy importante, la dimensión económica no es sino una de sus dimensiones. Es importante tener presente la complejidad o, como hoy dicen los economistas, la multidimensionalidad- de la pobreza.

Cuentan también, y mucho, otros factores: las opciones tomadas por la iglesia latinoamericana en Medellín. Puebla y Santo Domingo, así como el testimonio hasta la entrega de la vida- que numerosos cristianos han dado en su esfuerzo por reconocer el rostro de Cristo en el rostro de los maltratados y oprimidos.

ADITAL - ¿Qué sería lo más urgente para que la teología y la práctica pastoral de la liberación ayuden al mundo a encontrar soluciones a sus problemas como el hambre, la guerra, el autoritarismo armado, etc?

Gustavo Gutiérrez - Denunciar todo lo que atenta contra la dignidad de la persona humana, especialmente de aquellos que sufren sistemáticamente de una situación de injusticia. El amor al prójimo es inseparable del amor a Dios.

Los problemas que menciona la pregunta son hechos históricos complejos, con aspectos que se mueven en campos en los que la reflexión teológica no tiene una competencia especial. Pero sí un aporte que dar. Ella puede hacer que crezca el respeto por los derechos humanos, así como el rechazo que su violación (como el hambre, la guerra, la tiranía) debe provocar en un creyente, y en toda persona. No hay que olvidar que la religión, el cristianismo incluido, ha sido utilizado, y continúa siéndolo, para justificar esas situaciones. Lo estamos viendo en estos días con motivo de la invasión de Irak, una guerra -con todos los sufrimientos que acarrea y con las consecuencias que pueden durar años- sin ninguna justificación, como lo ha denunciado enérgicamente Juan Pablo II.

Cuantas veces se ha pretendido también, y en muchos casos esta idea se ha arraigado en algunos sectores populares, que la pobreza es algo así como un hecho natural, casi una fatalidad. Un destino y no, como lo que es, en verdad, una condición creada por manos humanas y, por lo tanto, susceptible de ser cambiada. No hay solución a los problemas mencionados, y a tantos otros semejantes, si junto con las imprescindibles medidas de orden social, político y legal, no se cambian las mentalidades, para poder crear los caminos que hagan frente a situaciones inhumanas. La cantidad de cristianos que han sido asesinados, o han conocido otras formas de maltrato y exclusión, en América Latina, por esta solidaridad y este testimonio, prueba que no hablamos de abstracciones.

ADITAL - La nueva visión teológica que nació en América Latina ¿podría ser, también, un denominador común para contribuir a la unidad entre las culturas de nuestro continente?

Gustavo Gutiérrez - No sé si la expresión correcta sería decir que ella puede ser un denominador común. Pero lo cierto es que la gran mayoría de la población de América Latina vive en una condición de marginación e insignificancia social, ocasionada por causas distintas. Es importante estar atento a esa diversidad, y a no reducir la situación de conjunto a uno solo de los motivos que la producen; además, en muchos casos las causas se acumulan en las mismas personas.

Es legítimo y enriquecedor acentuar una dimensión que consideramos poco valorada, pero sería grave que se hiciera en detrimento de otros aspectos de la situación de insignificancia, con el riesgo de crear una oposición, en el fondo absurda, entre quienes comparten una condición de pobreza y marginación. Este es un punto clave en la perspectiva de la teología de la liberación.

ADITAL - A partir de la teología de la liberación nacieron otras teologías como: la teología afro, india, de la mujer, favoreciendo la enculturación. ¿Cómo la reflexión teológica puede contribuir para fortalecer la articulación de estos sectores diferentes de la sociedad?

Gustavo Gutiérrez - Creo que ese es uno de los hechos más importantes en la reflexión teológica que se hace entre nosotros. Son una expresión del proceso en curso que hemos llamado la irrupción del pobre. La profundización de las diversas vertientes de la situación de marginación y exclusión, hace ver la crueldad de situaciones en las que viven tantos habitantes de este continente, y, al mismo tiempo, refuerza la percepción de que la pobreza no es únicamente carencias, los pobres son seres humanos con valores humanos y culturales que tienen mucho que aportar al proceso de liberación, a una convivencia social humana y justa y a la inteligencia de la fe.

