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Lago Enriquillo, reserva de vida y de muertes

 

 

El lago Enriquillo, una de las reservas ecológicas y turísticas más importante de República Dominicana, es otra víctima del desastre de Jimaní, de acuerdo con ecologistas y expertos del turismo de naturaleza.

 

Ahora reservorio de cientos de cadáveres, este canal está reconocido como la mayor reserva antillana en estado silvestre del cocodrilo americano (crocodylus acutus), y los peligros de involución de la especie se estudian en el área.

Grupos ecologistas independientes temen por el equilibrio de este ecosistema donde se hallan variadas especies de flamencos, palomas coronitas y aves migratorias como el pato de la Florida, entre otras que viven protegidas.

Katia Mackenzie, directora del Sistema Internacional de Turismo Ecológico 'PrimaChoice', lamentó que el desastre natural de Jimaní haya afectado a la región del Lago Enriquillo.

Mackenzie invitó a los especialistas dominicanos y caribeños a luchar para que el desastre ocasionado por el río no se revierta contra esa maravilla que es reserva de aguas medicinales y fauna autóctona.

En el lago, contaba Mackenzie, los visitantes podían deambular sin riesgo de la agresividad de los cocodrilos, que eran mansos, pero esa conducta podría variar por el impacto de tantos cuerpos humanos en sus profundidades.

Ubicado al noroeste de la ciudad de Barahona, en las provincias de Bahoruco e Independencia, tiene una superficie de 26. 500 hectáreas y está situado a una altitud promedio de 46 metros por debajo del nivel del mar.

Biólogos, geógrafos y naturalistas afirmaron que el Lago tiene interés científico por ser poseedor de agua sulfurosa e hipersalina, pues se ha comprobado que es tres veces más salino que el mar Caribe, lo cual suponen ha tenido una incidencia sobre los cuerpos inertes de seres humanos que hasta allí arrastró la aluvión.

Minerva Mejía, una sobreviviente del desbordamiento del río, contaba que la corriente la arrastró, pero entre la turbulencia de las aguas se percató que estaba en el lago. Entonces le vino a la mente la imagen de los cocodrilos y se aterró.

Aunque más de tres semanas de la catástrofe, la Comisión Nacional de Emergencia (CNE) se enfrasca en el rescate de otros cuerpos que quedaron atrapados entre las rocas y la vegetación subacuática.

Radhamés Lora Salcedo, presidente de la CNE, informó que está priorizada la búsqueda en la isla grande, Los Cabritos, de 2.600 hectáreas, superficie que se recorrerá las veces que sean necesarias, puntualizó.

Se cree que este lago es el residuo de un canal que unía la Bahía de Neiva con el Golfo de Leogane en Haití, auque hoy la topografía del lugar está modificada.

A propósito del Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebró el pasado 6 de junio, se movilizaron ecologistas, médicos, turoperadores y funcionarios interesados en preservar ese patrimonio silvestre dominicano.

En medio de su tragedia, la población de Jimaní busca razones -técnicas y míticas- que expliquen la voracidad de las aguas que el 24 de mayo arrasaron con varios barrios y lanzaron cientos de cuerpos al Enriquillo.

Unos culpan a los buscadores de arena, otros, dóciles y fieles a su culto, dicen que Dios trae lo malo y lo bueno.

Los más viejos desempolvaron tradiciones que sugieren que entre el río y la montaña hay que poner ofrendas.

Lo cierto es que ahora todo en Jimaní es diferente. El lago Enriquillo, honra de estos parajes, ahora también está amenazado y requerirá estudios de su evolución.

 

www.argenpress.info      20/06/2004

 

 

  Latinoamerica-online 

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