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di Mariella Moresco Fornasier

 

 

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En el País de las Nubes   (29 ottobre 2002)

 

 

 

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Manifiesto de las Mujeres Poetas

(Declaración de Santo Domingo Tonalá)

 

Los motivos

En 1993, y por iniciativa del Centro de Estudios de la Cultura Mixteca, las mujeres hacedoras de poesía acudimos por primera vez al llamado de los pueblos mixtecos. Era la oportunidad de establecer contacto con una de las culturas mexicanas de origen milenario y de esplendor prehispánico, pero también estábamos ante el privilegio de encontrarnos entre nosotras mismas, de hacer causa común y definir los significados y los propósitos de nuestras afanes literarios.

Por sus innovaciones, este proyecto cultural despertó de inmediato numerosos entusiasmos. Pronto, desde todos los rincones del país, y después también desde otras naciones, las poetas nos encaminamos hasta esta región mixteca. Intuimos un encuentro distinto, avizoramos una reunión llena de sorpresas, pero la hospitalidad, la identidad y los anhelos de la moderna nación Mixteca revolucionó nuestro pensamiento, generó entre nosotras nuevas ideas y nos obligó a revisarnos como mujeres y como poetas.

En su origen, y con la presencia de un centenar de poetas de 24 estados de la república, este fue un encuentro nacional. Dos años después aceptaron sumarse poetas de otros países y fue así como en estas tierras erosionadas por la naturaleza, floreció un encuentro sin precedentes; es decir, una reunión donde por primera vez poetas y comunidades somos autoras y protagonistas de un proyecto que no se somete a la política cultural de ningún gobierno y sí en cambio comprueba la capacidad autogestiva, la creatividad y la sabiduría de los pueblos que desde las montañas luchan por su sobrevivencia.

Nuestra presencia aquí, y de acuerdo al balance de los pueblos, ha sido positiva. Sin embargo, todavía nos queda la sensación de haber hecho poco para corresponder a lo que cada pueblo nos da y nos propone. Creemos que, por fortuna, la comunicación está abierta y nos proponemos enriquecerla constantemente con la fuerza de la poesía.

Estamos seguras que alcanzar este propósito no será difícil, sobre todo porque en la Mixteca la poesía es una manera de ser, una forma de vida y, entre otras cosas, este encuentro es también una coincidencia de sensibilidades y una reunión que ratifica el valor de la palabra.

Cada año, durante cinco consecutivos, hemos sido distinguidas con una recepción maravillosa. En cada pueblo se nos privilegia abriéndonos las puertas de sus casas, nos comparten su vida y con ello sus momentos festivos, lo mejor de su costumbre y también los motivos de su adversidad. Cada pueblo mixteco es igual y distinto al mismo tiempo. Cada comunidad teje el maravilloso bordado de la actual cultura mixteca, pero al mismo tiempo, cada pueblo es dueño de su propia identidad, sus propias danzas, su propia manera de pensar, hablar y sufrir.

Por eso todas tenemos la certeza de haber sido recibidas por el mejor de los pueblos. Y resulta que todas tenemos razón porque por cuatro días los pueblos viven en relación a las poetas y nos comparten la sabiduría de sus ancianos, las ideas de sus mujeres, la imaginación de sus niños y los reclamos de sus jóvenes. Pero no por eso nos ufanamos de haber conquistado el gusto y la voluntad de los mixtecos. Mas bien coincidimos en que para conocer verdaderamente a un pueblo hace falta algo más que un encuentro emocional de cada año.

Desde luego nos alegra saber que en esta parte de México las poetas somos un tema de conversación y que incluso decir poetas es aquí un vocablo que se saborea casi igual que como una canción, como una danza o como una de las tantas leyendas que van de boca en boca.