Las diferentes líneas teológicas que menciona la pregunta subrayan una diversidad enriquecedora para todos; ellas están en pleno proceso, haciendo un trabajo sumamente valioso y tienen mucho por delante. Me parece que sí, la teología puede jugar un papel en la articulación a la que se alude; pero esa articulación requiere, también, un buen análisis social e histórico que permita ver, en toda su crudeza, los desafíos comunes que enfrentamos.

ADITAL - ¿Cuáles son los temas que la realidad latinoamericana plantea al quehacer teológico, hoy? ¿Cuáles de estos temas Ud. está trabajando prioritariamente?

Gustavo Gutiérrez - Quizá lo primero que conviene decir es que la pobreza, con la complejidad recordada, no es sólo un problema social, importante para quienes sienten una vocación especial en este campo. Se trata de una cuestión humana que constituye una interpelación a la conciencia cristiana, por eso es un desafío a la reflexión teológica.

La teología está al servicio de la vida cristiana, del seguimiento de Jesús, que llamamos espiritualidad, y al servicio de la tarea eclesial de anuncio del evangelio. Esta es su razón de ser, es una re-flexión viene después de la práctica del cristiano, en vistas a contribuir a su fidelidad al testimonio y a la enseñanza de Jesús, que nos hace caminar por dos grandes rutas, sin las cuales no hay vida cristiana auténtica: la contemplativa o mística y la profética o del compromiso en la historia. La teología de la liberación viene de una pregunta: cómo decirle al pobre -y a toda persona- que Dios lo ama, cuando sus condiciones de vida parecen contradecir ese amor que la Biblia considera incluso dirigido a ellos en primer lugar.

En este tiempo, estoy intentando retomar los fundamentos bíblicos de la opción preferencial por el pobre -que constituye el centro mismo de la teología de la liberación- para considerar lo que esta perspectiva tiene que decir ante los retos que se presentan hoy, como la globalización por ejemplo. Si nos inspiramos en un texto del Antiguo Testamento pienso que es importante preguntarse por dónde dormirán los pobres en el siglo que acaba de empezar. La teología es una hermenéutica, una interpretación, de la esperanza, de los motivos que tenemos para esperar. Por eso está estrechamente ligada a cómo vivir hoy el mensaje de Jesús.


ADITAL - ¿Cómo aprecia Ud. los procesos político-sociales que han culminado en los resultados electorales de Brasil, Bolivia y Ecuador?

Gustavo Gutiérrez - Bueno, hay variaciones grandes entre ellos. El caso del Brasil es particularmente significativo. Es interesante, indudablemente, que, de una manera u otra, la voz de los marginados se haga sentir. Pero sabemos de la labilidad de los procesos políticos, de las presiones internacionales y de otros obstáculos que se encuentran en el camino de cambios sociales importantes. No lo recuerdo en un tono pesimista, sino para tener presente que es necesario estar vigilantes. Y no olvidar que se requieren cambios muy profundos que, aunque ligados a los procesos políticos, van más allá de ellos.

ADITAL - ¿Qué significado tiene para Ud. su inserción a la familia dominicana, y cuál la repercusión de ello en su labor teológica?

Gustavo Gutiérrez - Es resultado de un proceso muy largo, de muchos contactos personales y de diferentes situaciones. Ha jugado un papel importante la cercanía con el modo de hacer teología, ligada a la predicación y a la espiritualidad, que aprendí de maestros dominicos, Chenu, Congar, Schillebeeckx y otros, y de uno, lejano en el tiempo, pero muy cercano por otras razones, Bartolomé de Las Casas. Espero en esta nueva situación tener un marco importante para trabajar la línea teológica que acabo de recordar. Aprecio y agradezco mucho la forma tan fraterna con la que he sido acogido.


Perspectivas de la Iglesia de la Liberación a partir de las consideraciones de G. Gutiérrez

 

La presencia de una iglesia profética en el continente es un hecho innegable. Ella encarna el resultado práxico de la presencia protagónica de los pobres en la sociedad latinoamericana, y de la novedad que trajo el Concilio Vaticano II para la iglesia universal. “Esos dos procesos, -señala Gutiérrez- cuyos alcances percibimos lentamente, llevaron a numerosos cristianos, de medios  populares y de otros ambientes sociales, a comprometerse con los pobres y contra la pobreza, como una exigencia de su fe, se ahonda la pastoral en medios pobres y se afianzan las comunidades cristianas en esos ámbitos buscando pensar su fe desde esa experiencia.”  

