El
racismo, todavía persiste en América, a pesar de los esfuerzos
realizados por los Estados, y continúa siendo una de las causas
del sufrimiento, desventaja y violaciones graves a los derechos
humanos, los que deben ser combatidos por todos los medios
disponibles como asuntos de la máxima prioridad” (Extracto de
la Declaración y Plan de Acción de Santiago, 2000)
El próximo
5 de diciembre se cumplirán exactamente cinco años de la
realización, en Santiago de Chile, de la Primera Conferencia
Regional de las Américas contra el Racismo, la Xenofobia, la
Discriminación y formas conexas de Intolerancia.
Esta
instancia fue preparatoria de la III Conferencia Mundial en estas
materias celebrada en Durban- Sudáfrica (ver anexo 1), y de ella
emanaron importantes compromisos de los Estados latinoamericanos,
que hoy, cinco años después, es preciso evaluar.
La
Conferencia de Santiago, también es reconocida, pues allí se
sentaron las bases del “Año Internacional de Movilización
contra el Racismo, la Discriminación racial, la Xenofobia y
formas conexas de Intolerancia” con el fin de darle a esta lucha
el impulso político que necesitaba; sin embargo, el atentado a
las Torres Gemelas en Nueva York el 11 de septiembre de 2001,
condicionaría más tarde, la agenda internacional, volcando la
atención del mundo al combate contra el terrorismo. Aún así,
los compromisos se subscribieron.
Los 35
Gobiernos que ese año -el 2000- se congregaron en Santiago,
fueron partícipes de lo que muchos creen un “hito continental”,
dado que, por primera vez en la historia de América, se reconocía
la existencia de una “discriminación institucionalizada” la
que por sus principales víctimas tiene aún a los Pueblos Indígenas,
Afro descendientes y Migrantes. “La negación del racismo sólo
contribuye a su perpetuación” declararon los asistentes.
Comprometiéndose a reparar los daños causados y a redoblar sus
esfuerzos para erradicar la discriminación, reconocieron que
“la historia continental no ha sido de inclusión y respeto para
todos los pobladores, sino caracterizada por el racismo, la
discriminación racial, la xenofobia y distintas formas de
intolerancia, las cuales persisten a pesar de que en todas las
constituciones nacionales existe el derecho de todos los pueblos a
vivir en sociedades libres de esos flagelos”.
Aquella
Conferencia, concluyó que “la identidad de las Américas no
puede disociarse de su carácter multirracial, pluriétnico,
multicultural, multilinguistíco y pluralista; diversidad que
constituye un aporte a la convivencia humana y a la construcción
de culturas de respeto mutuo y de sistemas políticos democráticos",
de esta manera los asistentes aprobaron en consenso una Declaración
y Plan de Acción que presentarían meses más tarde ante la III
Conferencia Mundial contra el Racismo, en Durban, de esta forma,
las discusiones en Santiago, se convertían en la contribución de
la Región Americana al análisis del racismo y a las diversas
propuestas de soluciones para eliminarlo.
El Plan de
Acción de Santiago, un documento de 51 páginas, señala, entre
otras cosas, que “la discriminación persiste y sigue siendo
causa de violación a los derechos humanos”, de sus conclusiones
se desprenden emplazamientos a la democracia y derechos políticos,
a la responsabilidad jurídica que le cabe a los Estados, a la
administración de justicia y a la reparación, además de abordar
las particularidades de los Pueblos Indígenas, Afro descendientes,
Migrantes y otros grupos vulnerables víctimas de discriminación
agravada o múltiple.
Caucus
Latinoamericano Santiago +5: Momento de Evaluar el (in)
Cumplimiento
A cinco años
de la Conferencia en Santiago, se cumple el plazo para que los países
de América se convoquen a evaluar, reflexionar y proyectar los
Planes de Acción que cada uno a llevado a cabo, es por eso que la
II Conferencia Regional contra el Racismo, lleva el nombre de
“Caucus Latinoamericano Santiago +5”.
Toda la Región
ve esta instancia como la oportunidad que tendrán tanto los
Estados como la sociedad civil de la Región, para dar cuenta de
sus avances o retrocesos en materia de discriminación. La cita
para ello tendrá lugar en Brasil, en enero de 2006 y dada su
relevancia, es que se realizará en Santiago de Chile una Pre-
Conferencia en junio de este año.