Por esto, nuestro agradecimiento es infinito. Expresamos nuestra más sentidas gracias a todos los pueblos que creyeron en nosotras. Nos sentimos identificadas y comprometidas con cada familia, con cada amigo y amiga que ha puesto en nosotras una buena dosis de confianza. Estamos seguras que ese futuro que todos buscamos empieza con la decisión de no dejar que el olvido entierre nuestras emociones.

Palabra de poetas es la que empeñamos en este conjuro. Desde tierras lejanos venimos cargadas de buenas voluntades; esta tierra de espíritu fértil nos recibe y nos ofrece el maravilloso reto de la convivencia.

La oportunidad de este encuentro se complementa con el encuentro entre nosotras mismas. Cada una de nosotras sabe que en otros lugares distintos y lejanos otras poetas germinan, pero comprobarlo resulta maravilloso. Por eso este es un encuentro de encuentros y sorpresas. Algunas nos conocemos, pero aquí nos acabamos de conocer. De otras sólo teníamos noticia a través de su obra y algunas más dejamos de ser inéditas.

Las características de este encuentro han sido una prueba para nuestra manera de ser. Temperamentos y prestigios han tenido que aterrizar en el territorio de igualdad y por fortuna la confluencia de innumerables estados de ánimo ofrece una balance positivo.

Por ser este un espacio de libertad, el encuentro ha tenido de todo, pero si aquí estamos después de cinco años, es evidente que este proyecto no se define por emociones aisladas ni egoistas interpretaciones.

Nos une y nos reúne la necesidad de escribir. Nos convoca la poesía y como poetas analizamos nuestro tiempo, revisamos nuestra obra y ampliamos nuestras perspectivas. Los resultados del encuentro no serían tan favorables de haber imaginado un encuentro basado en el modelo institucional. Pero apostamos por la autonomía y por eso somos las poetas las que definimos el perfil de nuestro encuentro.

Primero, hemos querido dar vida a una reunión plural y sin condiciones.

Segunda, cada año se integra un comité organizador con poetas y comunidades, y tercera, no establecemos de antemano los objetivos para que las participantes vengan a avalar un proyecto prefabricado.

Esto explica por qué aquí nos reunimos escritoras de todas las edades y trayectorias. Esto explica por qué aquí convergen, con menor o mayor acierto, todas las ideologías y corrientes literarias. Esto explica por qué cada una de las poetas hemos sido invitadas por otras poetas y no por una institución que trabaje para las estadísticas. Esto explica por qué aquí los tiempos y los programas rompen todo protocolo y no hay espacios de privilegio para nadie y sí lo hay para todas. Esto explica por qué los objetivos del encuentro son una tarea individual y de ninguna manera se reduce a un pliego de objetivos para beneficio de los organizadores. Esto explica por qué este encuentro ha contado con la presencia de cientos de poetas y algunas cuantas que no han resistido el desafío de hacer comunidad.

Pero en todo caso, no han habido presencias que debamos descalificar. En todo encuentro se desatan las pasiones y en éste, más aún por tratarse de mujeres poetas, no puede ser la excepción. De cada encuentro se han desprendido importantes lecciones, pero confiamos en que además del balance colectivo, cada quien evalúe en uno o muchos encuentros consigo misma.

Lo que es necesario valorar en su exacta dimensión es la calidad de la poesía y la representatividad multinacional que aquí se concentra. De ninguna manera debemos soslayar lo importante que resulta, en principio para la historia de la literatura, que este proyecto haya logrado reunir a la poesía contemporánea de toda la república y de manera especial la poesía que actualmente se produce en muchas partes del mundo. Pero además, subrayamos que cada una de las que a partir de 1993 nos hemos encontrado aquí lo hacemos por nuestra propia decisión y esfuerzo, y que si bien no renunciamos al apoyo que los gobiernos deben dar a los proyectos culturales, comprobamos que artistas e intelectuales necesitamos reencontrarnos con la sociedad y para eso somos capaces de encontrar diversas soluciones.