 

La Iglesia de la Liberación se inspira no en una teología, sino en la experiencia de cristianos que: toman partido en la realidad desigual e injusta que amenaza la vida de los pobres, “no colocándose en una cómoda neutralidad ante los acontecimientos que golpean a las personas”;  leen la Biblia y reflexionan su fe desde la experiencia de un Dios de la vida que rechaza sin cortapisas la situación de muerte prematura e injusta, significación última de la pobreza”; y dan “testimonio –hasta la entrega de la vida- en su esfuerzo por reconocer el rostro de Cristo en el rostro de los maltratados y oprimidos.”

 

La práctica profética de la Iglesia de la Liberación trae nuevos sentidos al servicio que la iglesia está llamada a ofrecer a la vida humana.  “No hay solución a los graves problemas como el hambre y las guerras autoritarias, si -como afirma Gutiérrez- junto con las imprescindibles medidas de orden social, político y legal, no se cambian las mentalidades, para poder crear los caminos que hagan frente a situaciones inhumanas. La cantidad de cristianos que han sido asesinados, o han conocido otras formas de maltrato y exclusión, en América Latina, por esta solidaridad y este testimonio, prueba que no hablamos de abstracciones”.

 

A pesar del modelo eclesial vigente y de las grandes contradicciones históricas de sus representantes, la Iglesia de la Liberación está actuante. Ella continúa  “caminando -como diría Gutiérrez- por las dos grandes rutas, sin las cuales no hay vida cristiana auténtica: la contemplativa o mística y la profética o del compromiso en la historia”.

 

Adital, 28 abril 2003

"Globalizar la Vida Plena"


Consulta continental de Iglesias de América latina y del Caribe sobre la globalización económica


Buenos Aires, Argentina   28 de abril - 1 de mayo de 2003

Titulado "Buscando salidas... caminando hacia delante, las iglesias evangélicas dicen ¡basta!". El documento discutido por representantes de iglesias latinoamericanas reunidos en Buenos Aires, fue presentado a discusión ayer, 28 de abril, durante el primer día de la consulta "Globalizar la Vida Plena". Elaborado por sociólogos, economistas, teólogos y pastores el documento se propone como "una invitación al realismo" a la vez que es "un llamado a romper el fatalismo impotente".

En el documento se pide a los países y entidades acreedoras de las deudas de la región que tomen una decisión "que saben que no pueden postergar si no quieren ser también arrastrados al caos: la condonación de la deuda externa". Al mismo tiempo, se llama a los gobiernos del continente a que "unidos tengan el coraje y la voluntad política de no pagar" esa deuda, que es "inmoral e impagable".

Estas propuestas tienen su correlato en materia de política económica interna en el llamado dirigido a esos mismos gobiernos a la "desobediencia económica" de "los dictámenes de los organismos financieros internacionales". Porque, según afirma el documento, "fuera del sistema hay salvación".

"Sin la deuda y sin el Fondo Monetario Internacional, América Latina y el Tercer Mundo podrían haber realizado la acumulación de capital necesaria para plantearse un crecimiento a la escala demandada por las necesidades de sus pueblos", afirma el documento.

Convocada por el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), y auspiciada en conjunto por el Consejo Mundial de Iglesias y otras organizaciones ecuménicas, la consulta "Globalizar la Vida Plena" deliberará en la Capital de Argentina hasta el 1 de Mayo. Participan de ella más de 100 representantes provenientes en su mayoría de países de América Latina y el Caribe, pero también de Europa, América del Norte, Asia, África y Oceanía.

El documento "Buscando salidas..." se presenta como fruto de la reflexión de iglesias que están pasando de ser "una minoría intrascendente a constituirse en una minoría con propósitos, facilitadora y motivadora de cambios". Por ello, luego de un análisis crítico de la ideología dominante, elabora una serie de propuestas concretas en materia de gobernabilidad internacional e iniciativas locales y nacionales.

Entre las primeras se destaca la necesidad de reformar las instituciones financieras internacionales, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio. Éstas deben articular "lo económico con lo ético y lo social", incluyendo "el respeto y promoción de los derechos humanos".

