
Manifiesto
de las Mujeres Poetas 
(Declaración
de Santo Domingo Tonalá)
Los motivos
En 1993, y por
iniciativa del Centro de Estudios de la Cultura Mixteca, las mujeres
hacedoras de poesía acudimos por primera vez al llamado de los pueblos
mixtecos. Era la oportunidad de establecer contacto con una de las
culturas mexicanas de origen milenario y de esplendor prehispánico, pero
también estábamos ante el privilegio de encontrarnos entre nosotras
mismas, de hacer causa común y definir los significados y los propósitos
de nuestras afanes literarios.
Por sus
innovaciones, este proyecto cultural despertó de inmediato numerosos
entusiasmos. Pronto, desde todos los rincones del país, y después también
desde otras naciones, las poetas nos encaminamos hasta esta región
mixteca. Intuimos un encuentro distinto, avizoramos una reunión llena de
sorpresas, pero la hospitalidad, la identidad y los anhelos de la moderna
nación Mixteca revolucionó nuestro pensamiento, generó entre nosotras
nuevas ideas y nos obligó a revisarnos como mujeres y como poetas.
En su origen, y
con la presencia de un centenar de poetas de 24 estados de la república,
este fue un encuentro nacional. Dos años después aceptaron sumarse
poetas de otros países y fue así como en estas tierras erosionadas por
la naturaleza, floreció un encuentro sin precedentes; es decir, una reunión
donde por primera vez poetas y comunidades somos autoras y protagonistas
de un proyecto que no se somete a la política cultural de ningún
gobierno y sí en cambio comprueba la capacidad autogestiva, la
creatividad y la sabiduría de los pueblos que desde las montañas luchan
por su sobrevivencia.
Nuestra presencia
aquí, y de acuerdo al balance de los pueblos, ha sido positiva. Sin
embargo, todavía nos queda la sensación de haber hecho poco para
corresponder a lo que cada pueblo nos da y nos propone. Creemos que, por
fortuna, la comunicación está abierta y nos proponemos enriquecerla
constantemente con la fuerza de la poesía.
Estamos seguras
que alcanzar este propósito no será difícil, sobre todo porque en la
Mixteca la poesía es una manera de ser, una forma de vida y, entre otras
cosas, este encuentro es también una coincidencia de sensibilidades y una
reunión que ratifica el valor de la palabra.
Cada año, durante
cinco consecutivos, hemos sido distinguidas con una recepción maravillosa.
En cada pueblo se nos privilegia abriéndonos las puertas de sus casas,
nos comparten su vida y con ello sus momentos festivos, lo mejor de su
costumbre y también los motivos de su adversidad. Cada pueblo mixteco es
igual y distinto al mismo tiempo. Cada comunidad teje el maravilloso
bordado de la actual cultura mixteca, pero al mismo tiempo, cada pueblo es
dueño de su propia identidad, sus propias danzas, su propia manera de
pensar, hablar y sufrir.
Por eso todas
tenemos la certeza de haber sido recibidas por el mejor de los pueblos. Y
resulta que todas tenemos razón porque por cuatro días los pueblos viven
en relación a las poetas y nos comparten la sabiduría de sus ancianos,
las ideas de sus mujeres, la imaginación de sus niños y los reclamos de
sus jóvenes. Pero no por eso nos ufanamos de haber conquistado el gusto y
la voluntad de los mixtecos. Mas bien coincidimos en que para conocer
verdaderamente a un pueblo hace falta algo más que un encuentro emocional
de cada año.
Desde luego nos
alegra saber que en esta parte de México las poetas somos un tema de
conversación y que incluso decir poetas es aquí un vocablo que se
saborea casi igual que como una canción, como una danza o como una de las
tantas leyendas que van de boca en boca.
Por esto, nuestro
agradecimiento es infinito. Expresamos nuestra más sentidas gracias a
todos los pueblos que creyeron en nosotras. Nos sentimos identificadas y
comprometidas con cada familia, con cada amigo y amiga que ha puesto en
nosotras una buena dosis de confianza. Estamos seguras que ese futuro que
todos buscamos empieza con la decisión de no dejar que el olvido entierre
nuestras emociones.
