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español           Batalla de las Ciudades por la Cultura en el Siglo XXI 

portugues      A batalha das cidades pela cultura no Século XXI

 

Vítor Ortiz - Secretario de Cultura  de Porto Alegre / Secretário da Cultura de Porto Alegre


Batalla de las Ciudades por la Cultura en el Siglo XXI

 


"Todo empezó en Porto Alegre". Con este título se enmarca la parte principal de Babelia del 8 de mayo, el cuaderno semanal
de cultura del diario El País, uno de los más importantes suplementos de cultura de España, repercutiendo en la realización, en Barcelona, del IV Foro de Autoridades Locales por la Inclusión Social de Porto Alegre. El FAL se realizó en el marco del Forum Social Mundial y por ello, en su cuarta edición, llevó la marca de la ciudad capital de Cataluña, Barcelona. El encuentro tuvo lugar en las vísperas de la apertura oficial del Forum de Barcelona y reunió a más de mil representantes oficiales de ciudades y gobiernos locales, los cuales se hiceron compromisarios, en un documento llamado Agenda 21 de la Cultura, de los principios, conceptos y deberes de las políticas públicas de cultura.

Agenda XXI de la Cultura. Un compromiso de las ciudades y gobiernos locales para el Desarrollo Cultural.

Un paréntesis:

Antes de que hubiera transcurrido dos meses de la Agenda 21 de la Cultura, el último informe de la ONU sobre el Índice del
Desarrollo Humano alerta sobre la importancia de las políticas culturales en la esfera local y muestra la existencia de una enorme concentración de inversiones provocadas por la industria cultural y la hegemonía ejercida en el mercado global por las grandes naciones.

El cuaderno Babelia presenta la Agenda XXI de la Cultura como una guía para la elaboración de políticas concretas sobre el
desarrollo cultural, destacando la aspiración de las ciudades en conseguir el reconocimiento de los Estados y las Naciones Unidas, al mismo tiempo que les solicita un compromiso. En las seis páginas dedicadas al tema, el diario analiza el paralelismo entre la Agenda XXI y ECO 92, esta última convocada por la ONU, en Río, e identifica una diferencia clave: "En el caso de la Agenda XXI de la Cultura, la propuesta parte de la base - es decir de las ciudades".

La idea de diseñar una agenda de la cultura surgió en Porto Alegre, en septiembre de 2002,  a partir de la aceptación de la
convocatoria llamada "Reunión Pública Mundial de la Cultura", en la que participaron más de 50 ciudades de Europa y América Latina. El paso siguiente fue aprovechar la propuesta hecha por el III Foro de Autoridades Locales realizado en Porto Alegre, en el año de 2003, dando inicio así al proceso de elaboración del contenido. La propuesta del III Foro de Autoridades Locales significó un desafío adelante en la necesidad de apoyar la Agenda dentro de un marco de exigencia documental de relevancia internacional y de expresar los principales dilemas del contexto local, de las ciudades en particular, frente a lo global. "Desde donde se vive y donde se tiene que afrontar la pobreza, el desarrollo, la sostenibilidad, el impacto de la inmigración (la exclusión diríamos mejor los latinoamericanos) y los efectos de la globalización", dice Blanca Cía, la autora de uno de los reportajes del tema publicados en El País.

El documento llevado al debate en el FAL de Barcelona fue elaborado a lo largo de los últimos 16 meses con participación decisiva también de La Paz, Montevideo, Buenos Aires, Estocolmo, Saint'Denni, de varias otras ciudades brasileña y también con el apoyo de la OEI (Organización de los Estados ÍberoAmericanos) y de las redes Interlocal y de Mercociudades, estas dos últimas dirigidas especialmente al intercambio entre las ciudades.

El resultado del esfuerzo fue presentado a los prefectos (alcaldes) de todo el mundo por el diplomático Federico Mayor Zaragoza, presidente de la Fundación Cultural por la Paz, que abrió el Foro de Autoridades Locales en Barcelona con un discurso traducido a cinco idiomas (inglés, francés, italiano, español y portugués), simbolizando la multiculturalidad de la Agenda XXI, al mismo tiempo que reflexionaba sobre la ausencia o discreta presencia del mundo árabe, del África Negra y del continente asiático. La inclusión de los pueblos de estas regiones es un segundo paso que las ciudades promotoras de Agenda XXI  de la Cultura prometen dar en el futuro.