Pero si en este encuentro ha privado la libertad de decir y hacer, no por eso podrían afirmarse caos y desorganización. El encuentro, a través de quienes nos reciben, no tiene entre sus planes ejercer ningún control, pero desde luego, cada quien ha estado en libertad de aportar tanta organización o desorden de acuerdo a su experiencia y a su manera de ser.

Este experimento de libertad ha valido la pena. El encuentro ha tenido valiosas repercusiones, ha enriquecido el mapa cultural y comprueba que los grandes eventos no deben seguir siendo exclusivos de las catedrales culturales.

Desde luego, cinco años después la evaluación era necesaria. Pero también resultaba impostergable un pronunciamiento con la poderosa voz de las poetas. Y aunque nuestra propuesta principal continuará desprendiéndose de nuestra obra escrita, no es menos importante exclamar colectivamente nuestras propuestas para que la poesía tenga en este tiempo el lugar que le corresponde.

Con la experiencia de cuatro encuentros, el V Encuentro Internacional: Mujeres Poetas en el País de las Nubes nos ha convocado bajo un formato diferente. Convenimos en la necesidad de evaluar, debatir y proponer, para lo cual no ha sido necesaria una convocatoria amplia, pero sí representativa y dispuesta a revisar los compromisos hechos con las comunidades mixtecas, además de evaluar la esencia del encuentro.

Al mismo tiempo, acordamos hacer un encuentro de profundo trabajo y concluir con ideas en torno a los siguientes temas:

1.- Escribir, cocinar, amar y protestar, donde nos hemos revisado como mujeres y como poetas.

2.- El poder de la poesía, poetas ante el poder, donde analizamos la política cultural que los gobiernos tienen para la poesía y los y las poetas, y

3.- Poetas ante el público, el pueblo ante la poesía, donde reflexionamos sobre la posibilidad que el pueblo tiene de acceder a la poesía y la necesidad de difundir por todos los medios la obra de las y los poetas.

De esta manera, del 27 al 30 de noviembre de 1997, en el municipio mixteco de Santo Domingo Tonalá, Oaxaca, México, hemos desarrollado el V Encuentro Internacional: Mujeres Poetas en el País de las Nubes, y nuestro debate en relación a los temas de convocatoria han generado las siguientes opiniones.

Las ideas

Escribir, cocinar, amar y protestar

El sugerente tema para la primera mesa de trabajo provocó una sesión plena en diversidades. Cada quien se remitió a su circunstancia y sin duda la discusión puso de manifiesto la condición que cada una de nosotras enfrenta para desarrollarse como escritora, por encima de cuestiones domésticas, de intereses profesionales, de necesidades emocionales, de imposiciones tradicionales e incluso de convicciones políticas.

Contra lo que pudiera esperarse de un intercambio de opiniones entre mujeres, nuestras diferencias se complementaron extraordinariamente. Cada quien aportó su experiencia para determinar que la poesía refleja fundamentalmente a quien la escribe y que por lo tanto ya no es necesario insistir sobre la probable diferencia entre la poesía hecha por hombres y la escrita por mujeres, que por sobre el intento de encontrar definiciones de género está el ser humano y su necesidad de ser rescatado por el arte.

La pluralidad, traducida en este caso en edades, estilos e ideologías distintas, dibujó con precisión el rostro de la poesía de nuestro tiempo. Las diferencias nos unieron y juntas coincidimos en que con la poesía defendemos nuestros ideales, nuestras pasiones, nuestras rebeldías, nuestras libertades.

Es evidente que, para completar nuestra vida, nos involucramos en profesiones y oficios diversos, pero no por esto tomamos a la poesía como un pensamiento o desahogo circunstancial y sí como una actitud contestataria ante nuestro tiempo. Nadie tuvo la ocurrencia de defender su corriente literaria o la temática que aborda en su obra. Más bien quedó implicito que es la libertad de expresión la que sustenta la necesidad de crear y que la posibilidad de trascender no es por el tema o el estilo, sino por la excelencia que seamos capaces de dar a cada verso, a cada poema, a cada libro.