La
importancia de esta Conferencia ha sido entendida por diversos
referentes a nivel continental, es así como por ejemplo, el
Gobierno de Uruguay a través de su Vice-Ministra de Relaciones
Exteriores, el 15 de marzo de 2005, durante la 61° sesión de la
Comisión de Derechos Humanos de la ONU, declaró que “A nivel
regional, el nuevo Gobierno del Uruguay alienta la realización de
una Conferencia Regional Santiago +5, que venga a evaluar el grado
de aplicación de los importantes compromisos asumidos en el año
2000 en nuestra región y que pueda ir sentando las bases para la
preparación de una cuarta Conferencia Mundial sobre Racismo,
Discriminación Racial, Xenofobia y todas las formas de
Discriminación, que pueda reunir, en el futuro, a la comunidad
internacional en torno a una nueva mesa de negociaciones, donde
despojados de consideraciones políticas, puedan surgir medidas
efectivas para combatir a la discriminación bajo todas sus formas”.
Así mismo,
la Mesa Directiva de la Conferencia Regional sobre la Mujer de América
Latina y el Caribe, señaló que “Proponemos Santiago+5 para
evaluar a los Estados en cuanto a las políticas públicas”. Y
las organizaciones Afro descendientes reunidas en julio de 2004 en
Quito-Ecuador, indicaron que “Apoyamos decididamente y a su vez
participaremos en la preparación y promoción del Encuentro
Continental Santiago +5, donde se le pedirá cuentas a los Estados
sobre el cumplimiento de los Planes de Acción emanados de la III
Conferencia Mundial Contra el Racismo la Discriminación Racial,
la Xenofobia y otras formas conexas de intolerancia, así como la
Declaración y Plan de Acción de Santiago”.
También,
Clare K. Roberts, a cargo de la recientemente creada Relatoría
Especial para los Derechos de los Afro descendientes y contra la
Discriminación Racial de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos, señala que "es necesario que los Estados cumplan
los compromisos asumidos en instrumentos tales como los Programas
y Planos de Acción procedentes de las Conferencias Preparatoria y
Mundial contra la Discriminación Racial, el Racismo, la Xenofobia
y Formas Conexas de Intolerancia, ocurridas en Durban y Chile,
respectivamente"
Por todo lo
anterior, no es difícil concluir que uno de los puntos más
importantes a evaluar en los próximos meses será el cumplimiento
(o no) por parte de los Estados de la elaboración de sus Planes
Nacionales de Acción contra el Racismo, siguiendo los mandatos de
la Conferencia Regional de Santiago, 2000 y de la Conferencia
Mundial de Durban, 2001.
La Región
se prepara hacia la II Conferencia Regional contra el Racismo:
En agosto de
2004 y por la necesidad de monitorear los acuerdos de la Declaración
y Plan de Acción de la Conferencia Regional del 2000, se creó en
Montevideo- Uruguay el “Comité Iniciativas Santiago +5”; Este
comité, que además es el responsable de la convocatoria de la
Conferencia en Brasil y su Pre- Conferencia en Santiago, estará
integrado por: la Alianza Estratégica de Afro descendientes y las
organizaciones del Mundo Afro de Uruguay, la Fundación Ideas de
Chile, Human Rights Internet de Canadá, Foro de Diplomacia
Ciudadana de América Latina y el Caribe de Argentina y el
Instituto Interamericano de Derechos Humanos de Costa Rica.
También en
Montevideo, pero un mes más tarde, una nota de prensa exclamaba
que “Desde Uruguay, los pueblos de América iniciaron la ruta
hacia Santiago +5”, esto a la luz de la “Consulta Sudamericana
de Organismos Estatales y Multilaterales para Políticas de
Promoción de la Equidad Racial”, una instancia que se considera
como el primer paso en el camino para implementar una plataforma
de los acuerdos de Santiago y Durban, de hecho, su convocatoria se
basó en el punto número 188 de la Declaración y Plan de Acción
de Durban (1).
En febrero
de este año, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de
la OEA (Organización de Estados Americanos), creó la Relatoría
Especial para los Derechos de los Afro descendientes y contra la
Discriminación Racial, que tendrá por objetivo: “generar
conciencia del deber Estatal de respetar los derechos de los
afrodescendientes y la eliminación de todas las formas de
discriminación racial; analizar los desafíos que actualmente
enfrentan los países de la región en esta materia, formular
recomendaciones para superar los obstáculos, e identificar y
compartir las buenas prácticas en la región; además de observar
y ofrecer cualquier asistencia técnica que sea requerida por los
Estados miembros en la implementación de las recomendaciones en
el ámbito interno, tanto en el derecho como en la práctica”
En
Guatemala, en tanto, se sentó un importante precedente jurídico
en Latinoamérica, cuando el 5 de abril de este año, los
Tribunales de Justicia condenaron por discriminación racial a
cinco personas que agredieron con insultos racistas a la Premio Nóbel
de la Paz, Rigoberta Menchú.