Palabra de poetas
es la que empeñamos en este conjuro. Desde tierras lejanos venimos
cargadas de buenas voluntades; esta tierra de espíritu fértil nos recibe
y nos ofrece el maravilloso reto de la convivencia.
La oportunidad de
este encuentro se complementa con el encuentro entre nosotras mismas. Cada
una de nosotras sabe que en otros lugares distintos y lejanos otras poetas
germinan, pero comprobarlo resulta maravilloso. Por eso este es un
encuentro de encuentros y sorpresas. Algunas nos conocemos, pero aquí nos
acabamos de conocer. De otras sólo teníamos noticia a través de su obra
y algunas más dejamos de ser inéditas.
Las características
de este encuentro han sido una prueba para nuestra manera de ser.
Temperamentos y prestigios han tenido que aterrizar en el territorio de
igualdad y por fortuna la confluencia de innumerables estados de ánimo
ofrece una balance positivo.
Por ser este un
espacio de libertad, el encuentro ha tenido de todo, pero si aquí estamos
después de cinco años, es evidente que este proyecto no se define por
emociones aisladas ni egoistas interpretaciones.
Nos une y nos reúne
la necesidad de escribir. Nos convoca la poesía y como poetas analizamos
nuestro tiempo, revisamos nuestra obra y ampliamos nuestras perspectivas.
Los resultados del encuentro no serían tan favorables de haber imaginado
un encuentro basado en el modelo institucional. Pero apostamos por la
autonomía y por eso somos las poetas las que definimos el perfil de
nuestro encuentro.
Primero, hemos
querido dar vida a una reunión plural y sin condiciones.
Segunda, cada año
se integra un comité organizador con poetas y comunidades, y tercera, no
establecemos de antemano los objetivos para que las participantes vengan a
avalar un proyecto prefabricado.
Esto explica por
qué aquí nos reunimos escritoras de todas las edades y trayectorias.
Esto explica por qué aquí convergen, con menor o mayor acierto, todas
las ideologías y corrientes literarias. Esto explica por qué cada una de
las poetas hemos sido invitadas por otras poetas y no por una institución
que trabaje para las estadísticas. Esto explica por qué aquí los
tiempos y los programas rompen todo protocolo y no hay espacios de
privilegio para nadie y sí lo hay para todas. Esto explica por qué los
objetivos del encuentro son una tarea individual y de ninguna manera se
reduce a un pliego de objetivos para beneficio de los organizadores. Esto
explica por qué este encuentro ha contado con la presencia de cientos de
poetas y algunas cuantas que no han resistido el desafío de hacer
comunidad.
Pero en todo caso,
no han habido presencias que debamos descalificar. En todo encuentro se
desatan las pasiones y en éste, más aún por tratarse de mujeres poetas,
no puede ser la excepción. De cada encuentro se han desprendido
importantes lecciones, pero confiamos en que además del balance colectivo,
cada quien evalúe en uno o muchos encuentros consigo misma.
Lo que es
necesario valorar en su exacta dimensión es la calidad de la poesía y la
representatividad multinacional que aquí se concentra. De ninguna manera
debemos soslayar lo importante que resulta, en principio para la historia
de la literatura, que este proyecto haya logrado reunir a la poesía
contemporánea de toda la república y de manera especial la poesía que
actualmente se produce en muchas partes del mundo. Pero además,
subrayamos que cada una de las que a partir de 1993 nos hemos encontrado
aquí lo hacemos por nuestra propia decisión y esfuerzo, y que si bien no
renunciamos al apoyo que los gobiernos deben dar a los proyectos
culturales, comprobamos que artistas e intelectuales necesitamos
reencontrarnos con la sociedad y para eso somos capaces de encontrar
diversas soluciones.