Exactamente en el contexto de este que tal vez sea el mayor desafío de un siglo inaugurado en medio del estruendo de las dos torres gemelas y del conflicto Oriente-Occidente, Zaragoza destacó  en su discurso una frase de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, citada con énfasis en la misma Agenda de la Cultura: "Ninguna persona podrá invocar la diversidad cultural para atentar contra los derechos humanos garantizados por el derecho internacional ni para limitar su alcance".

La Agenda, aprobada por aclamación en la reunión del Foro, refleja una visión progresista del papel que los poderes públicos
deben asumir frente al desafío de preservar, proteger y difundir la diversidad cultural planetaria, presentada como "principal
patrimonio de la humanidad". Más allá de eso, las ciudades rechazan el concepto de cultura o bien cultural como mercadería,
apelando a los gobiernos nacionales para que eviten llevar el tema a la esfera de la OMC (Organización Mundial del Comercio). En este aspecto, las ciudades defienden también la búsqueda de un equilibrio entre los intereses públicos y privados, sustentando una vocación pública del desarrollo cultural y al mismo tiempo alertando sobre los límites de esa vocación, para evitar una degeneración de las políticas y acciones públicas intervencionistas.

Como no podría faltar en un documento gestado en Porto Alegre, el tema de la participación en la definición de las políticas
debe ser cumplido en el ámbito de la cultura, particularmente destacando lo que aparece en el texto ocupado por uno de los 15 principios orientadores de los compromisos asumidos en Barcelona: "El desarrollo cultural se apoya en una multiplicidad de los agentes sociales. Los principios de un buen gobierno incluyen una transparencia informativa y una participación ciudadana en la gestación de las políticas culturales, en los procesos de toma de decisiones y en la validación de programas y proyectos".

Los espacios públicos y su relación con el desarrollo cultural, el papel esperado por los gobiernos en los medios de comunicación y el deseo de ver a los gobiernos nacionales invirtiendo como mínimo un 1% de sus ingresos en cultura y otros buenos temas son los que  presenta la Agenda XXI de la Cultura.

Para mayores detalles y profundización véase aquí el texto original de la Agenda 21 de la Cultura.

http://www.agenda21cultura.net   02/08/2004


 

A batalha das cidades pela cultura no Século XXI




"Todo empezó em Porto Alegre." A frase abre a matéria principal do Babelia de 8 de maio, o caderno semanal de cultura do jornal El País, um dos mais importantes suplementos de cultura da Espanha, repercutindo a realização, em Barcelona, do IV Fórum de Autoridades Locais Pela Inclusão Social de Porto Alegre - o FAL surgiu na capital gaúcha no marco do o Fórum Social Mundial e por isso levou a marca da cidade para a quarta edição na Catalunha.
O encontro aconteceu às vésperas da abertura oficial do Fórum Barcelona e propôs a mais de mil representantes oficiais de cidades e governos locais um comprometimento com princípios, conceitos e noções sobre direitos e deveres das políticas públicas de cultura expressos no documento chamado Agenda XXI da Cultura - Um Compromisso das Cidades e Governos Locais com o Desenvolvimento Cultural.

Um parêntesis: menos de dois meses depois, o último relatório da ONU sobre o Índice de Desenvolvimento Humano
alerta para a importância das políticas culturais na esfera local e mostra a enorme concentração de investimentos provocada pela indústria cultural e pela hegemonia exercida no mercado global pelas grandes nações.

O caderno Babelia apresenta a Agenda XXI da Cultura como um guia para a elaboração de políticas concretas para o desenvolvimento cultural, destacando a aspiração das cidades pelo reconhecimento dos Estados e das Nações Unidas, a quem também se pede comprometimento. Da mesma forma, em seis páginas dedicadas ao tema, o jornal analisa o paralelismo com a Agenda XXI da ECO 92, convocada pelo ONU, no Rio, identificando uma diferença chave: "En este caso, de la Agenda XXI da Cultura, es que la propuesta parte de la base -de las ciudades."

