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El Desarrollo de las Actividades Culturales en Guatemala

 

Manuel Gonzalez Avila     manuelgonzalez@yahoo.com

Universidad de San Carlos de Guatemala

Artículo enviado por el autor   



Todas las culturas son legítimas y en cuanto a legitimidad todas son iguales. No hay culturas superiores y culturas inferiores. No hay culturas atrasadas, como culturas. No hay subculturas. [...] Cultura es una matriz vital anterior y posterior al progreso. Hoy se nos quiere imponer una macrocultura única que es pensamiento único, ideología sin contrincantes y dominación neocolonizadora. Negando las identidades, que son alteridades, impidiendo la armonía concertada de la Humanidad. La mayor dictadura, simultáneamente económica, política, cultural y también de hecho militar, que haya conocido la historia humana. Por que sea el mundo uno, y defendiendo apasionadamente la unidad de la familia humana, no por eso podemos aceptar esa unicidad niveladora, desde arriba, desde el poder apisonador.
(Pedro Casaldáliga)



Introducción

Las universidades guatemaltecas no ofrecen la carrera de animador cultural, entendida como la capacitación para el ejercicio profesional en la cultura con los principios de la educación popular. Quienes se dedican profesionalmente en Guatemala a emprender iniciativas que tienen objetivos culturales y estimulan la participación con otros se refieren comúnmente a lo que hacen como promoción, administración o gestión cultural. Casi nunca se usa el término animación cultural, aunque muchas de las acciones realizadas encajan muy bien en esa categoría.

Dado que el trabajo en la cultura puede ser acometido desde modalidades muy diversas, sus resultados dependen del enfoque empleado y los métodos. Nunca es neutro. Siempre está cargado de representaciones y sentidos. A veces es apreciado y bienvenido, pero también puede generar desconfianza o rechazo. Puede hacer crecer a la comunidad en valores culturales o insidiosamente atentar contra ellos.

Aparentemente, los vocablos cultura, artes y promoción pueden parecernos afines o compatibles, pero también pueden hacérsenos ajenos u opuestos entre sí. Las actividades concretas de la cultura pueden resultar fenómenos que retroalimentan positivamente a otras o contrariamente como fenómenos que enajenan. De igual modo, la gestión –así como también la administración o la promoción– cultural o artística puede ser vista como benéfica, necesaria e imprescindible o, por otro lado, como mercantilista, banal, evasiva y hasta cómplice de intereses extraños.  La cita de Casaldáliga es una advertencia en ese sentido.

En este artículo menciono algunos de los condicionantes de la cultura en Guatemala y, luego, como ejemplos, algunas intervenciones institucionales de trabajo cultural tratando de colocar el énfasis en los métodos. Por último, propongo unas reflexiones sobre el tema para concluir haciendo varias recomendaciones. En la lectura del texto se hará evidente que la aspiración de cubrir los métodos del trabajo en la cultura en un espacio tan corto necesariamente dejará cabos sueltos.

Condicionantes Contextuales e Históricos de la Cultura en Guatemala

La convivencia de varias culturas en un mismo territorio exige que se dirija la atención a los métodos más apropiados para mediar en los asuntos culturales. Guatemala tiene hoy 23 idiomas oficialmente reconocidos y cuatro grupos culturales principales (xinca, maya, ladino y garífuna) además del que practica una cultura internacional u "occidental". El número de idiomas puede ser un poco mayor o menor dependiendo de los criterios lingüísticos.
El territorio que hoy es Guatemala y el área mesoamericana en general constituyeron un espacio de culturas prehispánicas cuya complejidad y desarrollo causan asombro aún en nuestros días. En la actualidad, cualquiera puede observar una riqueza cultural sin igual, con muy variadas expresiones que han resistido la colonización desde principios del siglo XVI hasta la época de la independencia de España y, posteriormente, los intentos de sometimiento por parte del Estado guatemalteco. Los rasgos más profundos de la cultura de varios pueblos de Guatemala guardaron con mucha fortaleza una identidad propia; conservaron cierto grado de unidad cultural, a pesar del largo periodo de exclusión y discriminación por parte del Estado y las elites gobernantes hasta la fecha actual. Entre 1944 a 1954, Guatemala tuvo diez años de naciente democracia que trajo consigo el florecimiento de las artes y las expresiones culturales. Ese breve espacio histórico concluyó con la intervención norteamericana que, bajo instrucciones de la CIA según ha reconocido oficialmente el gobierno de los EEUU, impuso gobiernos sumisos ante los intereses de ese país. ,

Desde la década de los años sesenta, como consecuencia de las pobres condiciones de vida y la marginación política, Centro América sufrió procesos de guerra y violencia que amenazaron confluir unos con otros y convertirse en un solo proceso bélico regional. Aunque no llegaron a integrarse en un solo conflicto, la región vivió un periodo agitado que culminó con la toma del poder gubernamental en uno de los países centroamericanos y con acuerdos formales de paz en otros dos. Guatemala, en total, vivió cuatro décadas de conflicto profundo y unos diez años de guerra. Como toda guerra, ésta fue una expresión de máxima violencia social. El sufrimiento, el número de las víctimas y las violaciones a los derechos humanos llegaron a ser sumamente graves. De ello se han levantado muchos escritos, entre ellos dos documentos testimoniales. ,  Las partes en pugna, el Estado guatemalteco y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, acordaron la firma de la paz después de casi seis años de negociaciones fuera del país y a puerta cerrada.

Las secuelas de la guerra manifestadas como fenómenos culturales se viven todavía hoy a pesar de haber concluido formalmente esa etapa con la firma de los Acuerdos de Paz el 29 de diciembre de 1996.  Las exacerbaciones de los fenómenos de corrupción, violencia, invisibilidad de las víctimas, nuevas formas de autoritarismo y exclusión se viven hoy día. Los resultados más importantes del esfuerzo negociador, en cuanto a procesos políticos, diálogo y construcción de acuerdos, todavía están por verse después de casi siete años de la firma de los Acuerdos. Porque el proceso de paz ha sido lento. Es cierto que los Acuerdos pueden constituir lo más cercano a un proyecto nacional si se logran incorporar al ideario de la sociedad civil. De ahí su importancia. Sin embargo, también hay que hacer ver que una de las deficiencias más graves que tienen es que no mencionan cómo habremos de alcanzar las metas. La propuesta de éstas es su mayor contribución. Pero quedan por resolver cuáles serán los procedimientos que tanto el Gobierno como la Sociedad habrán de realizar para alcanzarlos. El asunto del cómo es pertinente para el trabajo cultural en el país.

Además de los procesos internos de Guatemala, los internacionales y mundiales tienen trascendencia de primer orden en la vida cultural del país. Los procesos de intercambio global de personas, bienes culturales, especialmente los productos científicos y tecnológicos, y recursos financieros imponen nuevos retos para los países más pobres. Se ha dicho de la globalización: "[Al proceso globalizador] Yo lo llamaría la extensión de la tiranía transnacional corporativa. Éstas son instituciones tiránicas, totalitarias, mega-corporaciones. Son economías jerárquicas grandes, dirigidas desde arriba, casi sin dar cuentas a nadie, y vinculadas de varias maneras. Su primer interés es la ganancia –pero mucho más que eso, es construir un público de un tipo particular. Uno que se entrega a un cierto estilo de vida con necesidades artificiales. Un público atomizado, separado uno del otro, fragmentado lo suficiente para que no entre en la arena política y perturbe al poderoso".

Lo complejo de la globalización está en que las intenciones, los procedimientos y los productos que nos llegan por su proceso no tienen una sola dirección sino muchas. Véanse, por ejemplo, las tensiones en las negociaciones de los tratados de libre comercio. Es claro que las empresas transnacionales intentan imponer un proteccionismo favorable para sí mismas, a la vez que promueven mercados completamente abiertos en otros países. Pero a la vez, estos procesos globales –en mayor grado algunas modalidades de la comunicación, el acceso a la información y los mecanismos de justicia en las cortes internacionales que lo financiero y empresarial– ofrecen nuevas oportunidades que son coherentes con los principales valores humanos. Entre otras, ofrecen alternativas educativas y de empleo, así como también abren el abanico de opciones de comunicación, conocimiento, información, mercados e instancias internacionales de justicia.