Pero si en este
encuentro ha privado la libertad de decir y hacer, no por eso podrían
afirmarse caos y desorganización. El encuentro, a través de quienes nos
reciben, no tiene entre sus planes ejercer ningún control, pero desde
luego, cada quien ha estado en libertad de aportar tanta organización o
desorden de acuerdo a su experiencia y a su manera de ser.
Este experimento
de libertad ha valido la pena. El encuentro ha tenido valiosas
repercusiones, ha enriquecido el mapa cultural y comprueba que los grandes
eventos no deben seguir siendo exclusivos de las catedrales culturales.
Desde luego, cinco
años después la evaluación era necesaria. Pero también resultaba
impostergable un pronunciamiento con la poderosa voz de las poetas. Y
aunque nuestra propuesta principal continuará desprendiéndose de nuestra
obra escrita, no es menos importante exclamar colectivamente nuestras
propuestas para que la poesía tenga en este tiempo el lugar que le
corresponde.
Con la experiencia
de cuatro encuentros, el V Encuentro Internacional: Mujeres Poetas en el
País de las Nubes nos ha convocado bajo un formato diferente. Convenimos
en la necesidad de evaluar, debatir y proponer, para lo cual no ha sido
necesaria una convocatoria amplia, pero sí representativa y dispuesta a
revisar los compromisos hechos con las comunidades mixtecas, además de
evaluar la esencia del encuentro.
Al mismo tiempo,
acordamos hacer un encuentro de profundo trabajo y concluir con ideas en
torno a los siguientes temas:
1.- Escribir,
cocinar, amar y protestar, donde nos hemos revisado como mujeres y como
poetas.
2.- El poder de la
poesía, poetas ante el poder, donde analizamos la política cultural que
los gobiernos tienen para la poesía y los y las poetas, y
3.- Poetas ante el
público, el pueblo ante la poesía, donde reflexionamos sobre la
posibilidad que el pueblo tiene de acceder a la poesía y la necesidad de
difundir por todos los medios la obra de las y los poetas.
De esta manera,
del 27 al 30 de noviembre de 1997, en el municipio mixteco de Santo
Domingo Tonalá, Oaxaca, México, hemos desarrollado el V Encuentro
Internacional: Mujeres Poetas en el País de las Nubes, y nuestro debate
en relación a los temas de convocatoria han generado las siguientes
opiniones.
Las ideas
Escribir, cocinar,
amar y protestar
El sugerente tema
para la primera mesa de trabajo provocó una sesión plena en diversidades.
Cada quien se remitió a su circunstancia y sin duda la discusión puso de
manifiesto la condición que cada una de nosotras enfrenta para
desarrollarse como escritora, por encima de cuestiones domésticas, de
intereses profesionales, de necesidades emocionales, de imposiciones
tradicionales e incluso de convicciones políticas.
Contra lo que
pudiera esperarse de un intercambio de opiniones entre mujeres, nuestras
diferencias se complementaron extraordinariamente. Cada quien aportó su
experiencia para determinar que la poesía refleja fundamentalmente a
quien la escribe y que por lo tanto ya no es necesario insistir sobre la
probable diferencia entre la poesía hecha por hombres y la escrita por
mujeres, que por sobre el intento de encontrar definiciones de género está
el ser humano y su necesidad de ser rescatado por el arte.
La pluralidad,
traducida en este caso en edades, estilos e ideologías distintas, dibujó
con precisión el rostro de la poesía de nuestro tiempo. Las diferencias
nos unieron y juntas coincidimos en que con la poesía defendemos nuestros
ideales, nuestras pasiones, nuestras rebeldías, nuestras libertades.
Es evidente que,
para completar nuestra vida, nos involucramos en profesiones y oficios
diversos, pero no por esto tomamos a la poesía como un pensamiento o
desahogo circunstancial y sí como una actitud contestataria ante nuestro
tiempo. Nadie tuvo la ocurrencia de defender su corriente literaria o la
temática que aborda en su obra. Más bien quedó implicito que es la
libertad de expresión la que sustenta la necesidad de crear y que la
posibilidad de trascender no es por el tema o el estilo, sino por la
excelencia que seamos capaces de dar a cada verso, a cada poema, a cada
libro.