A idéia de configuração de uma agenda para a cultura surgiu em Porto Alegre em setembro de 2002, numa convocação chamada Reunião Pública Mundial da Cultura, da qual participaram mais de 50 cidades da Europa e América Latina. O passo seguinte foi a aprovação da proposta pelo III Fórum de Autoridades Locais realizado ainda em Porto Alegre, em 2003, dando início ao processo de elaboração do conteúdo. Um desafio diante da necessidade de postar a Agenda no padrão de exigência dos documentos de relevância internacional e de expressar os principais dilemas do contexto local, das cidades em particular, frente ao global. "Desde donde se vive y donde se tiene que afrontar, en primer lugar, la pobreza, el desarollo, la sostenibilidad, el impacto de inmigración (e da exclusão, diríamos melhor os latino-americanos), los efectos de la globalización", salienta Blanca Cia, a autora de uma das reportagens sobre o tema publicada no El País.

O documento levado ao debate no FAL em Barcelona foi elaborado ao longo dos últimos 16 meses com participação decisiva também de La Paz, Montevidéo, Buenos Aires, Estocolmo, Saint'Denni, de várias outras cidades brasileiras e ainda o acompanhamento da OEI (Organização dos Estados Íbero-Americanos) e das redes Interlocal e das Mercocidades, estas duas últimas voltadas para o intercâmbio entre cidades.

O resultado do esforço foi apresentado aos prefeitos de todo o mundo pelo diplomata Frederico Mayor Zaragoza, presidente da Fundação Cultura pela Paz, que abriu o Fórum de Autoridades Locais em Barcelona com um discurso proferido em cinco lenguas (inglês, francês, italiano, espanhol e português), simbolizando a multiculturalidade da Agenda XXI, embora ao mesmo tempo refletindo a ausência ou a discreta presença do mundo árabe, da África negra e do continente asiático no encontro. O envolvimento dos povos destas regiões é um segundo e pretensioso passo que as cidades promotoras da Agenda XXI prometem dar a seguir.

Exatamente no contexto deste que talvez seja o mayor desafio de um Século inaugurado em meio aos estrondos das torres gêmeas e do conflito Oriente-Ocidente, Zaragoza destacou em seu discurso uma frase da Declaração Universal dos Direitos Humanos, citada com ênfase no item 3 da Agenda da Cultura: "Nenhuma Pessoa poderá invocar a diversidade cultural para atentar contra os direitos humanos garantidos pelo directo internacional nem para limitar o seu alcance".

A Agenda, aprovada por aclamação no encerramento do Fórum, reflete uma visão progressista do papel que os poderes públicos devem assumir diante do desafio de preservar, proteger e difundir a diversidade cultural planetária, apresentada como "principal patrimônio da humanidade". Além disso, as cidades rechaçam o conceito de cultura ou bem cultural como mercadoria, apelando aos governos nacionais para que evitem levar o tema para a esfera da OMC (Organização Mundial do Comércio). Defendem também a busca de um equilíbrio entre o interesse público e privado nesta órbita, sustentando a vocação pública do desenvolvimento cultural e ao mesmo tempo alertando para os limites dessa vocação, para que se
evite a degeneração das políticas e ações públicas em intervencionismo.

Como não poderia faltar num documento gestado em Porto Alegre, o tema da participação na definição das políticas a serem
implementadas no âmbito da cultura tem particular destaque no texto, ocupando um dos 15 princípios norteadores dos compromisos assumidos em Barcelona: "O desenvolvimento cultural apóia-se na multiplicidade dos agentes sociais. Os princípios de um bom governo incluem a transparência informativa e a participação cidadã na concepção das políticas culturais, nos processos de tomada de decisões e na avaliação de programas e projetos."

Os espaços públicos e sua relação com o desenvolvimento cutlural, o papel esperado pelos governos dos meios de comunicação e o desejo de ver os governos nacionais investindo no mínimo um por cento de seus orçamentos em cultura são outros bons temas levantados pela Agenda XXI, a se conhecer com um pouco mais de profundidade no texto original, acessível pelo endereço:

http://www.agenda21cultura.net 
02/08/2004

 

  Latinoamerica-online 

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