En Brasil se
experimenta un notable avance creando en marzo de 2003 la Secretaría
Especial de la Promoción por la igualdad Racial SEPPIR, entidad
que lleva a cabo hoy su “Plan Brasil sin Racismo”.
En el marco
de la preparación de la II Conferencia Regional de las Américas,
que el próximo año se realizará en Brasil, la Ministra de esta
cartera, Matilde Ribeiro, visitó Chile para dar cuenta de su
gestión, destacando que por primera vez una mujer Afro
descendiente asumía un rol de esa envergadura en la esfera político-gubernamental
de su país; en una reunión con representantes de organizaciones
indígenas, afro descendientes y migrantes, señaló que pese a
ser una dirigente de trayectoria en su país, hoy día: “tengo
claro mi rol de Gobierno, aunque no dejo de tener serias
contradicciones internas. Pero este fue un proceso negociado en 10
años de lucha del Movimiento Negro, consiguiendo alianzas con
obreros y campesinos, con el Movimiento sin Tierra y con los indígenas;
hoy día tanto la SEPPIR, como este Plan viven un proceso de
legitimación”.
¿Y Chile?
El país que
actuó como anfitrión de la I Conferencia Regional de la Américas
contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y
formas conexas de Intolerancia, a 5 años de su realización salvo
un “Plan por la Igualdad y la no Discriminación”, dirigido a
funcionarios públicos durante el 2004, que no dice mucho (ver
anexo 2 “Para Conocer Más”. Sección “Informes”) y un
proyecto de Ley sobre Discriminación ingresado recién el 22 de
marzo de 2005 a la Cámara de Diputados y sin urgencia, más que
avances de los cuales enorgullecerse, registra enormes retrocesos.
La
constitución del Capítulo Chile de este Caucus Latinoamericano,
se realizó por iniciativa de la Fundación Ideas, en agosto de
2004, en una convocatoria a diversas organizaciones Indígenas,
Afro descendientes, Migrantes y de otros grupos víctimas de
discriminación; Sin embargo, hasta ahora, su trabajo sólo se ha
centrado en la elaboración de propuestas para el Plan Nacional de
Acción contra el Racismo, es decir, cumpliendo con la tarea que
hasta ahora el Gobierno chileno no ha hecho; además de seguir
estando cruzado por un enfoque con énfasis en los aspectos
difusos de tolerancia y débil tratamiento de los aspectos más
duros del racismo y la discriminación en Chile. De esta manera se
advierte un preocupante descuido del fondo de "Santiago +
5", que, como hemos señalado, no es otro si no la evaluación
del cumplimiento por parte del Estado de sus obligaciones y
compromisos suscritos en el 2000.
La
Pre-Conferencia, que se realizará en Santiago de Chile, en junio
próximo, es una actividad oficial de los Estados de América, razón
por la cual, el Gobierno chileno, que actúa como país anfitrión,
ha delegado la organización de esta reunión al Ministerio de
Planificación (MIDEPLAN). Tal como lo indica el documento Informe
del Estado de Gestión referidas a Santiago +5”, elaborado por
la Fundación Ideas, "la Pre- Conferencia debe transformarse
en una importante instancia de diálogo, evaluación y proyección
de las distintas acciones de los países americanos". Tanto
Pueblos indígenas, como afro- descendientes, esperan que así sea.
Los Pueblos
Indígenas
En el
contexto de la Conferencia contra el Racismo en Santiago y Durban
los Pueblos Indígenas de América, dieron también en la
Conferencia Mundial y particularmente la Conferencia Regional en
Santiago, un paso significativo en términos de reconocimiento.
En ambas
Conferencias, por primera vez los Gobiernos aceptaban, aunque con
algunas reservas, que los indígenas no son poblaciones, sino
Pueblos (2).
Tal como señala
un artículo escrito por Ana Elena Obando, de la Concertación
Interamericana de Mujeres Activistas por los Derechos Humanos,
titulado "La Conferencia contra el Racismo en el nuevo orden
mundial después del 11 de septiembre”, uno de los temas
controvertidos de la Conferencia de Durban, decía relación con
los derechos de los Pueblos Indígenas a la autodeterminación,
soberanía, integridad territorial, tierra y recursos.
