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Las comunidades indígenas
también están en el ciberespacio
Gloria Inés Rodríguez
- Servicio
de Información sobre Internet (SOI)
Rescatar, defender, reivindicar, salvar la existencia de los 370 millones
de indígenas ha sido el clamor de muchas de las actividades que se han
llevado a cabo durante la Década Internacional de los Pueblos Indígenas
del Mundo, que concluye en el 2004.
Se ha hecho un llamado para procurar los medios necesarios con el fin de
que sean ellos los propios protagonistas de su desarrollo y de su historia.
Se calcula que en América Latina existen 41.977.600 indígenas, que viven
en treinta y dos países del área. "Las comunidades, poblaciones y
naciones indígenas son aquellas que, contando con una continuidad histórica
con las sociedades anteriores a la invasión y a la colonización que
desarrollaron en sus territorios, se consideran a sí mismas distintas de
otros sectores de la sociedad y están decididas a conservar, desarrollar
y transmitir a las generaciones futuras sus territorios ancestrales y su
identidad étnica, como base de su existencia continuada como pueblos, de
conformidad con sus propios patrones culturales, instituciones sociales y
sistemas jurídicos", asegura el relator especial de las Naciones
Unidas José Martínez Cobo.
Comunicación
También los pueblos indígenas han ido desarrollando sus propias
estrategias de comunicación a través del tiempo, utilizando para ello
los medios que han tenido a su disposición, y logrando, en muchos casos,
hacerla fluida y eficiente. En sus orígenes utilizaron sonidos; por
ejemplo, en la época de las cavernas, los hombres se percataron de que el
viento, al pasar por los orificios de los restos de animales muertos,
producía sonidos. Entonces, utilizando los cuernos de los animales o
haciendo sonidos guturales, descubrieron la percusión. También usaron
instrumentos de viento como las ocarinas y el churo o los gritos para
transmitir mensajes a grandes distancias. Casi podría decirse que, en las
montañas de los Andes o en las zonas selváticas del Amazonas, estos
instrumentos de comunicación fueron algo así como la Internet primitiva.
En la actualidad, una de las promesas de las nuevas tecnologías de la
información y la comunicación es lograr el ‘desarrollo’ de la
humanidad. Esta promesa no excluye a los pueblos indígenas de Latinoamérica,
pese al abandono y la marginación a la que han sido sometidos desde
siempre. El acceso y uso de la información también es una de las claves
para su desarrollo: puede permitir una comunicación multiétnica, lograr
el encuentro intercultural y permitir su inclusión en la ‘aldea
global’
El concepto de desarrollo no sólo debe ser entendido desde la óptica del
consumismo ni desde la concepción ‘occidental’ de calidad de vida,
pues para los indígenas este punto de vista carece de sentido. Para ellos,
el concepto de desarrollo debe ser entendido desde el reconocimiento, el
respecto por la diferencia y el ejercicio de su ser en sociedad, con
plenos derechos de vivir su diferencia dentro de los Estados, en los que
puedan libremente ejercer su integración social, económica y política.
A pesar de la realidad de exclusión que viven muchas comunidades indígenas,
es cierto que en los últimos años se han logrado ciertos avances en el
proceso de integración, pues algunos líderes indígenas se han destacado
tanto en los ámbitos nacionales como en los internacionales.
Tradiciones en la Red
Sorprende ver que los pueblos indígenas latinoamericanos no van en
contravía de la historia sino que, por el contrario, se han sumado al uso
de las nuevas tecnologías, como medio para educarse e informarse. Además,
han sido capaces de traspasar a la Red gran parte de sus tradiciones y de
su cosmovisión, hasta hace poco, sólo existentes como relatos orales.
Inclusive existen pueblos que se han hecho presentes en Internet en sus
lenguas originarias, con traducciones al inglés, al francés o al
castellano, abriendo así una interesante proyección de futuro para su
desarrollo y su historia.
Los pueblos indígenas han percibido que la palabra, la escritura, es la
fuente más poderosa y eficaz de la comunicación humana; que con ella
pueden crear y recrear el pensamiento, crear y recrear la realidad. Por
eso se apoyan en ella para ser representados y para auto-representarse;
por ello, acuden a la Red, donde se encuentran múltiples páginas de
organizaciones indígenas –sin olvidar que la presencia indígena en
Internet sigue siendo limitada en comparación con otros medios como la
radio–. Ellos han aceptado el reto de acceder y apropiarse de estos
avances tecnológicos y comunicativos, para plasmar su historia, la
vivencia de sus pueblos, sus organizaciones, su visión religiosa del
mundo, sus luchas y sus sueños. Pero no sólo eso, también han entrado a
competir en el mercadeo on line con sus productos artesanales ancestrales.
Ganancia es poner en circulación su problemática.
Los abismos entre culturas que antes parecían insalvables e
irreconciliables quizá hoy se hacen menos profundos, a través de los
medios de comunicación que posibilitan las nuevas tecnologías. No son
espejos estáticos de la realidad; son herramientas que permiten la
interactividad, la reflexión y el análisis. Al apostar por la tecnología,
en parte, los pueblos indígenas están asegurando su crecimiento y su
desarrollo, la protección de su identidad y de su autonomía, y, por qué
no, su supervivencia.
Aún tendrán que hacer grandes esfuerzos para superar las dificultades de
acceso, de creación y de actualización de sus páginas. Tendrán que
reivindicar mejores infraestructuras para poder usar el equipamiento
moderno. Deberán esforzarse por aprender todo un nuevo lenguaje de
codificaciones, muy diferentes de sus variadas lenguas. Pero todo ello,
también estas habilidades y destrezas, ayudarán a mejorar sus procesos
de pensamiento, su comunicación y, al fin y al cabo, su participación
universal en los temas relacionados con el desarrollo de sus pueblos.
Pero además, este incremento en la cobertura y en la calidad de la
información y la comunicación proveniente de estas comunidades propiciará
un mayor acercamiento intercultural, que, a su vez, puede beneficiar un
cambio de actitudes, de valores y de comportamientos sociales desde la
‘civilización occidental’. Es un imperativo para la humanidad
escucharles, verles, oírles, pues estos pueblos han demostrado una gran
tenacidad para sobrevivir, pese a las condiciones adversas. Tienen mucho
qué decir y compartir acerca de su cosmovisión, y nosotros –sociedad
occidental- tenemos mucho que aprender de ellos.
www.adital.org.br
21.noviembre/2003 - Colombia -
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