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Mejor que el pan es su partija - El legado vivo de Dom Helder Camara   (3 settembre 2003)

 

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Mejor que el pan es su partija - El legado vivo de Dom Helder Camara

 

Rogéria Araújo* 

 

São Francisco, Gandhi, Martin Luther King. Dom Hélder Câmara es comparado con esos nombres que están en el sitial de los grandes hombres que hicieron mucho por la humanidad. El arzobispo emérito de Recife y Olinda murió hace cuatro años, el día 27 de agosto, en la capital pernambucana, pero dejó vivo - y bien vivo- un legado que es un hito, una divisoria de aguas en la historia de la Iglesia Católica y que hasta hoy continúa dando buenos frutos.

Con 72 años de sacerdocio, el "hombre delgado" venido del Estado de Ceará -  como es definido en varias publicaciones -  tuvo una fuerza que reverberó por todo el mundo, donde ejerció el verdadero papel de portavoz del pueblo, de los pobres, de los excluidos, de los presos políticos, de los perseguidos y de todos aquellos que tuvieran sus derechos de ciudadanos violados o simplemente olvidados.

Amigos, laicos y religiosos que convivieron con Dom Helder, resaltan que la cuestión social siempre estuvo latente en sus tareas, desde
cuando era un simple sacerdote. "Atendió ese llamado de Dios no sólo para cambiar su vida personal, sino también para cambiar el mundo y convertir la Iglesia en una Iglesia - especialmente - de los más pobres, de los pequeños. Desde que él era un simple cura, ya tenía un trabajo con las personas más pobres, que en aquella época no era común; visitaba favelas (villas miseria), iba a las comunidades...", afirma el padre Marcelo Barros, que trabajó con él durante ocho años como secretario de asuntos ecuménicos, en la década del 70.

De sacerdote - ordenado a los 22 años de edad - hasta el arzobispado, cuando fue electo en 1964, a los 55 años, Dom Helder intentó dar otros valores a la Iglesia, aliando la religiosidad y la fe a otros elementos de ciudadanía, lo que lo transformó en un codiciado blanco de persecuciones, principalmente, durante el régimen militar.

Especialmente en ese período, sus sermones, varias veces considerados como verdaderos discursos, fueron considerados por las fuerzas políticas como subversivos, incitadores de rebelión, por resaltar la conciencia del pueblo, la libertad de expresión y temas hasta hoy vigentes y polémicos como la reforma agraria. Desde ese momento y en el futuro siguiente, en plena dictadura, sufrió serias persecuciones, era llamado el "Obispo Rojo" en una clara alusión al Comunismo; su casa, en realidad, la sacristía de la Iglesia de las Fronteras, en Recife, fue ametrallada y su nombre fue prohibido de ser mencionado en cualquier medio de comunicación.

Pero mientras se silenciaba su voz en Brasil, ella corría suelta en el exterior. Fue el momento en que se proyectó internacionalmente y siempre era invitado a hablar sobre derechos humanos en diversos países. Dom Helder pasó por todos los continentes, pero siempre puso énfasis en dejar bien claro que no era comunista. Pero, osado y corajudo, citaba a Fidel Castro como un ejemplo para el pueblo. "Somos víctimas de la incomprensión. Creo que en el comienzo Fidel no pensaba en absoluto en ser comunista. Sin duda, tenía amor y sed de justicia", declaró al Periódico del Comercio en 1966.

"Hay gente que dice que profeta es el que prevé el futuro. Pero profeta es aquél que anuncia la vida, que anuncia las cosas bellas y positivas y que tiene el coraje de denunciar lo que está equivocado. Y él hizo eso. Lo hizo en Fortaleza, Río de Janeiro, Pernambuco, Nordeste, en Brasil, en América Latina y en el mundo. Peregrinó por los cinco continentes del mundo hablando y defendiendo los valores de los hombres. Y en un período especial, que fue el de la Dictadura Militar, una época muy pesada, él tuvo el coraje de continuar la profecía y de decir que las cosas estaban equivocadas", resalta el sacerdote João Pubben, que celebró las misas diariamente, durante los últimos cinco años de la vida del arzobispo emérito.

Una misa especial

En este día 27 de agosto, a las 17:30 horas, en la Iglesia de las Fronteiras, en Recife, se celebra una misa especial por el cuarto aniversario de la muerte de Dom Helder Camara. El evento religioso contará con la presencia de varios curas y de Dom Fernando Saburido, presidente de la Confederación Nacional de Obispos de Brasil.

Para Armia Escobar, que lo acompañó hasta el último minuto de su vida, el arzobispo tenía el don de unir. Hacía de las cosas más simples las más bonitas y grandiosas. Primaba por la simplicidad, por la humildad y por el coraje que, hoy, pocos tienen.

Es ella quien decreta - como harían varios de los defensores de los ideales de Dom - "que él sabía valorar el momento de cada una de las personas, y las personas, pueden decir y escribir cuanto quisieren sobre Dom Helder y siempre será poco".

Dom Hélder y el comienzo de una nueva Iglesia

Para muchos, el arzobispo es considerado el pionero de un nuevo modelo de evangelización en Brasil. En la ciudad de Recife, Estado de Pernambuco, el Grupo Iglesia Nueva, el Instituto Dom Helder Camara, el Memorial Dom Helder Camara son algunas de las iniciativas que tratan de mantener vivo ese legado dejado por él.

El cura Marcelo Barros afirma que es imposible pensar hoy en una Teología de la Liberación, en los trabajos realizados por las Comunidades Eclesiásticas de Base (Cebs), en las actividades de las pastorales populares sin traer a colación el incentivo decisivo diseminado durante un largo plazo de tiempo por Dom.

