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El Salvador: Miles de niños son
explotados laboralmente
Transnacionales: principales beneficiadas por trabajo infantil
El Salvador: Miles de niños son
explotados laboralmente
El programa internacional para la
Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) denunció que unos 30 mil niños
salvadoreños laboran en condiciones peligrosas, informaron hoy medios
locales.
Esa cifra está incluida entre los
222.479 niños y niñas que se ven obligados a trabajar para poder
subsistir junto a sus familiares en actividades como recolección de
basura, zafra de caña de azúcar y explotación sexual comercial.
Diversas organizaciones sociales han
mostrado preocupación porque miles de niños van a la zafra cada día
durante nueve horas y emplean machetes afilados y otros medios que ponen
en peligro sus vidas, además de no asistir a la escuela.
El director de la IPEC en El Salvador,
Italo Cardona, dijo que en la actualidad es preocupante la ocupación de
infantes en la fabricación de productos pirotécnicos ya que en el último
año murieron seis niños y niñas mientras laboraban.
Cardona consideró que a través de
programas educativos se trata de rescatar a cientos de niños explotados
laboralmente, sin embargo otras opiniones discordantes coinciden en señalar
que las medidas son aún insuficientes debido a la pobreza reinante en
este país centroamericano.
www.argenpress.info
20/06/2004
Transnacionales: principales beneficiadas por trabajo infantil
¿Qué es lo que alimenta la creciente explotación global del trabajo infantil, principalmente en
áreas del mundo en desarrollo como América Latina? Entidades como la
Organización Internacional de Trabajo (OIT) parecen constatar el
aumento de los niños y niñas ilegalmente ocupados en actividades
laborales, sin mayores preocupaciones con las causas de este
fenómeno.
Identificarlas sería el primer paso para la erradicación de esta
violencia que actualmente afecta a 200 millones de infantes en todo
el mundo, de acuerdo a datos divulgados por el órgano de las
Naciones Unidas en atención al día internacional contra el trabajo
infantil, celebrado mañana, día 12 de junio.
El examen de situaciones específicas mostrará que costumbres
culturales de profundas raíces que justifican la utilización de
niños y niñas en los más diversos tipos de labores encuentran razón
de permanencia en virtud del aprovechamiento, aunque indirecto, de
las empresas transnacionales. Por lo menos éste es el caso del uso
de mano de obra infantil en la cosecha de caña de azúcar en El
Salvador, objeto del estudio de la organización de defensa de los
derechos humanos Human Rights Watch.
Según el informe, hasta un tercio de los trabajadores de las
plantaciones de caña de El Salvador son menores de 18 años, muchos
de los cuales empezaron a trabajar en los campos cuando tenían entre
8 y 13 años. La OIT registra que al menos 5.000 y hasta 30.000
menores de 18 años trabajan en los cultivos de caña salvadoreños.
El organismo clasifica la participación infantil en actividades como
la cosecha de caña de "trabajo infantil peligroso", que deben ser
urgentemente erradicadas. Tanto que existe en El Salvador una Unidad
para la Erradicación de las Peores Formas de Trabajo Infantil de la
propia OIT, que hasta ahora no ha logrado avances en la
desmovilización de niños y niñas del cultivo.
La zafra requiere que los niños usen machetes y otros cuchillos
afilados para cortar la caña de azúcar y arrancar las hojas de los
tallos, un trabajo que realizan hasta nueve horas al día bajo un sol
abrasador. Con frecuencia no se dispone de atención médica en las
plantaciones, y las consecuencias de los accidentes queden
totalmente por cuenta de la víctima. Se estima que a cada año 22 mil
niños mueren en accidentes relacionados al trabajo.
Pese a las patentes evidencias de los daños físicos y psicológicos
de la actividad para el individuo en formación, los dueños de la
actividad prosiguen sin tomar conocimiento de los esfuerzos de
combatirla emprendidos por el gobierno salvadoreño y la OIT. Esto
porque la mano de obra infantil es barata y eficiente, generando
grandes lucros tanto para los empleadores como para los compradores
de los productos originados de la explotación.
Uno de los principales beneficiados por el bajo precio del azúcar de
El Salvador, obtenido al final del proceso descrito arriba, es una
de las más importantes trasnacionales de la economía globalizada,
The Coca Cola Company, de origen estadounidense.
El embotellador local de la compañía compra azúcar refinado al
ingenio más grande de El Salvador, Central Izalco. Al menos cuatro
de las plantaciones que suministran caña de azúcar a Central Izalco
utilizan regularmente mano de obra infantil, conforme atesta la
Human Rights Watch a partir de entrevistas con trabajadores.
