|
Panama - Los indígenas y
las elecciones
Ileana y Eyra Pineda
M.
foto: www.nutrehogar.org
En la carrera por la presidencia de la República, los distintos
candidatos vuelven sus miradas hacia la población indígena panameña con
sus propuestas de gobierno, en busca de apoyo y respaldo. Pero, muchas de
esas promesas caen en el vacío cuando no entran en sintonía con los
verdaderos intereses y realidades de la población indígena que clama por
una mayor justicia social y más respeto por sus valores humanos.
Es alarmante el nivel de pobreza en las regiones indígenas. No es un
secreto. Más del 95 % de los residentes de esas áreas vive por debajo de
la línea de pobreza y cerca de un 80% por debajo del rango de extrema
pobreza. Con elevadas tasas de fecundidad, las áreas indígenas son el
segmento de mayor crecimiento de la población. Resultado de esto y muchas
otras carencias, sin una estrategia decidida de reducción de la pobreza,
este índice seguirá aumentando vertiginosamente, particularmente entre
los ngöbe-buglé y los emberá-wounan, los grupos indígenas más grandes
de Panamá.
Por otro lado, también la desnutrición infantil viene afectando a las
comunidades indígenas sin que hasta ahora existan programas serios para
acabar con este flagelo que tiende a agravarse.
La desnutrición infantil azota a los ngöbe-buglé, en la Cordillera
Central. De otro lado, la falta de una educación integral, de viviendas
decorosas y de oportunidades para garantizar el bienestar de la población
indígena panameña deben ser premisas que deben insertarse en todos los
programas de gobierno de quienes quieren alcanzar la Presidencia el 2 de
mayo.
En este sentido, quien llegue a ocupar el solio presidencial deberá
ocuparse de la solución de la problemática indigenista, invirtiendo
recursos financieros, humanos e institucionales que garanticen un
desarrollo humano integral. Es más, tiene que ser un compromiso de Estado
y no un simple enunciado programático.
Frente a este panorama, las elecciones no sólo deben servir para
fortalecer la democracia con sentido activo y no formal eleccionario, para
encarar y resolver los problemas nacionales prioritarios como el que nos
ocupa, sino para recuperar los valores esenciales de nuestra población
indígena que han sido olvidados por muchos mandatarios.
Derrotar la pobreza y la marginalidad en las poblaciones indígenas deberá
ser un asunto prioritario para el nuevo gobierno que surja de la voluntad
popular, pero sin menoscabar su cultura, sus derechos y su idiosincrasia,
pilares fundamentales de sus orígenes ancestrales. En ese camino estamos
seguros, que también encontraremos el apoyo de la comunidad internacional
y de todas las organizaciones defensoras de los derechos humanos y de la
felicidad de los pueblos indígenas del mundo.
|