El acelerado intercambio mundial de científicos y técnicos, así como el flujo de bienes científicos y tecnológicos también agregan complejidad a los procesos culturales. Por un lado, la ciencia y la tecnología aceleran la declinación autodestructiva y, por otro, de manera paradójica abren posibilidades de creación y gestión de nuevos esfuerzos, ofrecen mejores enfoques y soluciones, y alientan con esperanzas a los países empobrecidos. El punto crítico para tomar un derrotero u otro está en el contenido ético de los proyectos. Las claves, en las negociaciones, las deliberaciones y los procesos de la cultura.
Los últimos informes sobre desarrollo humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, sitúan a Guatemala por detrás de más de 100 países, con muestras de deterioro en varios indicadores en los últimos dos años.  Guatemala se encuentra entre los países que tienen un ritmo que es insuficiente para llegar a las metas a tiempo. Una explicación de esa insatisfacción de las necesidades sociales se encuentra en la exclusión a que han sido sometidos los grupos indígenas y en las grandes diferencias entre ricos y pobres.
Pero la situación es todavía más compleja cuando vemos los movimientos globales políticos y sociales. Los primeros cuatro meses del año 2003 han sido agitados para el mundo. Hemos visto fuerzas y abusos dignos de las épocas más oscuras. Se ha configurado un imperio que hasta ahora parecía sólo estar latente. Hoy se presenta al mundo con todo el descaro. La palabra imperialismo que antes era pronunciada sólo en el lenguaje de la izquierda tiene hoy un significado que se emplea en todo el espectro político. El imperialismo implica culturas militar, económica y social que impulsa en nuestros países para asegurar sus intereses.  Ahora vemos con mayor claridad el destino que alguien ajeno nos ha recetado: persona-consumidora, persona-instrumento, país-mercado. Funciones asignadas que estorban la construcción social con respeto a la dignidad humana. Niegan la calidad de sujetos con su propia dinámica a individuos y colectividades; apelan a iniciativas culturales que, como la hollywoodense, evaden los problemas e intereses centrales del desarrollo humano con sus juegos de luces, en el fondo, mediocres.
Pero al mismo tiempo, también ha habido últimamente grandes movilizaciones de personas que expresan su oposición a esa tendencia. Por ejemplo, el III Foro Social Mundial de Porto Alegre convocó en enero último, a más de 100,000 personas, de las cuales 25,000 eran jóvenes. Dos semanas después, 15 millones salieron a la calle en muchas ciudades del planeta en lo que se ha considerado "la primera manifestación mundial de la historia".  Hay entonces indicios de que a la par de las fuerzas deshumanizantes nacen movimientos de esperanza que marcan el inicio del nuevo siglo.

Las Principales Iniciativas del Trabajo Cultural en Guatemala

Las iniciativas, proyectos y acciones que realiza la Universidad de San Carlos de Guatemala,   el gobierno de Guatemala por medio del Ministerio de Cultura y Deportes, y las organizaciones de la sociedad civil destacan por su magnitud entre otros movimientos e instituciones culturales en Guatemala.

La Universidad de San Carlos de Guatemala.

El Estado guatemalteco asigna a la Universidad de San Carlos la responsabilidad de atender lo relativo a la educación superior estatal. Ésta es una institución autónoma a la que corresponde dirigir, organizar y desarrollar la educación superior del Estado, además de la difusión de la cultura. Tiene la responsabilidad de promover la investigación en todas las esferas del saber humano y cooperar en el estudio y solución de los problemas nacionales. Sus postulados indican que es una institución académica que ha de contribuir a desarrollar una filosofía latinoamericana que nos aleje de la dependencia histórica y, en el ínterin, haga propuestas antihegemónicas de carácter libertario.   Actualmente cuenta con más de 100,000 estudiantes y cerca de 3,500 profesores.

Como institución de la educación y la cultura, sus contribuciones van desde las relacionadas con sus dependencias (casas de cultura, centros culturales, bibliotecas, museos) hasta las que se refieren a actividades (producción editorial, obras artísticas, exposiciones, propuestas, pronunciamientos públicos) y reflexiones acerca de los problemas del analfabetismo, la cuestión étnica, la identidad cultural, y el fomento de los valores nacionales.

Las políticas culturales que renovó la Universidad en 1993 tienen un enfoque plural.  Definen el objetivo esencial: contribuir y actuar para la realización humana plena del guatemalteco. Ello supone la concurrencia de esfuerzos dirigidos a establecer las condiciones de libertad, justicia y creatividad, así como ampliar las acciones encaminadas al enriquecimiento cultural, el fomento de las autonomías étnicas, la recuperación de las identidades históricas dentro de una diversidad que apunta hacia una Nación común, democrática e independiente, con un desarrollo equitativo.

Sobre las bases del reconocimiento de la riqueza multicultural y de los procesos de integración nacional y democratización, y considerando su autonomía en permanente interacción con agentes culturales privados, estatales, comunales y otros, en el contexto de las tendencias globalizantes, la Universidad elaboró las siguientes políticas culturales:

-Las culturas étnicas, populares y "occidentales" serán estudiadas, investigadas, conservadas, promovidas, animadas, difundidas y estimulada su creación en el quehacer universitario.  Los proyectos específicos serán apoyados institucionalmente por la Universidad de San Carlos de Guatemala cuando cumplan con las funciones sociales esenciales en el movimiento de las identidades culturales e históricas de Guatemala.

-Todas las formas posibles de intercambio, cooperación y acción cultural conjunta con agentes privados, estatales, independientes, autónomos, comunales y otros serán impulsadas según el criterio global democrático y pluralista de las políticas culturales universitarias, cuando sean compatibles con los intereses de la Universidad de San Carlos de Guatemala y en relación con el desarrollo social de Guatemala.

-Las diferentes manifestaciones de la cultura industrial (occidental) serán estudiadas e investigadas en la Universidad de San Carlos como parte de sus programas institucionales; su creación, difusión, promoción, animación, conservación e incorporación serán estimuladas en el quehacer universitario cuando las funciones sociales de dicha cultura contribuyan a la consolidación de la sociedad guatemalteca y el desarrollo de la nación.
Junto con estas políticas, la Universidad impulsó un esfuerzo para que a la vez que se piensa a sí misma como institución académica de nivel superior, también mejore sus formas de interacción con la Sociedad. Así, inició la Radio Universitaria, inauguró el Museo Universitario, renovó su programa editorial por medio de libros, periódicos y revistas, reforzó los programas educativos con experiencias fuera del aula, abrió un programa de foros de discusión con un enfoque plural sobre temas nacionales e inició acciones para impulsar una institución universitaria de televisión junto con las universidades privadas. La televisión universitaria ya es una realidad. Las universidades privadas no continuaron con el proyecto por distintas razones. Tan importante como estas acciones fue el hecho de que concibió y ha ejecutado hasta la fecha nuevas modalidades de extensión universitaria que incluyeron programas de trabajo universitario en comunidades integrados en programas de docencia e investigación.

Como una muestra sucinta de la función de trabajo en extensión universitaria, veamos cómo la definió la Universidad: La labor de extensión es una tarea esencial de la actividad universitaria. Es comprendida como la integración de las actividades universitarias fundamentales de investigación, trabajo y enseñanza-aprendizaje en interacción con la sociedad, para la búsqueda de la transformación institucional y la del medio social.  Esta definición amplía el potencial cultural de la Universidad. Supera el enfoque asistencialista y sitúa la actividad universitaria de Extensión haciendo ver su función central, dando sentido, coherencia y validez a la Investigación y la Docencia. El concepto expresado reconoce la integridad de la enseñanza-aprendizaje, la investigación y el trabajo universitarios, en interacción con la sociedad, en un proceso en el que docentes, estudiantes y pobladores se constituyen en sujetos activos, interactuantes y retroalimentadores mutuos del conocimiento y la práctica.
Progresivamente se ven avances en la aplicación de estas ideas. Sin embargo, ha habido pausas y retrocesos tanto en el concepto general como en las acciones concretas como se explica adelante.

El Ministerio de Cultura y Deportes.