El poder
de la poesía, poetas ante el poder
Un profundo análisis
a la política cultural caracterizó nuestra segunda sesión de trabajo.
De inmediato se dejaron escuchar voces que cuestionaban, denunciaban y
criticaban los proyectos gubernamentales de apoyo a la cultura. Pero de
ninguna manera se trató de una sesión para poner en tela de juicio a los
gobiernos, sino para estructurar un cúmulo de ideas que sirvan de
orientación a quienes tienen en sus manos las decisiones que repercuten
en la imaginación y la creatividad de las naciones.
Entre todas le
dimos a esta sesión un contenido formidablemente político, pero de
ninguna manera partidista, militante o prosilitista. En todo caso, quedó
claro que las poetas no podemos quedar ajenas ni pasivas ante lo que
define la vida social de nuestros países, y menos ante los proyectos
institucionales impulsados para desarrollar ciencia, educación, cultura y
arte.
El estilo
propositivo predominó incluso cuando se cuestionó el centralismo
cultural que aún existe, cuando se hizo notar cómo el Sistema Nacional
de Creadores ha inhibido el espíritu crítico de algunos intelectuales y
también cuando se cuestionó el sistema de "estrellas del espectáculo
cultural" en un ámbito que debería caracterizarse por su
imparcialidad y respeto a la personalidad y la obra de todos los creadores.
Se comentó que
enmedio de las relaciones de poder, a la poesía no le corresponde la
confrontación ni la disputa por un poder burocrático, económico o político;
pero el poeta sí tiene el compromiso de evidenciar los fanatismos,
represiones, injusticias o moralismos que envenenen la vida de la
comunidad.
Fue unánime el
acuerdo en torno al hecho de que el poder de la poesía estriba,
fundamentalmente, en el poder de la palabra. Las poetas ejerceremos ese
poder para comunicar una visión del mundo y esta visión puede ser, de
acuerdo al sello personal de cada autora, una propuesta amorosa o
revolucionaria, rebelde o mística, erótica o herética, familiar o
callejera, científica a bucólica, desagarrodora o tranquilizante,
suicida o alentadora, irreverente o solemne, pero nunca falsa o
manipuladora.
Las poetas no
confrontan, proponen; pero esperamos que los gobiernos cumplan con su
compromiso de trabajar para todos y en nuestro caso propugnamos porque
entre los planes oficiales destaquen el respeto, el apoyo y la libertad a
la creación.
Poetas
ante el público, el pueblo ante la posía
Una larga sesión
fue también necesaria para analizar el tercer punto de nuestra
convocatoria. En este caso, la inquietud principal era discernir sobre el
destino de la obra poética y de manera especial el acceso que la sociedad
tiena a la obra de sus poetas.
Una vez más la
coincidencia fue unánime: el Estado no ha sido capaz de generar, o no ha
querido crear, los mecanismos para que el interés y el gusto de la gente
gire en torno a la poesía. Y si, en cambio, fortalece de muchas maneras
la idea de que los poetas solamente nos leemos entre nosotros mismos, que
integramos un gremio antisocial y, pero aún, que el pueblo no tiene el
conocimiento suficiente para comprender lo que quremos decir a través de
la poesía.
Indudablemente el
Estado empeña esfuerzos sorprendentes para impedir la comunicación del
pueblo con sus poetas o por lo menos deja crecer la versión de que la
poesía es sólo para las élites poseedoras de "cultura".
Lamentablemente,
en esa creeencia han caído también los medios de comunicación y los
sistemas educativos, mismos que no conceden importancia a la opinión ni a
la obra de los y las poetas.
