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Popoli indigeni

 

di Mariella Moresco Fornasier

 

 

 

 

 

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México: Familias evangélicas corren riesgo de ser expulsadas   (22 luglio 2003)

Colombia: Indios luchan por unidad, territorio, cultura y autonomía   (22 luglio 2003)

 

 

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México: Familias evangélicas corren riesgo de ser expulsadas

 

En los municipios de Chenalhó y Los Pozos de Huixtán, 10 familias indígenas corren riesgo de ser expulsadas por católicos radicales de estas regiones. Son aproximadamente 60 o 70 personas, dentro de las cuales una mayor parte son mujeres y niños.

Los católicos manifestaron que no sólo pretenden expulsar a los indígenas sino también destruir todas sus pertenencias. Según ellos, el motivo de este acto es que estos indígenas profesan una religión contraria a la de la mayoría.

"Si nos siguen provocando no sabemos como terminen las cosas", declaró Sebastián Gómez, uno de los líderes de la comunidad Chenalhó. Para ellos, los evangélicos no quieren colaborar en la reconstrucción del templo ni participar de las fiestas de la comunidad, por eso se sienten molestos y dicen que están perdiendo la tolerancia.

En solo esa comunidad son cinco familias, o sea aproximadamente 30 personas, que para los católicos son los responsables de actos de rebeldía y ofensa, pues según ellos, los evangélicos desafían los usos y costumbres de la comunidad por su diferente religión.

El pastor Esdras Alonso González dijo, a los evangélicos de Huixtán, que han sido restringidos de sus derechos. Las autoridades de Los Pozos les advirtieron que tuvieran cuidado con su doctrina, que la mejor alternativa era pensar en salir de la comunidad para evitar problemas mayores, pues la voluntad de ellos es que no continúen ahí.

Los católicos tradicionalistas de Los Pozos son, según el pastor, los responsables de la destrucción del templo y de la detención ilegal de los protestantes en marzo de este año. Hubo detención de hombres y mujeres de la organización Alas de Águila por casi 48 horas, sin embargo la procuraduría de justicia, hasta ahora, no ha detenido por estos hechos a nadie.

Este tipo de sucesos no es reciente, decenas de personas han muerto en los últimos 30 años por enfrentamientos y emboscadas realizadas debido a diferencias religiosas en diferentes comunidades. Los municipios que más sufren de estos conflictos son San Juan Chamula, Zinacantán, Chenalhó, San Cristóbal de las Casas, Las Margaritas y Altamirano. Aquí, más de 35 mil indígenas ya han sido expulsados de sus comunidades de origen por católicos radicales.

 

Adital/Cambio -18.julio/2003

Colombia: Indios luchan por unidad, territorio, cultura y autonomía


En el 2001 el Congreso de Colombia presenció un hecho insólito: un grupo de cinco indígenas congresistas decidió protestar contra el gobierno haciendo una huelga de hambre. ¿La razón de la protesta?. Una serie de atropellos que estaban ocurriendo contra los pueblos indígenas el país, entre ellos la explotación petrolífera que la Occidental estaba llevando a cabo en territorio de la comunidad indígena U´wa. Al lado de este escándalo, en varias regiones del país, empezaron a ocurrir cierres de rutas por parte de diferentes grupos indígenas, a esto se le sumó la presencia de aproximadamente 150 indígenas en Bogotá. Todos, a pesar de encontrarse en lugares diferentes, tenían el mismo objetivo: estaban dispuestos a todo para que su cultura y sus derechos sean respetados como sector minoritario de la sociedad.


ENTREVISTA:
Carlos Gómez 


Adital: ¿Qué pensaba la ONIC frente a estas manifestaciones?