El Ministerio de Cultura y Deportes es, junto con el Ministerio de Educación, la principal entidad gubernamental que atiende los temas culturales de Guatemala. El principal objetivo enunciado por la cartera es apoyar el desarrollo integral y sustentable de los habitantes del país, mediante el fomento de las manifestaciones artísticas, culturales, deportivas y recreativas, para el fortalecimiento de la conciencia de nación.  Dicho Ministerio publicó recientemente un documento que contiene las Políticas Culturales y Deportivas Nacionales que fueron acordadas como resultado del Congreso Nacional Sobre Lineamientos de Políticas Culturales realizado del 11 al 14 de abril de 2000.  En dicho Congreso participaron más de 600 personas provenientes de todas las regiones y pertenecientes a los distintos grupos étnicos y culturales del país. Los principios gubernamentales en materia de cultura se basan en lo contemplado por la Constitución Política de Guatemala, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la ley del Organismo Ejecutivo y los Acuerdos de Paz, con el propósito de contribuir “al desarrollo humano integral de los habitantes del país, mediante la promoción de la identidad nacional, basada en una cultura cívica; el reconocimiento y respeto de la diversidad cultural y lingüística de la nación;  y el fomento de las manifestaciones artísticas, culturales, deportivas y recreativas. Para el efecto, "Protege, conserva y estudia el patrimonio cultural –tangible e intangible– y el patrimonio natural del país. Promueve la creatividad. Fomenta la recreación, el juego y el deporte. El conjunto integral de su labor está cimentado en la libertad, la equidad, la democracia y el respeto a los derechos humanos." 

El Ministerio de Cultura y Deportes se compromete en nombre del Estado a facilitar la comprensión entre cultura y desarrollo y asumir el pluralismo cultural como el mayor valor para alcanzar el desarrollo humano sostenible. Alcanzará tales compromisos, indica el documento mencionado, por medio de la ejecución de varias políticas. Una de ellas es definida como la “política rectora”. Con ésta se relacionan el resto de las políticas. Los enunciados son:

-Política rectora: Cultura de paz y desarrollo humano sostenible cuya principal estrategia es la descentralización. Para realizarla fortalecerá los consejos de desarrollo o instancias semejantes, las organizaciones de la sociedad civil y las organizaciones gubernamentales que operan en los departamentos y municipios del país.

-Apoyo a la creatividad y la comunicación social.

-Protección y conservación del patrimonio cultural y natural.

-Fortalecimiento y desarrollo institucional.

-Actualización de la legislación.

-Formación y capacitación.

-Fomento de la investigación.

-Apoyo al deporte y la recreación.

El impacto de estas políticas es más bien bajo, lo cual es explicable, en parte debido al escaso apoyo que recibe el Ministerio. Actualmente el gobierno guatemalteco asigna menos del 0.2 por ciento del presupuesto a dicho Ministerio.

Otras entidades del Estado guatemalteco también actúan en el campo de la cultura. El conjunto de actividades culturales de las escuelas públicas es uno de los principales. No obstante, las actividades que tocan los temas cívicos han recibido críticas por dedicarse más que todo a cultivar los símbolos patrios con escasa atención al ejercicio democrático y a la comprensión de los problemas sociales. Es conocido el bajo grado de cooperación de las entidades del Estado entre sí y con las comunidades.

Expresiones, Organizaciones y Movimientos de la Sociedad Civil.

Si acordamos que la sociedad civil es el conjunto de los diversos sujetos sociales que establecen relaciones por las que actúan en su calidad privada pero en función de intereses públicos, tendremos una acepción que nos permite distinguirla del mercado y el Estado, aun cuando la reconocemos relacionada con las otras esferas sociales. La diversidad del accionar de la sociedad civil da lugar a expresiones y entidades sociales con variados grados de organización. Algunas llegan sólo a manifestarse en un sentido coyuntural o puntual. En otros casos, han construido redes importantes de apoyo mutuo llegando a ser movimientos de alta y sostenida presencia social. En conjunto, muestran los significados, intenciones, afinidades, valores, identidades, imaginarios e ideologías que son y mueven la cultura. Éste debe ser el sustrato principal de las actividades culturales legítimas. Por el contrario, las que reproducen las intenciones de los aparatos de dominación y la exclusión vacían del contenido democrático a los procesos socioculturales.

En la sociedad civil, las ONGs son fundamentales para que la democracia moderna funcione, entre otras cosas, por su potencial articulador entre las organizaciones; pero no sustituyen al conjunto de la sociedad civil. Como movimiento social, las organizaciones de la sociedad civil integran un agente enérgico, creciente y necesario, para impulsar el desarrollo en un marco de democracia, en el ámbito nacional y en el internacional. El Estado tiene la responsabilidad de vigilar que estas organizaciones no sean sólo fuente de captación de recursos, sino especialmente que cumplan funciones de realización de las tareas de la promoción humana que son, a su vez, complementarias de las suyas. Al mismo tiempo, el Estado debe asegurar la transparencia en la administración de los recursos de que disponen. Para hacerlo, el mismo Estado debe superar el alto grado de corrupción y volverse transparente.

En Guatemala, las organizaciones de la sociedad civil cubren mucho de la vida pública, incluyendo la literatura, la plástica y el arte en general, los temas étnicos, los temas de género, las iniciativas de sectores de la sociedad civil ante organismos del Estado, la capacitación/actualización, la salud y los derechos humanos. Además, promueven acciones en las áreas de acompañamiento y resarcimiento a víctimas del conflicto armado, reinserción social de desplazados, desarraigados y desmovilizados, educación, pobreza y sus secuelas, cultivo de los valores de la paz y la democracia. Entre otros campos, también tocan servicios, financiamiento y facilitación con organismos internacionales. Algunas se han constituido como unidades de investigación, especialmente, en los campos socioculturales, políticos y económicos.

En general, las organizaciones de la sociedad civil tienen responsabilidades aparte de los propósitos particulares para los que fueron creadas. Se trata de que se conviertan en un movimiento de compartir experiencias, construir un lenguaje, contribuir al diseño de estrategias viables para hacer cambios sociales solidarios.  Deben funcionar cumpliendo lo que sea necesario para dar cuentas ante la sociedad civil y el Estado; y procurar el mayor impacto posible por medio de la coordinación en la capacitación y el trabajo con otras instituciones, incluyendo los medios de comunicación. Los aspectos de dar cuenta a la población y la coordinación son todavía débiles en Guatemala. Estos puntos necesitan ser atendidos con mayor énfasis para superar la dispersión de tantos esfuerzos.

Los medios de comunicación, en el contexto de América Latina y Centro América, así como en otros lados, son importantes animadores de las culturas. El poder de las imágenes y las fuentes principales de creación de imágenes son universalmente reconocidos. Sin embargo, su función orientadora y dinamizadora hacia el desarrollo humano son todavía cuestionables en su manejo actual por los medios de comunicación. Estos tienen pendiente su tarea de hacerse abiertos a las diferentes opiniones y deben presentar imparcialmente las reflexiones contradictorias y plurales de las opciones públicas. La radio y la televisión son espacios que potencialmente ofrecen oportunidades de participación a las expresiones y las organizaciones de la sociedad civil. La radio, en alguna medida, ha dado cabida a algunas de las iniciativas de las organizaciones de la sociedad civil.

La libertad de prensa es fundamental en el desarrollo democrático, aun cuando la expresión de la prensa es la expresión de algunos que tienen el privilegio de poder expresar con amplia divulgación sus convicciones particulares. Los medios de comunicación pueden llegar a ser espacios de desarrollo democrático en la medida que ofrezcan espacios públicos para conocer y deliberar los temas sociales y culturales.

Algunas reflexiones y recomendaciones

Como es sabido, hay diversas concepciones sobre el desarrollo de los países. Entre ellas, algunas son claramente contradictorias con respecto a la búsqueda del desarrollo humano. La mayoría hace énfasis en sólo un determinado postulado del desarrollo social, en desmedro de otros aspectos que pudieran ser esenciales. Cuando es ése el caso, el fracaso es seguro en el largo plazo. Las concepciones unidimensionales del desarrollo de los países son equivocadas no tanto por lo que afirman sino por lo que callan.  Los proyectos sociales exitosos son integrales y sostenibles.

