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| La
Casa del Caribe y Haití
José Millet millet.j@cultstgo.cult.cu Antropologo cultural - coordenador de la Casa del Caribe y redactor de www.latinoamerica-online.info
En Santiago de Cuba se respira un aire mezcla de las delicateces y aromas de Francia y del fuerte encanto y magia de la espiritualidad y cultura del cercano Haití. Muchos extranjeros se sorprenden al encontrarse frecuentemente con personas que hablan fluidamente el francés y, en ocasiones, asimismo el creole haitiano. El Maestro Ricardo Repilado Parreño, quien acaba de fallecer, me refería que uno de los aspectos más relevantes en esta presencia lo constituye el modo típico del hablar santiaguero, en el que apreciamos algo especial en la entonación. Ese humus cargado de símbolos y referencias profundamente instaladas en la conciencia del lugareño, ha servido a muchos para inspirarse en obras de creación artística y a otros para hacer estudios culturales de gran significación para el reconocimiento del entramado de la cultura nacional, en el que conviven particularidades regionales como las del Oriente de Cuba, el que tiene en Santiago de Cuba epicentro y centro telúrico esencial. Así los hicieron artistas y directores artísticos de importantes conjuntos danzarlos, como el Conjunto Folklórico de Oriente, fundado a principios de los sesenta, para crear obras de un fuerte énfasis en las expresiones únicas del folklore de la región. Nunca olvidare el impacto que produjo en mi juventud el ver desfilar en el carnaval del año 1965 una agrupación danzario-musical de origen haitiano y aun me lo sigue produciendo el de las comparsas tahonas, verdaderas piezas de un magistral rompecabezas franco-haitiano aun no totalmente develado. Cuando alguien me pregunta por el concepto de carnaval santiaguero, el único existente en nuestro país, yo respondo automáticamente: corneta china y Conga de Los Hoyos, esta ultima la agrupación carnavalesca más tradicional en su categoría de Cuba y surgida a partir de una Tumba francesa. Justamente, cuando realizábamos investigaciones de campo en la sede o Foco cultural de esta comparsa, en el brillo de los ojos de algunos de sus lideres se delataba el regocijo al afirmar que el toque de tambor y campana más original y que más furor provocaba en el pueblo era el masón, surgido de la entrañable raíz franco-haitiana que fecundo tempranamente estas fiestas en honor a Santiago Apóstol, patrono de la villa. Por
eso resulta nada extraño el constatar que, algunos lustros antes de que
se oficializara la fundación de la Casa del Caribe el 23 de junio de
1982, varios de sus futuros integrantes habían realizado estudios
acerca de la presencia haitiana en Cuba. Entre nosotros se distinguió
el actor e investigador Alexis Alarcón Fajardo, nacido de una familia
campesina de La Caridad, área ubicada en el macizo montañoso de la
Sierra Maestra, del Municipio Palma Soriano, ciudad a la que hasta los
cincuenta se le denominaba popularmente Haití Chiquito... La Caridad
albergo uno de los asentamientos
de haitianos más importantes del país por el hecho de haber conservado
costumbres, el habla y tradiciones culturales del Haití de principios
del siglo XX en que tiene lugar la gran oleada migratoria de braceros
procedentes de ese país antillano. También quien seria luego el
Director de la Casa, el historiador, narrador y ensayista Joel James
Figarola, estudiaría e indagaría con detenimiento acerca de este fenómeno
que, según él, ha devenido en el aporte mas sustantivo de Haití a
nuestra vida como nación libre y soberana. Por una parte existía, pues, un sólido antecedente de investigaciones de campo realizadas por distinguidas personalidades representativas de la intelectualidad santiaguera, mientras que, por la otra, algunos miembros del Conjunto Folklórico de Oriente las dirigían a la indagación en las raíces de origen haitiano para montar danzas, bailes y espectáculos donde se pusiera de realce esta raíz caribeña en la cultura del oriente del país. El antiguo Conjunto Dramático de Oriente, fundado en 1961, y luego el Cabildo Teatral Santiago, fundado en 1976, continuaron trabajando en esta línea de indagación para el montaje de algunas de sus obras y es lo que le permite convertirse luego en el principal foco organizativo del Festival de las artes escénicas de origen caribeño, cuya primera edición se realizaría en abril de 1981. Especialistas destacados de esta ultima institución teatral, como los ya mencionados James y Alarcón, se aplicarían a estos estudios que profundizarían mas tarde ya desde la perspectiva alentadora que ofreció a partir de su creación, la Casa. En
el orden profesional mi motivación e interés por Haití arranca de la
etapa de mi niñez y se canalizo mas tarde hacia el estudio de su
literatura, una vez concluidos mis estudios universitarios. Así, en la
década de los setenta yo había ganado un premio nacional en un
