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Malas inversiones
y pobreza impiden desarrollo de la salud en Latinoamérica
Evandro Bonfim
Las metas del milenio
para América Latina en el sector de salud han sido impulsadas con la
divulgación, en este mes, del panorama de los indicadores vitales de la
región por el Banco Mundial. Los datos indican avances evidentes y los
principales obstáculos para la mejoría en la calidad de vida de los
526,7 millones de latinoamericanos: las ineficientes inversiones
gubernamentales y la pobreza todavía generalizada.
A estos problemas antiguos se suman variables nuevas como el
envejecimiento de la población, cuja expectativa de vida ha sobrepasado
por primera vez los 70 años (67,9 en 1990 para 70,7 en 2002, año de la
última compilación de datos del organismo financiero). Eso implica el
aumento en la cantidad de personas que sufren enfermedades no
transmisibles asociadas con la vejez o los cambios en el estilo de vida,
tales como la diabetes, las enfermedades cardíacas y el cáncer,
problemas sobre los cuales la población no está todavía bien informada.
Pero los grandes fantasmas de la salud pública en el pasado están siendo
gradualmente exorcizados. La tasa de mortalidad infantil (para cada 1.000
nacimientos) ha disminuido de 42,4 en el inicio de la década pasada para
27,5 en el 2002. Los servicios básicos también están dejando de ser
exclusivos de las clases privilegiadas. El porcentaje de la población con
acceso al agua tratada ha pasado de 82,4% en 1990 para 86,4% en 2001, y a
la red sanitaria de 72,2% para 77,2% en el mismo período.
Sin embargo, la pobreza sigue siendo alarmante y resultando en las
enfermedades relacionadas a la alimentación precaria. En una década casi
no hubo variación en el porcentual de la población ganando menos de 1 dólar
al día (de 11% en 1990 para 11,1% en 2001). Por eso otros indicadores
importantes como la cantidad de personas comiendo menos que el valor mínimo
de calorías diarias continúan elevados. El 14,1% de la población estaba
mal nutrida en 1990 y actualmente cerca de 11,6% se encuentra en las
mismas condiciones.
Como ejemplo del impacto de la pobreza en la cuestión de salud, en
Bolivia los niños que nacen en hogares del quintil más pobre de la
población tienen cuatro veces más probabilidades de morir antes de
cumplir los cinco años que los niños que nacen en el quintil más rico,
mientras que en México la mortalidad infantil en las comunidades indígenas
supera en 70% el promedio nacional.
En Brasil, por otra parte, la población negra tiene una expectativa de
vida siete años menor a la de la población blanca. En el país el
tratamiento de calidad para determinadas es posible sólo para los que
pueden pagar seguro salud privado, mientras en casos como el Sida, el
sistema público es considerado referencia internacional. El combate al
Sida es uno de los principales avances de la región en materia de salud.
Aunque se tenga esparcido la asistencia medica a la población a través
de programas como los de salud familiar, según el Banco Mundial, "debido
a lo poco equitativo de los servicios de salud de la región en cuanto a
cobertura y calidad, si se comparan con el resto del mundo los resultados
son poco satisfactorios con relación al elevado nivel de gastos (entre 7%
y 12% del PIB)". Los analistas del organismo financiero esperan mejorías
en los gastos hasta 2015, año programado para el cumplimiento de las
metas del milenio.
Todavía hay países en la región que dejan a desear no sólo en la
calidad como así también en el volumen de los gastos. México, por
ejemplo, invierte muy poco en el sector salud, apenas 5,8 por ciento del
producto interno bruto (PIB), reconoce el titular de la Secretaría de
Salud del país, Julio Frenk Mora, al detallar que países como Costa Rica
y Colombia destinan aproximadamente 9% del PIB a este rubro, mientras el
promedio en América Latina es de 6,9%.
Esto se refleja en las causas de los problemas laborales en el sector de
la salud en la región, que ha producido 37 conflictos de alcance nacional
durante el año 2003, afectando los servicios públicos de salud, con
paros y huelgas que oscilaron entre las 24 horas y nueve meses en 12 países
latinoamericanos (Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador,
Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Perú, República Dominicana y
Uruguay). En el 68% de los casos las principales demandas han sido
justamente por la ampliación de los recursos para la salud a través del
incremento de salario y de presupuesto para los sistemas de salud.
www.adital.org.br
23.abril/2004
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