Además se discute la conveniencia de instituciones públicas internacionales que regulen los mercados de capitales y que fortalezcan el derecho internacional. Y también se propone una integración económica "con rostro latinoamericano", cuyos rasgos no coinciden precisamente con los dibujados por el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

La "agenda mínima de proyecto de país" que propone el documento incluye temas como un nuevo pacto social y económico y un nuevo concepto de estado, además de las mencionadas medidas en relación con la deuda externa y con la desobediencia a las instituciones financieras internacionales.

Luego de su reelaboración, el documento será una herramienta fundamental en la labor de cabildeo y abogacía que el CLAI se propone desarrollar con los gobiernos de los Estados Unidos y Canadá, y con las instituciones financieras internacionales.

Además del Consejo Mundial de Iglesias, coauspician también la consulta de Buenos Aires la Alianza Reformada Mundial (ARM) y la Conferencia de Iglesias Europeas (CEC).

ADITAL, 2 de mayo de 2003

Costa Rica: Pronunciamiento sobre el TLC y la vida de las

comunidades

 

Pastoral Social – Caritas de Ciudad Quezada, Costa Rica



El presbiterio de la Diócesis de Ciudad Quesada, en reunión especial de reflexión sobre algunos temas de capital importancia para la vida de nuestras comunidades, especialmente la firma del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos de Norteamérica, luego de haber escuchado el clamor de hombres y mujeres de nuestras parroquias, y con la fortaleza de la iluminación de especialistas en los temas que han motivado nuestro análisis, manifestamos ante la opinión pública lo siguiente.

Junto a este tema asumimos la realidad del incremento de la pobreza que se está manifestando en el aumento del desempleo, la violencia en diferentes niveles, el consumo y tráfico de drogas, la prostitución y la mendicidad en porcentajes notorios de la población excluida.

1. Realidades ante las que no podemos callar - Aunque el TLC con los Estados Unidos de Norteamérica está en su etapa de negociación, la historia nos obliga a ver otras situaciones previas, que como ejemplo nos pueden indicar las posibilidades de las situaciones nuevas. El 8º Informe del Estado de la Nación sobre el TLC de Costa Rica con México nos indica que del total exportado, el 76% es del rubro industrial y el 26% del agrícola, se exportaron 87 millones y se importaron 382. (ver obra citada pg. 169), es más el dinero que sale, que el que entra; un país así es fácil pensar en su agotamiento económico y por ende social.

- Con la firma del TLC van a desaparecer los aranceles a los productos importados, los productores agrícolas y los pequeños empresarios serán menos competitivos y prácticamente serían desplazados del mercado local. Con ello se incrementaría el desempleo y la migración de nuestros campesinos y obreros hacia zonas urbanas del país o hacia el extranjero. Para ilustrar mencionados lo denunciado por el Episcopado Mexicano, en documento publicado el 29 de enero del 2003, sobre la situación del agro en este país como consecuencia de la firma del TLC con Estados Unidos: tres millones de campesinos arruinados y un país que ahora tiene que importar el 40% de su alimentación.

- Nuestro país ha firmado tratados y acuerdos para la preservación del Medio Ambiente, no obstante, la amenaza de la minería, el uso incontrolado de agroquímicos, la tala sistemática de los bosques, el apetito voraz por querer controlar los recursos hídricos, todo ello movido por la mentalidad lucrativa, indican la peligrosidad de las aperturas comerciales, cuando el principal motivo para la utilización de los recursos es la obtención de ganancias. Un tratado comercial, donde todo es posible para el mercado, pondría en riesgo el uso comunitario de los mismos, y puede conducirlos a un agotamiento precipitado, incrementando seriamente la amenaza a la vida de los ciudadanos.

Lo que hemos enunciado en las líneas anteriores, no quiere ser un planteamiento fatalista de nuestra realidad, es ante todo un ejercicio de objetividad, porque solo es situándonos en la realidad, y más si ella está empañada por malas noticias, que podemos ocuparnos en la identificación de alternativas humanizadoras, de construir desde opciones de vida, de actuar facultados por la esperanza, pero entendiendo rectamente a que nos enfrentamos y que podemos alcanzar con nuestros esfuerzos.