concurso literario con un estudio centrado en el análisis de la
narrativa haitiana, el cual aparecería en el numero dos de la revista
Del Caribe, que desde ese año precisamente se convertiría en el
principal medio de difusión de las actividades y las obras en que iría
dando noticia del amplio programa de investigación que ha venido
realizando la institución en torno a la cultura caribeña. Antes
de la fecha de fundación de la Casa, pues,
existía un trabajo de investigación de campo centrado en el
estudio de las comunidades de haitianos y sus descendientes enclavadas
en áreas cañeras del llano y en zonas cafetaleras de la Sierra
Maestra, pertenecientes a la provincia. Esto es lo que permite la
participación en el Festival del Caribe de grupos músico-danzarios de
origen haitiano: en su primera edición el de la comunidad de Barrancas,
ubicada en zonas cañeras y que se convertiría en el grupo insigne de
la institución, entre otras razones por ser uno de los más antiguos y
genuinos representantes del mestizaje, hibridación y abrazo de la
sangre y el espíritu de ambos pueblos. En ella se han conservado muy
vivas las estructuras, jerarquías y comportamientos propios de las
sociedades denominadas gaga, procedentes de Haití y extendidas a la
Republica Dominicana, país donde hicimos investigaciones de campo junto
al antropólogo puertorriqueño José Francisco Alegría, de quien póstumamente
se publicaría un importante libro en que se resumen los resultados de
este trabajo. En
1982, desfila el grupo folklórico de La Caridad, enclavado en lo mas
intrincado de ese macizo montañoso y al año siguiente otro de Pilón
de Cauto, con lo se dejaba inaugurada la presencia haitiana en esta
magna cita internacional. Se accedía así, al mismo tiempo, a un
espacio ofrecido permanentemente a la cultura de que eran portadores
estos inmigrantes y sus descendientes, lo cual concluiría con la
dedicatoria del Festival a Haití en el año 198… Precisamente
en ese mismo año inaugural dejamos constituido el Centro de Documentación
e información de la Casa con el nombre de una personalidad simbólica:
Toussaint Louverture. A través del correo ordinario y de los medios de
comunicación convencionales entonces al uso, se iniciaba una relación
de intercambio de información y de documentos con mas de trescientas
instituciones culturales y académicas de mas de una veintena de países
de la región, de América Latina y del mundo. Entre esas instituciones,
publicaciones y personalidades estaban las haitianas, con quienes se
relacionarían de modo más directo, personal y en plano de amistad el
poeta Jesús Cos Causse y yo. Nunca olvidare el pasaje memorable en que
ambos recibimos una carta del intelectual haitiano Rene Depestre, en la
que nos anunciaba su decisión de renunciar a su habitual postura de
escritor comprometido con las ideas más radicales y con la revolución... La
Casa inaugura un quehacer que la distingue del resto de las
instituciones cubanas del país: su labor no solo se dirige a estudiar y
rescatar muchas de las tradiciones culturales de estos inmigrantes, sino
que restaura y da a reconocer públicamente, a través de su Festival
del Caribe, sus expresiones artísticas a través de grupos como los ya
mencionados de La Caridad y Pilón. Podríamos ampliar la lista
mencionando otros grupos desde Guantánamo hasta Ciego de Ávila, es
decir, de mas de la mitad del territorio nacional. Es
lo mismo que comenzamos a
hacer desde entonces con la Tumba francesa, una de las instituciones más
antiguas de América en lo que se refiere a la preservación de las
tradiciones franco-haitianas establecidas y desarrolladas aquí, en esta
parte de la Isla, como consecuencia de la revolución haitiana: En ellas
sus integrantes manifiestan las ideas, sentimientos y necesidades a
travez de cantos y comportamientos artísticos—musicales y danzarlos--
muy hermosos. A
propósito de este asunto, conviene recordar aquí que organizamos
durante varios años loe encuentros de la principales Tumbas Franceses
existentes del país, en un evento realizado en la ciudad de Guantánamo
que nos servia de marco para debatir aspectos importantes en torno a la
presencia franco-haitiana. En uno de ellos se presento en publico la única
Tumba Francesa rural de Cuba: la de Bejuco, ubicada en el macizo
montañoso de Sagua de Tanamo, perteneciente a la actual provincia de
Holguín. Estos encuentro fueron retomamos por una especialista de la
Casa a partir de 1997 y lo realizamos en el marco del Festival. Todo
este trabajo de estudio, restauración y promoción relacionado con la
Tumba acaba de derivar en la inscripción de la santiaguera Tumba
Francesa La Caridad en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la
UNESCO. Debemos
dejar claramente establecido que la existencia de ninguna Tumba Francesa
rural había sido reportada por ningún investigador, incluyendo al
musicólogo Olavo Allen, quien hizo su tesis de doctorado sobre esta temática.
