Despertando conciencia de corazón
P. Luis Barrios
Yo soy fiel creyente que en los anales
históricos de Puerto Rico no se ha realizado un
análisis crítico serio sobre nuestro sistema de
justicia criminal luego de su creación el 22 de
julio de 1974. En particular me refiero a dos realidades.
Por un lado el debacle moral y legal que existió
y existe en esta estructura de gobierno la cual en
teoría surgió con la responsabilidad de garantizar
la seguridad pública mediante la custodia,
tratamiento y rehabilitación de las personas
detenidas y/o convictas por los tribunales de justicia. Digo en teoría porque en la práctica desde
su surgimiento esta institución ha servido como estructura represiva al servicio de la clase
dominante y gobernante en Puerto Rico llevando a
cabo la penosa realidad ideológica de justificar la
encarcelación de hombres jóvenes, pobres, negros
quienes en su mayoría residían - y residen- en
arrabales de madera o arrabales de cemento (caseríos/viviendas públicas). Aunque la nueva
modalidad es también encarcelar a las mujeres.
La otra realidad que no ha sido evaluada dignamente
es la presencia combativa de la resistencia de la
espiritualidad liberadora manifestada en movimientos
sociales o sea, grupos que surgieron para combatir y
seguir resistiendo todo mecanismo de opresión y
exclusión que se lleva a cabo contra la población encarcelada.
Muy en particular en este escrito me
estoy refiriendo a la Asociación Pro-Derechos del Confinado, mejor conocida como la Asociación
Ñeta,
la cual nace en la cárcel de Bayamón para los años
de 1970, bajo el liderato de un profeta de la
justicia- Carlos Torres Irriarte- mejor conocido
como Carlos La Sombra. Lo de profeta se lo atribuyo
porque bíblicamente este modelo de lucha se
distingue por identificar un problema, denunciar ese
problema y combatir ese problema. No solo Carlos La
Sombra lo combatió sino que también ofrendó su vida
en el altar de la justicia - tal como Jesús, Gandhi,
Pedro Albizu Campos, Blanca Canales, entre otros/as-
por una causa insobornable- los derechos humanos y
civiles de la población encarcelada.
Cuando la Asociación Ñeta surge habían por lo
menos- es mi opinión- dos realidades opresoras que
tenían que ser combatidas inmediatamente. Por un lado, la Administración de Corrección, muy en
particular a aquellos oficiales que entendían,
erróneamente por supuesto, que tenían un tipo de
derecho divino de abusar de los confinados. Por otro lado, también la penosa realidad de la existencia de
unos grupos de confinados que vivían fuera de la
ética moral de la vivencia comunitaria - entre estos
el grupo de Manuel A. Pérez mejor conocido como el
grupo 27 o Los Insectos- distinguiéndose por sus
acciones delictivas de abusar, violar sexualmente, apuñalar, robar, matar a sus compañeros y el abusar
u hostigar a los familiares de los confinados, entre
otras cosas.
La combinación volátil de estos
oficiales corruptos y confinados podridos y la
creencia de que es posible crear la alternativa de
una vivencia de justicia me parece a mi que fue la
matriz que parió al movimiento social ñeta de Puerto
Rico.
Interesante en todo este asunto lo es la manera en
que Carlos La Sombra le da forma a una resistencia
de la espiritualidad liberadora - fundamentada en la
lectura del Salmo 23, las oraciones intercesoras y
la vida reglamentada por cinco principios: compartir
con otros/as, promover la paz, vivir en armonía,
empoderarse a través de la educación y demostrar el respeto.
Mi experiencia aprendiendo de la Asociación Neta - no
aprendiendo sobre ella- me ha demostrado que se
fundamentan en la creencia de que Dios es justicia,
por lo tanto, la espiritualidad pasa a ser el
vehículo de relacionarse con esa justicia. De aquí
entonces, si reconocemos que la espiritualidad es
manifestada en la manera en que nos relacionamos con
todas las realidades que representamos las/os seres humanos. Consecuentemente, de aquí entonces la
necesidad de reconocer que la realidad de la
violación de los derechos humanos y civiles de
quienes estaban en las cárceles no podía ser
ignorada por un movimiento social como la Asociación
Neta la cual surge de los confinados para los confinados. O sea que cuando tomamos la realidad de
una persona o grupo desde una perspectiva de
liberación estamos obligados a liberar todas sus
realidades humanas: económicas, políticas, sociales, emocionales, culturales, sexuales y por
supuesto, espirituales.