El poder de la poesía, poetas ante el poder

Un profundo análisis a la política cultural caracterizó nuestra segunda sesión de trabajo. De inmediato se dejaron escuchar voces que cuestionaban, denunciaban y criticaban los proyectos gubernamentales de apoyo a la cultura. Pero de ninguna manera se trató de una sesión para poner en tela de juicio a los gobiernos, sino para estructurar un cúmulo de ideas que sirvan de orientación a quienes tienen en sus manos las decisiones que repercuten en la imaginación y la creatividad de las naciones.

Entre todas le dimos a esta sesión un contenido formidablemente político, pero de ninguna manera partidista, militante o prosilitista. En todo caso, quedó claro que las poetas no podemos quedar ajenas ni pasivas ante lo que define la vida social de nuestros países, y menos ante los proyectos institucionales impulsados para desarrollar ciencia, educación, cultura y arte.

El estilo propositivo predominó incluso cuando se cuestionó el centralismo cultural que aún existe, cuando se hizo notar cómo el Sistema Nacional de Creadores ha inhibido el espíritu crítico de algunos intelectuales y también cuando se cuestionó el sistema de "estrellas del espectáculo cultural" en un ámbito que debería caracterizarse por su imparcialidad y respeto a la personalidad y la obra de todos los creadores.

Se comentó que enmedio de las relaciones de poder, a la poesía no le corresponde la confrontación ni la disputa por un poder burocrático, económico o político; pero el poeta sí tiene el compromiso de evidenciar los fanatismos, represiones, injusticias o moralismos que envenenen la vida de la comunidad.

Fue unánime el acuerdo en torno al hecho de que el poder de la poesía estriba, fundamentalmente, en el poder de la palabra. Las poetas ejerceremos ese poder para comunicar una visión del mundo y esta visión puede ser, de acuerdo al sello personal de cada autora, una propuesta amorosa o revolucionaria, rebelde o mística, erótica o herética, familiar o callejera, científica a bucólica, desagarrodora o tranquilizante, suicida o alentadora, irreverente o solemne, pero nunca falsa o manipuladora.

Las poetas no confrontan, proponen; pero esperamos que los gobiernos cumplan con su compromiso de trabajar para todos y en nuestro caso propugnamos porque entre los planes oficiales destaquen el respeto, el apoyo y la libertad a la creación.

Poetas ante el público, el pueblo ante la posía

Una larga sesión fue también necesaria para analizar el tercer punto de nuestra convocatoria. En este caso, la inquietud principal era discernir sobre el destino de la obra poética y de manera especial el acceso que la sociedad tiena a la obra de sus poetas.

Una vez más la coincidencia fue unánime: el Estado no ha sido capaz de generar, o no ha querido crear, los mecanismos para que el interés y el gusto de la gente gire en torno a la poesía. Y si, en cambio, fortalece de muchas maneras la idea de que los poetas solamente nos leemos entre nosotros mismos, que integramos un gremio antisocial y, pero aún, que el pueblo no tiene el conocimiento suficiente para comprender lo que quremos decir a través de la poesía.

Indudablemente el Estado empeña esfuerzos sorprendentes para impedir la comunicación del pueblo con sus poetas o por lo menos deja crecer la versión de que la poesía es sólo para las élites poseedoras de "cultura".

Lamentablemente, en esa creeencia han caído también los medios de comunicación y los sistemas educativos, mismos que no conceden importancia a la opinión ni a la obra de los y las poetas.

Por es sólo de manera esporádica, y cuando más como un mero adorno, los medios conceden espacio a la poesía. Por eso las ediciones de poesía son sumamente limitadas, y aun así no encuentran gran demanda en las librerías. Por eso el buen gusto y la idea de lo que es el talento están determinadas por las leyes del mercado y no por una conciencia crítica. Por eso un gran número de poetas estamos obligadas a financiar nuestras propias ediciones o a soportar las condiciones de quienes lucran como editores de poesía. Por eso se afirma la existencia de un divorcio entre el pueblo y sus poetas, cuando que de lo que se trata es de una separación impuesta por quienes deciden los destinos culturales de la sociedad.