El hallazgo fue obra de la investigación de la especialista Miriam
Cruzata cuando en Holguín realizábamos las labores de pesquisa y
de catastro para el Atlas de la cultura cubana, recientemente
publicado en una versión digital. Aprovecho
la ocasión para rendir merecido reconocimiento al houngan Gabriel
Sprais, nacido en el Cerro de Caisimu y criado en Las Tunas,
quien se instala en esta ciudad santiaguera en 1979. En compañías
artísticas de la estatura del Cutumba, realizo un importante trabajo
didáctico en lo relativo a las danzas, cantos y música asociados al
gaga y al vodú. Asimismo, su experiencia como artesano constructor de
instrumentos musicales propicio que muchos de estos artefactos fueran
conocidos e instalados en grupos artísticos de la ciudad. A partir de
1997, ayudo a fundar el grupo de origen haitiano Mystere, radicado en la
casa de su esposa Silvia, muy cerca de la bahía santiaguera y en un
barrio de los más antiguos y tradicionales de esta urbe. Hace unos años,
el Centro Memorial Martín King, junto con la Casa del Caribe,
posibilito la realización del documental Nostalgia, centrado en la vida
de este maestro de las artes tradicionales haitianas y del gaga al que
se le asocia. Tuve la dicha de compartir responsabilidades de asesoria
en este justo homenaje fílmico junto con los especialistas David González
y Walterio Lord, del Centro de Estudios De África, Asia y Oceanía. Algunos
especialistas de la Casa tuvimos el alto honor de hacer investigaciones
de campo, tanto en Santiago como en Guantánamo, con el Maestro Fernando
Boytel Jambú, el sabio que poseía el conocimiento mas acabado acerca
de la presencia franco-haitiana en Cuba y especialmente en el extremo más
oriental de la Isla. Con él realizamos periódicas y sistemáticas
visitas de prospección a los denominados cafetales franceses, y uno de
los más relevantes resultados fue el disponer de un inventario o
catastro de aquellos de los que nadie hasta ese momento había dado
noticias, como el de la familia de don Facundo Bacardí, el padre del
insigne patriota, historiador y escritor Don Emilio Bacardí y Moreau,
lamentablemente mas conocido por la marca del famoso ron que se conoce
en todo el mundo que por otros hechos relevantes de su vida, como el de
haber publicado la única novela que trata el tema del cafetal francés. Ese
trabajo nos condujo a alertar a las autoridades del gobierno local de la
situación critica que poseían algunas de los viales, como el de El
Carmen, que fue declarado patrimonio cultural de la noción como un
medio de justipreciar su valor y un instrumento jurídico para su
preservación. Fue significativa también la prospección arqueológica
realizada al cafetal de Tres Arroyos, la cual fue acometida bajo la
dirección de la profesora Dra. Maria Nelsa Trincado Fontan. Se allanaba
así el camino para que se confeccionaran los expedientes indispensables
para que las ruinas de estos cafetales fuesen evaluadas para su inclusión
en la lista de Ptrimonio de la Humanidad. Pudiera
resultar de interés el que se conozca que fuimos los promotores de la
publicación de la obra El patois cubain de Boytel, quien había
descubierto la existencia en las montañas de una variante lingüística
del criollo haitiano hablado por los descendientes de aquellos primeros
inmigrantes. Junto con los cantos de la Tumba Francesa, disponemos con
esta obra de un material muy rico para el análisis de hasta donde ha
llegado el impacto de esta presencia en la sociedad y la cultura cubanas. A
principios de la década de los ochenta y durante varios años dimos
inicio al trabajo de campo en equipo sobre algunas de estas comunidades
haitianas y, entre otros no menos importantes resultados, describimos y
valoramos en ellas la existencia de una religión hasta ese momento
desconocida por la Antropología y la sociología de la religión en
nuestro país: lo que popularmente se denomina vodú. Esta religión había
permanecido oculta durante mas de un siglo debido a la atroz represión
ejercida por la sociedad colonial y luego por la ignorante burguesía
nacional. Estos estudios nos conducirían a formular y fundamentar la
existencia de una variante cubana de vodú, lo mismo que ocurre en la
parte occidental del antiguo Saint Domingue. Fue Joel James quien
denomina ogunismo a esa variante, por la determinante presencia en ella
