Mejor que el pan es su
partija - El legado
vivo de Dom Helder Camara
Rogéria
Araújo*
São
Francisco, Gandhi, Martin Luther King. Dom Hélder Câmara es comparado
con esos nombres que están en el sitial de los grandes hombres que
hicieron mucho por la humanidad. El arzobispo emérito de Recife y Olinda
murió hace cuatro años, el día 27 de agosto, en la capital pernambucana,
pero dejó vivo - y bien vivo- un legado que es un hito, una divisoria de
aguas en la historia de la Iglesia Católica y que hasta hoy continúa
dando buenos frutos.
Con 72 años de sacerdocio, el "hombre delgado" venido del
Estado de Ceará - como es definido en varias publicaciones -
tuvo una fuerza que reverberó por todo el mundo, donde ejerció el
verdadero papel de portavoz del pueblo, de los pobres, de los excluidos,
de los presos políticos, de los perseguidos y de todos aquellos que
tuvieran sus derechos de ciudadanos violados o simplemente olvidados.
Amigos, laicos y religiosos que convivieron con Dom Helder, resaltan que
la cuestión social siempre estuvo latente en sus tareas, desde
cuando era un simple
sacerdote. "Atendió ese llamado de Dios no sólo para cambiar su
vida personal, sino también para cambiar el mundo y convertir la Iglesia
en una Iglesia - especialmente - de los más pobres, de los pequeños.
Desde que él era un simple cura, ya tenía un trabajo con las personas más
pobres, que en aquella época no era común; visitaba favelas (villas
miseria), iba a las comunidades...", afirma el padre Marcelo Barros,
que trabajó con él durante ocho años como secretario de asuntos ecuménicos,
en la década del 70.
De sacerdote - ordenado a los 22 años de edad - hasta el arzobispado,
cuando fue electo en 1964, a los 55 años, Dom Helder intentó dar otros
valores a la Iglesia, aliando la religiosidad y la fe a otros elementos de
ciudadanía, lo que lo transformó en un codiciado blanco de persecuciones,
principalmente, durante el régimen militar.
Especialmente en ese período, sus sermones, varias veces considerados
como verdaderos discursos, fueron considerados por las fuerzas políticas
como subversivos, incitadores de rebelión, por resaltar la conciencia del
pueblo, la libertad de expresión y temas hasta hoy vigentes y polémicos
como la reforma agraria. Desde ese momento y en el futuro siguiente, en
plena dictadura, sufrió serias persecuciones, era llamado el "Obispo
Rojo" en una clara alusión al Comunismo; su casa, en realidad, la
sacristía de la Iglesia de las Fronteras, en Recife, fue ametrallada y su
nombre fue prohibido de ser mencionado en cualquier medio de comunicación.
Pero mientras se silenciaba su voz en Brasil, ella corría suelta en el
exterior. Fue el momento en que se proyectó internacionalmente y siempre
era invitado a hablar sobre derechos humanos en diversos países. Dom
Helder pasó por todos los continentes, pero siempre puso énfasis en
dejar bien claro que no era comunista. Pero, osado y corajudo, citaba a
Fidel Castro como un ejemplo para el pueblo. "Somos víctimas de la
incomprensión. Creo que en el comienzo Fidel no pensaba en absoluto en
ser comunista. Sin duda, tenía amor y sed de justicia", declaró al
Periódico del Comercio en 1966.
"Hay gente que dice que profeta es el que prevé el futuro. Pero
profeta es aquél que anuncia la vida, que anuncia las cosas bellas y
positivas y que tiene el coraje de denunciar lo que está equivocado. Y él
hizo eso. Lo hizo en Fortaleza, Río de Janeiro, Pernambuco, Nordeste, en
Brasil, en América Latina y en el mundo. Peregrinó por los cinco
continentes del mundo hablando y defendiendo los valores de los hombres. Y
en un período especial, que fue el de la Dictadura Militar, una época
muy pesada, él tuvo el coraje de continuar la profecía y de decir que
las cosas estaban equivocadas", resalta el sacerdote João Pubben,
que celebró las misas diariamente, durante los últimos cinco años de la
vida del arzobispo emérito.
Una misa especial
En este día 27 de agosto, a las 17:30 horas, en la Iglesia de las
Fronteiras, en Recife, se celebra una misa especial por el cuarto
aniversario de la muerte de Dom Helder Camara. El evento religioso contará
con la presencia de varios curas y de Dom Fernando Saburido, presidente de
la Confederación Nacional de Obispos de Brasil.
Para Armia Escobar, que lo acompañó hasta el último minuto de su vida,
el arzobispo tenía el don de unir. Hacía de las cosas más simples las más
bonitas y grandiosas. Primaba por la simplicidad, por la humildad y por el
coraje que, hoy, pocos tienen.
Es ella quien decreta - como harían varios de los defensores de los
ideales de Dom - "que él sabía valorar el momento de cada una de
las personas, y las personas, pueden decir y escribir cuanto quisieren
sobre Dom Helder y siempre será poco".
Dom Hélder y el comienzo de una nueva Iglesia
Para muchos, el arzobispo es considerado el pionero de un nuevo modelo de
evangelización en Brasil. En la ciudad de Recife, Estado de Pernambuco,
el Grupo Iglesia Nueva, el Instituto Dom Helder Camara, el Memorial Dom
Helder Camara son algunas de las iniciativas que tratan de mantener vivo
ese legado dejado por él.
El cura Marcelo Barros afirma que es imposible pensar hoy en una Teología
de la Liberación, en los trabajos realizados por las Comunidades Eclesiásticas
de Base (Cebs), en las actividades de las pastorales populares sin traer a
colación el incentivo decisivo diseminado durante un largo plazo de
tiempo por Dom.