Por es sólo de
manera esporádica, y cuando más como un mero adorno, los medios conceden
espacio a la poesía. Por eso las ediciones de poesía son sumamente
limitadas, y aun así no encuentran gran demanda en las librerías. Por
eso el buen gusto y la idea de lo que es el talento están determinadas
por las leyes del mercado y no por una conciencia crítica. Por eso un
gran número de poetas estamos obligadas a financiar nuestras propias
ediciones o a soportar las condiciones de quienes lucran como editores de
poesía. Por eso se afirma la existencia de un divorcio entre el pueblo y
sus poetas, cuando que de lo que se trata es de una separación impuesta
por quienes deciden los destinos culturales de la sociedad.
Las
conclusiones
Por todo lo
anterior, y de acuerdo al sentir general de quienes participamos en el V
Encuentro Internacional: Mujeres Poetas en el País de las Nubes,
desembocamos en las siguientes conclusiones:
1.- Que los propósitos
de nuestro encuentro son esencialmente definidos por la poesía y que por
lo tanto es nuestro trabajo poético lo que nos reúne en torno a un
proyecto que busca hacer causa común con las poetas y las comunidades.
2.- Que no
pretendemos convertirnos en una nueva organización que funcione mediante
jerarquías o intereses extraliterarios y sí en cambio sabemos que
podemos generar un movimiento que revalore la obra de las y los poetas.
3.- Que esta reunión
internacional no constituye un proyecto feminista ni indigenista, es una
espacio de libertad y convivencia donde todos confluyen en igualdad de
circunstancias, lo cual de ninguna manera se contrapone a las acciones que
en cualquiera de estas dos vertientes y a título personal desarrollen las
poetas participantes en este encuentro.
4.- Que la
comunicación que debemos tener con las culturas que se desarrollan desde
tiempos antiquísimos en las montañas, desiertos, praderas y provincias
debe ser constante y no solamente reaccionar con oportunisimo o compasión
cuando estas culturas son afectadas por algún desastre natural o por un
levantamiento armado.
5.- Que de acuerdo
a la experiencia de dos encuentros nacionales y tres internacionales, a
aprtir de 1993, y donde se ha contado con la participación de más de 600
poetas de toda la república y de manera especial de otros 25 países,
creemos conveniente cerrar una primera etapa para que, de acuerdo a la
evaluación, se decida colectivamente el futuro de este proyecto cuya
importancia se debe a sus innovaciones y a su autonomía.
Las
propuestas
Después de cuatro
días de análisis, convivencia con la comunidad y recitales para
compartir nuestra obra, las poetas reunidas en uestro V Encuentro
acordamos las siguientes propuestas:
1.- Comprometemos
la calidad y labor de nuestra poesía, sabiendo que es coincidencia de una
época.
2.- Buscaremos
acercar a la sociedad con sus poetas; para ello exhortamos la multiplicación
de todos los esfuerzos autogestivos para la divulgación de la poesía.
3.- Solicitamos a
las autoridades educativas de México, y el resto de los países
participantes, la incorporación de la obra póetica comtemporánea en los
planes de educación básica.
4.- Invitamos a
las instituciones de educación superior y alta cultura de México, que en
cumplimiento con su misión, generen conjuntamente un programa
permanentede creación y difusión de poesía entre los universitarios
para dar a la sociedad mejores profesionistas.
5.- Convocamos a
los gobiernos estatal, federal y local, a través de sus instituciones
cuturales, para que de manera conjunta patrocinen un proyecto de divulgación
a gran escala del quehacer poético.
6.- Propugnamos
para que los medios masivos de comunicación destinen espacio y tiempo
permanente para la poesía.
7.- Enfatizamos
que el poder de la poesía radica en sensibilizar a quienes ejercen el
poder político, económico, social y religioso.
8.- Llamamos a los
gobiernos del mundo para que, en cumplimiento de sus funciones, incluyan a
la poesía como un derecho fundamental de los pueblos y un factor
determinante para el florecimiento espiritual, creativo y productivo de
los ciudadanos.
9.- Estableceremos
comunicación permanente y propositiva con los pueblos de la región
Mixteca en mínima correspondencia con la hospitalidad con que nos
distinguen durante nuestros encuentros.
Santo Domingo
Tonalá, Oaxaca - Región
Mixteca, México - Noviembre 30 de
1997
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