de la familia de esta clase de loa. Las noticias de este importante hallazgo comenzamos a darla a la luz publica en forma de conferencias y luego determinamos hacerlo, en este mismo periodo, en la revista Del Caribe a través de los primeros artículos y estudios acerca del vodú existente en Cuba y en otras publicaciones nacionales y extranjeras, entre estas me permito mencionar al semanario Haití Progress con el que se establece una relación de intercambio que llega hasta el presente. Pero
también para entonces nos enfrascamos en los estudios de campo para
escribir el guión del documental Huellas que trata por primera vez el
tema de la presencia haitiana en Cuba, con énfasis particular en su
cultura y espiritualidad. Se mostraba así las imágenes iniciales del
vodú que practicaron en secreto estos antillanos durante la Republica.
Los materiales fílmicos sirvieron a su vez para conformar un segundo
documental, África tú estas en mi, que indaga en las raíces negras de
nuestra cultura nacional y muestra cuan vivas están en las tradiciones
festival –el gaga—y religiosas (vodú) de estos mismos inmigrantes.
La primera de estas dos obras obtuvo premio en el Festival Internacional
de cine de Moscú…En el exergo de esta primera
obra se colocan versos del poeta haitiano Jacques Viaux, caído
en el levantamiento popular ocurrido en Quisqueya… También se
incluyen en ella reproducciones de obras pictóricas y dibujos
realizados por el escultor Alberto Lescay Merencio, vinculado desde
entonces en nuestras inquietudes intelectuales y artísticas con miras
al Caribe. A
partir de entonces dirijo mis pasos para la preparación de un volumen
en que se recogieran los principales resultados de todos estos trabajos
de indagación en torno al vodú y su variante cubana. Fue así como en
1992 vio la luz la
primera edición, ilustrada con fotos y dibujos, del libro El vodú en
Cuba, de Joel James, José Millet y Alexis Alarcón, primera obra de carácter
científico (sociológica y antropológicamente hablando) que trata el
tema de la cultura haitiana en Cuba, focalizada en la existencia de
profundas y extendidas creencias y practicas asociadas a estas del
sistema mágico-religioso conocido por vodú, el cual había pasado
inadvertido por los principales investigadores culturales del país. El
libro se alzo con un reconocimiento al merito científico del Ministerio
de Cultura de Cuba y, es merecedor en 1995 el Premio Nacional de
Investigación Científica del Ministerio de Cultura de Cuba. Al fin, se
produjo su publicación en
Cuba en 1998, en lo que
pudiera denominarse su segunda edición por parte de la Editorial
Oriente. Asimismo
organizamos y realizamos seminarios, talleres especializados y otras
variantes académicas en la institución en los que varios especialistas
de la Casa del Caribe ofrecimos un panorama desconocido hasta entonces
acerca de la religiosidad tradicional del pueblo cubano, en tanto
entraron allí, por primera vez y por
derecho propio, las ideas,
creencias y cosmogonía de los haitianos y sus descendientes, las que
completaron, enriquecieron y contribuyeron a solidificar el conjunto de
nuestra cultura nacional. Como se aprecia, al mismo tiempo, con todo
este accionar ininterrumpido se trata y promueve el tema de la presencia
haitiana en Cuba. Esto se lleva a cabo con una labor de levantamiento de
información de las comunidades haitianas existentes en las provincias
Santiago de Cuba y Guantánamo, el cual se extenderá hasta la
actual provincia de Ciego de Ávila. A mediados de los ochenta se produjo un hecho histórico: la inclusión en el programa artístico del Festival del Caribe de supuestas representaciones escenicas de los mal denominados cultos sincréticos afrocubanos, autenticas religiones de nuestro pueblo. Comenzamos por la Regla de Ocha o santería y la Regla Conga, para luego abarcar el denominado bembe de sao o Regla Muertera, hasta que más tarde posibilitamos el indispensable encuentro con el vodú, religión auténticamente caribeña que por primera vez conquistaba en nuestro país un espacio publico para exponerse en toda su intensidad y complejidad, venciendo siglos de represión y prejuicios de toda naturaleza en su país de origen y en el nuestro. Allí se instalo y ha quedado para siempre, como lo esta en la Casa de las religiones de nuestra institución, donde el houngan Pablo Milanes construyo un perystile o enramas al fondo de la cual yacen alegres y pletóricos de regocijo los loas y otras entidadades trascendentes de la espiritualidad procedente de Haití. Esta es la primera exposición existente en el país de objetos rituales reales y cargados de peso telúrico en tanto fueron confeccionados y cargados por sus portadores, incluidos los haitianos. Por
