Argentina 24 de marzo 2004:
Un día histórico
Hablan los hijos: ¿Qué
queremos?
"Nosotros
queremos que vayan presos, a una cárcel común, con cadena perpetua todos
y cada uno de los torturadores,
asesinos, secuestradores, apropiadores de bebés"
foto: Mariella
Moresco Fornasier
Texto del discurso pronunciado por María Isabel Grego, de H.I.J.O.S,
frente a la ESMA.
El 24 de marzo nunca es una fecha en la que las palabras surjan con
facilidad. Por lo menos no desde hace 28 años. Los sentimientos que están
presentes todos los días de nuestras vidas, se condensan en este día y
hacen trampas en la garganta a la hora de decir lo que queremos decir.
Pero hagamos el intento.
En esta casa del terror que estamos hoy mirando tan de cerca se
destruyeron una enorme, inconmensurable cantidad seres amados. En esta
escuela de mecánica de la armada, la Armada enseñó a sus mejores
alumnos su mecánica.
La mecánica del terror.
Pero eso, seres amados, no fue lo único que destruyó. Destruyó
también eso intangible del amor.
Todo aquello que no se puede tocar, pero se ve, se siente. Lo que hace que
un hombre y otro hombre y otra mujer y otra mujer y otro hombre y otra
mujer, sean mucho más que eso y se conviertan en un huracán que a la vez
sacude y sostiene: un proyecto en común. Lo que hay entre un grupo de
personas y otro grupo de personas, que hacen distintas cosas pero se saben
juntos más tarde o más temprano.
Eso que no se puede tocar, eso que no se puede acariciar como la piel de
los que no están, pero que se ve, se siente, como si fuera una caricia de
los que no están.
No, la piel, la mirada, la risa, los abrazos en mitad de la noche, eso, no
se puede recuperar. Los años perdidos para la cotidianeidad para los que
la ruleta del espanto los puso entre rejas durante años tampoco volverán.
No volverán nunca esos años donde hubo que vivir en un país extraño.
Pero lo intangible, lo que esas manos moldearon, la forma de expresar el
amor que ellos tuvieron, eso sí está en nosotros.
Y está vivo para siempre.
Porque estamos acá, porque estamos desde hace un montón de años, porque
están otros. Porque nunca perdimos la capacidad de organizarnos para
luchar por un país diferente. Y organizarse y luchar es la forma que
ellos tenían de amar, de expresar su amor.
Por eso este lugar todavía contiene el horror y el espanto, pero también
la enorme dignidad de los que han muerto por amor. Por amor a los compañeros,
por amor a la patria grande, por amor al pueblo, por amor a ese país que
la lucha de ellos estaba construyendo. Y por amor a nosotros, sus hijos.
Hoy, nosotros, en este día, llenos de ese amor a esas mismas cosas,
queremos dejar muy claro qué es lo que queremos.
Nosotros queremos que vayan presos, a una cárcel común, con cadena
perpetua todos y cada uno de los torturadores, asesinos, secuestradores,
apropiadores de bebés. Y que vayan presos también los instigadores, los
beneficiarios y los planificadores del genocidio.
Nosotros queremos que todos los que fueron arrancados de sus madres que
parieron en cautiverio para ser apropiados por militares o regalados a sus
amigos recuperen sus verdadera identidad.
Si las abuelas han encontrado hasta ahora a 77 nietos y nietas, qué no
podría hacer el Estado si se lo propusiera. Han pasado más de 20 años
desde la caída de la Junta Militar. Más de 20 años hemos perdido los
hermanos y hermanas, las abuelas, los abuelos, las tías, los primos. Más
de 20 años han perdido ellos. Porque ellos viven desde que nacieron
presos sin saberlo, y
todo gobierno que no los busque, que no les devuelva la libertad de saber
quiénes son y quiénes fueron sus madres y sus padres son gobiernos que
sostienen y avalan la desaparición forzada de personas.
Nosotros queremos que se abran todos los archivos, que se sepa
absolutamente todo lo que pasó. Quiénes los secuestraron, quiénes los
torturaron, quienes los asesinaron, quiénes robaron sus hijos, nuestros
hermanos, dónde están sus cuerpos, dónde están.
Por nosotros, por nuestras familias, pero por sobre todo por este país.
Ningún país puede crecer sobre la mentira. Sabemos que esos archivos
existen, sabemos que se pueden abrir, sabemos que depende de la
voluntad política de quienes gobiernan que la verdad siga sepultada o
salga a la luz.
Nosotros queremos que así como el congreso anuló las leyes de impunidad,
anule los indultos y que el poder judicial declare que son
inconstitucionales todas las normas que hagan que un genocida sea
perdonado o ni siquiera juzgado.
Nosotros queremos que todos los lugares que funcionaron como Centros
Clandestinos de Detención durante la dictadura sean lugares preservados,
para que se pueda investigar primero y para que todos sepan que ahí se
torturó y asesinó a personas, que ningún editorialista de La Nación
pueda darse el lujo de poner en duda la veracidad de los hechos. Pero
queremos también que en esos lugares se recuerde y se diga por qué los
mataron, quiénes eran, por qué luchaban, cuál era su proyecto de país.