La integralidad y la sostenibilidad son dos cualidades necesarias para afianzar las contribuciones sociales que en realidad cuentan como avances. Si la concepción de sociedad y el correspondiente proyecto social destacan la importancia de la economía, por ejemplo, sin incluir igualmente la salud pública y el ambiente, el desarrollo político y la cultura, en poco tiempo muestran las deficiencias. Tal tipo de proyecto es falaz, pues del hecho de que la economía es un componente necesario del desarrollo, se infiere que es suficiente. El fracaso de ese esquema lo ha vivido Guatemala repetidamente. Los países latinoamericanos en general y los cambios políticos mundiales desde inicios de la década pasada atestiguan también la insuficiencia del modelo unidimensional. Un razonamiento similar puede hacerse si destacamos el aspecto de salud y ambiente, o el político con detrimento de los demás aspectos. Es decir, que no hay proyectos culturales exitosos sin logros sustanciales simultáneos en los demás aspectos de la vida social. Tampoco tiene sentido colocar los esfuerzos en iniciativas que no apunten al largo plazo.
Además, parece ser obvio que el plan de desarrollo adoptado debe tener el apoyo de los involucrados. En congruencia con el ideal democrático, es necesario que, sin caer en atropellos a los intereses de las minorías, el mayor número posible de personas tenga oportunidad de construir el plan o proyecto. Es decir, es necesario que éste sea legítimo y que los diferentes puntos de vista acerca de cuál será la ruta del desarrollo hayan sido sometidos a un diálogo real, en el ejercicio de la democracia participativa. El desarrollo auténtico será el que sea legítimo, integral y sostenible. Las iniciativas culturales lo hacen principalmente, aunque no exclusivamente como se señaló, en favor del carácter integral y sostenible de los programas sociales. La participación democrática como valor cultural abona en la legitimidad.

Las políticas que fueron brevemente enunciadas como ejemplos guardan bastante correspondencia con varias de las políticas culturales expresadas en otros países. Pero el reto es el mismo: hacerlas realidades concretas, pasar del papel a la acción. En Guatemala, al igual que como se ha señalado en otros lugares en lo que parece ser una práctica común, los dirigentes han elaborado sus políticas para dar respuesta a las presiones que afectan a todas las áreas de la actuación pública: limitaciones presupuestarias, exigencias de individuos y colectivos de una mayor participación en la vida cultural como partes del proceso de democratización, demandas de mayor autonomía geográfica o jurisdiccional, impacto de la tecnología y el mercado.  Y sobre estas presiones debe agregarse la sutil resistencia de las instituciones para ajustarse a los cambios necesarios. Además, como sucede en la mayoría de los casos cuando se definen políticas, los énfasis de las declaraciones se colocan en el qué, lo cual obviamente es necesario, pero tal vez ya se note que eso es insuficiente. En las instituciones que guardan baja coherencia con su medio social y su época, son las formas organizacionales más que los propósitos o la metodología, las que tienden a ser los elementos determinantes de lo que resulta como producto. , 

Como ejemplos, he presentado las políticas culturales expresadas por la Universidad estatal y el Ministerio de Cultura por ser estas instituciones las que tienen el mayor potencial de contribución cultural para el país. También son las que más dejan por hacer. Ambas comparten el obstáculo interno que es la inercia institucional y la burocracia que se resiste a introducir modificaciones. Hemos observado cómo nuevos funcionarios cierran iniciativas culturales de sus predecesores e intentan empezar de nuevo (el síndrome del "Primer Congreso"). Los avances quedan limitados a los alcances que puedan tener las iniciativas personales de algunos interesados. El costo de esa postura es alto en términos de lo que no se hace: construcción institucional y construcción social. Otra crítica es que tienden a mantener las actividades cerca de la idea de cultura entendida como arte tradicional. Es decir que las actividades se renuevan poco o hacen poco uso de la investigación y sus resultados. Hace falta la creatividad y para esto es necesario abrirse a la cooperación en redes con contrapartes comunitarias o de otras organizaciones e instituciones.

Un problema adicional es la percepción que de sí mismas tienen estas instituciones. Es muy superior la aceptación de los sectores sociales cuando las actividades culturales se realizan conjuntamente con las instituciones, en lugar de ser simplemente recipiendarios de las ideas de éstas. En particular, la Universidad en su carácter académico tiende a tomar liderazgos que no facilitan la cooperación y la comunicación. Debe estar dispuesta a aprender con los diversos sectores sociales. Además tiene mucho qué hacer todavía para incorporar las experiencias educativas en las comunidades haciendo actividades de trabajo universitario vinculadas a la investigación y la enseñanza-aprendizaje como parte del currículo.

Es fundamental que para que declaraciones y las políticas no se queden en discursos de buena intención, o simplemente demagógicos, queden igualmente explícitos y comprometidos como parte de las políticas culturales los aspectos siguientes:

-La voluntad política o el compromiso real, no sólo verbal, de los dirigentes,

-Las cooperaciones, alianzas y redes de apoyo con las cuales se establecerá una base social para la iniciativa.

-Las vías, métodos y procedimientos por las cuales habrá de llegarse a los acuerdos con los actores sociales e interesados, en general sobre cómo impulsarán las políticas, cómo las sostendrán en largo plazo y cómo las apoyarán,

-Las forma y contenido de las evaluaciones que habrá de retroalimentar los programas, y

-La creación y el sostenimiento de cuerpos de supervisión, vigilancia o transparencia, independientes, que se encarguen de examinar las decisiones de los directivos con el objetivo de exponerlas ante la crítica pública.
Además, para que tales declaraciones y las políticas y las acciones derivadas de ellas sean legítimas, es fundamental que:

-Sean consecuencia de un ejercicio democrático en que todas las iniciativas y proyectos hayan sido sometidos a un diálogo auténtico, y

-La forma de intervención tenga la modalidad de acompañamiento o facilitación, sin pretensiones de imposición.

Las modalidades particulares de intervención cultural en Guatemala podrían beneficiarse –en favor de las intenciones de solidaridad y el impacto social– de algunas corrientes de pensamiento, especialmente las que han generado con fecundidad opciones para fortalecimiento de la sociedad civil. Entre ellas, me parecen fundamentales: la planificación estratégica como fue planteada en sus inicios; los estudios de género; el movimiento de las culturas étnicas con las categorías de hibridación y mestizaje; la ética, especialmente la ética del diálogo por sus aportes a la construcción democrática; la educación popular; los estudios de la paz y la justicia; y las nuevas concepciones de la ciencia y la tecnología que abren posibilidades de comprensión e interpretación de los fenómenos sociales.

Tanto o más importante que lo ya dicho explícitamente, es lo que no se ha mencionado en los documentos de la planificación cultural. Las políticas referidas no hacen mención de las desigualdades tan grandes entre los guatemaltecos; con los resultados tan conocidos en cuanto a la pobreza, enfermedades, deficiencias educativas y exclusión social. Pocos ejemplos de desigualdad y deficiencia en los servicios tan marcadas se ven en América Latina. Muy altas proporciones de la población guatemalteca carecen de acceso real a la educación o a bienes culturales que no sean las que promueven la docilidad y la pasividad. O que alejan la atención evasivamente a temas superfluos o frívolos. Muchos ejemplos de ello se ven a diario en los medios de comunicación y los festivales culturales promovidos por empresas privadas y algunas instituciones públicas.

Al interior de la mayoría de los países de América Latina, estos problemas son los grandes retos. Pero, para ver los retos y problemas también hay que ver lo global. Las presiones asociadas a los intereses comerciales, militares y políticos para procurar el consumo de bienes culturales extraños y evasivos son muy grandes. Son parte de esa estrategia de la que nos advierte la cita inicial.