2. La voz de la Iglesia: una aportación ante las realidades que nos oprimen - Desde nuestra misión pastoral, en la que estamos convencidos de nuestra labor de centinelas (Ezequiel 33,7) a favor del Pueblo de Dios, nos parece importante dejar que la voz del Señor de la Vida, a través del Magisterio de la Iglesia, sea la que conduzca nuestro discernimiento ya que con la firma de este TLC a donde pueden darse atropellos a la dignidad de las personas y de los pueblos
- Hemos hecho opción por un proyecto de Vida, enraizado en la Buena Noticia de Jesús, ungidos para anunciar la buena noticia a los pobres (Lc 4,18), por lo que exponemos públicamente lo que consideramos puede lesionar la vida de las grandes mayorías empobrecidas y que están llamadas a "vida y vida en abundancia" (Jn 10,10)

- Como casi todos los contenidos de estas negociaciones con de carácter económico, es válido recordar que "es mejor tener poco con honradez, que mucho con injusticia" (Tobías 12,8)

- Consideramos que en estas discusiones debe prevalecer la justicia social, sostenida por la solidaridad, que debe estar presente ahí donde se hace presente la degradación social del sujeto, la explotación de los trabajadores, las zonas de miseria y el hambre. La Iglesia está comprometida en esta misión de solidaridad, para verificar su fidelidad a Cristo, siendo verdaderamente la "Iglesia de los pobres"... (Laborens exercens 8)

- Asumiendo la tendencia actual del aumento de los contratos internacionales, recordar lo que nos enseñara Pablo VI: "Una economía de intercambio no puede seguir descansando sobre la sola ley de libre mercado, que engendra a menudo una dictadura económica. El libre mercado solo será equitativo si se somete a las exigencias de la justicia social" (Populorum Progressio 59)

- Y sobre las consecuencias sociales que estos acuerdos comerciales pueden generar, y nuestra participación ante ellas, el Papa Juan Pablo II ha advertido que "Es un estricto deber de justicia y de verdad impedir que queden sin satisfacer las necesidades humanas fundamentales y que parezcan los hombres oprimidos por ellas" (Centesimus annus 34).

3. Nuestra opción: identificar las oportunidades para la paz social - Aunque como Iglesia no podemos dar respuestas de naturaleza técnica a los problemas que nos aquejan, no podemos ser sordos ante las necesidades de nuestras comunidades que esperan gozar de una auténtica liberación (Cf. Puebla 88-89), por lo que sugerimos:

a) Que se mantenga una seria divulgación a través de los Medios de Comunicación Social para que la ciudadanía tenga acceso a los elementos reales del proceso y pueda alimentar la conciencia de la trascendencia de la probable firma de este TLC.

b) Valorar la conformación de la delegación negociadora, para que en ella no solo estén presentes peritos de los temas comerciales, sino expertos en temas sociales y representantes de la sociedad, para que el tono de las rondas de negociación puedan esperarse un tanto más justas.

c) Que las propuestas de los grupos organizados, más aun si son representativos de grandes sectores de la comunidad, sean tomados en consideración y pasen a formar parte de las políticas de negociación de la delegación del país.

d) Es necesario que se genere un proceso social de nación, entendiéndose como tal la participación de todos los actores sociales, y no solo de los grupos de interés, para que la decisión final sobre la firma del TLC de nuestro país con los Estados Unidos de Norteamérica sea establecido desde la voz del pueblo: pensado, construido y defendido con un gran sentido de amor a la soberanía nacional, que es la síntesis del aprecio a la dignidad de los ciudadanos de este país.

4. Conclusiones - Como sacerdotes, cuya misión nos obliga a acompañar la historia de nuestras comunidades, y con la mística de comunión estar presentes en sus penas y alegrías, en las esperanzas y desesperanzas, estimamos como propio hacer patente nuestro compromiso, definido en los siguientes aspectos:

a) Utilizar todos los espacios formativos y celebrativos, para informar, reflexionar y definir posiciones respeto al proceso de la firma del Tratado de Libre Comercio, de tal manera que la Iglesia Católica en nuestra Diócesis de Ciudad Quesada sea una escuela donde se aprenda a situarse ante los problemas sociales, hagamos un auténtico discernimiento evangélico de los acontecimientos, y nos comprometamos, desde los sentimientos de Cristo (Fil 2,4) en su opción por los pobres, a defender la vida de nuestras comunidades.

b) Fortalecer los esfuerzos de los grupos organizados, de tal manera que consolidemos un tejido social que ponga por delante el privilegio de la persona sobre las cosas, el privilegio del bien común sobre las ganancias, el privilegio de la solidaridad sobre los individualismos economicistas.

