| Países
latinoamericanos fracasan en evitar pobreza en la vejez
dibujo:
Vieja,
Gerardo Gonzáles, pintor cubano (1900-1940)
El problema de la pobreza en la vejez,
época de la vida en que la persona debe ser recompensada por sus años de
desempeño y de su fuerza productiva, está estrictamente relacionado con
la amplitud e ineficiencia del sistema de pensiones de los países. A fin
de garantizar los derechos de los jubilados, amenazados principalmente por
la escasa capacidad de financiamiento de los órganos públicos
provisionales, los gobiernos latinoamericanos han emprendido desde la década
de los 80’ reformas en las reglas de contribución y pago de beneficios.
Estas reformas están siendo motivo de análisis del Banco Mundial, cuyas
conclusiones serán presentadas en el informe "La Promesa de
Seguridad de los Ingresos en la Vejez en América Latina", que acaba
de ser divulgado por la institución en versión preliminar. El estudio
completo será comentado en una conferencia internacional sobre el tema
que se realizará en Bogotá, capital de Colombia, los días 22 y 23 de
junio.
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Pero la anticipación de las principales evaluaciones sobre las reformas
de los sistemas de pensiones quizás tengan el objetivo de orientar a los
países latinoamericanos que todavía las tienen en proceso o en fase de
planificación, dado el descontento del organismo con el resultado de las
transformaciones ocurridas en la seguridad social de diversos países de
la región.
"La reforma del sistema de pensiones en América Latina es incompleta
y ha fracasado en la extensión de la previsión social", advierte el
Banco Mundial en el informe. La razón del diagnóstico está
principalmente el nuevo modelo adoptado, que deja el sistema provisional a
cargo de la iniciativa privada.
Privatización y reducción de la cobertura provisional
El principal eje de las reformas ha sido la significativa reducción de
los sistemas de pensiones públicas basados en regímenes de pago con
cargo a los ingresos corrientes y prestaciones claramente definidas, en el
cual las pensiones que reciben los ancianos se financian mediante las
contribuciones de los trabajadores activos.
A su vez se incorporaron cuentas de ahorro individuales obligatorias y
planes de jubilación voluntarios en un proceso que se conoce como el
"enfoque de pilares múltiples" frente a la reforma del sistema
de pensiones. Es decir, la contribución debe ser hecha directamente por
el trabajador a un administrador privado de fondos de pensiones. Chile fue
pionero en la adopción de este enfoque en 1981 y 12 países de América
Latina siguieron sus pasos.
Esta modificación, que puede ser considerada una privatización, se ha
mostrado positiva en el aspecto de la sostenibilidad fiscal, visto que
cada trabajador individualmente se financiaría directamente, sin depender
de la contribución de otros activos. Las reformas también permitieron
mejorar la equidad, ya que los gobiernos recortaron los beneficios
generosos del sistema antiguo, que sobrecargaban todos los contribuyentes
debido al valor elevado de una única jubilación.
Pero la principal ventaja la logró el mercado de capital al encauzar los
ahorros hacia inversiones en fondos de pensiones administrados por el
sector privado. El volumen de los activos que poseen los fondos de
pensiones como proporción del PIB casi se duplicó en la región en el
transcurso de sólo cinco años.
Sin embargo, para el Banco Mundial, la cobertura de la seguridad social y
de las pensiones privadas continúa siendo "persistentemente baja y
los costos de las reformas, en muchos casos, han sido más altos de lo
previsto". Es decir, el sistema de pensiones privado atinge a pocos
trabajadores, menos que el público con todos las entrabas burocráticos.
Y esta ineficiencia ha costado caro para los cofres de los Estados
latinoamericanos, que han desarrollado estas reformas justamente para
ahorrar divisas.
"No se puede considerar que los sistemas de seguridad social y
pensiones privadas sean exitosos si sólo uno de cada cinco trabajadores
participa en ellos, como sucede en varios países que han emprendido
reformas", indica Indermit Gill, asesor económico de la Red de
Reducción de la Pobreza y Gestión Económica del Banco Mundial y coautor
del informe.
El organismo determina que para evitar la pobreza en la vejez es necesario
ampliar la cobertura, llevando las pensiones privadas a un segmento más
amplio de la sociedad. Caso contrario, "la vejez seguirá siendo una
amenaza para los ciudadanos de la región" apuntó Guillermo Perry,
economista en jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial.
Los autores del informe mencionan varias razones para las decepcionantes
bajas tasas de cobertura. Los trabajadores deben pagar tasas de aportación
innecesariamente altas en la mayoría de los países, lo que puede
desincentivar la participación en el sistema, en particular de parte de
la población joven y los pobres.
El estudio también constata que los trabajadores aparentemente no
consideran que los fondos de pensiones existentes en los nuevos sistemas
sean más atractivos que los medios de ahorro alternativos y si bien la
rentabilidad ha sido elevada en la mayoría de los países de la región
también ha sido muy volátil. Por otra parte, debido a sus fuertes
inversiones en deuda pública, los fondos aparentan ser riesgosos.
"Los fondos de pensiones de muchos países invierten elevados montos
en la deuda pública nacional, lo cual los vuelve insuficientemente
diversificados y excesivamente expuestos al riesgo político",
declara Juan Yermo de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos
(OCDE) y coautor del informe.
www.
adital.org.br
11.mayo/2004
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