La construcción democrática y la erradicación del autoritarismo son dos procesos que servirán de ejes fundamentales de cualquier iniciativa sociocultural que busque la paz y la gobernabilidad en el marco de los retos, riesgos y oportunidades. Ambos son también temas necesarios los programas culturales conducentes al logro de mejores condiciones de vida para los habitantes, una mejor posición ante el resto de las naciones y un mayor protagonismo de la sociedad civil en la satisfacción de sus intereses y necesidades. Los dos son, además de la legitimidad, temas necesarios en las deliberaciones serias sobre ideales y proyectos sociales.
La coexistencia y el diálogo, con la consideración y respeto de los principios y las convicciones que todos tenemos como individuos, como comunidades y como pueblos, no sólo son posibles sino que también necesarios.
Manuel Gonzalez Avila
manuelgonzalez@yahoo.com

Por Manuel González Ávila
Universidad de San Carlos de Guatemala
Junio de 2003

El Desarrollo de las Actividades Culturales en Guatemala

Todas las culturas son legítimas y en cuanto a legitimidad todas son iguales. No hay culturas superiores y culturas inferiores. No hay culturas atrasadas, como culturas. No hay subculturas. [...] Cultura es una matriz vital anterior y posterior al progreso. Hoy se nos quiere imponer una macrocultura única que es pensamiento único, ideología sin contrincantes y dominación neocolonizadora. Negando las identidades, que son alteridades, impidiendo la armonía concertada de la Humanidad. La mayor dictadura, simultáneamente económica, política, cultural y también de hecho militar, que haya conocido la historia humana. Por que sea el mundo uno, y defendiendo apasionadamente la unidad de la familia humana, no por eso podemos aceptar esa unicidad niveladora, desde arriba, desde el poder apisonador.

Pedro Casaldáliga

Introducción

Las universidades guatemaltecas no ofrecen la carrera de animador cultural, entendida como la capacitación para el ejercicio profesional en la cultura con los principios de la educación popular. Quienes se dedican profesionalmente en Guatemala a emprender iniciativas que tienen objetivos culturales y estimulan la participación con otros se refieren comúnmente a lo que hacen como promoción, administración o gestión cultural. Casi nunca se usa el término animación cultural, aunque muchas de las acciones realizadas encajan muy bien en esa categoría.

Dado que el trabajo en la cultura puede ser acometido desde modalidades muy diversas, sus resultados dependen del enfoque empleado y los métodos. Nunca es neutro. Siempre está cargado de representaciones y sentidos. A veces es apreciado y bienvenido, pero también puede generar desconfianza o rechazo. Puede hacer crecer a la comunidad en valores culturales o insidiosamente atentar contra ellos.

Aparentemente, los vocablos cultura, artes y promoción pueden parecernos afines o compatibles, pero también pueden hacérsenos ajenos u opuestos entre sí. Las actividades concretas de la cultura pueden resultar fenómenos que retroalimentan positivamente a otras o contrariamente como fenómenos que enajenan. De igual modo, la gestión –así como también la administración o la promoción– cultural o artística puede ser vista como benéfica, necesaria e imprescindible o, por otro lado, como mercantilista, banal, evasiva y hasta cómplice de intereses extraños.  La cita de Casaldáliga es una advertencia en ese sentido.

En este artículo menciono algunos de los condicionantes de la cultura en Guatemala y, luego, como ejemplos, algunas intervenciones institucionales de trabajo cultural tratando de colocar el énfasis en los métodos. Por último, propongo unas reflexiones sobre el tema para concluir haciendo varias recomendaciones. En la lectura del texto se hará evidente que la aspiración de cubrir los métodos del trabajo en la cultura en un espacio tan corto necesariamente dejará cabos sueltos.

Condicionantes Contextuales e Históricos de la Cultura en Guatemala

La convivencia de varias culturas en un mismo territorio exige que se dirija la atención a los métodos más apropiados para mediar en los asuntos culturales. Guatemala tiene hoy 23 idiomas oficialmente reconocidos y cuatro grupos culturales principales (xinca, maya, ladino y garífuna) además del que practica una cultura internacional u "occidental". El número de idiomas puede ser un poco mayor o menor dependiendo de los criterios lingüísticos.
El territorio que hoy es Guatemala y el área mesoamericana en general constituyeron un espacio de culturas prehispánicas cuya complejidad y desarrollo causan asombro aún en nuestros días. En la actualidad, cualquiera puede observar una riqueza cultural sin igual, con muy variadas expresiones que han resistido la colonización desde principios del siglo XVI hasta la época de la independencia de España y, posteriormente, los intentos de sometimiento por parte del Estado guatemalteco. Los rasgos más profundos de la cultura de varios pueblos de Guatemala guardaron con mucha fortaleza una identidad propia; conservaron cierto grado de unidad cultural, a pesar del largo periodo de exclusión y discriminación por parte del Estado y las elites gobernantes hasta la fecha actual. Entre 1944 a 1954, Guatemala tuvo diez años de naciente democracia que trajo consigo el florecimiento de las artes y las expresiones culturales. Ese breve espacio histórico concluyó con la intervención norteamericana que, bajo instrucciones de la CIA según ha reconocido oficialmente el gobierno de los EEUU, impuso gobiernos sumisos ante los intereses de ese país. ,

Desde la década de los años sesenta, como consecuencia de las pobres condiciones de vida y la marginación política, Centro América sufrió procesos de guerra y violencia que amenazaron confluir unos con otros y convertirse en un solo proceso bélico regional. Aunque no llegaron a integrarse en un solo conflicto, la región vivió un periodo agitado que culminó con la toma del poder gubernamental en uno de los países centroamericanos y con acuerdos formales de paz en otros dos. Guatemala, en total, vivió cuatro décadas de conflicto profundo y unos diez años de guerra. Como toda guerra, ésta fue una expresión de máxima violencia social. El sufrimiento, el número de las víctimas y las violaciones a los derechos humanos llegaron a ser sumamente graves. De ello se han levantado muchos escritos, entre ellos dos documentos testimoniales. ,  Las partes en pugna, el Estado guatemalteco y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, acordaron la firma de la paz después de casi seis años de negociaciones fuera del país y a puerta cerrada.

Las secuelas de la guerra manifestadas como fenómenos culturales se viven todavía hoy a pesar de haber concluido formalmente esa etapa con la firma de los Acuerdos de Paz el 29 de diciembre de 1996.  Las exacerbaciones de los fenómenos de corrupción, violencia, invisibilidad de las víctimas, nuevas formas de autoritarismo y exclusión se viven hoy día. Los resultados más importantes del esfuerzo negociador, en cuanto a procesos políticos, diálogo y construcción de acuerdos, todavía están por verse después de casi siete años de la firma de los Acuerdos. Porque el proceso de paz ha sido lento. Es cierto que los Acuerdos pueden constituir lo más cercano a un proyecto nacional si se logran incorporar al ideario de la sociedad civil. De ahí su importancia. Sin embargo, también hay que hacer ver que una de las deficiencias más graves que tienen es que no mencionan cómo habremos de alcanzar las metas. La propuesta de éstas es su mayor contribución. Pero quedan por resolver cuáles serán los procedimientos que tanto el Gobierno como la Sociedad habrán de realizar para alcanzarlos. El asunto del cómo es pertinente para el trabajo cultural en el país.

Además de los procesos internos de Guatemala, los internacionales y mundiales tienen trascendencia de primer orden en la vida cultural del país. Los procesos de intercambio global de personas, bienes culturales, especialmente los productos científicos y tecnológicos, y recursos financieros imponen nuevos retos para los países más pobres. Se ha dicho de la globalización: "[Al proceso globalizador] Yo lo llamaría la extensión de la tiranía transnacional corporativa. Éstas son instituciones tiránicas, totalitarias, mega-corporaciones. Son economías jerárquicas grandes, dirigidas desde arriba, casi sin dar cuentas a nadie, y vinculadas de varias maneras. Su primer interés es la ganancia –pero mucho más que eso, es construir un público de un tipo particular. Uno que se entrega a un cierto estilo de vida con necesidades artificiales. Un público atomizado, separado uno del otro, fragmentado lo suficiente para que no entre en la arena política y perturbe al poderoso".

Lo complejo de la globalización está en que las intenciones, los procedimientos y los productos que nos llegan por su proceso no tienen una sola dirección sino muchas. Véanse, por ejemplo, las tensiones en las negociaciones de los tratados de libre comercio. Es claro que las empresas transnacionales intentan imponer un proteccionismo favorable para sí mismas, a la vez que promueven mercados completamente abiertos en otros países. Pero a la vez, estos procesos globales –en mayor grado algunas modalidades de la comunicación, el acceso a la información y los mecanismos de justicia en las cortes internacionales que lo financiero y empresarial– ofrecen nuevas oportunidades que son coherentes con los principales valores humanos. Entre otras, ofrecen alternativas educativas y de empleo, así como también abren el abanico de opciones de comunicación, conocimiento, información, mercados e instancias internacionales de justicia.