"Pienso que Dom Helder nos enseñó una nueva forma de ser pastor, de ser obispo, de ser ministro de Dios; de un Dios que no es todopoderoso, importante, y sí un Dios que es amor. Él fue arzobispo de Recife por 21 años y, durante todo ese tiempo, nunca ejerció ese ministerio a partir del poder, no era una persona que mandaba, que era autoritario, sino que servía a las personas con gran dedicación y misericordia. Preservaba la igualdad por encima de todo", dijo el cura Marcelo.

Según Lucia Moreira, actual presidente del Instituto Dom Helder Camara, que acompañó a Dom desde su llegada a Recife hasta el fin de su vida, las ideas propagadas por él están cada vez más siendo aceptadas y practicadas. "Pienso que eso sucede cada vez más. Encontramos grupos que convivieron con él y tienen la preocupación de difundir sus ideas y practicar aquello que él predicaba. Y hemos visto, también, manifestaciones muy espontáneas de recuerdos de Dom Hélder", dijo.

El filósofo y Doctor en Teología, y también un defensor de los ideales del arzobispo, Inácio Strieder, resalta que desde que era joven sacerdote, en el Estado de Ceará, mostró en su acción pastoral que quería un cristianismo diferente del tradicional. Quería un cristianismo que no fuese simplemente un cristianismo de culto religioso, sino un cristianismo vivido en lo cotidiano. Un cristianismo con consecuencias en la práctica de la vida.

"Él se destacó en la lucha por un cristianismo encarnado en el mundo, así como Cristo se encarnó en medio de los hombres. No discriminaba a nadie, promovió el ecumenismo, optó preferencialmente por los pobres; organizó las diversas pastorales, inclusive en el área de la justicia y de los derechos humanos. La teología debía estar al servicio de los hombres. Una teología y una pastoral encarnadas en la realidad. Sólo así entendía el cristianismo, un cristianismo de vida. Éste era lo que diferenciaba a Dom Helder. Una Iglesia que va al pueblo y no una Iglesia que espera que el pueblo vaya a ella", afirmó Strieder.

Instituto prepara publicación de material inédito de Dom Helder

Dom Helder era un escritor compulsivo. Dueño de una inspiración literaria original, escribió poemas, meditaciones y mucha correspondencia durante el Concilio Vaticano II (1962-1965) que circularon directamente desde Roma hasta su equipo en Río de Janeiro y después en Recife. Es en ese material, rico en espiritualidad y en valores históricos, que un equipo coordinado por el profesor e historiador Luiz Carlos Marques, viene trabajando, con perseverancia, desde mayo del año pasado, en una sala que queda a algunas cuadras de la Iglesia de las Fronteiras, donde Dom Hélder vivió desde el 18 de marzo de 1968 hasta su muerte el 27 de agosto de 1999.

La idea partió del Instituto Dom Hélder Câmara y tiene como objetivo preservar el legado dejado por el arzobispo emérito de Recife y Olinda. El material extenso e inédito en aproximadamente el 90%, contiene hasta el momento 17 mil páginas de manuscritos y las investigaciones continúan avanzando. Según el historiador es difícil definir una fecha para un posible lanzamiento del primer libro de la serie, pero la intención es que el primer volumen con las Cartas del Concilio, sea lanzado el día 27 de agosto del año que viene, en el quinto aniversario de la muerte de Dom.

"Pretendo terminar la preparación de esas 290 cartas del Concilio dentro de dos meses, para después salir con ellas debajo del brazo y encontrar alguien con el compromiso de publicar una colección de libros y no sólo uno", resalta Marques.

Dom Helder llegó a tener algunos libros publicados fuera de Brasil, pero aquí en el país la mayoría de lo que produjo continúa inédito. "Diría que el 99% de la cantidad de ese material es inédito. Lo que fue publicado durante la vida de Dom Helder fueron, eventualmente, algunas de esas meditaciones que se usaron en aquellos libros más espirituales y algún material que él recicló de cosas que tenía escritas y que montó para hacer libros. Es difícil hacer un cálculo, pero por ejemplo, de las 7.500 meditaciones fueron publicadas 100, 150, lo máximo. De las cartas circulares no fue publicado nada. Son todas inéditas".

El equipo formado aún por cinco practicantes, estudiantes de la Universidad Federal de Pernambuco, está haciendo las imágenes digitales de todos los documentos, higienizándolos y colocándolos en cartillas de papel neutro para crear condiciones máximas de preservación. Con las imágenes en alta resolución, agregó el historiador, no será necesario seguir manipulando los originales que están muy frágiles.

"Tenemos muchos poemas y meditaciones, pero por el momento, lo más significativo es el conjunto de las circulares. El primer volumen estará formado por las 290 cartas del Concilio. En total, me imagino que la colección será de seis o siete volúmenes de 1.000 páginas. Pero sabemos que publicar un volumen tan grande en Brasil es complicado", explicó Luiz Marques.

Gran parte de los escritos fue entregado por asesoras de Dom Helder que, cariñosamente, guardaban todo lo que fuese referente a los documentos del arzobispo. Como hay mucha documentación, Marques afirma que no todo es publicable, sin embargo todo, históricamente es muy importante. "Es un material de alto valor histórico que no necesariamente va a servir para una publicación en forma de obras completas", dijo.


* Rogéria Araujo es periodista de Adital y tubo colaboraciones de Bete Barbosa, secretaria de la Iglesia Nueva y Rejane Menezes, periodista del Instituto Dom Helder Camara.

Traducción: Daniel Barrantes

 

www.adital.org.br      27 de agosto de 2003

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