Lo cual es lo mismo que decir que esta
espiritualidad guarda una relación estrecha con lo
que podemos identificar como dignidad humana. De
aquí el que Carlos La Sombra incorporara todas estas
preocupaciones en su filosofía de vida.
Esta espiritualidad liberadora es por lo tanto una
experiencia de empoderamiento solidario que busca
por un lado el despertar de la conciencia crítica y
de clase, para que podamos entender nuestras
realidades sociales, políticas, económicas, históricas, y religiosas, sin tener que recurrir a
respuestas mágicas que nos enajenan de nuestras responsabilidades. Por otro lado, también nos hace
partícipe de un poder que nos debe llevar a la
organización estratégica que persigue el dejar como
resultado la organización socio-política para
lograr la transformación de circunstancias opresoras
en experiencias de liberación.
Por desgracia, el
impacto positivo de este movimiento en el sistema
carcelario de Puerto Rico sigue siendo ignorado o
criminalizado.
El 30 de marzo de 1981 Carlos La Sombra es
asesinado por miembros del grupo de Los Insectos. El
recuento histórico nos dice que en el grupo de Los
Insectos tres personajes son recordados en este asesinato. De aquí el que se siga diciendo que El
Manota (Rafael Ayala) planificó el asesinato y dio
la orden, Chino Pinela le disparó en la cabeza
mientras a la misma vez Barroso lo apuñalaba. Todo esto, por supuesto, con conocimiento de algunos
oficiales de corrección quienes fueron parte de
aislar a Carlos La Sombra en un lugar y a una hora exacta; la cancha de baloncesto del Presidio Oso
Blanco. O sea, un entrampamiento llevado a cabo por
los dos grupos corruptos que en vida combatió lo inmoralizó. De aquí el que los/as miembros/as de la
Asociación Ñeta cada 30 del mes se reúnen y
recuerdan el legado histórico de su fundador Carlos
La Sombra.
Fue también un 30 de septiembre de 1981 cuando un
grupo de guerreros de la Asociación Ñeta enjuició y
asesinó a El Manota en el presidio de Rio Piedras.
Este incidente catalogado por muchos/as como la
venganza o ajusticiamiento, también debe de ser
analizado críticamente dentro del contexto de la
realidad de cómo la clase dominante, o quienes
representa la explotación, tienen la habilidad de
lograr enfrentar a grupos como estos llamándose unos
a los otros - el enemigo que tenemos que destruir.
Mientras estos se matan entre si, la fuerza de la
matriz de la opresión y exclusión disfruta el seguir
siendo invisible. Esta es la vieja teoría de divide
y vencerás.
Actualmente existen una serie de realidades las
cuales también deben de ser analizadas seriamente
por la membresía de la Asociación Ñeta. Menciono por
lo menos cuatro de ellas:
(1) La presencia de la
Asociación fuera de las cárceles como lo es las
calles de la ciudad de Nueva York;
(2) la presencia
y contribución de las compañeras y hermanas tanto en
las cárceles como en la comunidad libre;
(3) la
presencia de la Asociación en las cárceles de la
República Dominicana como resultado de las
deportaciones masivas que el gobierno de Estados
Unidos está llevando a cabo;
(4) y un nuevo liderato
de la Asociación Ñeta en las cárceles de Puerto Rico
quienes dentro de la cárcel siguen usando drogas
como la heroína y el crack. Esta última realidad
refleja la existencia penosa que en Puerto Rico este
asunto del uso de drogas - una realidad en todo el país - no ha sido tratada seriamente desde una
perspectiva de salud pública preventiva sino más
bien desde la perspectiva punitiva de la encarcelación.
Para mas
información puedes llamar (212-237-8747) o escribir
(filosofo033081@yahoo.com).
Paz con justicia de corazón.
P. Luis Barrios
Iglesia San Romero de Las Américas
New York, New York
25 de septiembre de 2003
Lbarrios@jjay.cuny.edu
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