El acelerado intercambio mundial de científicos y técnicos, así como el flujo de bienes científicos y tecnológicos también agregan complejidad a los procesos culturales. Por un lado, la ciencia y la tecnología aceleran la declinación autodestructiva y, por otro, de manera paradójica abren posibilidades de creación y gestión de nuevos esfuerzos, ofrecen mejores enfoques y soluciones, y alientan con esperanzas a los países empobrecidos. El punto crítico para tomar un derrotero u otro está en el contenido ético de los proyectos. Las claves, en las negociaciones, las deliberaciones y los procesos de la cultura.
Los últimos informes sobre desarrollo humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, sitúan a Guatemala por detrás de más de 100 países, con muestras de deterioro en varios indicadores en los últimos dos años.  Guatemala se encuentra entre los países que tienen un ritmo que es insuficiente para llegar a las metas a tiempo. Una explicación de esa insatisfacción de las necesidades sociales se encuentra en la exclusión a que han sido sometidos los grupos indígenas y en las grandes diferencias entre ricos y pobres.
Pero la situación es todavía más compleja cuando vemos los movimientos globales políticos y sociales. Los primeros cuatro meses del año 2003 han sido agitados para el mundo. Hemos visto fuerzas y abusos dignos de las épocas más oscuras. Se ha configurado un imperio que hasta ahora parecía sólo estar latente. Hoy se presenta al mundo con todo el descaro. La palabra imperialismo que antes era pronunciada sólo en el lenguaje de la izquierda tiene hoy un significado que se emplea en todo el espectro político. El imperialismo implica culturas militar, económica y social que impulsa en nuestros países para asegurar sus intereses.  Ahora vemos con mayor claridad el destino que alguien ajeno nos ha recetado: persona-consumidora, persona-instrumento, país-mercado. Funciones asignadas que estorban la construcción social con respeto a la dignidad humana. Niegan la calidad de sujetos con su propia dinámica a individuos y colectividades; apelan a iniciativas culturales que, como la hollywoodense, evaden los problemas e intereses centrales del desarrollo humano con sus juegos de luces, en el fondo, mediocres.
Pero al mismo tiempo, también ha habido últimamente grandes movilizaciones de personas que expresan su oposición a esa tendencia. Por ejemplo, el III Foro Social Mundial de Porto Alegre convocó en enero último, a más de 100,000 personas, de las cuales 25,000 eran jóvenes. Dos semanas después, 15 millones salieron a la calle en muchas ciudades del planeta en lo que se ha considerado "la primera manifestación mundial de la historia".  Hay entonces indicios de que a la par de las fuerzas deshumanizantes nacen movimientos de esperanza que marcan el inicio del nuevo siglo.

Las Principales Iniciativas del Trabajo Cultural en Guatemala

Las iniciativas, proyectos y acciones que realiza la Universidad de San Carlos de Guatemala,   el gobierno de Guatemala por medio del Ministerio de Cultura y Deportes, y las organizaciones de la sociedad civil destacan por su magnitud entre otros movimientos e instituciones culturales en Guatemala.

La Universidad de San Carlos de Guatemala.

El Estado guatemalteco asigna a la Universidad de San Carlos la responsabilidad de atender lo relativo a la educación superior estatal. Ésta es una institución autónoma a la que corresponde dirigir, organizar y desarrollar la educación superior del Estado, además de la difusión de la cultura. Tiene la responsabilidad de promover la investigación en todas las esferas del saber humano y cooperar en el estudio y solución de los problemas nacionales. Sus postulados indican que es una institución académica que ha de contribuir a desarrollar una filosofía latinoamericana que nos aleje de la dependencia histórica y, en el ínterin, haga propuestas antihegemónicas de carácter libertario.   Actualmente cuenta con más de 100,000 estudiantes y cerca de 3,500 profesores.

Como institución de la educación y la cultura, sus contribuciones van desde las relacionadas con sus dependencias (casas de cultura, centros culturales, bibliotecas, museos) hasta las que se refieren a actividades (producción editorial, obras artísticas, exposiciones, propuestas, pronunciamientos públicos) y reflexiones acerca de los problemas del analfabetismo, la cuestión étnica, la identidad cultural, y el fomento de los valores nacionales.

Las políticas culturales que renovó la Universidad en 1993 tienen un enfoque plural.  Definen el objetivo esencial: contribuir y actuar para la realización humana plena del guatemalteco. Ello supone la concurrencia de esfuerzos dirigidos a establecer las condiciones de libertad, justicia y creatividad, así como ampliar las acciones encaminadas al enriquecimiento cultural, el fomento de las autonomías étnicas, la recuperación de las identidades históricas dentro de una diversidad que apunta hacia una Nación común, democrática e independiente, con un desarrollo equitativo.

Sobre las bases del reconocimiento de la riqueza multicultural y de los procesos de integración nacional y democratización, y considerando su autonomía en permanente interacción con agentes culturales privados, estatales, comunales y otros, en el contexto de las tendencias globalizantes, la Universidad elaboró las siguientes políticas culturales:

-Las culturas étnicas, populares y "occidentales" serán estudiadas, investigadas, conservadas, promovidas, animadas, difundidas y estimulada su creación en el quehacer universitario.  Los proyectos específicos serán apoyados institucionalmente por la Universidad de San Carlos de Guatemala cuando cumplan con las funciones sociales esenciales en el movimiento de las identidades culturales e históricas de Guatemala.

-Todas las formas posibles de intercambio, cooperación y acción cultural conjunta con agentes privados, estatales, independientes, autónomos, comunales y otros serán impulsadas según el criterio global democrático y pluralista de las políticas culturales universitarias, cuando sean compatibles con los intereses de la Universidad de San Carlos de Guatemala y en relación con el desarrollo social de Guatemala.

-Las diferentes manifestaciones de la cultura industrial (occidental) serán estudiadas e investigadas en la Universidad de San Carlos como parte de sus programas institucionales; su creación, difusión, promoción, animación, conservación e incorporación serán estimuladas en el quehacer universitario cuando las funciones sociales de dicha cultura contribuyan a la consolidación de la sociedad guatemalteca y el desarrollo de la nación.
Junto con estas políticas, la Universidad impulsó un esfuerzo para que a la vez que se piensa a sí misma como institución académica de nivel superior, también mejore sus formas de interacción con la Sociedad. Así, inició la Radio Universitaria, inauguró el Museo Universitario, renovó su programa editorial por medio de libros, periódicos y revistas, reforzó los programas educativos con experiencias fuera del aula, abrió un programa de foros de discusión con un enfoque plural sobre temas nacionales e inició acciones para impulsar una institución universitaria de televisión junto con las universidades privadas. La televisión universitaria ya es una realidad. Las universidades privadas no continuaron con el proyecto por distintas razones. Tan importante como estas acciones fue el hecho de que concibió y ha ejecutado hasta la fecha nuevas modalidades de extensión universitaria que incluyeron programas de trabajo universitario en comunidades integrados en programas de docencia e investigación.

Como una muestra sucinta de la función de trabajo en extensión universitaria, veamos cómo la definió la Universidad: La labor de extensión es una tarea esencial de la actividad universitaria. Es comprendida como la integración de las actividades universitarias fundamentales de investigación, trabajo y enseñanza-aprendizaje en interacción con la sociedad, para la búsqueda de la transformación institucional y la del medio social.  Esta definición amplía el potencial cultural de la Universidad. Supera el enfoque asistencialista y sitúa la actividad universitaria de Extensión haciendo ver su función central, dando sentido, coherencia y validez a la Investigación y la Docencia. El concepto expresado reconoce la integridad de la enseñanza-aprendizaje, la investigación y el trabajo universitarios, en interacción con la sociedad, en un proceso en el que docentes, estudiantes y pobladores se constituyen en sujetos activos, interactuantes y retroalimentadores mutuos del conocimiento y la práctica.
Progresivamente se ven avances en la aplicación de estas ideas. Sin embargo, ha habido pausas y retrocesos tanto en el concepto general como en las acciones concretas como se explica adelante.

El Ministerio de Cultura y Deportes.