Que Jesucristo, el que por nosotros murió, pero que resucita glorioso venciendo la muerte en todas sus dimensiones, nos ayude a practicar la justicia toda nuestra vida, y no salir de sus caminos (Cf. Tobías 3,5-6), para que nuestras obras a favor del pueblo de Dios tengan le éxito deseado.

 

Adital28.abril/2003

Nicaragua: Evangélicos rechazan reforma tributaria



Trinidad Vásquez

Las iglesias evangélicas, organizaciones no gubernamentales (ONG’s) y sectores populares expresaron su alarma ante un proyecto de ley de reforma tributaria, porque al parecer oculta intenciones de hacer que hasta las donaciones de medicinas y ropa usada paguen tributo.

El Consejo de Iglesias Evangélicas Pro Alianza Denominacional (CEPAD) dio la voz de alerta a sus comités pastorales e iglesias miembros para que eleven su voz de protesta y pedir aclaraciones sobre el impacto negativo de esta reforma tributaria.

CEPAD invitó a una reunión, el martes, al segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional, Orlando Tardencilla y a la ex diputada Dora María Téllez para un análisis de la crisis socio-política que atraviesa Nicaragua.

Tardencilla dijo ante una Asamblea del CEPAD que hasta el 22 de abril no sabía nada del proyecto llamado de equidad tributaria, porque el ejecutivo lo mantiene en secreto y lo enviará esta semana al legislativo. Pero me he enterado extraoficialmente, indicó, que contiene impuestos ocultos que golpearán a los más pobres y que las iglesias serán afectadas.

Añadió, que la prioridad de la Asamblea será la aprobación de la ley de igualdad de oportunidades para las mujeres en la que se prohibirá que la mujer sea objeto de comercio. Un sector empresarial se opone al proyecto y afirma que la ley promueve el aborto o que los homosexuales se casen.

Tardencilla afirmó además que solicitará reformas a los artículos polémicos de este proyecto de ley, a los que se oponen tanto católicos como las iglesias afiliadas a la Alianza Evangélica.

Sin embargo, el parlamentario reveló que en Nicaragua, de 25 mil profesionales sólo pagan impuestos 4 mil y que hay universidades privadas, amparadas en fundaciones o ONG’s, que no pagan impuestos, pero cobran hasta 200 dólares o más mensuales a los estudiantes. Hay también, anotó, funcionarios públicos que ganan 5 y 8 mil dólares y tienen otro cargo en la docencia o como asesores y sólo pagan impuestos como empleados estatales.

Dora María Téllez, ex ministra de Salud en el gobierno sandinista, dijo que hasta el arroz será gravado con más impuestos con la proyectada reforma tributaria y que no cabía la menor duda de que serán afectadas las cooperativas y las iglesias al pagar impuestos por las donaciones que vienen para las comunidades rurales.

Lo que se necesita es voluntad política para que paguen más los ricos y no que se afecte a los pobres, aseguró. Hay sectores empresariales que no pagan impuestos y otros sólo pagan una cuota fija, señaló.

Rufino Lucas, delegado del CEPAD en el Atlántico Norte, aseveró que los diputados siempre se olvidan de esa región, donde el costo de la canasta básica es el doble que la del Pacifico, porque el galón de gasolina cuesta dólar y medio.

El profesor Gilberto Aguirre, director de programas del CEPAD, denunció que la mayoría de los políticos verdes, rojos, rojo y negro y de otros colores, han destruido al país al llevarlo a la pobreza y al usurpar los bienes para enriquecerse.

El pastor Roberto Rojas, presidente de la Alianza Evangélica de Nicaragua, también rechazó la ley de reforma tributaria y anunció un enérgico pronunciamiento de las iglesias, porque está claro que el proyecto perjudicará a las comunidades más pobres de Nicaragua.

También el pastor Adolfo Sequeira, presidente del Centro Intereclesial de Estudios Teológicos y Sociales (CIEETS), rechazó toda reforma que venga a gravar con más impuestos al pueblo y a las iglesias.

 

Managua, Nicaragua – 24.abril/2003

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Ass. Cult. IMAGO MUNDI 

Direttore Mariella Moresco Fornasier

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