la delicada, paciente e importante labor de reconocimiento y en algunos
casos de rehabilitación de estos grupos portadores, el entonces
Ministro de Cultura, el Dr. Armando Hart Dávalos, oficializo el encargo
a la Casa del Caribe de convertirse en la institución de referencia en
el ámbito nacional de este imprescindible compromiso referido a los
grupos portadores de cultura tradicional y a otros relacionados con
ellos. Esto ocurrió durante la celebración de una edición de la Feria
de Arte Popular que se realiza anualmente en la ciudad de Ciego de Ávila. Fue muy importante para el desarrollo de nuestros estudios la visita realizada a la Republica Dominicana por Alexis Alarcón y por mí en 1989 y 1990. Establecimos relaciones de intercambio con el Instituto Dominicano del Folklore (INDEFOLK) que dirige el entusiasta y dinámico sociólogo Dagoberto Tejada. En la sede de esta institución impartimos el primer Taller sobre religiones afrocubanas en el que se dieron a conocer fuera de Cuba las expresiones del vodú y el gaga existentes en nuestro país e intercambiar con las más importantes figuras que han escrito en torno al tema en ese país hermano, como el propio Dagoberto, la Dra. Jean Rosemberg, autora del libro más importante escrito con el tema del gaga en Dominicana, con Fadrique Lizardo, con la estudiosa norteamericana Martha Ellen Davis y más tarde con el historiador español radicado allí Carlos Esteban Deive. Esa visita nos permitió ponernos en contacto con las expresiones primigenias de una variante del vodú surgida en ese país a la que se le denomina loasismo y poder establecer parámetros comparativos en relación con el vodú existente en Cuba. Asimismo lo pudimos lograr, como se vera debajo, con respecto al gaga, comparación que ha sido desarrollada en los últimos años por el historiador Jorge Berenguer Cala, autor del primer libro publicado en Cuba en torno a la presencia franco-haitiana en esta región oriental. Ese propio año de1989 presente una ponencia acerca del vodú en el Simposio Internacional el culto a los antepasados en el Caribe, organizado por la Universidad de Puerto Rico, recinto Río Piedras. La visita me permite establecer relaciones profesionales con figuras de talla universal como el profesor Dr. Ande Abimbola, el estudioso norteamericano Dr. Stephen Palmier, entre otros. Asimismo esto me permite participar en la exposición sobre el vodú y el gaga, además de conocer personalmente a la escritora cubana Mayra Montero, autora de obras e ficción que tratan ese tema religioso. En
1986 el poeta Cos Causse y yo organizamos en la Casa del Caribe un
conjunto de actividades político-culturales de homenaje a Jacques
Stephen Alexis con la presencia de Martha Jean Claude y su grupo
musical. Recordamos con mucha admiración la dramatización hecha por el
actor y declamador José Pascual “Pini” de un trozo de la novela El
compadre General Sol, del mencionado escritor haitiano. En
1991 tuve el honor de visitar Haití, en representación de la Casa y
del pueblo santiaguero, en las actividades de asunción presidencial del
padre Jean Bertrand Aristide que tuvieron lugar en Por-au-Prince. Esta
visita fue determinante en mi visión definitiva sobre el país y el
pueblo que admiraba tanto. En el presente articulo me es imposible
expresar las emociones, sentimientos y conceptos que esta experiencia me
proporciono, por lo que solo haré un par de comentarios. Pude
movilizarme a varios sitios de la capital, como Carrefour, donde me puse
en contacto con importantes personalidades relacionadas con el vodú y
tomar contacto personal con relevantes hounfort. Resulto
muy rica en emociones, útil y excitante el haber podido acompañar al
Maestro Electo Silva en una especie de viaje personal suyo
a sus raíces haitianas. Allí pude ponerme en contacto con
importantes personalidades del mundo académico, intelectual y artístico,
algunos de los cuales regresaban a su país natal luego de un prolongado
exilio. Y Finalmente, pude establecer el primer contacto con el Sr.