Nosotros queremos que se le de solución a las protesta. Trabajo a los que
luchan por trabajo, vivienda a los que luchan por vivienda, salarios
dignos a los que luchan por sus sueldos. Las protestas no se paran con
causas judiciales, las protestas se terminan con soluciones. No queremos
que se criminalice la protesta. No queremos que se enjuicie a los que
luchan.
Nosotros queremos que no se pague ni un solo centavo de la deuda externa.
Porque es ilegítima, inmoral y fraudulenta. Ilegítima porque no fue
contraída por el pueblo argentino. Inmoral porque se paga con el hambre
de nuestros niños. Fraudulenta porque es el producto de una estafa.
Pero si no se paga la deuda y la riqueza sigue llenando los bolsillos de
los ricos y vaciando el de los pobres no nos sirve para nada. Queremos que
la deuda no se pague y que la riqueza se distribuya equitativamente.
Nosotros queremos que se desmantele el aparato represivo, porque los
represores de la dictadura son lo que en democracia asesinan chicos con la
excusa del gatillo fácil.
Pero queremos también que todos los políticos que sostuvieron las
atrocidades cometidas, y que como buenos camaleones se reciclaron en
democracia paguen por lo que hicieron. No sólo que dejen de ocupar cargos
en los gobiernos, sino que sean castigados con la pena que se merecen.
Qué pena se merece quien haya firmado este decreto en 1975: "las
Fuerzas Armadas bajo el Comando Superior del presidente de la Nación, que
será ejercido a través del Consejo de Defensa, procederán a ejecutar
las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a los efectos
de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el
territorio del país". Pues fue firmado por Carlos Ruckauf y Antonio
Cafiero, entre otros. Y esos son sólo dos botones de muestra. Estamos
rodeados de Bussis, de Pattis, de Ricos, de Cavallos, sólo es cuestión
de buscar, depurar, juzgar y castigar.
Porque los que avalaron el genocidio en su momento siguen haciendo lo suyo
en democracia. Sólo para dar un ejemplo, durante el gobierno de Ruckauf
los servicios de inteligencia de la policía de la provincia de Buenos
Aires, investigaron a HIJOS tan exhaustivamente que llegaron a detallar
hasta una tallarinada que compartieron nuestros compañeros de Mar del
Plata.
Todo eso queremos. Y cuando nosotros decimos queremos quiere decir que no
dejaremos de luchar hasta conseguirlo, como lo hemos hecho hasta ahora,
como no dejaremos de hacerlo.
Porque nosotros hoy, acá, hemos venido a hacer lo mismo de siempre. Hemos
venido a luchar contra la impunidad, contra el olvido, contra el silencio.
No hemos venido a la entrega de un predio, aunque la entrega de este
predio nos da más fuerza para seguir, como nos dio fuerza la nulidad de
las leyes de impunidad en el congreso. No hemos venido a recibir ningún
reconocimiento. Porque reconocer nuestra lucha, la de las Madres, la de
las Abuelas, la de los Familiares, la de los Ex detenidos no es otra cosa
que
meter presos a los culpables, recuperar la identidad de todos los jóvenes
apropiados durante la dictadura, que nos entreguen toda la verdad sobre
nuestros seres queridos y que el proyecto de país por el que luchaban
nuestros padres y nuestras madres se convierta en realidad.
Mi nombre es Emiliano Güeravilo, nací aquí en la Esma. Aquí, mi mamá,
Mirta Mónica Alonso me trajo al mundo. Como ella, de todos los centros
clandestinos de detención la zona sur de Buenos Aires, cientos de mujeres
valientes trajeron a sus hijos al mundo entre médicos torturadores. A
todos nuestros hermanos y hermanas que han nacido aquí y que no fueron
entregados
a sus familias como yo, sepan que los estamos buscando, los estamos
esperando, estamos deseando contarles que sus madres los amaban, que sus
padres los amaban y que fueron parte de lo mejor de una generación
que se jugó por entero por dejarnos un país mejor.
Compañeros, compañeras: no somos quienes para decir cuál es el mejor
homenaje, cada quien sabrá. Nosotros, elegimos estar juntos, elegimos
pelear por lo que creemos justo, aunque nos digan que es imposible, que no
es el contexto, que no están las condiciones; elegimos discutir entre
todos cuál es la mejor manera de pelear, y aceptar el desafío de
escucharnos y
escuchar, aun cuando somos muy distintos y venimos de lugares diferentes.
Nosotros elegimos hacer de esta lucha una lucha de todos los días. ¿Hasta
cuándo? Hasta la victoria, qué duda cabe.
Cárcel común, perpetua y efectiva para todos los genocidas y sus cómplices
Restitución de la identidad de nuestros hermanos apropiados
Reivindicamos la lucha de nuestros padres y sus compañeros por un país
justo y solidario
30.000 compañeros desaparecidos, ¡presentes!
30.000 compañeros desaparecidos, ¡presentes!
30.000 compañeros desaparecidos, ¡presentes!
Ahora y siempre
Ahora y siempre
Ahora y siempre
H.I.J.O.S (Hijos por la Identidad y la Justicia
contra el Olvido y el Silencio)
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