Carlos Gómez: Nosotros pensábamos que esa cantidad de manifestaciones iban a llamar la atención pública de una forma inminente sobre el movimiento indígena, pero no fue así. Nos dimos cuenta que los medios de comunicación no nos visualizaron en esas circunstancias, le dieron mucho más despliegue a otro evento que se realizaba en el país en ese momento, específicamente en Bogotá: como es el Festival Iberoamericano de Teatro. Entonces la atención se desvió totalmente. Nosotros nos recogimos acá en la organización y nos pusimos a reflexionar sobre la situación y dijimos: "los medios de comunicación no nos ven y solamente nos emplean cuando necesitan subir su audiencia".

Adital: ¿Cómo es ese primer momento?, ¿Cuáles son los planteamientos que como organización se hicieron?

C.G.: Comenzamos a hacernos muchas reflexiones sobre cómo concebimos que un indígena se comunique. Nos preguntamos ¿qué es prensa indígena?, ¿Qué es periodismo indígena?. Nosotros llegamos a una conclusión y es que debemos apropiarnos de los medios de comunicación, ésa fue nuestra meta, ésa fue la decisión política que se tomó a raíz de es frustrante experiencia del Congreso.

Adital: ¿Qué quiere decir apropiarse de los medios de comunicación?

C.G.: Quiere decir aprender a aprehenderlos, aprender a construir medios propios de comunicación y a estimular la creación de oficinas de comunicación en las regionales indígenas de los diferentes territorios del país, con miras a que nos podamos enlazar entre todos, con el fin de que tengamos una red de oficinas de comunicación, para optimizar el tema de las comunicaciones.

En ese sentido comenzamos a implementar 4 frentes de trabajo. El primero se refirió a "Unidad Indígena", un periódico que lleva cerca de 15 años en el movimiento indígena y que hacía 4 años había dejado de salir publicado por falta de recursos. Decidimos volver a sacar el periódico, presentamos un proyecto en el que planteamos que al cabo de 3 años el periódico iba a ser autosuficiente, auto sostenible, no solamente en lo económico sino en lo periodístico.

Adital: ¿Qué significaba eso? ¿Qué actividades realizan para hacer de esto una realidad?

C.G.: Nos fuimos a capacitar directamente a los indígenas en su territorio, en temas como prensa, fotografía y mercadotecnia. ¿Por qué mercadotecnia? Porque consideramos que el periódico tenía que volverse una alternativa económica, tenía que generar recursos, tenía que reportarle ingresos a las personas que se van a dedicar a recoger la información, porque de poesía no vive nadie. Si a la gente se les asegura un sueldo se puede dedicar de lleno al tema y se logra profesionalizar la actividad.

Adital: ¿En el ámbito del periodismo cómo se da el proceso?

C.G.: Tuvimos claro que no íbamos a educar periodistas, porque si era así, crearíamos necesidades intelectuales, que solamente iban a poder satisfacer en las universidades, en las ciudades, no en sus pequeños pueblos. Entonces lo que se motivaría a mediano plazo era un desplazamiento indígena por motivos profesionales. A nosotros no nos interesa capacitar periodistas, por lo menos no como me educaron a mí. Yo estudié 5 años periodismo y me ha tomado 10 años olvidar lo que me enseñaron.

No queríamos cometer esos errores con los indígenas. Y no lo vamos a hacer por nada del mundo. La idea fue, entonces, educar comunicadores. Ellos tienen un lenguaje, obviamente lo tienen, y sin lugar a dudas vamos a rescatarlo, vamos a darle color y lo vamos a fluir.

Adital: ¿Qué pasó en el campo de la fotografía?

C.G.: En este campo queríamos exactamente lo mismo, que ellos tomaran las fotos, registraran su mundo desde su propia óptica, que no estuvieran encasillados en la teoría. Y así fue como se hizo, ellos son nuestros corresponsales en territorio, ellos nos envían información al periódico. Ese es el primer frente de trabajo, "Unidad Indígena".

Adital: ¿Qué relación concreta existe entre el periódico y el movimiento indígena?