El Ministerio de Cultura y Deportes es, junto con el Ministerio de Educación, la principal entidad gubernamental que atiende los temas culturales de Guatemala. El principal objetivo enunciado por la cartera es apoyar el desarrollo integral y sustentable de los habitantes del país, mediante el fomento de las manifestaciones artísticas, culturales, deportivas y recreativas, para el fortalecimiento de la conciencia de nación.  Dicho Ministerio publicó recientemente un documento que contiene las Políticas Culturales y Deportivas Nacionales que fueron acordadas como resultado del Congreso Nacional Sobre Lineamientos de Políticas Culturales realizado del 11 al 14 de abril de 2000.  En dicho Congreso participaron más de 600 personas provenientes de todas las regiones y pertenecientes a los distintos grupos étnicos y culturales del país. Los principios gubernamentales en materia de cultura se basan en lo contemplado por la Constitución Política de Guatemala, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la ley del Organismo Ejecutivo y los Acuerdos de Paz, con el propósito de contribuir “al desarrollo humano integral de los habitantes del país, mediante la promoción de la identidad nacional, basada en una cultura cívica; el reconocimiento y respeto de la diversidad cultural y lingüística de la nación;  y el fomento de las manifestaciones artísticas, culturales, deportivas y recreativas. Para el efecto, "Protege, conserva y estudia el patrimonio cultural –tangible e intangible– y el patrimonio natural del país. Promueve la creatividad. Fomenta la recreación, el juego y el deporte. El conjunto integral de su labor está cimentado en la libertad, la equidad, la democracia y el respeto a los derechos humanos." 

El Ministerio de Cultura y Deportes se compromete en nombre del Estado a facilitar la comprensión entre cultura y desarrollo y asumir el pluralismo cultural como el mayor valor para alcanzar el desarrollo humano sostenible. Alcanzará tales compromisos, indica el documento mencionado, por medio de la ejecución de varias políticas. Una de ellas es definida como la “política rectora”. Con ésta se relacionan el resto de las políticas. Los enunciados son:

-Política rectora: Cultura de paz y desarrollo humano sostenible cuya principal estrategia es la descentralización. Para realizarla fortalecerá los consejos de desarrollo o instancias semejantes, las organizaciones de la sociedad civil y las organizaciones gubernamentales que operan en los departamentos y municipios del país.

-Apoyo a la creatividad y la comunicación social.

-Protección y conservación del patrimonio cultural y natural.

-Fortalecimiento y desarrollo institucional.

-Actualización de la legislación.

-Formación y capacitación.

-Fomento de la investigación.

-Apoyo al deporte y la recreación.

El impacto de estas políticas es más bien bajo, lo cual es explicable, en parte debido al escaso apoyo que recibe el Ministerio. Actualmente el gobierno guatemalteco asigna menos del 0.2 por ciento del presupuesto a dicho Ministerio.

Otras entidades del Estado guatemalteco también actúan en el campo de la cultura. El conjunto de actividades culturales de las escuelas públicas es uno de los principales. No obstante, las actividades que tocan los temas cívicos han recibido críticas por dedicarse más que todo a cultivar los símbolos patrios con escasa atención al ejercicio democrático y a la comprensión de los problemas sociales. Es conocido el bajo grado de cooperación de las entidades del Estado entre sí y con las comunidades.

Expresiones, Organizaciones y Movimientos de la Sociedad Civil.

Si acordamos que la sociedad civil es el conjunto de los diversos sujetos sociales que establecen relaciones por las que actúan en su calidad privada pero en función de intereses públicos, tendremos una acepción que nos permite distinguirla del mercado y el Estado, aun cuando la reconocemos relacionada con las otras esferas sociales. La diversidad del accionar de la sociedad civil da lugar a expresiones y entidades sociales con variados grados de organización. Algunas llegan sólo a manifestarse en un sentido coyuntural o puntual. En otros casos, han construido redes importantes de apoyo mutuo llegando a ser movimientos de alta y sostenida presencia social. En conjunto, muestran los significados, intenciones, afinidades, valores, identidades, imaginarios e ideologías que son y mueven la cultura. Éste debe ser el sustrato principal de las actividades culturales legítimas. Por el contrario, las que reproducen las intenciones de los aparatos de dominación y la exclusión vacían del contenido democrático a los procesos socioculturales.

En la sociedad civil, las ONGs son fundamentales para que la democracia moderna funcione, entre otras cosas, por su potencial articulador entre las organizaciones; pero no sustituyen al conjunto de la sociedad civil. Como movimiento social, las organizaciones de la sociedad civil integran un agente enérgico, creciente y necesario, para impulsar el desarrollo en un marco de democracia, en el ámbito nacional y en el internacional. El Estado tiene la responsabilidad de vigilar que estas organizaciones no sean sólo fuente de captación de recursos, sino especialmente que cumplan funciones de realización de las tareas de la promoción humana que son, a su vez, complementarias de las suyas. Al mismo tiempo, el Estado debe asegurar la transparencia en la administración de los recursos de que disponen. Para hacerlo, el mismo Estado debe superar el alto grado de corrupción y volverse transparente.

En Guatemala, las organizaciones de la sociedad civil cubren mucho de la vida pública, incluyendo la literatura, la plástica y el arte en general, los temas étnicos, los temas de género, las iniciativas de sectores de la sociedad civil ante organismos del Estado, la capacitación/actualización, la salud y los derechos humanos. Además, promueven acciones en las áreas de acompañamiento y resarcimiento a víctimas del conflicto armado, reinserción social de desplazados, desarraigados y desmovilizados, educación, pobreza y sus secuelas, cultivo de los valores de la paz y la democracia. Entre otros campos, también tocan servicios, financiamiento y facilitación con organismos internacionales. Algunas se han constituido como unidades de investigación, especialmente, en los campos socioculturales, políticos y económicos.

En general, las organizaciones de la sociedad civil tienen responsabilidades aparte de los propósitos particulares para los que fueron creadas. Se trata de que se conviertan en un movimiento de compartir experiencias, construir un lenguaje, contribuir al diseño de estrategias viables para hacer cambios sociales solidarios.  Deben funcionar cumpliendo lo que sea necesario para dar cuentas ante la sociedad civil y el Estado; y procurar el mayor impacto posible por medio de la coordinación en la capacitación y el trabajo con otras instituciones, incluyendo los medios de comunicación. Los aspectos de dar cuenta a la población y la coordinación son todavía débiles en Guatemala. Estos puntos necesitan ser atendidos con mayor énfasis para superar la dispersión de tantos esfuerzos.

Los medios de comunicación, en el contexto de América Latina y Centro América, así como en otros lados, son importantes animadores de las culturas. El poder de las imágenes y las fuentes principales de creación de imágenes son universalmente reconocidos. Sin embargo, su función orientadora y dinamizadora hacia el desarrollo humano son todavía cuestionables en su manejo actual por los medios de comunicación. Estos tienen pendiente su tarea de hacerse abiertos a las diferentes opiniones y deben presentar imparcialmente las reflexiones contradictorias y plurales de las opciones públicas. La radio y la televisión son espacios que potencialmente ofrecen oportunidades de participación a las expresiones y las organizaciones de la sociedad civil. La radio, en alguna medida, ha dado cabida a algunas de las iniciativas de las organizaciones de la sociedad civil.

La libertad de prensa es fundamental en el desarrollo democrático, aun cuando la expresión de la prensa es la expresión de algunos que tienen el privilegio de poder expresar con amplia divulgación sus convicciones particulares. Los medios de comunicación pueden llegar a ser espacios de desarrollo democrático en la medida que ofrezcan espacios públicos para conocer y deliberar los temas sociales y culturales.

Algunas reflexiones y recomendaciones

Como es sabido, hay diversas concepciones sobre el desarrollo de los países. Entre ellas, algunas son claramente contradictorias con respecto a la búsqueda del desarrollo humano. La mayoría hace énfasis en sólo un determinado postulado del desarrollo social, en desmedro de otros aspectos que pudieran ser esenciales. Cuando es ése el caso, el fracaso es seguro en el largo plazo. Las concepciones unidimensionales del desarrollo de los países son equivocadas no tanto por lo que afirman sino por lo que callan.  Los proyectos sociales exitosos son integrales y sostenibles.

