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Colombia: 193 años de independencia


Diez pasos para construir la paz en Colombia


Yo era un muchacho de pantalón corto y más ingenuo de lo que soy hoy, cuando aprendí a recitar la lección que todo colombiano que se respete recuerda sobre la fecha patria.

``La reyerta histórica entre los Morales y el español José González Llorente se realizó el 20 de julio, día de mercado, cuando se movió el pueblo santafereño en su expresión de inconformidad contra los peninsulares y las autoridades virreinales.

``Los próceres juraron derramar hasta la última gota de nuestra sagrada religión católica, apostólica, romana; nuestro amado monarca Fernando VII y la libertad de la patria.

``La revolución política y la declaración de independencia absoluta representan el ascenso al poder de los patriotas granadinos, liberados de los tres siglos del coloniaje español''.

Desde entonces todos los 20 de julio los colombianos nos reunimos jubilosos, estrenando vestido, para celebrar con desfiles, misas y discursos el fin de los errores de España, sus sistemas de opresión, la crisis de la economía colonial, la ignorancia del pueblo y los derechos para constituir el estado de acuerdo con las nuevas ideas revolucionarias.

Así hablan los textos de historia. Pero evaluando los anteriores enunciados, tenemos que aceptar el gran fracaso del ideario de nuestros líderes. En la Colombia de hoy poco de lo prometido se ha dado, por lo menos para los intereses del bienestar del pueblo.

Colombia ha sido masacrada por una larga guerra entre una clase cínica, voraz e incompetente aferrada al poder y un pueblo manipulado, engañado y sin sentido de interés colectivo.

Hubo próceres románticos y patriotas inspirados en doctrinas sociales y económicas provechosas para la salud del país. Otros gobernantes ecuánimes con ideas de progreso y conductas intachables. Pero la triste realidad es que Colombia en muchas ocasiones ha sido expoliada por saqueadores de cuello blanco que se han creído con más derechos que el resto de los colombianos para adueñarse del poder y barrer con las riquezas y los recursos de todos.

Son los mismos responsables de haber dilapidado años de gobiernos en vez de solucionar los problemas sociales que dieron lugar a los conflictos actuales. Esos gobernantes han sacado provecho en su turno, dejando al siguiente un país con mayores deudas y más problemas y un pueblo más pobre, frustrado y lleno de conflictos.

La pesadilla actual y la existencia de bandas de criminales llámense FARC, ELN o paramilitares son producto de las políticas de privilegios y corrupción practicadas por dirigentes egoístas.

Al pueblo le cabe la cuota de castigo por su ausencia de compromiso patriótico y conciencia ciudadana.

Pensadores como Javier Sorela opinan que en Colombia no se puede hablar de nacionalidad. ``La ficción de un estado es lo que ha conducido a la crisis que actualmente todos padecemos''.

Según Sorela, ``la influencia ideológica en la independencia de nuestros pueblos no fue tan determinante. La causa eminente del movimiento de independencia fue de tipo económico. Existía la necesidad de desarrollar la libertad de comercio con los países que en ese momento estaban predominando en la región. Inglaterra, con las colonias que tenía en el Caribe, y Estados Unidos. Luego podríamos decir que sus aspiraciones se oponían al monopolio de comercio de la corona española y que buena parte de los móviles que inspiraron a estos movimientos independentistas fueron de naturaleza contrabandista, que era la principal fuente de acumulación de dinero''.

''Nos duele tu país'', dicen con frecuencia nuestros amigos al tocar el tema de nuestro caos. Es la misma gente que exalta la capacidad y el ingenio del trabajador colombiano. Sólo la falta de inteligencia y el imperio de los intereses particulares pueden explicar que una nación con el potencial, las riquezas y las bellezas de Colombia haya llegado a un estado de conflicto como el actual.

En vez de una guerra inconveniente, existen diez pasos para construir la paz de Colombia: 1- Un estado integrado y legítimo. 2- Un sistema de justicia operante. 3- Fuerzas armadas bien equipadas, disciplinadas y responsables. 4- Industriales, empresarios, banqueros y hacendados que generen riqueza con sus negocios, pero que paguen sueldos decorosos que permitan a sus empleados vivir sin necesidad de robar. 5- Congresistas decentes y con visión de futuro. 6- Maestros, jueces y policías confiables y bien pagos. 7- Un gobierno con misión social. 8- Cárcel para los narcotraficantes y los funcionarios deshonestos. 9- Una clase dirigente que también piense en ofertas de trabajo para millones de jóvenes que sueñan con un mañana mejor. 10- Un pueblo con identidad, civismo y orgullo de su pasado, que trabaje con entusiasmo por su bienestar.

Las bandas criminales serán derrotadas cuando no haya colombianos de primera y de segunda, y cuando haya justicia, pan y oportunidades para todos.

 

Cronopios – Agencia de Prensa, 20  de julio de 2003   cronopios@cable.net.co 

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