C.G.: En "Unidad Indígena" se manifiesta un interés del movimiento, a propósito de una meta que se ha trazado, que se llama "Un Levantamiento Indígena ", que se refiere a hacer alianza con otros sectores sociales. El periódico abrió sus páginas a otros estamentos de la sociedad también excluidos de la información. En nuestro periódico uno ve que hablan los campesinos, que hablan los negros, que se tocan temas que tienen que ver con los indígenas, todo esto se traduce en "devolverle la palabra a quienes no la tienen".


Adital: ¿Qué otros frentes de trabajo nacieron en ese momento?

C.G.: Hay otro que se llama Televisión. Existe una ley de la República, la Ley 338 de 1996, que reza en su parágrafo segundo "se garantizará el acceso de las etnias al espectro electromagnético y se asegurará la creación de medios propios". Hay una mesa en la Comisión Nacional de Televisión, que es la que define políticas en materia de televisión, nosotros hacemos parte de ella. En aras de reglamentar de una vez este parágrafo, mientras estábamos en esta discusión, aparece una licitación para televisión, para la cadena estatal que se llama Señal Colombia, entonces decidimos licitar y nos adjudicaron para televisión 24 programas, pero entonces nuestro precepto siempre fue: educar indígenas. Inicialmente no teníamos realizadores indígenas en quien apoyarnos, entonces decidimos contratar y a quienes contratamos les dijimos: "al lado de ustedes siempre va a haber un indígena capacitándose", de tal forma que al poco tiempo pudiéramos decirle a esa persona: "amigo muchas gracias pero ya no lo necesitamos". Efectivamente, así ocurrió. En estos momentos tenemos un indígena Wayú, del norte de Colombia, del Departamento de la Guajira, que es nuestro realizador.

Asimismo hemos capacitado a los indígenas en los terrenos donde hemos hecho los programas y los hemos dejado iniciados. Lo que estamos haciendo ahora es buscar recursos para traerlos a Bogotá y continuar la capacitación.

Adital: Después de esos 24 programas ¿qué siguió?

C.G.: Después nos dieron otros 12 programas, luego 6 y en estos momentos los estamos produciendo. Tenemos cerca de unas 150 horas grabadas en formato profesional. Nosotros estamos pensando qué hacer con ese material. Una de nuestras ideas es hacer maletas con todos los programas y enviarlas a cada una de las regionales. Estamos pensando en hacer videos domésticos y enviarlos a la televisión comunitaria. Tenemos 2 metas: una política y otra económica. La económica es obvia porque necesitamos recursos para seguir moviendo el interés político. Por ejemplo, estamos pensando en enviar programas a concurso, estamos pensando en licitar en los canales nacionales y en otras programadoras. También está nuestro interés político que no nos representa ganancias económicas, pero sí políticas. Esto nos permite diseminar nuestro discurso, lograr que nuestra voz llegue a otros sectores. A propósito de apropiación de medios de comunicación, nosotros reflexionábamos en otros asuntos, ¿por qué es masivo El Tiempo?, ¿Por qué es masivo El Espectador?, ¿Qué tiene de masivo El Tiempo?, que tiene un tiraje de 1 millón de ejemplares en un país de 40 millones. Eso no es masivo. Masiva es la radio comunitaria, que con una red invisible le llega a 10 millones de colombianos, eso sí es masivo, entonces decidimos apuntarle a eso.

Adital: En cuanto a las emisoras indígenas, que es otro frente de trabajo que adoptó la ONIC, ¿qué se ha gestionado al respecto?

C.G.: Este es un proyecto que surge desde el Ministerio de Comunicaciones, entidad que puso a disposición determinada cantidad de millones de pesos para invertirlos en programas de comunicación indígena. El ministerio dijo: "vamos a instalar emisoras", y eso suscitó una fuerte polémica por parte de la ONIC: en primer lugar, es un proyecto impuesto. En segundo lugar, efectivamente hay problemas de comunicación, pero ¿quién dice que es una emisora lo que nos va a solucionar el problema?, Y ahí comenzamos a hacer un cuestionamiento más profundo y aparecieron otras objeciones al proyecto. Por ejemplo, estaban ofreciendo emisoras de 35 kilómetros a la redonda, nosotros les dijimos: "eso no nos sirve, eso es incomunicar, eso es volver autista a la gente". El "Manguaré" es un instrumento tradicional de comunicación amazónico y tiene un radio de acción de 40 ó 50 kilómetros y no nos toca pedir licencia.