La integralidad y la sostenibilidad son dos cualidades necesarias para afianzar las contribuciones sociales que en realidad cuentan como avances. Si la concepción de sociedad y el correspondiente proyecto social destacan la importancia de la economía, por ejemplo, sin incluir igualmente la salud pública y el ambiente, el desarrollo político y la cultura, en poco tiempo muestran las deficiencias. Tal tipo de proyecto es falaz, pues del hecho de que la economía es un componente necesario del desarrollo, se infiere que es suficiente. El fracaso de ese esquema lo ha vivido Guatemala repetidamente. Los países latinoamericanos en general y los cambios políticos mundiales desde inicios de la década pasada atestiguan también la insuficiencia del modelo unidimensional. Un razonamiento similar puede hacerse si destacamos el aspecto de salud y ambiente, o el político con detrimento de los demás aspectos. Es decir, que no hay proyectos culturales exitosos sin logros sustanciales simultáneos en los demás aspectos de la vida social. Tampoco tiene sentido colocar los esfuerzos en iniciativas que no apunten al largo plazo.
Además, parece ser obvio que el plan de desarrollo adoptado debe tener el apoyo de los involucrados. En congruencia con el ideal democrático, es necesario que, sin caer en atropellos a los intereses de las minorías, el mayor número posible de personas tenga oportunidad de construir el plan o proyecto. Es decir, es necesario que éste sea legítimo y que los diferentes puntos de vista acerca de cuál será la ruta del desarrollo hayan sido sometidos a un diálogo real, en el ejercicio de la democracia participativa. El desarrollo auténtico será el que sea legítimo, integral y sostenible. Las iniciativas culturales lo hacen principalmente, aunque no exclusivamente como se señaló, en favor del carácter integral y sostenible de los programas sociales. La participación democrática como valor cultural abona en la legitimidad.

Las políticas que fueron brevemente enunciadas como ejemplos guardan bastante correspondencia con varias de las políticas culturales expresadas en otros países. Pero el reto es el mismo: hacerlas realidades concretas, pasar del papel a la acción. En Guatemala, al igual que como se ha señalado en otros lugares en lo que parece ser una práctica común, los dirigentes han elaborado sus políticas para dar respuesta a las presiones que afectan a todas las áreas de la actuación pública: limitaciones presupuestarias, exigencias de individuos y colectivos de una mayor participación en la vida cultural como partes del proceso de democratización, demandas de mayor autonomía geográfica o jurisdiccional, impacto de la tecnología y el mercado.  Y sobre estas presiones debe agregarse la sutil resistencia de las instituciones para ajustarse a los cambios necesarios. Además, como sucede en la mayoría de los casos cuando se definen políticas, los énfasis de las declaraciones se colocan en el qué, lo cual obviamente es necesario, pero tal vez ya se note que eso es insuficiente. En las instituciones que guardan baja coherencia con su medio social y su época, son las formas organizacionales más que los propósitos o la metodología, las que tienden a ser los elementos determinantes de lo que resulta como producto. , 

Como ejemplos, he presentado las políticas culturales expresadas por la Universidad estatal y el Ministerio de Cultura por ser estas instituciones las que tienen el mayor potencial de contribución cultural para el país. También son las que más dejan por hacer. Ambas comparten el obstáculo interno que es la inercia institucional y la burocracia que se resiste a introducir modificaciones. Hemos observado cómo nuevos funcionarios cierran iniciativas culturales de sus predecesores e intentan empezar de nuevo (el síndrome del "Primer Congreso"). Los avances quedan limitados a los alcances que puedan tener las iniciativas personales de algunos interesados. El costo de esa postura es alto en términos de lo que no se hace: construcción institucional y construcción social. Otra crítica es que tienden a mantener las actividades cerca de la idea de cultura entendida como arte tradicional. Es decir que las actividades se renuevan poco o hacen poco uso de la investigación y sus resultados. Hace falta la creatividad y para esto es necesario abrirse a la cooperación en redes con contrapartes comunitarias o de otras organizaciones e instituciones.

Un problema adicional es la percepción que de sí mismas tienen estas instituciones. Es muy superior la aceptación de los sectores sociales cuando las actividades culturales se realizan conjuntamente con las instituciones, en lugar de ser simplemente recipiendarios de las ideas de éstas. En particular, la Universidad en su carácter académico tiende a tomar liderazgos que no facilitan la cooperación y la comunicación. Debe estar dispuesta a aprender con los diversos sectores sociales. Además tiene mucho qué hacer todavía para incorporar las experiencias educativas en las comunidades haciendo actividades de trabajo universitario vinculadas a la investigación y la enseñanza-aprendizaje como parte del currículo.

Es fundamental que para que declaraciones y las políticas no se queden en discursos de buena intención, o simplemente demagógicos, queden igualmente explícitos y comprometidos como parte de las políticas culturales los aspectos siguientes:

-La voluntad política o el compromiso real, no sólo verbal, de los dirigentes,

-Las cooperaciones, alianzas y redes de apoyo con las cuales se establecerá una base social para la iniciativa.

-Las vías, métodos y procedimientos por las cuales habrá de llegarse a los acuerdos con los actores sociales e interesados, en general sobre cómo impulsarán las políticas, cómo las sostendrán en largo plazo y cómo las apoyarán,

-Las forma y contenido de las evaluaciones que habrá de retroalimentar los programas, y

-La creación y el sostenimiento de cuerpos de supervisión, vigilancia o transparencia, independientes, que se encarguen de examinar las decisiones de los directivos con el objetivo de exponerlas ante la crítica pública.
Además, para que tales declaraciones y las políticas y las acciones derivadas de ellas sean legítimas, es fundamental que:

-Sean consecuencia de un ejercicio democrático en que todas las iniciativas y proyectos hayan sido sometidos a un diálogo auténtico, y

-La forma de intervención tenga la modalidad de acompañamiento o facilitación, sin pretensiones de imposición.

Las modalidades particulares de intervención cultural en Guatemala podrían beneficiarse –en favor de las intenciones de solidaridad y el impacto social– de algunas corrientes de pensamiento, especialmente las que han generado con fecundidad opciones para fortalecimiento de la sociedad civil. Entre ellas, me parecen fundamentales: la planificación estratégica como fue planteada en sus inicios; los estudios de género; el movimiento de las culturas étnicas con las categorías de hibridación y mestizaje; la ética, especialmente la ética del diálogo por sus aportes a la construcción democrática; la educación popular; los estudios de la paz y la justicia; y las nuevas concepciones de la ciencia y la tecnología que abren posibilidades de comprensión e interpretación de los fenómenos sociales.

Tanto o más importante que lo ya dicho explícitamente, es lo que no se ha mencionado en los documentos de la planificación cultural. Las políticas referidas no hacen mención de las desigualdades tan grandes entre los guatemaltecos; con los resultados tan conocidos en cuanto a la pobreza, enfermedades, deficiencias educativas y exclusión social. Pocos ejemplos de desigualdad y deficiencia en los servicios tan marcadas se ven en América Latina. Muy altas proporciones de la población guatemalteca carecen de acceso real a la educación o a bienes culturales que no sean las que promueven la docilidad y la pasividad. O que alejan la atención evasivamente a temas superfluos o frívolos. Muchos ejemplos de ello se ven a diario en los medios de comunicación y los festivales culturales promovidos por empresas privadas y algunas instituciones públicas.

Al interior de la mayoría de los países de América Latina, estos problemas son los grandes retos. Pero, para ver los retos y problemas también hay que ver lo global. Las presiones asociadas a los intereses comerciales, militares y políticos para procurar el consumo de bienes culturales extraños y evasivos son muy grandes. Son parte de esa estrategia de la que nos advierte la cita inicial.

La construcción democrática y la erradicación del autoritarismo son dos procesos que servirán de ejes fundamentales de cualquier iniciativa sociocultural que busque la paz y la gobernabilidad en el marco de los retos, riesgos y oportunidades. Ambos son también temas necesarios los programas culturales conducentes al logro de mejores condiciones de vida para los habitantes, una mejor posición ante el resto de las naciones y un mayor protagonismo de la sociedad civil en la satisfacción de sus intereses y necesidades. Los dos son, además de la legitimidad, temas necesarios en las deliberaciones serias sobre ideales y proyectos sociales.
La coexistencia y el diálogo, con la consideración y respeto de los principios y las convicciones que todos tenemos como individuos, como comunidades y como pueblos, no sólo son posibles sino que también necesarios.

 

13 de febrero de 2004

 

 

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