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Petroleras retornan a
territorios indígenas de Nicaragua
Cuatro compañías de Estados Unidos avanzarán este año hacia la
explotación de petróleo y gas natural en Nicaragua, tras completar
negociaciones con el gobierno sobre una concesión por cinco años de unos
25 mil kilómetros cuadrados en mar y tierra, rechazada por etnias indígenas
afectadas.
Las cuatro empresas de capital estadounidense que ganaron en septiembre
las licitaciones son Infinity, MKJ Exploraciones, Oklanicsa y Hellen
Greathouse. La apertura del país a firmas petroleras extranjeras fue
interrumpida en 1979, tras la revolución sandinista, y reanudada en julio
de 2002 por el presidente Enrique Bolaños.
Los trabajos de prospección deben comenzar cuando estén listos los
estudios de impacto ambiental, y determinarán si los recursos son "fáciles
de extraer, si habrá dificultades o resultaría muy costoso",
explica el director nicaragüense de Hidrocarburos, Fernando Ocampo. Sin
embargo, hay confirmaciones científicas de yacimientos en el Caribe
nicaragüense con potencial de explotación de 50 años.
En caso que haya resultados exitosos, cálculos preliminares prevén una
producción de 50 mil barriles diarios de 159 litros de petróleo y unos
83 mil 200 litros diarios de gas natural, que aportaría al país unos 300
millones de dólares anuales.
La concesión abarca zonas que llegan hasta los límites marítimos
nicaragüenses en el Caribe (excluyendo la isla Corn, así como los cayos
Miskitos, Perlas y otros ubicados en esa zona) y el Pacífico (excluyendo
las playas), un área terrestre en la costa caribeña y otra entre Managua
y el departamento de Rivas, al sur del país.
Pero las comunidades del Caribe dudan que el gobierno tenga recursos económicos
y técnicos para controlar a las firmas extranjeras y evitar que dañen el
ambiente.
El dirigente miskito Humberto Thompson, integrante del grupo ambientalista
Red Oil Watch Mesoamericana, recordó los daños provocados, desde 1930,
por empresas extranjeras al buscar petróleo en el país.
Pero Ocampo arguyó que una de las técnicas más modernas para detectar
la potencial existencia de crudo es el uso de ondas sonoras que no
amenazan a la vida marina, y que las explosiones en tierra serían
controladas, en áreas alejadas de las zonas de desove y anidación de
tortugas, aves y fauna silvestre.
"El gobierno dice que va a haber empleo, que será la solución a la
pobreza, pero la historia de otros países como Ecuador y Guatemala no
confirma eso. Los indígenas que habitan en las zonas aledañas a los
yacimientos petroleros siguen siendo pobres", enfatizó Thompson.
Los nativos temen que las transnacionales les impidan acceder a sus zonas
tradicionales de pesca, ya que lo primero que hacen "es contratar
protección militar para restringir el acceso", afirmó Thompson.
En el Caribe hay unas 140 comunidades indígenas, que suman de 70 mil a 80
mil personas de las etnias miskito, sumo, rama y garífuna, además de
diversos y mestizos.
En esa zona, aislada del resto del país y con poca infraestructura, se
calcula que la pobreza afecta a 80 por ciento de la población, que vive
principalmente de la pesca y actividades agrícolas marginales.
www.adital.org.br
Adital/Tierramérica
– 10.febrero/2004
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