Otro asunto que reflexionamos era la sustentación de la emisora, ¿de dónde va a salir plata para sostener la emisora?, teníamos que capacitar a los indígenas para que se convirtieran en productores y pudieran ofrecer sus productos a otras instancias, pero en su pueblo, en su resguardo, no iban a conseguir quién les pautara en su programa.

Adital: Es evidente que las condiciones del Ministerio no los satisfacía. ¿Qué alternativas están implementando?

C.G.: La historia se retoma este año porque inicialmente se instalaron 16 emisoras. A nuestro modo de ver nos metieron un gol, pero entonces no nos vamos a quedar llorando el gol. Hemos aprovechado el asunto, nos instalaron las redes, están puestas las emisoras, Nos están facilitando una herramienta, entonces devolvámosles el gol a ellos, ¿de qué forma? propiciando que estas ondas sonoras transmitan información indígena, trascendental para el movimiento. En vista de que no nos podemos encadenar por ahora, ¿por qué no creamos un nodo, un centro de producción?. Estamos buscando recursos. Precisamente estamos gestionando con una organización la posibilidad que donen un equipo de producción radio para la ONIC. La idea es que si hay que hacer un programa lo hacemos acá con los miembros del Comité Ejecutivo, que es la instancia máxima nombrada por los indígenas. Realizamos el programa, hacemos 16 copias y las enviamos a igual número de emisoras o si los amigos de determinada región hicieron un programa, nos lo envían, hacemos las 16 copias y se las enviamos a todas las emisoras indígenas. Esa es la forma en que las estamos aprovechando, viendo cómo aprovechamos, en cómo nos apropiamos de esas ondas sonoras que ya nos instalaron. También nos preocupa mucho la capacitación, porque nos inquieta el cómo están educando los indígenas. Eso nos parece absolutamente delicado.

Adital: Obviamente, en cuanto a las estrategias que ustedes implementaron en la organización, existe un cuarto frente de trabajo que es la Internet, ¿en qué consiste esta estrategia?

C.G.: Básicamente lo que se necesitaba era a hacer presencia en la red y ya tenemos nuestra página web (www.onic.org.co). Lo que nosotros le estamos diciendo a la regionales (N.R: La regional es una organización que agrupa a pueblos de un mismo sector, que a su vez, conforman entre todas la organización nacional, que es la ONIC), es que monten su página web, con un hipervínculo a la de la página de la ONIC, pero cada una de ellas en su territorio, la actualiza, la manipula. Esa es la propuesta que estamos haciendo con miras a unificar una sola dirección.

Adital: ¿Cuál es la bitácora que ustedes siguen? ¿A qué responde?

C.G.: Responde a 4 preceptos básicos para el movimiento indígena colombiano: Unidad, Territorio, Cultura y Autonomía.
Si hablamos de unidad, vamos a mostrar la unidad. ¿De qué forma? Por ejemplo, si hay un periodista en Brasil, que quiere consultar indígenas de Colombia, entonces va a llegar a la página de la ONIC y de ella se va a remitir a todos los pueblos indígenas del país. Esos son los 4 frentes que hemos venido implementando y todo esto finalmente apunta a la consolidación, a mediano plazo, de una agencia de prensa indígena.

Adital: ¿Para qué una agencia de prensa indígena?

C.G.: Para que nosotros mismos comencemos a hablar de nosotros mismos y no esperar a que llegue un tercero a interpretar la realidad indígena.

Adital - 18.julio/2003

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