¡NO
AL PROYECTO HIDROELÉCTRICO BORUCA!
Benjamín Hernández
El proyecto se ubicará a 290 msnm, con un embalse de
260.35 km2 , la
cortina de presa alcanzará los 250 mts altura, con
una capacidad de 1600
Mega Watts de potencia instalada, producirá 5314 GWh
anuales y su costo
será
de 1.826 millones de dólares.
Será necesario construir un túnel de 800 mts, 60 km
de construcción de
carretera alternativa a la Interamericana, la
construcción de una red vial
para reconectar los pueblos incomunicados,
explotación de tajos, los sitios
de acopio de escombros, campamentos de trabajadores,
pueblos nuevos para
reinstalar las poblaciones desplazadas, obras de
acueductos y
alcantarillados, construcción de líneas de
transmisión que transportará
electricidad hacia los centros de carga entre otras
obras que afectarán
profundamente el ambiente en la zona.
El estado pretende aportar al Sistema Nacional
Interconectado 593 Mega
Watts
de energía, para garantizar la satisfacción de la
demanda eléctrica
nacional
y abrir las posibilidades de efectuar un intercambio
de energía hacia la
región centroamericana a cambio de tarifas básicas
las cuales permitan
mejorar la situación económica en la que se encuentra
el gobierno de Costa
Rica.
Nadie garantiza que los dineros recibidos por la
exportación de energía
beneficiarán a los pobladores de la zona sur, puesto
que el capital
privado
costarricense y los financistas internacionales, como
el Banco Mundial y el
Banco Japonés de Cooperación Internacional serán los
que se repartirán a
manos llenas el pastel.
Este proyecto no desarrollará el turismo o la
recreación campestre. Por el
contrario, esta obra profundizará los niveles de
pobreza en la zona,
afectará de manera negativa el paisaje, destruirá el
paraje de bosque
natural, desmejorará las propiedades del suelo para
la agricultura y lo más
grave, desaparecerá la cuna original de nuestros
antepasados y desplazará a
los sobrevivientes originarios de las poblaciones más
antiguas que
comenzaron a poblar nuestro territorio.
Según nos muestran los datos arqueológicos, desde
5000 años antes de
Nuestra
Era comenzó a desarrollarse un proceso cultural en la
cuenca del
Río Térraba. Con la llegada del invasor Juan Vázquez
de Coronado, comenzó
el
enfrentamiento, pues los Caciques Quepo, Coctú y
Borucaca, defendieron
valientemente sus territorios. Se impuso a sangre y
fuego el enemigo
invasor
y pronto la producción agrícola de la zona comenzó a
exportarse a Panamá y
Nicaragua, quedando la zona comunicando a Cartago con
Panamá y por el
pacífico sur a la Gran Nicoya y el Gran Chiriquí.
La riqueza que se exportaba en aquella época
consistía en alimentos y
tecnología de punta, tal es el caso de animales de
carga para transportar
los tesoros robados hacia los puertos y así poder
enviarlos a España.
Actualmente, la riqueza de esta zona sigue siendo la
cuenca del Río
Térraba.
El nuevo invasor, disfrazado de capital extranjero
quiere exportar la
fuerza
de este río, convertida en energía eléctrica. La
diferencia es que para
lograr este objetivo, los acreedores extranjeros
pretenden desaparecer de
la
faz de la tierra ni más ni menos que a cinco raíces
culturales: Brunkas,
Teribes, Bribris, Cabécares y Guaymies.
Por la construcción de represas, en el mundo, más de
80 millones de
personas
han sido desplazadas de sus hogares y de sus tierras,
sumiéndolas en la
miseria más despiadada, despojándolas de sus
territorios y destruyendo la
vida silvestre y los ecosistemas hídricos.
No debe extrañarnos que mientras en el mundo, la
tendencia cada día es
hacia
el desmantelamiento de las grandes represas y la
construcción de nuevas
estructuras ha disminuido a menos de la mitad. En
Costa Rica, en cambio,
los
generadores privados y el ICE, pretenden exterminar
las comunidades
indígenas y represar todos los ríos de aguas limpias.
Los proyectos
hidroeléctricos, que el ICE pretende construir en:
TELIRE, TALAMANCA,
NAKEABRE, BUGU, GRAN BORUCA, PALMAR, KAMANKREWA,
BOYLEI, AYIL, PACUARE,
SUEO, TANRI, COEN CABECAR, LARI, están ubicados en
comunidades indígenas,
las que serán afectados por estas Represas
Hidroeléctricas.
El impacto que sufren los desplazados por proyectos
hidroeléctricos son
innumerables, comenzando por la carencia de agua
potable, alimentos.
El
sufrimiento más grande tiene que ver con lo
sentimental y espiritual, la
añoranza del modo de vida original y la nostalgia de
no retornar nunca más
al hogar. El ser despojados del sistema de vida
tradicional, de sus
tierras y recursos naturales, la desestructuración
del modo de vida
campesino, conlleva a la depresión social, surgiendo
así, El alcoholismo,
la
violencia doméstica, las enfermedades, la
prostitución, drogadicción y la
miseria.
Hacemos un enérgico llamado a la comunidad nacional
para que nos sumemos
todos a esta lucha.
No debemos permitir que la
defensa de la cuenca más
importante de la Zona Sur de Costa Rica, sea
responsabilidad únicamente de
las comunidades indígenas, esta es una lucha
nacional. Es responsabilidad
de todos los costarricense, el defender nuestro
patrimonio cultural,
nuestras riquezas arqueológicas, nuestra soberanía,
nuestro medio ambiente
y
nuestra cultura.
No debemos permitir que unos cuantos empresarios, en
contubernio con el
capital foráneo, construyan una represa
hidroeléctrica que sepultará por
siempre siete mil años de nuestra historia y
desplazará a más de 4000
familias campesinas, solamente para satisfacer su
gula capitalista y sus
caprichos lunáticos y esquizofrénicos.
Exigimos que el ICE, salga inmediatamente de la zona
de Boruca y de la
cuenca del Río Térraba y desista inmediatamente de
realizar las obras que
ilegalmente ha comenzado.
18
Nov 2003