"Pienso que Dom Helder nos enseñó una nueva forma de ser pastor, de
ser obispo, de ser ministro de Dios; de un Dios que no es todopoderoso,
importante, y sí un Dios que es amor. Él fue arzobispo de Recife por 21
años y, durante todo ese tiempo, nunca ejerció ese ministerio a partir
del poder, no era una persona que mandaba, que era autoritario, sino que
servía a las personas con gran dedicación y misericordia. Preservaba la
igualdad por encima de todo", dijo el cura Marcelo.
Según Lucia Moreira, actual presidente del Instituto Dom Helder Camara,
que acompañó a Dom desde su llegada a Recife hasta el fin de su vida,
las ideas propagadas por él están cada vez más siendo aceptadas y
practicadas. "Pienso que eso sucede cada vez más. Encontramos grupos
que convivieron con él y tienen la preocupación de difundir sus ideas y
practicar aquello que él predicaba. Y hemos visto, también,
manifestaciones muy espontáneas de recuerdos de Dom Hélder", dijo.
El filósofo y Doctor en Teología, y también un defensor de los ideales
del arzobispo, Inácio Strieder, resalta que desde que era joven
sacerdote, en el Estado de Ceará, mostró en su acción pastoral que quería
un cristianismo diferente del tradicional. Quería un cristianismo que no
fuese simplemente un cristianismo de culto religioso, sino un cristianismo
vivido en lo cotidiano. Un cristianismo con consecuencias en la práctica
de la vida.
"Él se destacó en la lucha por un cristianismo encarnado en el
mundo, así como Cristo se encarnó en medio de los hombres. No
discriminaba a nadie, promovió el ecumenismo, optó preferencialmente por
los pobres; organizó las diversas pastorales, inclusive en el área de la
justicia y de los derechos humanos. La teología debía estar al servicio
de los hombres. Una teología y una pastoral encarnadas en la realidad. Sólo
así entendía el cristianismo, un cristianismo de vida. Éste era lo que
diferenciaba a Dom Helder. Una Iglesia que va al pueblo y no una Iglesia
que espera que el pueblo vaya a ella", afirmó Strieder.
Instituto prepara publicación de material inédito de Dom Helder
Dom Helder era un escritor compulsivo. Dueño de una inspiración
literaria original, escribió poemas, meditaciones y mucha correspondencia
durante el Concilio Vaticano II (1962-1965) que circularon directamente
desde Roma hasta su equipo en Río de Janeiro y después en Recife. Es en
ese material, rico en espiritualidad y en valores históricos, que un
equipo coordinado por el profesor e historiador Luiz Carlos Marques, viene
trabajando, con perseverancia, desde mayo del año pasado, en una sala que
queda a algunas cuadras de la Iglesia de las Fronteiras, donde Dom Hélder
vivió desde el 18 de marzo de 1968 hasta su muerte el 27 de agosto de
1999.
La idea partió del Instituto Dom Hélder Câmara y tiene como objetivo
preservar el legado dejado por el arzobispo emérito de Recife y Olinda.
El material extenso e inédito en aproximadamente el 90%, contiene hasta
el momento 17 mil páginas de manuscritos y las investigaciones continúan
avanzando. Según el historiador es difícil definir una fecha para un
posible lanzamiento del primer libro de la serie, pero la intención es
que el primer volumen con las Cartas del Concilio, sea lanzado el día 27
de agosto del año que viene, en el quinto aniversario de la muerte de
Dom.
"Pretendo terminar la preparación de esas 290 cartas del Concilio
dentro de dos meses, para después salir con ellas debajo del brazo y
encontrar alguien con el compromiso de publicar una colección de libros y
no sólo uno", resalta Marques.
Dom Helder llegó a tener algunos libros publicados fuera de Brasil, pero
aquí en el país la mayoría de lo que produjo continúa inédito. "Diría
que el 99% de la cantidad de ese material es inédito. Lo que fue
publicado durante la vida de Dom Helder fueron, eventualmente, algunas de
esas meditaciones que se usaron en aquellos libros más espirituales y algún
material que él recicló de cosas que tenía escritas y que montó para
hacer libros. Es difícil hacer un cálculo, pero por ejemplo, de las
7.500 meditaciones fueron publicadas 100, 150, lo máximo. De las cartas
circulares no fue publicado nada. Son todas inéditas".
El equipo formado aún por cinco practicantes, estudiantes de la
Universidad Federal de Pernambuco, está haciendo las imágenes digitales
de todos los documentos, higienizándolos y colocándolos en cartillas de
papel neutro para crear condiciones máximas de preservación. Con las imágenes
en alta resolución, agregó el historiador, no será necesario seguir
manipulando los originales que están muy frágiles.
"Tenemos muchos poemas y meditaciones, pero por el momento, lo más
significativo es el conjunto de las circulares. El primer volumen estará
formado por las 290 cartas del Concilio. En total, me imagino que la
colección será de seis o siete volúmenes de 1.000 páginas. Pero
sabemos que publicar un volumen tan grande en Brasil es complicado",
explicó Luiz Marques.
Gran parte de los escritos fue entregado por asesoras de Dom Helder que,
cariñosamente, guardaban todo lo que fuese referente a los documentos del
arzobispo. Como hay mucha documentación, Marques afirma que no todo es
publicable, sin embargo todo, históricamente es muy importante. "Es
un material de alto valor histórico que no necesariamente va a servir
para una publicación en forma de obras completas", dijo.
* Rogéria Araujo es periodista de Adital y tubo colaboraciones de Bete
Barbosa, secretaria de la Iglesia Nueva y Rejane Menezes, periodista del
Instituto Dom Helder Camara.
Traducción: Daniel Barrantes
www.adital.org.br
27 de agosto de 2003 |