Sin embargo, la empresa posee un código con los "Principios Rectores
para Proveedores de The Coca-Cola Company", pero éste se limita a
cubrir a los proveedores directos, lo que incluye a los ingenios
azucareros pero excluye a las plantaciones. Así, como indica el
título del estudio de la entidad, "Oídos Sordos", la transnacional
cumple formalmente el "papel social" de no promover directamente la
explotación del trabajo infantil, usufructuando, a la vez, de los
resultados de esta misma actividad, sin escuchar las denuncias que
la involucran indirectamente.
"Si Coca-Cola se toma en serio evitar la complicidad en el uso de
trabajo infantil peligroso, la compañía debe reconocer que su
responsabilidad de asegurar el respeto por los derechos humanos se
extiende más allá de sus proveedores directos", afirma Michael
Bochenek, consejero de la Human Rights Watch.
Sin embargo, las condiciones precarias de las poblaciones rurales de
El Salvador y la idea de que la mayoría de los niños que cortan caña
son simplemente "ayudantes" de sus padres, hace con que las familias
de los menores insistan en colocar los hijos en las plantaciones de
caña y en otros tipos de trabajos forzados, como el doméstico.
Incluso la situación de niños y niñas convertidos desde temprana
edad en serviciales de los hogares de terceros es el tema de la
campaña de la OIT para el día de combate al trabajo infantil de este
año.
El mito del beneficio del trabajo infantil doméstico
Sólo en América Latina y el Caribe existen 2 millones de niños y
principalmente niñas trabajando en el servicio doméstico, bajo la
excusa de que este empleo de la mano de obra infantil sirve de ayuda
para las familias pobres y para los pequeños, que tendrán una casa
para albergarlos y alimentarlos en cambio de los prestamos que en
muchos casos son tan nocivos como el corte de la caña.
"La presunción de que el servicio doméstico es beneficioso para las
niñas y la idea de que los empleadores aparezcan como ‘benefactores’
constituye un medio para adquirir mano de obra barata y reforzar la
subordinación", denuncia la OIT. Estos benefactores son responsables
por el hecho de que la mayoría de los 2 millones de trabajadores
domésticos infantiles sean víctimas de abusos como malos tratos
verbales y emocionales hasta la violencia sexual y física.
De acuerdo a OIT, este tipo de trabajo y abusos asociados ocurren de
manera oculta, detrás de las puertas cerradas de los hogares, en
donde se puede disponer del servicio de niños abajo de la edad legal
para ingresar en el mercado laboral, sin la posibilidad de
fiscalización y reglamentación de las relaciones entre patrón y
empleado, que con ello está sujeto a violaciones que se quedarán
muchas veces en secreto.
Asimismo, lo que se torna posible de mensura sobre esta cuestión en
América Latina acaba por alcanzar dimensiones alarmantes. Por
ejemplo, en Venezuela, 60% de todas las niñas de entre 10 y 14 años
que trabajan lo hacen en el servicio doméstico. En Brasil, 559.000
niños de entre 10 y 17 años son trabajadores domésticos; 98% son
mujeres y 69% de raza negra.
Esto último sugiere una forma de discriminación o de establecimiento
de "jerarquías" entre grupos de personas que viven en un mismo país
o región, quizás remanecientes del pasado de esclavitud negra que
todavía persiste de manera más sutil en el país. "El trabajo
doméstico tiene raíces muy profundas en esta región, lo cual le ha
concedido legitimidad y en gran medida lo ha hecho invisible",
evalúa la OIT.
En El Salvador, el 66,4% de las niñas que realizaban trabajo
doméstico informaron que habían sido sometidas a maltrato físico o
psicológico, en muchos casos a abuso sexual; en Nicaragua, el 89,5 %
de 250 niños encuestados comenzó a trabajar a la edad de siete años
en jornadas laborales que duraban entre 15 y 16 horas; en Honduras,
siete de cada diez niños de los 250 encuestados debían comenzar a
trabajar a las seis de la mañana y más de la mitad no se acostaba
hasta después de las nueve de la noche. Estos datos comprueban que
aunque bajo techos de "casas de familia" se puede encontrar
explotaciones y violencias a los niños y niñas similares a casos de
trabajos peligrosos y extremos hasta para adultos como la cosecha de
la caña de azúcar.
Sin embargo, el trabajo infantil doméstico y el trabajo infantil
agrícola (que corresponde a 70% de los puestos ocupados
informalmente por niños) son sólo dos rostros de este problema de
múltiples facetas. De acuerdo con la OIT, 8,4 millones de niños
están atrapados en situaciones de esclavitud, tráfico (del cual 1,2
millones de infantes han sido objeto), servidumbre por deudas,
prostitución, pornografía y otras actividades ilícitas.
www.adital.org.br
11.junio/2004
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