Pierre Chauvet, dueño de la agencia de viajes Citadelle, para promover
la participación de una delegación artística y académica haitiana en
el Festival del Caribe. En
1992 se produce la visita a Santiago de Cuba de un grupo de
profesionales y de hombres de negocios procedentes de Haití a través
de la agencia Citadelle. En el año siguiente se produjo el viaje, también
con Citadelle, de la
delegación artística y cultural más importante que ha visitado
Santiago de Cuba procedente directamente de Haití, la que participaría
en el Festival del Caribe de ese año. Sus actuaciones se trasladan a la
ciudad de Guantánamo. En
el periodo comprendido entre 1985 y el año en curso han participado, en
numerosas ocasiones, escritores haitianos en el Taller internacional de
poetas del Caribe, que tienen lugar anualmente en el marco del Festival
del Caribe. Entre los visitantes mas distinguimos recordamos
al poeta Paul Laraque y a su hermano, el novelista Frank.
Precisamente como parte del programa de realce y reconocimiento de la
cultura haitiana nuestra
institución creo el Concurso literario Jacques Roumain. En
1988 tuvo lugar la presentación del libro de poesía del haitiano Edgar
Goose, el que trata el tema de la relación Cuba y Haití. En 1992
visita nuestra ciudad, invitado por la Casa del Caribe,
el gran poeta haitiano
Mariseau Leroy, quien luego publicaría un poema sobre Santiago de Cuba. Un
lugar muy especial lo ocupo en la memoria santiaguera la presencia de la
Compañía de danzas haitianas de Louines Louines, radicada en Nueva
York. Fue memorable también su encuentro con grupos portadores de
origen haitiano de la Isla y particularmente con el Maestro Electo
Silva, quien no solo domina el criollo haitiano a la perfección, sino
que asimismo tiene montadas muchas canciones en el repertorio del Orfeón
Santiago, el que fundo y dirige hasta el presente. En
1998 visito Haití el Director de la Casa del Caribe, el escritor Joel
James, acompañado de la
historiadora de la ciudad de Santiago de Cuba, la Dra. Olga Portuondo Zúñiga.