El punto número
93 del Plan de Acción de la Conferencia Regional de las Américas,
insta a los Estados a reconocer “oficialmente la identidad y los
derechos de los pueblos indígenas, adoptando concertadamente con
ellos, las medidas administrativas, legislativas y judiciales
necesarias para promover, proteger y garantizar el ejercicio de
sus derechos y libertades fundamentales”. Lo anterior, es no
solamente aplicable al ámbito social y cultural, sino que también
a las actividades económicas y empresariales y al bienestar de éstas,
así como al “disfrute de los beneficios de un desarrollo
sostenible, respetando plenamente las características distintivas
y sus propias iniciativas” (ver punto 95 de la Declaración).
También,
este Plan de Acción hace un llamado a los Estados para “la
pronta conclusión de las negociaciones de la Declaración sobre
los Derechos de los Pueblos Indígenas que se discute en este
grupo de la Comisión de Derechos Humanos en la ONU” además de
la importancia de una pronta ratificación de instrumentos
internacionales, en especial de la Convención 169 sobre Pueblos
Indígenas de la Organización Internacional del Trabajo, OIT.
Una nota
escrita por Kyra Núñez, llamada “Plataforma común americana
contra el racismo”, indica que la Conferencia en Santiago logró
que “el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la
intolerancia sean consideradas como delito, que los responsables
de esos crímenes sean penados conforme a la ley, y que las víctimas
obtengan derecho al recurso judicial y a la reparación”.
Aunque no
atribuible exclusivamente a lo anterior, una reciente condena por
discriminación racial, la primera en Guatemala, puede darnos
ciertas luces en relación a este tema; se trata de cinco
seguidores del General José Ríos Montt, condenados este 5 de
abril de 2005, a 3 años y 2 meses de prisión permutable, por
agredir con insultos racistas a la Premio Nóbel de la Paz,
Rigoberta Menchú. Según declaró, su abogado, Benito Morales,
“Al impulsar este juicio no pretendíamos que los acusados se
fueran años a la cárcel, sino sentar un precedente jurídico y
social para que las actitudes de las personas racistas empiecen a
cambiar”, un precedente que por cierto, también se sienta al
resto de América Latina.
Notas:
|1| El párrafo
188 del Plan de Acción de Durban: “Insta a los Estados a que
apoyen las actividades de los órganos o centros regionales que
combaten el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las
formas conexas de intolerancia cuando existan en su región, y
recomienda la creación de tales órganos o centros allí donde no
existan. Esos órganos o centros pueden llevar a cabo, entre otras,
las actividades siguientes: evaluar y seguir la situación del
racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas
conexas de intolerancia y de los grupos que sean víctimas de
estas prácticas o vulnerables a ellas; identificar las tendencias,
cuestiones y problemas; reunir, difundir e intercambiar información
relativa, entre otras cosas, a los resultados de las conferencias
regionales y de la Conferencia Mundial y crear redes con ese fin;
dar a conocer ejemplos de buenas prácticas; organizar campañas
de sensibilización; elaborar propuestas, soluciones y medidas
preventivas, cuando sea posible y procedente, mediante un esfuerzo
conjunto en coordinación con las Naciones Unidas, las
organizaciones regionales y los Estados, así como con las
instituciones nacionales de derechos humanos”
|2| El artículo
“La Conferencia contra el Racismo en el nuevo orden mundial
después del 11 de septiembre”, escrito por Ana Elena Obando, de
la Concertación Interamericana de Mujeres Activistas por los
Derechos Humanos de Costa Rica, señala que “Otros temas
controvertidos se relacionaban con los derechos de los pueblos indígenas
a la autodeterminación, soberanía, integridad territorial y
tierra y recursos. Aunque el caucus indígena presionó con fuerza
para que se borrara una nota a pie de página en la que se
afirmaba que el término "pueblos indígenas" no puede
considerarse un término con implicaciones legales sobre los
derechos que estipula la ley internacional, (lo que indica que el
derecho de los pueblos a la autodeterminación no se aplica a los
grupos indígenas), el Gobierno de Canadá y sus aliados lograron
que el párrafo se mantuviera”
En directa
relación con lo anterior, el Relator Especial de la Comisión de
Derechos Humanos de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos
y las libertades fundamentales de los indígenas, Rodolfo
Stavenhagen, declaró en el “Seminario regional de expertos para
América Latina y el Caribe sobre el cumplimiento del Programa de
Acción adoptado en Durban: intercambio de ideas para una acción
futura”, que “la discusión sobre la libre determinación de
los Pueblos Indígenas, en Durban, se ha estancado en la discordia
que existe acerca del uso de conceptos como pueblo”.