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Bolivia - Educación de personas adultas y desarrollo

 

 

Noel Aguirre Ledezma    Educador y pedagogo boliviano     navarra@medicusmundi.es

Colaborador de la revista "Sur" de la ONG Medicus Mundi

 

 

En este mundo de palabras que se ponen de moda, aparece una que cada vez más adquiere popularidad: "Desarrollo". Palabra que expresa distintas percepciones, concepciones y vivencias de una realidad compleja y desigual. Unas veces es entendida simplemente como sinónimo de crecimiento económico, donde los “indicadores macroeconómicos” determinan, en los informes teóricos y estadísticos, supuestamente como vivimos; y otras veces es asumida como el desarrollo integral y mejora de la calidad de vida de las personas.

 

Esta segunda concepción de desarrollo –también denominada desarrollo humano e integral- precisamente es el marco de referencia que abre perspectivas para el fortalecimiento de la educación de personas adultas. Porque desarrollo sin mejor calidad de vida, no tiene sentido. Como tampoco tiene sentido calidad de vida si no se expresa en mejores condiciones económicas, valorización de la diversidad y equidad, participación ciudadana, manejo y producción de información y comunicación y acceso a servicios básicos. Así, la educación de adultos tiene sentido sólo si contribuye a mejorar las condiciones de vida y por lo tanto favorece al desarrollo humano e integral. Más si se trata de una situación de un país marcado por la exclusión y desigualdad como lo es Bolivia.

 

Desigualdad y exclusión: punto de partida para la educación de adultos

                       

Veamos algunos signos de esta desigualdad y exclusión. Bolivia se encuentra entre los países más pobres de América Latina; la pobreza según el último Censo de Población y Vivienda (2001) alcanza al 58,6% del total de la población (8.274.325 personas), de los cuales 21,60% vive en condiciones de indigencia y un 2,68 en situación de marginalidad. También convendrá considerar los análisis del propio Ministerio de Educación que señalan que la población adulta (mayor de 18 años) que no completó la primaria alcanza al 49% del total; que 85.000 niños y niñas de 15 años de edad (44%) no concluyeron la escuela primaria, de los cuales por sus condiciones de vida, edad y rol que ocupan en la sociedad 40.000 posiblemente nunca lo harán porque ya no asisten a clases; que sólo el 19% de los niños de bajos ingresos concluye la educación primaria y que cerca de 320.000 (14% del total) niños entre 5 y 15 años no asisten a la escuela. También será conveniente tomar en cuenta que la tasa de analfabetismo absoluto alcanza al 13% (rural 25%, urbana 6%), mientras que el analfabetismo funcional se encuentra estimado entre el 30 y 35%; y que más de 800.000 personas son discapacitadas. Obviamente, esta situación demanda de manera prioritaria los servicios de la educación de adultos.

 

Por eso es que, el paradigma que le otorga prioridad sólo a la educación primaria escolarizada, para la realidad boliviana, no es suficiente ni adecuada. Es cierto que se debe promover la transformación y mejora de la calidad de la educación escolarizada pero ésta tiene que desarrollarse de manera conjunta y equilibrada con la educación de personas adultas.

 

Algunas orientaciones para la educación de adultos

 

En Bolivia, desde las características de la educación de adultos y del propio país se construyen propuestas y esperanzas
  • Como dice el argentino Luis Ludojosky “hay que pasar de la persona de la educación a la educación de la persona”. No hay que adecuar a las personas a la educación; todo lo contrario la educación debe preguntarse qué quieren las personas y adecuarse a estas expectativas. Todo ello supone deconstruir la concepción tradicional de educación.
  • Un mito que se tiene que modificar es el supuesto que “escolarización es sinónimo que educación”. En el mundo de hoy, el desarrollo integral de las personas no sólo se realiza en la escuela. La educación de personas adultas, como parte del enfoque de educación permanente, es una alternativa que acompaña gran parte de la vida de las personas. Estamos hablando de una modalidad de educación que tiene mayor importancia que la propia escuela.
  •  La educación de adultos es una modalidad más del sistema educativo. Fundamentalmente es una opción política que reconoce y opta por la población marginada.
  •  La educación de adultos como es una educación para pobres tiene que funcionar “a lo pobre”. Todo lo contrario es una apuesta que además de opciones pedagógicas y políticas necesita de importantes inversiones y de procesos ampliamente vinculados con propuestas de desarrollo humano, integral y sostenible.
  •  Lo formal se encuentra en la escuela y lo no formal en la educación de adultos. Para un buen desarrollo de la educación de personas adultas ya no es posible concebirla como un asunto circunstancial y puntual, es parte de un proceso educativo sistemático aunque no por ello ausente de opciones políticas.

Los enfoques de la educación de adultos 

 
Desde la realidad y perspectiva boliviana, se construye una educación de adultos que entre sus enfoques principales plantea:
  • El desarrollo de la educación popular, como recuperación de la concepción transformadora y liberadora de la educación; asumiendo las concepciones de equidad, conciencia crítica, dignidad y solidaridad; articulando la teoría con la práctica.
  • Una educación para la vida. Educación que parte y se inserta en las vivencias, saberes, potencialidades y demandas de las personas y del propio pueblo. Al mismo tiempo como reconocimiento de las capacidades de los seres humanos y de su facultad para protagonizar alternativas de transformación de su calidad de vida y de la propia sociedad.
  • Educación integral, que desarrolla las distintas potencialidades de las personas e integra la acción individual con lo social. También se expresa como un conjunto de posibilidades y modalidades educativas adecuadas a las expectativas y necesidades de la población. Educación que además del desarrollo cognitivo, las habilidades motrices, y la efectividad, potencia la ética y los valores como principio y proyecto de vida. 

Palabras finales

 

A propósito de la ética y también de la educación popular, conviene citar a Sergio Haddad que en 1998, manifestó: “…Este tal vez sea el mayor desafío señalado por Paulo Freire en su último libro Pedagogía de la Autonomía: contraponer a la ética de mercado, una ética que valore al ser humano como preocupación central de las sociedades. Es este desafío que hará que las buenas intenciones formuladas en documentos de conferencias mundiales se traduzcan en prácticas consecuentes, porque estarán refundadas en valores”. Este es el reto fundamental de la educación de personas adultas.

 
 

www.infosolidaria.org   30/09/2004

 

 

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