Se estaba reafirmando con ello un camino ya desde hacia algunos años
reconocido y en el que más
tarde se darían pasos para consolidar lo ya transitado hasta el
momento. Son significativas las visitas a ese país hermano de los
hounganes Pablo y Tato Milanes, quienes se reencuentran con sus raíces
ancestrales. Lo fue, en otro orden de cosas, el encuentro del Presidente
Aristide con miembros de la comunidad haitiano-cubano de Barrancas,
hecho que tuvo como escenario el hotel Melia Santiago, de nuestra ciudad. Varios
especialistas de la Casa han viajado en los últimos años a Republica
Dominicana para promover el Festival y allí han hecho contactos con la
embajada de Haití, para luego entrevistarse con autoridades haitianas
ya en territorio de ese país limítrofe. Esta línea de acción se ha
intensificado en la esfera de lo que se denomina la diplomacia no formal
con contactos como los referidos y con reuniones con la Embajadora de
Haití en nuestro país a fin de trazar un plan de acción para
garantizar el éxito de la próxima edición del Festival dedicada al
bicentenario de la independencia haitiana. Como
un medio de darle continuidad a nuestros estudios, en septiembre del
2003 se realizo un recorrido por casi todas las comunidades
cubano-haitianas existentes en el pais y se recogio una valiosa
información para caracterizarlas desde el punto de vista
socio-cultural, data que podria ser de mucho valor para desarrollar
proyectos que podrían concitar el apoyo de la UNESCO... La incorporamos
como adjunto a la presente comunuicacion a fin de interesar a los
lectores acerca del alcance, el arraigo y la extensión de la presencia
oscio-cultural haitiana en Cuba. En
la pasada edición de nuestro Festival recién concluida participo una
delegación coordinada por el Centro de Documentación e Información de
Haití (CIDIHCA) encabezada por su director, el Dr. Frantz Voltaire. En
la linea de la Casa para
promover la participación de haitianos radicados en varios países, los
miembros de esta ultima institución han asumido compromisos muy
encomiables. Junto con ellos se han ido sumando y se sumaran muchas
personas mas, y el resultado será, a no dudarlo, el que haya una
presencia muy numerosa y sobre todo expresiva y lo más representativa
posible de la nobleza y la espiritualidad del aguerrido pueblo de Haití. En
el marco del Festival la embajadora de la Republica de Haití, excelentísima
señora Marie Andrine Constance
ofrecio una conferencia de prensa en la que
expreso su satisfacción por la dedicatoria de este evento Al
bicentenario de la indpendencia de su pais. Entre otros aspectos,
destaco los entrañables vinculos historicos y culturales existentes
entre ambos pueblos y el alto vuelo en cuanto a expresiones culturales y
artísticas conservadas por grupos haitianos-cubanos de la Isla, como el
Caidije. El
pasado 5 de enero el profesor asociado de la Universidad de Wiscoconsin,
el Dr. Ph D. Patrick Bellegarde-Smith ofrecio una conferencia en la sede
de nuestra institución. El tema tratado fueron las conslusiones de sus
estudios acerca del lugar y papel del vodu en el ambito de la cultura de
Haití. Se discutieron importantes topicos
en la discusión participo el Dr. Guerin Montilus, profesor de la
Wayne State University. Abos distinguidos profesores universitarios
haitianos han mantenido vinculos muy estrechos y entrañables con la
Casa del Caribe. Tres
dias después tuvo lugar un emotivo acto cultural conmemorativo del
bicentenario de la independencia de Haití. En la sede del Instituto
Superior de Cultura Física Manuel Fajardo actuaron varios grupos artísticos
y el Mogase de Barrancas, institución folklorica insigne de la Casa del
Caribe en tanto que portadora de las mas genuinas expresiones artísticas
y de la espreitualidad del pueblo haitiano. Una representante de la
embajada de Haití en Cuba intervino en dicho acto publico, que sirvio
de marco propicio para el develamiento de un busto a Toussaint
Louverture, la apertura a cargo del profesor Patrick Bellegar-Smith
de un aula que tambien lleva su nombre y de una exposición de
obras pictóricas de pedro Luis Ramírez ASHE. La actividad conto con la
presencia del Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba en la
provincia Santiago de Cuba, Misael Enamorado, de la rectora del centro,
Isabel Hanze Ruiz, del presidente del Comité provincial de la Union
Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, el compositor musical Rodulfo
Vaillant y del Director de la Casa del Caribe, Joel James Figarola,
entre otras personalidades. El Festival del 2004 constituirá la expresión mas elevada y digna con que el pueblo cubano reconoce y exalta las efemérides del bicentenario de la independencia de Haití y los aportados sustantivos en lo que se refiere a los conceptos básicos y trascendentales de libertad e independencia hechos por su pueblo a la historia y la cultura del Caribe y del mundo. Cada uno de quienes fuimos fundadores y de los actuales miembros de la Casa del Caribe nos sentimos honrados con haber trabajado todos estos años para entregar algo de nuestros modestos esfuerzos al reconocimiento de los altos valores de que es portador ese hermano pueblo caribeño. Santiago de Cuba, diciembre 24, 2003 enero 14 del 2004
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