Las conclusiones

Por todo lo anterior, y de acuerdo al sentir general de quienes participamos en el V Encuentro Internacional: Mujeres Poetas en el País de las Nubes, desembocamos en las siguientes conclusiones:

1.- Que los propósitos de nuestro encuentro son esencialmente definidos por la poesía y que por lo tanto es nuestro trabajo poético lo que nos reúne en torno a un proyecto que busca hacer causa común con las poetas y las comunidades.

2.- Que no pretendemos convertirnos en una nueva organización que funcione mediante jerarquías o intereses extraliterarios y sí en cambio sabemos que podemos generar un movimiento que revalore la obra de las y los poetas.

3.- Que esta reunión internacional no constituye un proyecto feminista ni indigenista, es una espacio de libertad y convivencia donde todos confluyen en igualdad de circunstancias, lo cual de ninguna manera se contrapone a las acciones que en cualquiera de estas dos vertientes y a título personal desarrollen las poetas participantes en este encuentro.

4.- Que la comunicación que debemos tener con las culturas que se desarrollan desde tiempos antiquísimos en las montañas, desiertos, praderas y provincias debe ser constante y no solamente reaccionar con oportunisimo o compasión cuando estas culturas son afectadas por algún desastre natural o por un levantamiento armado.

5.- Que de acuerdo a la experiencia de dos encuentros nacionales y tres internacionales, a aprtir de 1993, y donde se ha contado con la participación de más de 600 poetas de toda la república y de manera especial de otros 25 países, creemos conveniente cerrar una primera etapa para que, de acuerdo a la evaluación, se decida colectivamente el futuro de este proyecto cuya importancia se debe a sus innovaciones y a su autonomía.

Las propuestas

Después de cuatro días de análisis, convivencia con la comunidad y recitales para compartir nuestra obra, las poetas reunidas en uestro V Encuentro acordamos las siguientes propuestas:

1.- Comprometemos la calidad y labor de nuestra poesía, sabiendo que es coincidencia de una época.

2.- Buscaremos acercar a la sociedad con sus poetas; para ello exhortamos la multiplicación de todos los esfuerzos autogestivos para la divulgación de la poesía.

3.- Solicitamos a las autoridades educativas de México, y el resto de los países participantes, la incorporación de la obra póetica comtemporánea en los planes de educación básica.

4.- Invitamos a las instituciones de educación superior y alta cultura de México, que en cumplimiento con su misión, generen conjuntamente un programa permanentede creación y difusión de poesía entre los universitarios para dar a la sociedad mejores profesionistas.

5.- Convocamos a los gobiernos estatal, federal y local, a través de sus instituciones cuturales, para que de manera conjunta patrocinen un proyecto de divulgación a gran escala del quehacer poético.

6.- Propugnamos para que los medios masivos de comunicación destinen espacio y tiempo permanente para la poesía.

7.- Enfatizamos que el poder de la poesía radica en sensibilizar a quienes ejercen el poder político, económico, social y religioso.

8.- Llamamos a los gobiernos del mundo para que, en cumplimiento de sus funciones, incluyan a la poesía como un derecho fundamental de los pueblos y un factor determinante para el florecimiento espiritual, creativo y productivo de los ciudadanos.

9.- Estableceremos comunicación permanente y propositiva con los pueblos de la región Mixteca en mínima correspondencia con la hospitalidad con que nos distinguen durante nuestros encuentros.

 

Santo Domingo Tonalá, Oaxaca - Región Mixteca, México  -  Noviembre 30 de 1997

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Ass. Cult. IMAGO MUNDI 

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